Fotógrafo: Kurt Amsler




Buzos de cuevas en Devil’s Eye en Ginnie Springs, Florida, en 1989 (Nikon F3, caja estanca Sea & Sea)


Es posible que Kurt Amsler haya heredado el gen del fotógrafo de su padre, un fotógrafo alpino y de exteriores, pero la inspiración para su eventual carrera como fotógrafo marino vino del afamado fotógrafo y cinematógrafo austriaco Hans Hass. Transcurría el año 1958 y el joven Amsler era un niño que vivía en Suiza. De casualidad adquirió una copia de Among the Corals and the Sharks (Entre corales y tiburones). Las palabras y especialmente las fotos que Hass tomó para esta publicación, su segundo libro (publicado en Austria en 1941), fueron algo que produjo un cambio en el pequeño.

Mientras trabajaba en Bonaire, Hass no tenía rebreather (recirculador) y el Aqua-Lung aún no se había inventado. Por lo que ingreso al agua como William Beebe lo había descrito en su artículo de 1932 "A Wonderer Under the Sea" (Un viajero bajo el mar) para la revista National Geographic: con un casco de buceo de elaboración casera. Amsler hizo prácticamente lo mismo para sus primeras aventuras bajo el agua en el lago de Zúrich. Con un casco confeccionado con madera y accesorios de metal y la ayuda de un amigo que le bombeaba aire desde la superficie, Amsler pudo sumergirse hasta una profundidad de 6 metros (20 pies) y permanecer allí mientras soportara el frío o su amigo tuviera la energía necesaria para bombearle aire. Podía respirar bajo el agua, podía ver los peces y, lo que era más importante, podía soñar con una vida de exploración de los océanos.

Cuando Amsler estaba en la escuela secundaria, su padre le compró su primer verdadero equipo de buceo: un par de aletas y una máscara. Ahora que podía ver correctamente, el siguiente paso era intentar tomar fotos bajo el agua. Después de todo, había aprendido fotografía de su papá y lo había estado ayudando en el cuarto oscuro de su casa desde que tenía 10 años de edad. Con una cámara Leica alojada dentro de la cámara de un balón de fútbol y un trozo de Plexiglas a modo de puerto, Amsler tomó su primera foto en 1959, y así se embarcó en una aventura que viviría durante los siguientes 57 años y más allá.


Un atardecer de Maldivas en Ari Atoll, Maldivas, en 2003 (Nikon D1X, caja estanca Seacam)



STEPHEN FRINK: parecía saber desde una muy temprana edad que la fotografía submarina sería la pasión de su vida, pero debió estar claro para usted que debería viajar más allá del lago de Zúrich. ¿Cuándo se aventuró fuera de su casa y comenzó a ver el resto del mundo del buceo con aire comprimido?

KURT AMSLER: algunos fotógrafos submarinos inician sus carreras como buzos que aprenden a tomar fotografías. Por otra parte, están aquellos como yo que son fotógrafos primero y luego aprenden a fotografiar bajo el agua. Después de terminar la escuela secundaria me inscribí en la Escuela de Arte y Fotografía de Zúrich. En ese entonces tenía sólo 16 años y asistí durante cuatro años, donde me gradué con habilidades en fotografía de estudio, técnicas de revelado en cuarto oscuro, fotografía de exteriores y el arte del retrato. Pero la idea de tomar más y mejores fotografías submarinas nunca se alejó de mi mente.

Compré mi primera cámara Calypso PHOT con un accesorio de flash con lámpara en 1963 y finalmente tenía un equipo de calidad que podía utilizar para la fotografía submarina. Más o menos en la misma época compré mi primer tanque Aqua-Lung y un regulador de Francia, por lo que realmente podía bucear y tomar fotografías bajo el agua sin tener que contener la respiración o estar sujeto al rústico casco de buceo que usábamos en esos primeros tiempos.


Amsler bucea en 1963 en Le Drammont, Sur de Francia, con la Calypso Phot, que fue fabricada por La Spirotechnique.
Fue la primera cámara anfibia con un accesorio de flash con lámpara.


