Fotógrafo: Laurent Ballesta




Esta increíble cueva es inaccesible para la mayoría de los buzos; sólo los científicos pueden explorarla.
La cueva esta estrictamente protegida y su ubicación se mantiene en secreto. Se encuentra en algún lugar en
una pequeña isla del Mediterráneo.

A veces una fotografía revela cosas sobre el fotógrafo. Esto es particularmente cierto en el caso de esta imagen de un celacanto en su hábitat natural, que fue tomada por el científico y fotógrafo marino francés Laurent Ballesta. Para mí la foto revela la previsualización, la extraordinaria dedicación y la cuidadosa ejecución. Sabía que no podía haber sido por accidente. Ballesta lo confirma y explica:

"Tenía en mente una fotografía de un celacanto, no un retrato de identificación del pez (aunque también tengo pensado capturar esa imagen), sino una fotografía de portada para mi libro y quería mostrarlo dónde vivía, en su propio ecosistema. Esto resultó ser cerca de la costa de Sudáfrica a 122 metros (400 pies)".

"La idea era fotografiarlo a distancia mientras un buzo dentro de la cueva iluminaba el lugar con una fuerte luz de buceo para destacar el perfil único del celacanto. El problema era que había ocho cuevas de este tipo en el área y cada vez que llegábamos al fondo debíamos descifrar en cuál podría haber un pez. Los celacantos no son particularmente tímidos, pero tampoco son curiosos. No podíamos esperar que el pez se acercara a nosotros, por lo que debíamos descubrir dónde podría haber uno y eso nos quitó valiosos minutos de cada buceo. Buceábamos con rebreathers (recirculadores) y en cada buceo sólo teníamos 35 minutos en el fondo y necesitábamos cinco horas de descompresión. Con tres o cuatro buzos explorando el fondo durante los primeros 12 minutos de cada buceo, encontraríamos al pez quizás en un 30 por ciento del tiempo".


A 122 metros (400 pies) de profundidad en Jesser Canyon cerca de Sodwana, Sudáfrica, se suponía que Tybo ingresaría a la cueva para iluminar el fondo detrás del celacanto. Después de 15 días y 11 buceos, logré tomar la fotografía.

"Finalmente nos llevó 15 días lograr esta imagen. No sé si decir que capturé la imagen en 1/15 de un segundo o en 120 horas, que es más o menos el tiempo que dediqué a los traslados al lugar, los buceos y el mantenimiento de mi cámara y rebreather durante esas semanas. Si se tiene en cuenta que ya tenía la imagen en mente cuando era un estudiante de posgrado y leí sobre el celacanto por primera vez y soñaba con fotografiar uno en su estado salvaje, esta fue la culminación de una búsqueda de 20 años, que se resumió en un sólo disparo de mi obturador".

El mar Mediterráneo es conocido por su agua espectacularmente cristalina, particularmente en el sur de Francia. Pero esta claridad no se observa cerca de Montpellier, donde creció Ballesta. La costa de Montpellier, que es muy distinta de la Riviera francesa, se caracteriza por sus aguas de color verde oscuro, mares agitados y mala visibilidad. La práctica de snorkeling y buceo es ardua y el entorno no releva fácilmente la presencia de criaturas marinas carismáticas. De hecho, la visibilidad a menudo es tan mala que el buzo sólo puede ver su reloj o computadora de buceo y apenas un poco más allá. Pero este tipo de entorno les enseñará a aquellas personas interesadas en buscar vida marina cómo detectarla. Estudiar esta vida marina casi imperceptible era la pasión de la niñez de Ballesta y probablemente los primeros pasos de una ilustre carrera como científicos marino y fotógrafo submarino del más alto nivel.

Al igual que muchos fotógrafos submarinos, Ballesta primero se inspiró en las proezas del capitán Jacques Cousteau. Pero cuando era un niño que miraba los documentales en la televisión francesa, no tenía el deseo de ser un cineasta como Cousteau ni el capitán del Calypso. En sus fantasías era el biólogo marino a bordo de la embarcación, el hombre que encontraría las raras e inusuales criaturas y se las mostraría a Cousteau. Cousteau murió cuando Ballesta era un adolescente, lo que fue una gran desilusión para el joven. Debería encontrar otro camino que se relacionara con el mar.

