Granada

Seducida por la isla de las especias del Caribe


Importantes crecimientos de esponjas de brillantes colores, gorgonias y
corales látigo adornan la hélice del Shakem.
Mi compañero me miró, levantó una ceja y dijo: "¿estás lista para ver algo sensacional? ¡A bucear!" Se colocó la boquilla y se lanzó al agua.

Yo me reí. Él sabía que yo no era una gran admiradora del buceo en naufragios. Definitivamente me gustaba la idea de echarle un vistazo a este lugar, pero digamos que esperaba con impaciencia una tarde de buceo en el arrecife. Inspeccioné la boquilla de mi propio rebreather (recirculador) y el mando una última vez y me lancé al océano. Después de descender unos metros para controlar las burbujas, seguimos al divemaster hasta alcanzar la profundidad acordada de 30 metros. Había una corriente que no esperábamos encontrar y al mirar alrededor sólo podía ver agua azul; suspiré. No había rastros del Bianca C, el legendario naufragio por el que nos habíamos trasladado hasta allí. Pero el aspecto positivo era que tal vez eso significaba que nos dirigiríamos al arrecife antes de lo planeado.

Miré a nuestro guía, y esperaba su señal para ascender. En cambio, él miró hacia abajo la arena que se encontraba a unos 21 metros (70 pies) de profundidad y luego señaló con decisión hacia la derecha y nos preguntó si estábamos de acuerdo con nadar durante un minuto. Estuvimos de acuerdo y comenzamos a nadar hacia la corriente. Dentro del minuto prometido, una gran estructura se hizo visible. Después de nadar un poco más, pudimos identificar la proa erguida de un enorme barco.

Sentí como mi actitud sufría un gran cambio a medida que me transportaba a un especial de televisión de la vida real. Este naufragio ha recibido el nombre de "El Titanic del Caribe" y era fácil darse cuenta de dónde se había originado el apodo. Me detuve un momento frente al barco y descendí un poco para poder asimilar su majestuoso tamaño. Debajo de mí, a unos 51 metros (170 pies), podía divisar con facilidad un ancla clavada en la arena. Por encima de mí, a unos 27 metros (90 pies), la proa elegantemente curvada estaba adornada con esponjas y corales látigo. Y justo frente a mí, el sólido casco se estrechaba hasta un diminuto borde incongruente que podía abarcar fácilmente con dos dedos. Con todos los pensamientos de los buceos en el arrecife fuera de mi mente, comencé a ajustar la configuración de mi cámara. Tenía frente a mí un naufragio que debía explorar.

Este lugar era diferente.



Probablemente, lo debería haber comprendido antes de salir del aeropuerto. Pero no fue la cálida bienvenida en Migraciones lo que me puso sobre aviso, ni la familia granadina que conversó amigablemente con nosotros en la zona de recogida de equipaje y que nos contaban lo felices que estaban de estar de regreso en casa. No fue ni siquiera el tranquilo silencio que se percibía mientras salíamos de la sala de arribos, la caótica cola para tomar un taxi ni los guías de turismo que vimos en el lugar y que ofrecían sus servicios a gritos. Resultó que me enteré durante una reunión informativa de buceo. La fábula del Bianca C va más allá de la profundidad, la estructura y la vida marina. La historia de su hundimiento nos permite darle un vistazo no sólo a la historia de Granada sino también a la propia naturaleza de la isla y a sus cálidos y hospitalarios habitantes.

En 1961, el crucero de lujo italiano era un visitante familiar del puerto exterior de la isla y representaba un impresionante indicio de su floreciente industria turística. Una mañana de octubre, la tripulación se preparaba para zarpar e iniciar un largo viaje a casa cuando se produjo la tragedia. Una explosión en la sala de máquinas desencadenó un incendio que envolvió rápidamente el barco que llevaba cerca de 700 pasajeros y miembros de la tripulación. Mientras la tripulación corría para lanzar los pocos botes salvavidas que no se habían visto afectados desde el crucero en llamas, los granadinos que se encontraban en la costa rápidamente organizaron una armada de embarcaciones de rescate que cubrían todo el espectro, desde elegantes yates hasta botes de remos maltrechos.

