Escape de una nube de burbujas




Cuando la manguera de su regulador explotó durante un buceo, Rob Waterfield no sólo perdió su fuente de aire principal, sino que también se vio envuelto en una nube de burbujas que hizo que fuera casi imposible ver o escuchar algo.


Janet, mi querida compañera de vida y de aventuras submarinas, y yo recientemente estuvimos en una embarcación de buceo con capacidad para 22 personas cerca de Pompano Beach, Florida. Las condiciones del agua eran agradables, con 31°C (88°F) y una leve brisa y olas de 30 cm (1 pie), y nuestro primer buceo sería un buceo a deriva en un arrecife a 18 metros (60 pies). El agua era cálida (30°C [86°F]) y la corriente era leve. Jan y yo hemos realizado más de 700 buceos cada uno; ella es divemaster y yo soy instructor.

Descendimos hacia el arrecife e inmediatamente divisamos una langosta espinosa del tamaño de una hoja oficio. Yo la agarré y Jan se acercó con nuestra bolsa colectora de red para almacenarla. Momentos después de guardar la langosta, la manguera de mi regulador estalló dramáticamente y se partió cerca del conector de la segunda etapa. La manguera de caucho se cortó casi por completo y 150 psi de mezcla respiratoria salieron abruptamente en un torbellino de burbujas estruendosas y cegadoras.

Me sentí aturdido por el repentino torrente de burbujas, y lo primero que pensé fue "no moriré hoy". Comencé a intentar agarrar mi octopus (regulador alternativo de la segunda etapa) pero entre todas las burbujas mis movimientos eran torpes. Yo suelo mantener mi octopus en el lado derecho de mi chaleco con una horquilla de liberación rápida, pero agarrarlo mientras usaba la mano derecha para intentar mantener unida la manguera que se había roto era todo un desafío. Tomé la manguera del regulador que estaba fallando con ambas manos y logré mantenerla unida, lo que pareció dirigir aire apenas suficiente a la segunda etapa para permitirme respirar hondo.

El primer pensamiento de Jan al ver el torrente de burbujas fue que mi regulador funcionaba con un flujo continuo, pero rápidamente se dio cuenta de que el volumen de aire era demasiado grande para un flujo continuo. Aunque no podía verla a través de la nube de burbujas, pude sentir cómo ella colocaba su octopus en mi mano. Después de respirar hondo rápidamente una vez más a través de mi regulador defectuoso, pude agarrar con éxito el regulador de repuesto de Jan y colocarlo en mi boca. La tormenta de burbujas aún brotaba violentamente de mi manguera rota.



Entre el caos me recordé a mí mismo que debía seguir respirando. No podía ver mi computadora de muñeca para controlar la profundidad ni la velocidad de ascenso, por lo que me preparé para nuestro ascenso y me propuse exhalar más de lo que inhalaba. Jan y yo iniciamos el ascenso, mientras nos aferrábamos al chaleco del otro para permanecer juntos. Continué respirando a través de su octopus en lugar de sujetar el mío, ya que mi cilindro estaba perdiendo aire rápidamente.

No sé con certeza cuánto tiempo pasó, pero Jan y yo llegamos a la superficie unos 30 o 40 segundos más tarde. Ella cerró mi tanque, y desde unos 46 metros (150 pies) de distancia el capitán se dirigió con la embarcación hacia nuestra ubicación y nos preguntó porque habíamos ascendido tan pronto.

Levanté mi regulador, que apenas seguía conectado a la manguera de caucho. Sólo un hilo de caucho los mantenía unidos. "La manguera de mi regulador se rompió", dije.

Mientras el capitán giraba la popa alrededor de nosotros, hice una rápida inspección de mi cuerpo. Felizmente, nada parecía fuera de lo normal desde un punto de vista físico. Le conté a la tripulación sobre la rotura de la manguera, la velocidad con la que Jan me había auxiliado y cómo me había guiado hacía la superficie. Un miembro de la tripulación abrió mi tanque y me informó que el cilindro de 2,8 metros cúbicos (100 pies cúbicos) que anteriormente estaba lleno había bajado a menos de 500 psi y que efectivamente estaba vacío. Mientras yo estaba sentado en la popa, me trajo un tanque nuevo y reemplazó mi conjunto del regulador por uno de alquiler. En cuestión de minutos estábamos listos para regresar al arrecife.

Después de asegurarnos de estar mentalmente preparados, Jan y yo descendimos por el cabo y buceamos a 18 metros (60 pies) durante 50 minutos. Capturamos otra langosta, vimos dos tiburones nodriza y disfrutamos de los abundantes corales, esponjas y peces cerca de Pompano Beach.
Lecciones aprendidas
Lo primero que me dejó esta experiencia fue la certeza de que Jan es la mejor compañera con la que he tenido el privilegio de bucear. Ella tenía suficiente experiencia, estaba lo suficientemente cerca y actuó de manera veloz para responder al incidente de forma competente. E incluso tuvo la presencia de ánimo necesaria para no perder la bolsa colectora que contenía esa langosta de 680 gramos (1,5 libras).

Tuve la suerte de que la ruptura de la manguera se produjo a sólo cuatro minutos de iniciar el buceo. Tenía un tanque lleno para gastar y mi exposición al nitrógeno era muy baja, algo sumamente positivo teniendo en cuenta nuestro ascenso más rápido de lo normal.

Tras este incidente intercambié la horquilla de liberación rápida de plástico de mi octopus por un aro de caucho que sostiene holgadamente la boquilla para una liberación fácil con una sola mano. También consideré el valor de una fuente de aire completamente redundante como por ejemplo una botella tipo "pony" o un regulador y un tanque de 0,5 metros cúbicos (20 pies cúbicos) de montaje lateral. Contar con un cilindro de emergencia en la parte delantera de mi chaleco y poder acceder a él con facilidad podría haberme permitido reanudar la respiración más rápidamente.

Asegúrese de llevar su equipo para que le realicen un mantenimiento regularmente (el nuestro había sido revisado tres meses antes) e inspeccione sus mangueras con frecuencia para asegurarse de que no estén agrietándose, secándose ni pudriéndose alrededor del conector metálico. No dude en reemplazar las mangueras que estén deterioradas.

Actualice sus habilidades de uso compartido de aire periódicamente cuando bucee, ya que puede no ser tan simple como recordaba. Mi capacitación en aguas abiertas fue 33 años atrás, y eso es mucho tiempo sin practicar el uso compartido de aire.

Finalmente, no puedo dejar de recalcar el valor de un compañero competente y bien entrenado. El ofrecimiento veloz y tranquilo del octopus de Jan y su ayuda para salir a la superficie me salvaron la vida. Afortunadamente ella y yo hemos realizado cientos de buceos juntos, nos conocemos bien bajo el agua y tendemos a permanecer cerca mientras exploramos las profundidades.
Mantenimiento del equipo
Para examinar sus mangueras debe apretarlas en toda su extensión para comprobar si hay alguna variación en su resistencia o flexibilidad, lo que podría indicar la existencia de un problema (consulte espanol.alertdiver.com/Cristales_invisibles). También debe inspeccionar sus reguladores de la segunda etapa para verificar si presenta grietas cerca del conector (consulte espanol.alertdiver.com/Una-falla-de-una-manguera). Las mangueras y los reguladores tienen una vida útil limitada y deben ser reemplazados antes de que su funcionamiento se vea comprometido.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2017