Su primera pasión por el mundo marino era observarlo; su segunda pasión era hablar sobre lo que había visto. Constantemente aburría a amigos y familiares con historias sobre las extrañas y maravillosas criaturas que descubría en las turbias aguas de Montpellier. Finalmente uno de estos encuentros lejos de la costa lo impulsó a probar con la fotografía submarina.


Laurent Ballesta
Mientras buscaba un naufragio donde bucear, Ballesta y su compañero vieron las gigantes aletas dorsales de un banco de tiburones peregrinos que nadaban cerca de allí. El agua estaba fría, oscura y sucia, pero él nadó con los tiburones. Cuando fue a casa y se encontró con sus padres no tenía palabras para describir lo que había visto y podía ver cierto escepticismo en sus ojos. En ese momento supo que necesitaba una cámara submarina y su padre aceptó comprarle una Formaplex Aquamatic. La cámara utilizaba película de 126 (28 x 28 mm) y lámparas de flash proporcionaban la única luz artificial. Pero independientemente de lo rústico que era el sistema, le permitía capturar imágenes bajo el agua.

Unos años más tarde convenció a su padre de que le comprara su primera cámara moderna, una Nikonos V con un flash SB-105. Una vez que Ballesta finalizó su educación y se le asignó una tarea para una expedición científica en la Polinesia Francesa, fue al banco para obtener un préstamo para comprar una Nikonos RS. Dado que la versatilidad de una cámara reflex de un objetivo (SLR) con caja estanca se ajustaba mejor a sus necesidades, compró una Nikon F100 y una caja estanca submarina Seacam, y desde entonces se ha mantenido fiel a esas dos marcas. Hoy en día su cámara favorita es una Nikon D4S por su sensibilidad ISO y su buen desempeño en situaciones de poca luz (a veces usa configuraciones ISO de hasta 30.000 con poca luz ambiental). Utiliza una caja estanca con una cubierta tipo domo especial para aguas profundas para soportar las terribles presiones de las grandes profundidades a las que bucea.

Después de obtener su maestría en ecología marina en la Universidad de Montpellier, Ballesta y tres socios fundaron Andromede Oceanologie, una firma especializada en cartografía submarina del lecho marino, estudios de polución y estudios de puertos y otras áreas costeras. Andromede Oceanologie también realiza investigaciones puras, particularmente en los ecosistemas de aguas profundas del Mediterráneo. A tal efecto, Ballesta y su socio, Pierre Decamp, han desarrollado competencia para el buceo con rebreathers a profundidades de 183 metros (600 pies). Pero esto no es buceo profundo sin ningún objetivo; es buceo de expedición con el objeto de resolver misterios científicos, producir contenido multimedia como por ejemplo galerías de fotos o libros y mejorar los conocimientos de los humanos acerca de la fisiología y tecnología del buceo.


STEPHEN FRINK: creo que tomé conocimiento de su trabajo por primera vez a través de una serie de imágenes muy inusuales de un camarón mantis capturando a un pez. Esto fue en 1999, por lo que casi tuvo que ser realizada con película. En ese entonces pensé que esas fotografías eran muy avanzadas para la época y aún hoy resultan bastante innovadoras. ¿Cómo obtuvo las imágenes?

LAURENT BALLESTA: como biólogo marino sabía que el camarón mantis tiene una velocidad sorprendente; algunas personas sostienen que es similar a la velocidad que alcanza una bala. Entendía que capturar esa velocidad sería un gran reto. Estaba en Loloata Resort cerca de Puerto Moresby, Papúa Nueva Guinea, y los guías del lugar conocían a un gran camarón mantis relativamente accesible que se encontraba en un arrecife cerca de allí. Por lo tanto, las circunstancias eran propicias para intentar obtener la imagen, pero aún necesitaba que el camarón atrapara a un pez y luego capturar la secuencia en video.