Esta rápida respuesta sin duda alteró el desenlace y todas las personas, menos una, fueron trasladadas a tierra. Como era de esperar, la gran afluencia de personas rápidamente abrumó los establecimientos de hospedaje locales. En cualquier otro lugar, los sobrevivientes podrían haber sido alojados en campamentos montados apresuradamente, pero no aquí. En Granada, muchos pasajeros solitarios fueron recibidos en hogares locales, donde recibieron alimento y vestimenta y en general fueron tratados como miembros de la familia hasta que pudiera arreglarse el traslado de regreso a Europa.

Esta historia se convirtió en un punto decisivo durante el transcurso de mi visita. Pronto me di cuenta de que dondequiera que íbamos, nos saludaban amables y sonrientes granadinos que rápidamente nos preguntaban cómo habían sido nuestros buceos y nos alentaban a regresar en nuestras próximas vacaciones (o mejor aún, a prolongar nuestra estadía actual indefinidamente). Para el final de nuestro viaje, no podíamos evitar considerarlo seriamente.
El Bianca C y más allá

Más de 65 esculturas forman un hermoso e inusual sistema de arrecifes artificiales en el parque Molinere Underwater Sculpture Park (Parque Submarino de Esculturas Molinere).

Dos días después de la explosión, el Bianca C, que aún despedía humo, fue remolcado fuera del corredor naval y finalmente se hundió cerca de Gin Pink Beach en el extremo sur de la isla. Quedó apoyado sobre la quilla y se convirtió en un fascinante telón de fondo para la vida marina y sin duda en uno de los mejores puntos de buceo en naufragios del Caribe.

Cincuenta y dos años más tarde y a unos 51 metros (170 pies) debajo de la superficie del océano, estábamos aprovechando la oportunidad al máximo. Mientras nadábamos lentamente por la popa, admiraba los tubos de la hélice con esponjas incrustadas y las ramas de coral negro que pululaban con diminutos peces mientras yo intentaba visualizar la tragedia que este increíble punto de buceo había tenido que soportar. El centro del naufragio está parcialmente colapsado, pero es fácil identificar los pescantes (pequeñas grúas que se utilizan para subir y bajar botes salvavidas), el mástil trasero, una chimenea y una piscina. Los buceos posteriores que realizamos en el crucero de unos 182 metros (600 pies) nos permitieron explorar lentamente la imponente proa y el espeluznante pozo de ancla, así como también los mástiles delanteros, que estaban cubiertos por racimos de esponjas florero de color amarillo que graciosamente se parecían a racimos de bananas suspendidos. Durante cada visita al naufragio, rayas águila y grandes barracudas pasaban junto a nosotros y en una prolongada parada de descompresión pudimos disfrutar de un espectáculo breve pero increíble: la presencia de un enorme pez marlín.

Mientras ascendíamos desde el Bianca C, era difícil imaginar otros buceos en naufragios locales que pudieran compararse favorablemente. ¿Cómo podría otro lugar competir con éste? Afortunadamente para los buzos, Granada es el hogar de una próspera industria de la nuez moscada (de ahí su apodo, la "Isla de las especias") y se extiende a lo largo del corredor marítimo de Trinidad. Estos factores garantizan un flujo constante de tráfico marino y, según las estadísticas, más de una embarcación ha terminado en el suelo marino.

Un día tranquilo, fuimos gratamente sorprendidos cuando nuestro barco de buceo se dirigió hacia el lado atlántico de la isla en lugar de hacia el Caribe. Los naufragios del Atlántico son famosos pero sólo pueden ser visitados con condiciones ideales debido a que su ubicación expuesta a menudo da lugar a fuertes oleajes en la obra muerta y a corrientes rápidas bajo el agua.

"Quieren ver tiburones, ¿no es cierto?", preguntó nuestro guía. "Pensé que podría mostrarles algunos".

Me deslicé por una línea de descenso unos 36 metros (120 pies) hasta el naufragio del King Mitch, un dragaminas devenido en buque mercante que se hundió cuando su cargamento se desplazó en 1981. Estábamos a unos 6 km (4 millas) de la costa y el divemaster nos recordó los posibles peligros presentes en el lugar; descendimos como un equipo y usamos una gran boya para señalizar la superficie para el ascenso y la parada de descompresión. El naufragio en sí, un buque en forma de caja con una bodega angular que contenía bolsas de cemento, está un poco deslucido. No obstante, las criaturas que atrae lo convierten en un destino extraordinario. Había un montón de grandes tiburones nodriza debajo de los restos, pero se dispersaron rápidamente cuando nuestro grupo de ansiosos buzos se acercó a ellos. La visibilidad en el lugar era espectacular y pude ver cómo rayas águila y tiburones de arrecife nadaban en círculos a la distancia durante todo el buceo.


