Gigantes del Mediterráneo viviente




Esta imagen es una composición digital de varias fotografías de una ballena de aleta en el Santuario Pelagos para Mamíferos Marinos del Mediterráneo. Pueden verse parásitos copépodos blancos y fibrosos pegados a la ballena.


Simone Panigada, Ph.D., sujeto a la proa de un pequeño bote inflable, con una ballesta en las manos y escaneando atentamente el agua, patrullaba la costa de Lampedusa, una pequeña isla italiana. Un repentino destello de luz solar que se reflejaba lo alertó sobre la presencia de algo en la superficie justo delante de él. Le hizo una seña a Giancarlo Lauriano que estaba al timón y el bote avanzó a los tumbos a toda velocidad. Panigada levantó su ballesta y disparó.

El proyectil se arqueó sobre el agua y dio en el blanco con dos puntas afiladas que se enterraron en la carne y sujetó un paquete de un sistema electrónico del tamaño de un percebe a la aleta dorsal de una ballena de aleta. El marcador Transmisor electrónico percutáneo mínimo de bajo impacto (Low Impact Minimally Percutaneous Electronic Transmitter; LIMPET) intentaría establecer un contacto con el satélite de Argos cada vez que la ballena saliera a la superficie y transmitiría la posición del animal durante las seis semanas siguientes.

Casi simultáneamente, Nino Pierantonio, colega de Panigada en el Instituto de Investigación Tethys (Tethys Research Institute), disparó otra ballesta, que lanzó una flecha de punta hueca al flanco de la ballena. La flecha impactó en el animal y luego cayó al agua y así obtuvo un pequeño trozo de piel y grasa para realizar un análisis de ADN y toxinas. La ballena reaccionó a ambos ataques con un pequeño espasmo, como si la hubiera picado un mosquito, y luego volvió a lo suyo.


El kril es el alimento principal de las ballenas de aleta.
Se trataba de la ingestión de enormes cantidades de kril, cuya densidad era suficiente como para teñir el agua azul de la superficie de un llamativo color rosado. El kril, que normalmente se encuentra a decenas de pies de profundidad, se alimenta en la superficie debido a las grandes afloraciones que llevan agua fría rica en nutrientes a la superficie alrededor de Lampedusa durante los primeros meses de cada año. Las afloraciones son el resultado de la interacción de corrientes profundas con la dramática topografía del fondo.

Se sabe que las ballenas de aleta han habitado el norte del Meditarráneo durante el verano boreal desde las épocas más antiguas (los romanos llamaban a la costa ligur de Italia [noroeste] la "costa de las ballenas") pero los rumores de agregaciones de alimentación en el invierno en Lampedusa (en el sur del Mediterráneo) no se confirmaron hasta 2004. Los investigadores descubrieron que las ballenas no sólo se estaban alimentando fuera de temporada sino que también lo hacían en la superficie y durante todo el día. Las ballenas de aleta del mar de Liguria (el área del sur del Mediterráneo de la región de Liguria en Italia y el norte de la isla de Córcega) se alimentan en su mayor parte de noche y en las profundidades. Alrededor de Lampedusa, las ballenas también se alimentaban en grupos, posiblemente en colaboración para arrear presas, un comportamiento que no se registró anteriormente en las ballenas de aleta del Mediterráneo.

La pregunta que más atormentaba al fundador de Tethys, Giuseppe Notarbartolo di Sciara, era si estas ballenas pertenecían a una población independiente del sur del Mediterráneo o si eran las mismas ballenas que su organización estaba estudiando durante el verano boreal en el mar de Liguria cerca de la frontera de Francia e Italia.