SF: vi una foto de usted en Internet hace poco tiempo. Era sólo un adolescente, sentado en frente de lo que parecía ser un remolque en una playa en el mar Rojo. Usted nació en 1946 y en esta fotografía no podía tener más de 19 años. Por lo que significa que usted buceó en el mar Rojo alrededor de 1965. Esa debió ser una época mágica de su vida. Cuénteme cómo sucedió todo eso.


Delfines acróbatas en Fernando de Noronha, Brasil, en 2007 (Nikon D2X,
caja estanca Seacam)
KA: inspirado por Hans Hass y su película de 1952 Under the Red Sea (Bajo el mar Rojo), quería vivir mi propia aventura submarina en el mar Rojo. Para mí, eso implicó hacer dedo desde Zúrich hasta Grecia con uno de mis amigos. Nos subimos a un carguero que nos llevó a Haifa y desde allí viajamos hasta Eilat, Israel. Conocimos a unos buzos de la marina israelí que nos dejaron quedarnos en ese remolque que vio en la foto. Permanecimos allí durante ocho meses, practicando buceo todos los días.

Fue una época gloriosa para ver el mar Rojo; el agua era sumamente cristalina y los arrecifes era mágicos. Había una gran cantidad de corales blandos y maravillosos peces tropicales, y también muchos tiburones. Esta era la máxima aventura para un par de muchachos. Tenía mis cámaras, la Calypso PHOT y mi Rolleimarin con lámparas de flash, pero no teníamos dinero. Yo sabía tocar la batería, así que obtuve trabajos por la noche tocando en una banda de jazz en el club nocturno End of the World en Eilat. Mi amigo fue contratado para cantar al estilo tirolés en bodas. Eso era todo un espectáculo: un joven suizo haciendo el canto de la tirolesa en una boda israelí. Pero de alguna manera lográbamos reunir lo suficiente como para quedarnos. Había muy pocos turistas allí en ese entonces. En ocho meses vimos quizás 100 turistas, de los cuales sólo 25 eran buzos. Teníamos esos arrecifes completamente para nosotros, en lugares donde los peces y las tortugas nunca antes habían visto a un buzo.


Naufragio del avión de combate alemán Messerschmitt de la Segunda Guerra Mundial en Marsella, Francia, en 1978 (Hasselblad, objetivo de 40mm, película blanco y negro, sin flash)


SF: me sorprende que tras recibir capacitación como fotógrafo comercial no haya querido mudarse a Londres y ser un fotógrafo de moda como David Hemmings en la película Blow-Up de 1966. En esa época debía haber mucho trabajo en diferentes áreas para un fotógrafo capacitado con una colección de imágenes de la escuela de arte.

KA: debo admitir que hay partes del estilo de vida de Blow-Up que me habrían atraído en ese momento de mi vida, pero recuerdo muy vívidamente estar parado en una playa en el mar Rojo y tener una revelación. Sabía con total seguridad que esto era lo que quería hacer con mi vida: fotografía submarina. No quería terminar trabajando en un estudio en algún lugar. El océano sería mi estudio.

Claramente, no era sencillo lograrlo. Me desvié de mi objetivo por poco tiempo para hacer el servicio militar en las fuerzas especiales del ejército suizo. Luego comencé a hacer el circuito de viaje, donde mostraba las películas submarinas de 16mm que realizaba en clubes de buceo locales. También comencé a lograr que algunas de mis fotografías submarinas fueran publicadas en revistas. En ese entonces no había ninguna revista de buceo en Europa. Estaba Skin Diver en los Estados Unidos, pero mis primeras fotos publicadas estaban en revistas de interés general de mayor circulación y sus lectores realmente nunca antes habían visto el mundo submarino. Mis fotos fueron una revelación para muchas personas que no sabían que existía tanta belleza y color bajo el mar.

Mi plan era tener un pie en la industria del buceo y otro en la fotografía. Me convertí en instructor de buceo para poder obtener un trabajo fácilmente y ganarme la vida en lugares donde quizás querría bucear y tomar fotografías.