Un buzo admira los corales de abanico y las esponjas que crecen en la
chimenea del Hema.
Cuando salimos a la superficie había un mayor oleaje, pero estaba lo suficientemente calmo como para permitirnos realizar otro buceo. Nuestro destino, un carguero llamado Hema 1, se hundió a unos 3 km (2 millas) de la costa en un mar agitado en 2005. Está tumbado sobre la banda de babor a 33 metros (110 pies) de profundidad y su pintoresca estructura está en gran parte intacta. Si bien el Hema 1 es una incorporación reciente a la variedad de naufragios de Granada, las esponjas y corales copa ya han comenzado a cubrir partes de la cubierta y el casco, y unos pocos corales de abanico (Gorgonia ventalina) pequeños adornan la chimenea. Una fuerte corriente nos dificultaba acercarnos, y yo observaba con envidia como una gran tortuga carey nadaba perezosamente junto a él. Rayas águila merodeaban a la distancia y grandes bancos de pargos se movían en manada por encima de nuestras cabezas y en las bodegas abiertas en la popa.

Estaba modelando para mi compañero junto al tiro de la chimenea cuando una silueta oscura llamó mi atención; un gran tiburón de arrecife del Caribe paso cerca rápidamente para echar un vistazo, y luego otra y otra vez. Para cuando cumplimos el tiempo de fondo que habíamos acordado, las rayas águila también habían comenzado a acercarse cada vez más. Nos exigió una gran fuerza de voluntad comenzar nuestro ascenso y sabía que todos teníamos la esperanza de volver a bucear en ese increíble lugar. Sin embargo, cuando llegamos a la superficie, el oleaje era tan intenso que simplemente regresar al bote era peligroso, por lo que descartamos la idea de realizar un tercer buceo en el Atlántico. Con resignación, retornamos al lado protegido de la isla.
¿Llamas a esto un día sin emociones?

Un caballito de mar de color naranja brillante se aferra a esponjas de un
color similar en la barandilla de la cubierta del Shakem.
Después de varias incursiones a los naufragios del Atlántico arrastrados por la corriente y el intimidante Bianca C, quedamos condicionados. Nos presentamos a la mañana siguiente preparados para un nuevo desafío, por lo que pueden imaginarse nuestra sorpresa cuando nos dijeron que debíamos estar preparados para un día de buceo relativamente aburrido. Sinceramente, estábamos bastante agotados y no nos sentíamos terriblemente molestos con la idea de tener un día de buceo más sencillo y, como nos aconsejaron, de reducir nuestras expectativas un poco.

Nuestro buceo más profundo sería el Shakem, que se hundió en 2001 cuando su cargamento de cemento se desplazó (¿pueden ver un patrón aquí?). Este naufragio, que se encuentra en posición vertical a 30 metros (100 pies) de profundidad en la entrada del puerto, es uno de los más recientes de Granada, por lo que no esperábamos encontrar demasiada vida en vías de crecimiento sobre él. Imaginen nuestra sorpresa cuando descendimos y descubrimos que este naufragio intacto estaba rebosante de vida. Corales látigo, gorgonias y coloridas esponjas incrustantes dominaban la hélice y la popa, lo que lo convertía en una de las mejores oportunidades de nuestro viaje para tomar fotos. Entre las intrigantes estructuras de la cubierta de popa había tanques de propano sujetos que eran similares a cilindros de aire gigantes y que dieron lugar a bromas sobre qué miembro de nuestro grupo era el más necesitado de un volumen de gas adicional.

A medida que nos desplazábamos por la proa, había mucho más para apreciar sobre este "aburrido" lugar de buceo. La cámara del timonel estaba adornada por ramas de coral negro que ondeaban con el movimiento de los bancos de diminutos peces y la grúa y los restos que se encontraban en los alrededores estaban decorados por esponjas florero de color amarillo neón. Exploramos el naufragio alegremente hasta que nuestro guía de buceo se acercó y con entusiasmo hizo un gesto para que lo siguiéramos. Ascendimos hasta la cubierta sobre la cámara del timonel y nos señaló uno de los sujetos que más deseábamos fotografiar: un maravilloso caballito de mar de color naranja brillante que estaba perfectamente ubicado sobre la barandilla superior.