Un camarón mantis captura a un pez globo de nariz estrecha cerca de
Puerto Moresby, Papúa Nueva Guinea.
Pasé dos días deseando obtener la imagen por un golpe de suerte; bueno, quizás un poco más que suerte ya que debo confesar que intenté persuadir a algunos peces para que quedaran en la posición de ataque del camarón mantis. Pero creo que los peces de arrecife sabían muy bien dónde vivían los camarones mantis y no se acercarían a su túnel en el lecho marino. Finalmente, coloqué mi Nikon F100 con caja estanca sobre un trípode con un cable disparador y apunté los flashes hacia el lugar donde el camarón saldría de su agujero. Ajusté el accionamiento motorizado en la velocidad máxima y los flashes en la potencia mínima para que pudieran reiniciarse casi inmediatamente para obtener una ráfaga de 10 ó 12 tomas. Hice una prueba para comprobar cuál era la abertura correcta, nuevamente para la distancia a la que se ubicaría el camarón mantis para atacar a su presa. Luego me alejé nadando y dejé todo en su lugar durante la noche. Esto permitió que el pez aceptara el nuevo objeto como parte de su hábitat. También creo que pudo haber alterado sus patrones normales, porque cuando bajé al arrecife el tercer día también encontré a un pequeño pez globo de nariz estrecha que nadaba cerca del camarón mantis. Cuando se acercó presioné el cable disparador en anticipación a un posible ataque y capturé una ráfaga de imágenes, aunque no pude ver nada. Observé que el pez se había ido, pero ni mi compañero de buceo ni yo sabíamos qué le había sucedido. No fue hasta que revelé la película que pude ver que había conseguido la imagen.

Ese ha sido mi enfoque en la fotografía submarina desde el comienzo. Intento imaginar una fotografía imposible y encontrar la manera de capturarla. Por lo general no funciona, pero a veces sí y logro capturar una imagen de un modo que espero resulte artístico y que sea algo que la ciencia no haya visto hasta el momento.


Tuve la posibilidad de fotografiar a este pulpo gigante de California durante un viaje a God’s Pocket Resort en Columbia Británica. Me gusta pensar que esta fotografía es un tributo a Julio Verne.

SF: cuénteme más sobre su trabajo con el celacanto. Si bien el mantis fue su imagen más inusual al principio de su carrera, su expedición para fotografiar a estos fósiles vivientes ha provocado un gran interés en su trabajo en la actualidad.

LB: como estudiante de biología marina era imposible no haber oído hablar sobre el celacanto. Se los conocía a través de los registros de fósiles pero se creía que se habían extinguido 65 millones de años atrás en la gran extinción que acabó con los dinosaurios. Un curador de museo a bordo de un barco de arrastre sudafricano descubrió al primer celacanto vivo en 1938. Son peces grandes, de hasta 2 metros (6,5 pies) de largo, y de aspecto muy distintivo con un par de aletas lobuladas que sobresalen del cuerpo. Viven a grandes profundidades, algunos a 700 metros (2.300 pies) bajo la superficie. En la época en que los estaba estudiando en la universidad ya había especímenes de ellos en museos y los pescadores a veces los capturaban. Se los había visto por medio de vehículos operados remotamente (ROV, por sus siglas en inglés) y submarinos, pero nadie había fotografiado uno en su estado salvaje.

En el año 2000, me enteré de que un buzo llamado Peter Timm efectivamente había visto a un celacanto en Sudáfrica cerca de Sodwana Bay en un buceo profundo a 122 metros (400 pies). Después de que contó lo que había visto, otros dos buzos intentaron realizar el mismo buceo con cámaras y ambos perdieron la vida. En mi experiencia, existe una enorme diferencia entre un buceo breve y uno de trabajo a estas profundidades. Cualquier persona puede realizar un curso de mezclas de gases y aprender a alcanzar una profundidad objetivo y regresar a la superficie sin experimentar incidentes. Otra cosa muy diferente es lograrlo con un oleaje de 4 metros (13 pies) y una corriente de 2 nudos y luego realizar una tarea al llegar al fondo. Esto es peligroso para cualquier persona que no cuente con las habilidades necesarias y cuando escuché por primera vez que existía un lugar donde las personas sabían que había un celacanto, no tenía las destrezas que se requerían para capturar la imagen.