Viridiana Jimenez-Moratalla Pelhate del Instituto de Investigación Tethys y el capitán Roberto Raineri del R/V Pelagos se preparan para lanzar una red de muestreo de plancton en el Santuario Pelagos.
La ballena de aleta es uno de los animales grandes más misterioso y elusivo del planeta y es, en muchos sentidos, una rareza del reino animal. En casi todos los vertebrados, el lado izquierdo del cuerpo es un reflejo fiel del derecho. Las ballenas de aleta son una excepción. La mandíbula inferior del lado izquierdo es del típico gris de las ballenas, mientras que en el lado derecho se puede observar un color blanco brillante. La superficie dorsal derecha tiene patrones arremolinados conocidos en inglés como "blaze and chevron" que son únicos de cada individuo y permiten a los investigadores de Tethys fotoidentificar a cada ballena. Los científicos especulan con que la reflectividad de la mandíbula inferior blanca puede utilizarse para asustar y arrear presas, pero suponer cualquier ventaja funcional de dichos patrones es más difícil.

Las ballenas de aleta desafían los límites del reino animal en lo que respecta a velocidad, tamaño y ecología alimentaria. Son una de las criaturas más grandes del planeta y uno de los nadadores más veloces del océano. Los cálculos predicen una velocidad máxima teórica de alrededor de 48 km (30 millas) por hora y Pierantonio cree haber visto a uno nadar por lo menos a esa velocidad. (Las mayores velocidades estimadas por peces marlín, peces vela y delfines se basan en los animales que saltan sobre el agua o que se desplazan por las estelas de embarcaciones.) Las ballenas de aleta, que se cree se sumergen a profundidades de casi 610 metros (2.000 pies) en el Mediterráneo en busca de kril, también pueden alcanzar las mayores profundidades entre los cetáceos barbados para alimentarse.

Las ballenas de aleta no nadan simplemente con la boca abierta para filtrar plancton (como lo hacen las ballenas francas); en cambio, ellas capturan kril o peces pequeños, para lo que se lanzan repetidamente a alta velocidad y tragan grandes volúmenes de agua que realmente pueden ser mayores que el tamaño del cuerpo de la ballena antes de abrir la boca. Cada embestida requiere una rápida aceleración y un enorme gasto de energía. Los investigadores de la Universidad de Columbia Británica describieron este proceso como "uno de los métodos de alimentación más extremos entre los vertebrados acuáticos". Para estimular la intensa demanda energética que supone mantener y operar un enorme cuerpo a alta velocidad, las ballenas de aleta deben consumir más de una tonelada de kril cada día.

Las ballenas de aleta pueden mantener altas velocidades a lo largo de grandes distancias cuando se trasladan entre una área y otra con grandes concentraciones de presas. Una ballena marcada por Panigada en marzo de 2015 nadó desde Lampedusa hasta el extremo norte de Córcega y atravesó el Mediterráneo de sur a norte en cinco días. Alcanzó un promedio de más de 161 km (100 millas) por día al cruzar algunas de las rutas marinas más transitadas del mundo. Una segunda ballena marcada el mismo día realizó una migración similar, lo que confirmó que las mismas ballenas se alimentan de forma estacional a ambos lados del Mediterráneo.

"La confusión que rodea nuestros conocimientos sobre los movimientos de las ballenas de aleta en el Mediterráneo parece estar disipándose en cierta medida", manifestó Notarbartolo di Sciara. No obstante, los dramáticos resultados fueron un motivo de preocupación más que de celebración. Las colisiones con embarcaciones son la principal causa de muerte conocida de las ballenas de aleta y estas ballenas nadan cerca de la superficie y ascienden para respirar regularmente durante la migración. La confirmación del área de Lampedusa como una zona de alimentación importante también es motivo de preocupación debido al "crecimiento exponencial del esfuerzo pesquero" en la región, de acuerdo con el informe que Panigada y sus colegas enviaron a la Comisión Ballenera Internacional (International Whaling Commission).