Nuestro intervalo de superficie no pasaba lo suficientemente rápido. Ya que habíamos sido testigos de la versión granadina de un punto de buceo "apagado", nos dimos cuenta de cuál era la verdad: no existe tal cosa. Nuestro segundo buceo, en el Veronica, lo confirmó. Este pequeño barco está sobre su quilla en medio de un bonito arrecife frente a la playa Grand Anse y a una profundidad máxima de unos 15 metros (50 pies) es un lugar adecuado incluso para los buzos novatos. También está completamente cubierto por corales copa y esponjas incrustantes, florero y en forma de cuerda, lo que lo convertía en uno de los puntos de buceo más bonitos que habíamos visitado. Los peces presentes en el lugar eran espectaculares; tupidos bancos rodeaban la cámara del timonel y la grúa rota. Los peces escorpión esperaban en el arrecife cercano, diminutos blénidos espinosos se asomaban desde de los agujeros a lo largo de las barandillas de cubierta y una adorable brótula negra salía de su escondite detrás de un pequeño coral de abanico para inspeccionar mi equipo fotográfico.

Por la tarde, continuamos con los buceos a poca profundidad planificados para ese día y visitamos el naufragio del Fiona, un buque de carga que se encuentra en posición adyacente a una barcaza desconocida (lo que le da a este lugar el nombre alternativo de "Twin Wreck" [Naufragio mellizo]) a unos 15 metros (50 pies) de profundidad. He oído que puede haber grandes grupos de calamares en este lugar y casi ingresamos al agua con una cámara configurada para fotografiar amplias vistas panorámicas. No obstante, cuando comenzaron a aparecer las nubes de la tarde, impulsivamente cambié de opinión y decidí llevar una cámara más adecuada para fotografiar vida marina más pequeña. Ya bajo el agua, me di cuenta rápidamente de que había tomado la decisión correcta; la belleza de ese lugar no estaba en las cosas de gran tamaño sino en las minúsculas criaturas, que eran lo suficientemente variadas como para proporcionar una sensación decididamente de la región indopacífica. Pude ver perfectamente coloridos camarones dentro de anémonas, gusanos poliquetos de fuego que reptaban por el casco y un tímido y joven pez vaca que me miraba desde su escondite detrás de una esponja.
Una cura para sus dolencias
Lo admito: después de darle el primer vistazo al Bianca C, todos los pensamientos de bucear en los arrecifes de Granada fueron eclipsados por un grave caso de fiebre de naufragios. No obstante, mis comentarios anteriores sobre mi deseo de visitar algunos arrecifes no habían pasado inadvertidos para el personal de buceo. Durante nuestro último día, mientras intentábamos persuadir al capitán de volver a visitar los naufragios del Atlántico, nuestro guía insistía con que no podíamos irnos sin experimentar algunos lugares muy conocidos. En efecto, Kohanee Reef y Black Wall, puntos adyacentes que oscilan entre los 10 metros (30 pies) y los 30 metros (90 pies), son deslumbrantes equivalentes de los hermosos naufragios en los que habíamos estado buceando. Las corrientes del lugar han fomentado el crecimiento de uno de los arrecifes más exuberantes que he visto en todo el Caribe. El buceo transcurría rápidamente mientras explorábamos un embrollo de grandes corales de abanico, corales látigo y llamativas esponjas coloridas. Durante nuestra parada de seguridad, estaba siguiendo alegremente a un grupo de calamares de arrecife en aguas poco profundas cuando vi a mi compañero de buceo que hacía gestos para llamar mi atención; giré rápidamente y vi un banco de grandes petos que pasaba cerca de allí. Inmediatamente sentí remordimiento por nuestra inminente partida y tuve una clara sensación de que debía haber pasado más tiempo buceando en los arrecifes.


Una joven y pequeña corvina nada sobre el arrecife en Flamingo Bay.
Para nuestros buceos finales, nos dirigimos a Molinere Marine Park. Habíamos solicitado específicamente visitar Flamingo Bay, donde habíamos oído que era posible divisar bocones. Este arrecife, que tiene una profundidad que oscila entre 6 metros (20 pies) y más de 30 metros (100 pies), resultó estar repleto de interesantes y pequeñas criaturas marinas, incluso jóvenes corvinas, caurís lengua de flamenco, camarones de Pederson, peces aguja y varios bocones con franjas. Cuando salimos a la superficie, estábamos listos para regresar al centro turístico para empacar y disfrutar de un bien merecido descanso por la tarde. Sin embargo, nuestro capitán nos dijo que había un lugar más que realmente debíamos ver antes de partir: el parque Underwater Sculpture Park, que estaba cerca de allí. Este lugar contiene más de 65 esculturas que fueron colocadas para fomentar el crecimiento de corales después de que el arrecife de los alrededores sufriera daños durante la temporada de huracanes de 2004. La mayoría de las esculturas está dentro de los 10 metros (30 pies) de la superficie y atraen a personas que practican snorkel y a buzos por igual. Buscamos todas las esculturas que pudimos encontrar, mientras admirábamos a las esponjas que cubrían las más antiguas y fotografiábamos a los impávidos peces ángeles franceses que parecían estar por todas partes.