Cara a cara con una leyenda viviente, el celacanto, a 122 metros (400 pies) de profundidad. Este pez no es tímido ni curioso, simplemente se mantiene indiferente. Es como si todavía estuviera en alguna parte hace 65 millones de años.

Para el año 2008, había estado buceando a 200 metros (660 pies) con regularidad. Se trataba de buceos de ocho o nueve horas, a menudo en aguas agitadas. En ese entonces trabajaba con un gran equipo de buzos; conocíamos nuestras habilidades y confiábamos unos en otros. Fuimos a bucear con Timm y después de unas dos semanas tuvo suficiente confianza en nosotros y aceptó llevarnos al lugar. Esta fue una expedición de exploración, pero tuvo gran éxito. National Geographic publicó algunas de esas primeras imágenes y hubo un gran revuelo en torno al hecho de que habíamos alcanzado una gran profundidad y que habíamos logrado obtener fotografías. Sin embargo, había mucho más por hacer para realmente registrar no sólo al pez sino también su ecosistema. Sabíamos que podíamos conseguir las imágenes del celacanto que yo tenía en mente, por lo que obtuvimos los permisos necesarios.

Pero ese tipo de expedición es muy costosa. Teníamos un presupuesto en mente de 1 millón de euros y necesitábamos un patrocinador. Durante dos años me reuní con patrocinadores corporativos, con las fotografías que ya había tomado y mis sueños de cómo realizar una mejor y más grande expedición, pero sólo recibía rechazo y humillación. Luego, el fabricante de relojes de lujo Blancpain me asignó una tarea. Sentí una gran satisfacción al ver que el presidente y CEO de Blancpain, Marc Hayek, participaba de la reunión. Él es buzo y fotógrafo submarino e inmediatamente entendió lo que yo intentaba lograr. A los cinco minutos sabía que seguiríamos adelante. El Proyecto Gombessa (gombessa es el nombre sudafricano del celacanto) documentó con éxito al pez y su hábitat y luego continuamos con Gombessa II.


SF: sé algunas cosas sobre Gombessa II, donde en 2014 usted y su equipo se dirigieron al pasaje sur del atolón Fakarava en la Polinesia Francesa para documentar la agregación de apareamiento del mero disfrazado, Epinephelus polyphekadion. Miles de peces se reúnen durante la luna llena en junio y sé que estuvo allí para capturar fotografías y video de ese fenómeno. Pero también pasó 24 horas seguidas bajo el agua en esa expedición; cuénteme sobre esa experiencia.

LB: había tenido conocimiento sobre la agregación desde el año 2000, pero cuando fuéramos queríamos tener la posibilidad de lograr algún avance desde el punto de vista científico. Queríamos contar los meros, contar los tiburones que llegan para el desove y registrar el apareamiento de los meros. Con respecto a las 24 horas bajo el agua, no quise hacerlo como una proeza. Hay comportamientos que se producen durante todo el día y toda la noche, por lo que era un enfoque válido por ese motivo, pero también queríamos pasar 24 horas a 20 metros (66 pies) o más para afrontar los desafíos tecnológicos y fisiológicos relacionados y así ampliar nuestros conocimientos y capacidades operativas.


Durante cuatro semanas, meros disfrazados se reúnen para luchar unos contra otros todo el día e intentan escapar del ataque de los tiburones durante la noche mientras esperan la llegada de la luna llena.