En 1968 conocí a una hermosa muchacha estadounidense que estaba de vacaciones en Suiza y que también tenía un trabajo como secretaria en el Holiday Inn de Freeport, Gran Bahama. Me dijo que debía ir a visitarla y, como nunca había buceado en las Bahamas, unos pocos meses después hice exactamente lo que ella me había sugerido. Casualmente, un par de años antes la Underwater Explorers Society (UNEXSO) había iniciado sus actividades en Freeport con un innovador tanque de entrenamiento de buceo profundo a 5,5 metros (18 pies) y una flota de barcos para bucear en los arrecifes cercanos. Esto era lo más moderno en lo que se refiere a destinos de buceo y celebridades de todos el mundo llegaban al lugar para entrenar y bucear allí. Walter Cronkite escribió un artículo al respecto y actrices jóvenes y glamorosas como Kim Hunter visitaron el lugar para aprender a bucear. Lloyd Bridges, a quien tuve el placer de conocer, viajó al lugar con sus hijos, Beau y Jeff, para que pudieran aprender a bucear.

Tenía mi colección de imágenes conmigo y se la mostré al gerente de UNEXSO Dave Woodward. Pocas personas estaban tomando fotografías submarinas profundas en ese entonces, y Woodward quedó maravillado. Me dijo: "debes bucear con nosotros, quizás puedo conseguirte un empleo". Y lo hizo. Durante los siguientes dos años conduje la embarcación de buceo cuando me necesitaban y los visitantes les daban propinas a los fotógrafos submarinos cuando llegaban. El famoso naturalista y guía de buceo Ben Rose se convirtió en mi mejor amigo. Y el buceo era increíble. El arrecife superficial estaba repleto de coral cuerno de alce y veíamos tiburones y meros en casi todos los buceos. Aprendí mucho e hice excelentes conexiones. Mientras estuve en UNEXSO participé en mi primera competencia de fotografía, en Santa Mónica, California. Me fue muy bien y comencé a pensar en que debía competir en más concursos.


SF: leí una entrevista que le hizo nuestro colega Alex Mustard y él dijo lo siguiente sobre su éxito en las competencias de fotografía europeas: "es imposible resumir la infinidad de puntos destacados en la carrera que Kurt ha desarrollado aquí. Basta señalar que ha tomado fotografías para miles de artículos de revistas, ha escrito una gran cantidad de libros y ha fotografiado campañas publicitarias de gran repercusión mediática. Su registro de competencias también es impresionante. Ha ganado el segundo Campeonato Mundial de CMAS [Confédération Mondiale des Activités Subaquatiques, o World Underwater Federation] en 1987, fue nombrado Gran Maestro en el Festival de Brighton de 1987 que incluyó un reloj Rolex de premio, su libro Maldives (Maldivas) ganó el premio al mejor libro de fotografías submarinas en el Festival de Antibes en 1994 y ha recibido premios en prácticamente todas las demás competencias, incluso el premio al Fotógrafo de Vida Silvestre del Año de la BBC. ¡Muy impresionante, Kurt!


Amsler fue el ganador general del segundo Campeonato Mundial de
Fotografía Submarina de CMAS, que se celebró en Cadaqués, España,
en 1987.
KA: es verdad que he ganado casi todos los concursos de fotografía que existían en ese entonces. Los concursos eran muy populares en las décadas de 1970 y 1980, normalmente organizados por los italianos o los franceses y celebrados en todo el mundo. Por lo general consistían en una producción fotográfica de tres a seis días en algún destino de buceo. Yo llegaba con un modelo, tomaba muchas fotografías y, en la mayoría de los casos, ganaba.

Pero no se trataba de una satisfacción del ego; yo quería ejercer una influencia y necesitaba ser famoso para que las personas prestaran atención a lo que yo decía. Para ese entonces ya había estado buceando un tiempo suficiente como para ver cambios en el océano y quería que las personas tuvieran conciencia de la necesidad de conservación marina. Siempre creí que debía dedicar un tercio de mi tiempo y un tercio de mi dinero para devolver algo al mar. Mi mayor campaña a lo largo de los años ha sido proteger a las tortugas marinas y ya llevamos 30 años combatiendo la recolección de tortugas para la elaboración de alimentos y souvenirs. Participé en el cierre de delfinarios y en la protección de tiburones. Asimismo, me he involucrado cada vez más en la lucha por los animales terrestres. Recientemente me convertí en embajador de Sea Shepherd Global. Ellos tienen poder, y con el poder viene la conciencia. Juntos podemos hacer grandes cosas para proteger la vida marina.