Finalmente llegó el día de nuestra partida y con tristeza manipulábamos nuestros carros cargados de equipaje que se tambaleaba en dirección al mostrador de check-in de la aerolínea. De mala gana entregamos nuestros pasaportes a la mujer que estaba detrás del mostrador que, acostumbrada a los turistas que partían deprimidos, nos saludó con una cálida sonrisa. Después de expresar una natural incredulidad por la gran cantidad de equipaje que llevábamos, finalmente dijo, "Simplemente debo saber. ¿Qué tienen en todas estas maletas?


La encantadora costanera de St. George, Carenage, recorre el puerto interno con forma de herradura.

Cuando comenzamos a catalogar la cantidad poco práctica de equipo fotográfico y de buceo que habías llevado con nosotros, comenzamos a reír entre dientes. Poco después estaba riendo abiertamente junto con la representante de la aerolínea. Cuando terminamos con nuestro extenso inventario, terminamos diciéndole lo maravillosa que había sido nuestra visita. Ella sonrió con picardía y comenzó a teclear en su computadora.

"Saben", dijo mientras levantaba una ceja, "podemos extender su estadía. ¿Tal vez preferirían un boleto abierto?

Rechazamos la oferta, pero a medida que caminábamos hacia la puerta de seguridad, nos miramos unos a otros de manera significativa.

No esta vez, Granada, no esta vez. Pero, ¿y la próxima? Quizás.
Información técnica

Bancos de pargos frecuentan las bodegas del Hema.
Los naufragios y el buceo avanzado a menudo van de la mano, y esto es realmente cierto en Granada. El Bianca C, que comienza a una profundidad de 30 metros (90 pies) y se extiende hasta unos 51 metros (170 pies), puede ser explorado por buzos experimentados como un buceo deportivo, pero su profundidad lo convierte en un lugar ideal para el buceo técnico. Incluso con tiempos de fondo prolongados que incluyan una descompresión, este masivo lugar aún puede disfrutarse mejor en una serie de buceos. Cabe observar que el Bianca C está comenzando a colapsar, por lo que la mayoría de los operadores de buceo ya no permiten penetrar completamente en él.

Muchos otros puntos, como por ejemplo el King Mitch, el Hema 1 y el Shakem, también se encuentran a profundidades que son adecuadas para el buceo técnico. Los rebreathers también pueden brindar a los buzos una mejor oportunidad de acercarse a grandes criaturas, tales como rayas águila, tiburones y peces de pico.

En nuestra visita más reciente, decidimos bucear con rebreathers de circuito cerrado (CCR, por sus siglas en inglés). Aquanauts Grenada apoyó nuestros esfuerzos con tanques de acero de 2 y 3 litros, cargas de oxígeno y aire y cilindros de emergencia. También ofrece varias unidades de alquiler para buzos que deseen viajar con poco equipo o que decidan recibir entrenamiento en CCR durante su visita.
El buceo en el lugar

La vida marina se incrusta en los tubos de la hélice del enorme naufragio Bianca C.
Granada se encuentra oficialmente fuera de la zona de huracanes, aunque se vio seriamente afectada por el huracán de categoría 3 Iván en 2004. En ese lugar, el buceo es excelente durante todo el año, pero la visibilidad puede verse afectada cuando hay un aumento del flujo del río Orinoco durante la temporada de lluvias a mitad del verano en Venezuela, que está cerca de allí.

El agitado mar durante la temporada de vientos (diciembre a abril) puede limitar el acceso a los naufragios del Atlántico. Las temperaturas del agua oscilan entre los 26°C (80°F) en el invierno boreal y los 32°C (90°F) en el verano boreal. Barbados y Trinidad cuentan con cámaras hiperbáricas.
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© Alert Diver — 3er Trimestre 2013