Evaluación y asistencia para los arrecifes de coral de la Florida tras el huracán Irma


Después del huracán Irma, buzos científicos de múltiples organizaciones estatales, federales e independientes evaluaron la salud de la Superficie del Arrecife de la Florida de 579 km (360 millas) de largo.


El ojo del huracán Irma pasó sobre el corazón de la única barrera de coral viva de los Estados Unidos el 10 de septiembre de 2017. Si bien las comunidades del sur de la Florida y los Cayos de la Florida sufrieron graves impactos en sus hogares y negocios, un equipo de científicos, administradores y buzos apasionados tuvo que lidiar con cómo evaluar rápidamente el efecto de la tormenta de categoría 4 sobre el sistema de arrecifes de coral naturales y qué intervenciones de emergencia, en caso de necesitarse alguna, podrían promover la recuperación de los arrecifes de coral.

A los pocos días del paso de la tormenta, administradores e investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) y varias agencias asociadas y organizaciones locales habían puesto en marcha un plan para realizar una evaluación rápida de la Extensión del Arrecife de la Florida. Otro equipo se preparó para movilizarse para posibles esfuerzos de rescate de los corales.

Esta iniciativa sin precedentes en el Santuario Nacional Marino de los Cayos de la Florida (Florida Keys National Marine Sanctuary; FKNMS) y el Parque Nacional Biscayne (Biscayne National Park) tuvo como resultado la evaluación de 57 áreas. Los equipos identificaron 14 zonas que necesitaban algún nivel de respuesta para estabilizar los corales. El personal del santuario e investigadores asociados locales identificaron cinco puntos más para un posible rescate de los corales.
Logística
Determinar cómo evaluar una zona de arrecifes tan grande de manera eficaz planteó un desafío logístico considerable cuando los residentes locales aún estaban conmovidos por los graves daños causados por la tormenta y las embarcaciones y las rampas de botadura estaban dañadas o destruidas. La respuesta llegó con una embarcación de vida a bordo que trasladó a buzos científicos de una gran cantidad de organizaciones e instituciones. El M/V Shear Water de 20 metros (65 pies), capitaneado por Jim Abernethy de Scuba Adventures en Lake Park, Florida, hizo posible realizar una operación independiente de 11 días con apoyo y acceso a la costa limitados.

La profundidad de los puntos de buceo oscilaba entre 1,5 y 15 metros (5 y 50 pies) y equipos de cinco personas realizaban reiterados buceos cada día utilizando computadoras de buceo y administrando sus propios intervalos de superficie. Una operación independiente en tierra, que utilizaba las mismas técnicas y metodología, inspeccionaba la extensión del arrecife al norte de Miami-Dade hasta el condado de Martin.





Selección de zonas
Con una extensión de arrecife de casi 579 km (360 millas), los científicos y administradores locales optaron por abordar arrecifes lejos de la costa, costeros y parches arrecifales como los que se mencionan en los siguientes lugares de suma prioridad:
  • arrecifes considerados ecológicamente saludables y diversos
  • arrecifes con la mayor cantidad de visitantes
  • arrecifes sensibles con una o más especies de coral amenazadas o en peligro de extinción o áreas con blanqueamiento y/o enfermedades
  • arrecifes muy estudiados y/o monitoreados donde existan datos anteriores sobre corales, peces y otros parámetros, lo que incluye diversidad de especies, riqueza en especies e incidencia del blanqueamiento y/o las enfermedades
  • arrecifes en zonas administradas específicas dentro del Santuario Nacional Marino de los Cayos de la Florida que protejan el hábitat, apoyen la investigación y restrinjan las actividades humanas como el buceo y la pesca
Protocolos

La buceadora científica del Santuario Nacional Marino de los Cayos de la Florida, Lauri MacLaughlin, mide corales durante un buceo de evaluación de los arrecifes.
El equipo diseñó estudios para cumplir con dos objetivos principales: (1) evaluar las ubicaciones de los arrecifes para comprobar la presencia de daños y la necesidad inmediata de una intervención y estabilización del coral y (2) proporcionar una actualización sobre el estado de las enfermedades del coral y, en particular, información sobre un brote continuo de enfermedades del coral en los Cayos Superiores de la Florida hasta Marathon, Florida.

Los equipos de buceo clasificaron las zonas según los tres niveles que figuran a continuación:
  • Nivel 1: impacto grave; máxima prioridad para la intervención/estabilización del coral
  • Nivel 2: impacto moderado; prioridad secundaria si los recursos lo permiten
  • Nivel 3: impacto mínimo; no ideal para una intervención
  • Los buzos también reunieron datos sobre la presencia de roturas y enfermedades del coral, así como también información sobre composición, densidad, tamaño y abundancia de especies de peces de arrecife. Una aplicación de sistemas de información geográfica (SIG) desarrollada específicamente para este fin transmitía la información a los responsables de tomar decisiones en tierra.
Respuesta
La evaluación demostró daños en los arrecifes que iban desde grandes cabezas de coral que habían sido volcadas o arrojadas en la arena hasta un considerable enterramiento y roturas. En particular, densos matorrales de corales cuerno de ciervo y cuerno de alce amenazados y conocidos anteriormente sufrieron daños considerables. Si bien este fenómeno climático fue un proceso natural, su naturaleza generalizada y su fuerza, combinadas con las condiciones generales de los arrecifes de la región, impulsaron a los administradores a pedir una respuesta agresiva.