Las ballenas de aleta están clasificadas como una especie en peligro de extinción en todo el mundo. La caza comercial de ballenas nunca ha apuntado a la población de ballenas de aleta del Mediterráneo, pero las colisiones de embarcaciones, las interacciones de pesquerías, la contaminación química, la contaminación acústica y la perturbación causada por las operaciones de observación de ballenas son amenazas graves. Las ballenas de aleta del Mediterráneo constituyen una subpoblación genéticamente distinta que ha estado aislada de la población del norte del Atlántico durante 200.000 años. Las ballenas del Mediterráneo rara vez abandonan dicho mar salvo por breves incursiones hacia el Atlántico un poco más allá del estrecho de Gibraltar. Los investigadores pueden distinguir las ballenas del Mediterráneo y el Atlántico por medio de las características únicas de sus cantos.


Nino Pierantonio del Instituto de Investigación Tethys estudia datos acústicos de un conjunto de hidrófonos remolcado a bordo del R/V Pelagos durante un crucero de investigación.


Después de una larga campaña realizada por el Instituto de Investigación Tethys, Italia, Francia y Mónaco crearon el Santuario Pelagos para Mamíferos Marinos del Mediterráneo (Pelagos Sanctuary for Mediterranean Marine Mammals) en 2002, lo que la convirtió en la primera área marina protegida (MPA, por sus siglas en inglés) del mundo de carácter internacional y la primera que se encuentra en gran parte en aguas pelágicas. El santuario cubre casi 88.059 km2 (34.000 millas cuadradas) y se extiende desde una pequeña distancia de la costa de la Riviera italiana y francesa hasta casi la costa norte de Córcega. Incluye aguas territoriales de las tres naciones, pero gran parte de él se encuentra en aguas internacionales o áreas fuera de la jurisdicción nacional ((ABNJ, por sus siglas en inglés). Con el Santuario Pelagos como ejemplo, las Naciones Unidas ha creado un proceso para establecer MPA adicionales en ABNJ, lo que cubre el 40 por ciento de la superficie de la Tierra.

Los mamíferos marinos que se encuentran dentro de las aguas del santuario incluyen ballenas de aleta, cachalotes, ballenatos de Cuvier, ballenas piloto de aleta larga, delfines listados, delfines de aletas cortas, delfines de nariz de botella y delfines grises. Las ballenas de aleta y los delfines listados son los más abundantes. Los cachalotes del Mediterráneo, al igual que las ballenas de aleta, constituyen una subpoblación distinta que se caracteriza por un único repertorio vocal (y posiblemente un menor tamaño del cuerpo). A diferencia de los machos de cachalote del Atlántico, que realizan grandes migraciones entre áreas de alimentación de latitudes altas y áreas de reproducción de latitudes bajas, se cree que los cachalotes del Mediterráneo pasan su vida dentro del Mediterráneo.

Los científicos no reconocieron la abundancia de ballenas en esta región hasta que Notarbartolo di Sciara comenzó a estudiar cetáceos en el lugar a fines de la década de 1980. Sin embargo, muchos buzos aún creen que "el Mediterráneo está muerto".

"Eso no es cierto", afirmó Sylvan Oehen, miembro del equipo de Investigación del Santuario de Cetáceos del Tethys (Tethys Cetacean Sanctuary Research). "En el Mediterráneo se observa una sobrepesca de algunas especies, pero la productividad principal aún está allí y sustenta a una gran cantidad de vida".


Ballenas piloto de aleta larga nadan en el estrecho de Gibraltar.


El fotógrafo Danny Kessler se sorprendió y sintió intriga cuando supo sobre las investigaciones del Tethys durante unas vacaciones familiares en Cerdeña. Había asumido que las cristalinas aguas azules del Mediterráneo indicaban la existencia de un entorno estéril, sin darse cuenta de que los gigantes del océano se desplazaban en las profundidades para utilizar recursos naturales a decenas o cientos de metros debajo de la superficie. También se asombró cuando la directora de Investigación del Santuario de Cetáceos Sabina Airoldi le mostró mapas de afloramientos estacionales y también descubrió que las veloces ballenas de aleta podían cubrir cientos de km para ir de un área productiva temporalmente a otra.