SF: ha tenido un rol activo en la fotografía comercial y publicitaria en la industria del buceo. Recuerdo sus primeros anuncios de productos para computadoras de buceo, que combinaban técnicas de fotografía de estudio en el entorno submarino para la ilustración de productos.

KA: conocí a Dick Bonin, fundador de Scubapro, mientras estaba en UNEXSO, y solía tomar algunas de las primeras fotos de estilo de vida para sus catálogos. También tuve el privilegio de contar con el patrocinio de Nikon y Rolex. Las imágenes compuestas que

Mero de coral en el mar Rojo, Ras Mohammad, Egipto, 1993 (Nikonos RS)
ahora se elaboran en una computadora yo solía hacerlas en la vida real, dentro del agua. Muchas eran grandes campañas, donde se pagaban 2.000 dólares estadounidenses por día, y las producciones podían durar dos o tres semanas. En esa época eso era mucho dinero e incluso hoy en día no está nada mal.

Usted y yo disfrutamos de los buenos tiempos. Tuvimos la oportunidad de ser fotógrafos submarinos cuando el equipo de buceo mejoró lo suficiente como para confiar en él, las cámaras y cajas estancas eran lo suficientemente buenas como para capturar fotos de calidad, la infraestructura de buceo estaba madurando y los arrecifes eran inimaginablemente hermosos. El nuestro fue un punto óptimo de la historia.

Cuando hablaba con fotógrafos comerciales o editoriales de superficie de agencias como Black Star, ellos siempre me decían que era importante convertirse en reportero gráfico. Debía ser tan bueno para escribir como lo era en la fotografía, y quizás mejor. Esto me ayudó a la hora de crear libros. He publicado 14 libros: cinco libros ilustrados de gran formato, cinco guías de buceo y una variedad de guías de fotografía submarina y semejantes.


SF: sé que es un innovador en lo que se refiere a equipo fotográfico y en la actualidad tiene una relación estrecha y notable con Seacam. ¿Cómo fue su evolución desde su Rolleimarin hasta las cámaras digitales que utiliza hoy en día?

KA: cuando recuerdo las diversas cámaras que usé a lo largo de las décadas, puedo advertir los buenos motivos que tenía para pasar de un equipo al siguiente. De hecho soy muy leal a mi equipo. He buceado con equipo Scubapro durante 45 años y sólo he usado cámaras Nikon desde 1975.

Fue muy fácil avanzar al siguiente paso después de mi primera caja estanca casera. Sé lo que me gusta en una caja estanca submarina, pero no soy un operario brillante ni un fabricante de cajas estancas. Incluso la Calypso PHOT fue una considerable mejora respecto a la caja estanca rústica con la que comencé. Pero sabía que para obtener los retratos de peces que quería necesitaba una mayor exactitud compositiva que las cámaras con el diseño Nikonos podrían ofrecer. Necesitaba la precisión de visualización del reflejo. No obstante, debo decir que a lo largo de mi carrera desde que comencé a usar película, la Nikonos y el objetivo de 15mm estuvieron conmigo en casi todos los buceos para capturar imágenes de gran angular. Algunas de mis fotos submarinas favoritas fueron tomadas con esa óptica única y venerable.

Cuando era estudiante tocaba la batería en bandas de jazz para ganar dinero suficiente y así poder satisfacer mi deseo de obtener equipo de buceo. Esto me llevó (cronológicamente) de la Calypso PHOT a la cámara reflex de doble objetivo Rollei en la caja estanca Rolleimarin (casualmente un diseño de Hans Hass) y a una Hasselblad en una caja estanca Hugyfot y luego una Bronica 2 ¼ de formato cuadrado (también en una Hugyfot) durante mi era de formato medio. En 1975 tomé una dirección diferente y más moderna con la película de 35mm y una Nikon F2 con caja estanca y un buscador de acción. Tenía la caja estanca Oceanic Hydro 35 y flashes Oceanic 2001. Este era un muy buen equipo, diseñado en los Estados Unidos por Bob Hollis. Cuando salió la Nikon F3 opté por Sea and Sea para la caja estanca y los flashes y luego volví a elegir la Hugyfot cuando se lanzó la F4. Trabajé con ellos en el diseño de esta caja estanca y el resultado fue espléndido.