La labor anterior ha demostrado que una estabilización rápida y selectiva de los fragmentos generados por las tormentas aumenta notablemente la cantidad total que se recuperará. La estabilización representa una técnica de restauración rentable y oportuna en comparación con el rescate de corales tras el encallamiento de buques o el desarrollo de corales en criaderos para luego trasplantarlos. Para las especies de coral enormes y de crecimiento lento como el coral estrella o cerebro, este proceso preserva colonias que a menudo tienen cientos de años y que son una pieza clave de la población. Para las especies de crecimiento más rápido como los corales cuerno de alce, los fragmentos rescatados pueden ayudar a restablecer los arrecifes y crear la nueva generación del hábitat.

Las medidas de respuesta en su forma más simple pueden suponer quitar los corales desprendidos, trasladarlos a un sustrato estable y colocarlos en una grieta o sujetarlos con resina epóxica. No obstante, los corales grandes que fueron el objetivo de gran parte de este trabajo a menudo requirieron el uso de un conjunto de herramientas más amplio.


Un equipo de veteranos de fuerzas de operaciones especiales de la organización Force Blue trabaja para volver a colocar un gran trozo roto de coral cerebro.


Tras la identificación de un coral que no podía ser reparado únicamente con la fuerza de los buzos, los investigadores lanzaban una boya de superficie para alertar a un equipo de elevación de cargas pesadas formado por antiguos buzos de rescate y de combate de las fuerzas de operaciones especiales de los Estados Unidos. El equipo incluía a tres especialistas en elevaciones y buzos de seguridad tanto en el agua como en la superficie. Una vez que los miembros del equipo preparaban un coral y lograban una flotabilidad neutra con una serie de sacos de elevación, manipulaban el coral con cuidado hasta un área estable en el arrecife y luego lanzaban otra boya de superficie para indicar que el equipo de buceo estaba listo para que la tripulación de la embarcación creara una mezcla de cemento, arena y agua de mar. La tripulación luego lanzaba un concreto arcilloso espeso en cubetas de cinco galones por medio de una línea descendente. Dependiendo del tamaño de los corales y la complejidad de la elevación, los equipos de buceo examinaban entre dos y 20 corales por buceo. Estos ejercicios detallados y bien organizados con frecuencia generaban el rescate de corales con una historia de miles de años en un solo buceo.

El principio rector para el esfuerzo de rescate de los corales fue "no causar daños". En algunos casos los corales desplazados pueden estar bien de la forma en que se encuentran. Es necesario tener un ojo especialmente entrenado para comprender los beneficios de actuar frente a las consecuencias de no hacerlo. En la mayoría de los sitios analizados, hubo tanto corales que se dejaron en la posición en que quedaron tras el huracán como colares que fueron movidos, volcados o estabilizados.

Todo este trabajo fue hecho con un permiso dentro de aguas estatales o las aguas protegidas del Parque Nacional Biscayne y el FKNMS. Los permisos proporcionan un mecanismo para garantizar un impacto mínimo en el lecho marino y los hábitats naturales, especies de interés y recursos históricos relacionados y como consecuencia de las actividades realizadas en las zonas marinas del santuario.
Próximos pasos
Esta evaluación inicial y el esfuerzo de rescate de corales se llevaron a cabo dentro de una pequeña porción de la Superficie del Arrecife de la Florida y la única observación que fue constante en todo el santuario fue el daño causado por los desechos marinos. Será necesario realizar una extracción completa de los desechos marinos de inmediato y, en algunos casos, permitir que se produzca una recuperación natural. El FKNMS, junto con su gran cantidad de socios, continuará evaluando los impactos de la tormenta para informar las decisiones de administración y las posibles actualizaciones de las normas existentes y los límites de las zonas marinas que están diseñados para proteger los recursos y permitir un uso sustentable.
Colaboradores
Las misiones de evaluación y recuperación rápida no podrían haberse llevado a cabo sin la experiencia y las contribuciones de una infinidad de agencias federales y estatales, instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales. Este esfuerzo conjunto incluyó múltiples programas de la NOAA: Oficina de Santuarios Marinos Nacionales (Office of National Marine Sanctuaries), Oficina de Conservación de Hábitats de Pesquerías (Fisheries Office of Habitat Conservation), Centro de Restauración (Restoration Center), Oficina Regional del Sudeste (Southeast Regional Office), Centros Nacionales para la Ciencia de la Costa Oceánica (National Centers for Coastal Ocean Science) y el Programa de Conservación de Arrecifes de Coral de la Oficina de Gestión Costera (Office for Coastal Management's Coral Reef Conservation Program). Los socios adicionales incluyen: Departamento de Protección Ambiental de la Florida (Florida Department of Environmental Protection), Comisión para la Conservación de Peces y Vida Salvaje de la Florida (Florida Fish and Wildlife Conservation Commission), Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos (U.S. National Park Service), Universidad de Nova Southeastern (Nova Southeastern University), Coral Restoration Foundation, The Nature Conservancy, Centro de Conservación del Acuario de la Florida (Florida Aquarium's Center for Conservation), Mote Marine Laboratory, Force Blue y National Fish and Wildlife Foundation.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2018