La cantidad de ballenas de aleta presentes en el santuario ha disminuido en los últimos años, pero esto simplemente puede reflejar el movimiento fuera del mar de Liguria hacia otras partes del Mediterráneo. No obstante, la cantidad de cachalotes parece estar aumentando dentro del santuario. De manera similar, la cantidad de delfines comunes se ha reducido drásticamente, pero los delfines listados son abundantes. Se sospecha que la sobrepesca de las principales especies de presas de los delfines comunes está relacionada con su disminución. Los delfines listados comen una variedad mucho más amplia de presas y, por lo tanto, tienen la posibilidad de prosperar. Las poblaciones de delfines grises se han reducido desde 2005, con estimaciones de abundancia en 2012 y 2013 de sólo la mitad del promedio. Los delfines grises y los ballenatos de Cuvier se alimentan principalmente de calamares, pero los estudios del Tethys han demostrado que las dos especies utilizaban hábitats completamente diferentes.

Era poco lo que se sabía acerca de los ballenatos de Cuvier antes de que el Tethys iniciara su investigación en 1999, en colaboración con otros investigadores, para describir a una población residente de aproximadamente 100 de estos extraños animales que se alimentaban en una región de cañones profundos cerca de Génova. En la actualidad, las ballenas piloto de aleta larga, que solían encontrarse comúnmente en grandes grupos, rara vez son vistas en el santuario. Los investigadores se entusiasman particularmente cuando encuentran a un grupo, no sólo por la oportunidad de agregar puntos a la base de datos, sino también porque estas ballenas son mucho más amigables que la mayor parte de los cetáceos del área y que las ballenas piloto en la mayoría de otras partes del mundo. Los investigadores del Tethys también se han involucrado en la investigación con el objeto de manejar las amenazas graves a las poblaciones de delfines de nariz de botella en los mares Adriático y Jónico cerca de allí.


Una manta gigante realiza una maniobra aérea en el Santuario Pelagos.
Mientras que los mamíferos marinos siguen siendo su objetivo principal, el Tethys está involucrado en investigaciones sobre una amplia variedad de especies. Un estudio en colaboración con la Universidad del Salento analiza la abundancia cada vez mayor de aguas vivas en el Mediterráneo y las subsiguientes consecuencias ecológicas, sociales y económicas. Un estudio sobre mantas gigantes (Mobula mobular) proporcionó las primeras estimaciones de su abundancia en el noroeste del Mediterráneo y este trabajo continúa con socios palestinos para demostrar los efectos de una pesquería para las especies que se encuentran cerca de Gaza. Estos estudios en colaboración con el Instituto Nacional Italiano para la Investigación y Protección Ambiental (Italian National Institute for Environmental Protection and Research) y la Comisión Ballenera Internacional están financiados por el Ministerio de Medio Ambiente italiano y utilizan reconocimientos aéreos para censar a las rayas y los cetáceos así como también a tortugas bobas, atunes de aleta azul y peces espada.

En este caso, como en otros, los animales marinos se enfrentan a una variedad de amenazas, pero la singular estructura internacional del santuario plantea grandes desafíos para la promulgación de normas con el objeto de manejar esas amenazas. Por consiguiente, el Tethys trabaja con grupos de usuarios tales como operadores de ferrys, empresas de observación de ballenas y pescadores para intentar mitigar las amenazas. Lo que es más importante, la organización continúa con su investigación para ampliar nuestros conocimientos sobre las necesidades biológicas de estas especies y cómo se ven afectadas por un entorno marino cambiante.
Involúcrese
Cada verano, el Tethys inicia cruceros de investigación para voluntarios que colaboran con la investigación y ayudan a cubrir el costo de las expediciones. Para obtener más información, visite www.tethys.org.
Obtenga más información
Mire el video Tethys Citizen Science (La ciencia ciudadana del Tethys) para ver cómo los voluntarios pueden ayudar con las investigaciones que se realizan en el Tethys y disfrute de encuentros cercanos con ballenas y delfines.



© Alert Diver — 2do Trimestre 2016