Mi amigo y supervisor de buceo, Jean-Marc Belin, y yo hablamos con especialistas de buceo comercial de Comex sobre cómo realizar ese tipo de buceo y ellos nos dijeron algo que ya sabíamos: al bucear a 20 metros (66 pies) por 24 horas necesitaríamos una descompresión de otras 20 horas. Eso no era en absoluto lo que tenía en mente, por lo que consulté a otros expertos, esta vez a las personas responsables del Eurotúnel, un túnel situado debajo del canal de la Mancha que conecta Francia con el Reino Unido. Este proyecto tuvo que lidiar con la presencia de trabajadores a profundidad, al igual que la construcción de los puentes Eads y Brooklyn en los Estados Unidos a fines del 1800. Como la mayoría de los buzos saben, en ese momento se descubrió la "enfermedad del buzo" (enfermedad por descompresión) y esperaba que los conocimientos hubieran avanzado desde entonces.

En colaboración con este equipo de científicos elaboramos un protocolo de buceo que usaba heliox con oxígeno al 10 por ciento como nuestra mezcla básica para las primeras 18 horas y nitrógeno casi puro con una pequeña cantidad de oxígeno de allí en más. Esto me permitió ascender en sólo dos horas y 20 minutos. Después de eso, me sentí notablemente fresco y feliz, aparte del dolor en los dientes por mantener la boquilla en su lugar durante 24 horas. Sé que esto simplifica demasiado lo que fue un elemento bastante complejo y desafiante de nuestra expedición.


Estos peces no se están besando; están luchado por el territorio o por una pareja.


SF: sé que dijo que utilizó un domo especial para trabajar a gran profundidad. ¿Hay alguna otra medida que haya implementado para que la caja estanca de su cámara funcionara a esas profundidades? Al parecer los resortes de los botones y el disparador también deberían ser modificados.


A este nautilo tal vez le pareció que su reflejo en la cubierta de mi cámara era una pareja sexual y, para mi sorpresa, la criatura posó ansiosamente para que la fotografiara durante más de una hora.
LB: yo diría que los puntos críticos de los buceos a profundidades superiores a los 100 metros (330 pies) son el domo y, lo que es incluso un mayor desafío, la cubierta plana para el objetivo macro. Harald Hordosch de Seacam creó y probó cubiertas especiales para mí que son más gruesas y tienen una mayor resistencia a la presión. El otro aspecto difícil eran los botones. A una profundidad superior a los 90 metros (300 pies), los resortes normales no regresarían a su posición inicial después de presionarlos. Hordosch reemplazó todos los resortes por unos que tienen una mayor resistencia a la tracción. Presionar los botones me causa dolor en los dedos, pero funcionan. En cuanto a la caja estanca en sí misma, tiene una mayor resistencia a la presión. Puede sumergirse a una profundidad de al menos 200 metros (660 pies); yo lo sé porque lo he hecho.


En la isla Lifou en Nueva Caledonia pueden encontrarse nautilos en aguas poco profundas por la noche,
pero queríamos encontrarlos en las profundidades durante el día. Colocamos un cebo a 168 metros y
encontramos un nautilo allí al día siguiente.


SF: ¿qué planes tiene para el futuro?

LB: deben estar atentos a nuestra expedición a la Antártida. Con el apoyo permanente de Blancpain trabajaremos en colaboración con Luc Jacquet, el genio creativo detrás de March of the Penguins (La marcha de los pingüinos), para realizar buceos profundos bajo el hielo sin precedentes. Profundos, oscuros y fríos; sin duda será un desafío para nuestro equipo y esperamos progresar en el ámbito de la ciencia como resultado de ello.


Pasamos tres semanas en un lago de agua dulce en Suiza. Culebras de collar nadaban a nuestro alrededor; de repente encontramos a una que tenía una rana en la boca. Nunca la tragó, simplemente la escupió y se alejó.


Explore más
Mire esta compilación en video sobre el Proyecto Gombessa y la filmación del ancestral celacanto en las cuevas de Jesser Canyon cerca de Sudáfrica.



© Alert Diver — 4to Trimestre 2015