Banco de peces estandarte escolar en Rangiroa, Polinesia Francesa, en 1994 (Nikonos RS, objetivo ojo de pez de 13mm)


Cuando salió la Nikon F5 había un motivo para pensar diferente acerca del diseño de la caja estanca, porque ahora existía el enfoque automático. La idea de tener las dos manos en las agarraderas para poder ajustar el enfoque continuamente ya resultaba obsoleta. Quería liberar mi mano izquierda para sostener el flash conforme fuera necesario y Subal se ajustaba más a mis ideas de diseño para esa caja estanca.

Con mi migración a la cámara digital en 2002, hice la transición a Seacam. Tenían una caja estanca que era muy buena para la Nikon D1X, y supe que nunca volvería a fotografiar con película. Yo no era de esas personas que harían una mitad del trabajo con película y la otra mitad con cámara digital para luego decidir qué me gustaba más. Esperé para hacer la transición hasta que la tecnología ya era mejor que la película, y nunca he mirado atrás. He pasado por muchas iteraciones de cámaras digitales Nikon, siempre con sus correspondientes cajas estancas, puertos y flashes Seacam. Actualmente estoy utilizando la Nikon D3 y la D800. En este momento estamos conversando sobre fabricar una caja estanca Seacam para las nuevas cámaras Leica. Si eso sucede, se cerrará el círculo, volveré a la marca de la cámara que utilicé por primera vez en el lago de Zúrich hace tantos años.



Chandelier Cave, Palau, en 2014 (Nikon D800, caja estanca Seacam, luces
HMI de 2000 vatios como iluminación de fondo)
SF: siempre ha sido una persona muy activa e idónea. ¿Cree que esto es necesario para su trabajo como fotógrafo submarino?

KA: tal vez no es necesario, pero sin duda es útil; muchas veces durante mi carrera obtuve trabajos por sobre otros fotógrafos porque ellos tenían un sobrepeso de 29 kg (65 libras). ¿Cómo podrían nadar con ballenas sin no podían seguirles el ritmo, al menos durante un tiempo? Mi padre era un atleta con una gran destreza; de hecho, ganó la medalla de plata en gimnasia en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín. Era muy bueno en las anillas y las barras paralelas y en su carrera mantuvo un rol activo en la fotografía de montaña. Yo era cinturón negro en judo, he practicado buceo en apnea a 35 metros (115 pies) y durante seis años formé parte del equipo nacional de windsurf de Suiza. Todavía hago ciclismo de montaña, pero mi pasión aparte del buceo hoy en día es navegar solo en mi barco de 8,5 metros (28 pies).

A la edad de 74 años mi padre escaló el Matterhorn (una de las cumbres más altas de los Alpes Suizos con una altura de 4.478 metros (14.692 pies) y a medida que me acerco a mi cumpleaños número 70 no cabe duda de que me gustaría ser como mi padre. Él estaba vinculado con el deporte en todo momento, y me decía que si tu cuerpo está bien, tu mente también estará bien.

Muchas de las cosas que han sucedido en mi vida han sido sucesos importantes que moldearon mi rumbo futuro. Considero que cumplir 70 años es uno de esos sucesos. He enseñado fotografía submarina durante 30 años (de hecho, he dirigido una escuela de fotografía submarina cerca de mi casa en la Riviera Francesa desde 1995). Pero ahora me retiraré de esa parte de mi vida. Aún tengo mi academia en línea Seacam (seacam-store.com/en/academy/the-equipment), pero ya no acogeré estudiantes. Ese capítulo en particular ya ha llegado a su fin, pero espero con ansias los próximos.

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Si bien Amsler ha disfrutado de muchos triunfos en la vida, experimentó lo que considera es el ápice de su carrera en 1984, cuando se desempeñó como camarógrafo y actor de una película denominada The Maldives: Paradise Transformed (Las Maldivas: un paraíso transformado). Su coestrella no fue otro que Hans Hass, el hombre que lo inspiró en un principio a mirar bajo el mar y así encontrar su camino en la vida.


Producción cinematográfica con Hans Hass para The Maldives: Paradise Transformed en 1984


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© Alert Diver — 3er Trimestre 2016