Enredado en kelp




Quedar atrapado y enredado son los desencadenantes en aproximadamente
el 20 por ciento de los accidentes de buceo fatales. Todos los buzos
deben estar preparados para manejar estos riesgos.


Los buzos
En el primer buceo nocturno de su vida, Sam, un buzo no certificado e inexperto con un poco más de 15 buceos realizados en toda su vida, emprendió el descenso para pescar langostas con otros dos buzos no certificados, Dave y Tim. Los tres descendieron, mientras un cuarto buzo, Ron, tenía pensado bucear en apnea y ayudar con la captura en la pesca de langostas prevista. Un quinto buzo, Eric, permaneció en el barco. (Nota: todos los nombres son ficticios).
El incidente
A los cinco minutos de iniciar el buceo, el tanque de Dave se salió de la correa del chaleco compensador. Alertó a Tim sobre el problema y le hizo una seña para indicarle que saldría a la superficie para ajustar su equipo. Dave y Tim se dirigieron a la superficie, mientras Sam, ajeno a la decisión que habían tomado, continuó con el buceo. Cuando Dave y Tim regresaron al barco, se dieron cuenta de que Sam no los había seguido y no estaban seguros de cuál era su ubicación. Llevaron a cabo una breve búsqueda desde la superficie y llegaron a la conclusión de que aún debería estar a profundidad. Mientras practicaba buceo en apnea, Ron vio a Sam enredado en kelp a aproximadamente 7,5 metros (25 pies). Sam aún tenía puesta su máscara, y tenía el regulador en la boca. Estaba consciente y luchaba por liberarse del denso kelp.

Sam comenzó a entrar en pánico, por lo que no pudo lograrlo y se enredó aún más. Después de varios intentos de liberar a Sam del denso kelp sin tener éxito, Ron regresó a la superficie y les avisó a los demás que Sam estaba enredado y necesitaba ayuda. Eric tomó equipo de buceo del barco. Lamentablemente, cuando Eric llegó al lugar, Sam ya no tenía puesta la máscara, no tenía el regulador en la boca y no respiraba. Eric liberó a Sam y lo llevó a la superficie. Otro barco que había oído las llamadas de auxilio estaba allí para sacar a Sam del agua. Las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) se iniciaron de inmediato, y Sam fue trasladado a un hospital local, donde fue pronunciado muerto.
Análisis de la fatalidad
Comprender las causas fundamentales y la serie de sucesos que dieron lugar a la muerte de un buzo es importante para la prevención de incidentes futuros. Los investigadores recuperaron el equipo de buceo, lo sometieron a pruebas y comprobaron que funcionaba correctamente. Al ser recuperado, el tanque contenía más de 2.000 psi, lo que indicaba que Sam no se había quedado sin aire; no obstante, el regulador se encontró fuera de la boca cuando Sam fue recuperado.

El desencadenante en este caso fue el enredo en kelp, lo que convirtió este buceo en una emergencia y dio inicio a la cadena de sucesos que llevó a la fatalidad. El estado de pánico de Sam fue el agente incapacitante, lo que causó un comportamiento irracional que no ayudó a resolver el problema y provocó la caída de su regulador. La pérdida del regulador le provocó asfixia y finalmente se ahogó.
Debate
El difunto, Sam, no era un buzo certificado. Tenía algo de experiencia en buceo, pero no había recibido una capacitación apropiada y nunca había realizado un buceo nocturno antes del buceo fatal. Dave y Tim tampoco habían recibido capacitación formal y no tenían ningún tipo de certificación aunque sí tenían más experiencia. La capacitación formal en buceo a través de agencias certificadas proporciona a los buzos conocimientos junto con las habilidades necesarias para la práctica de un buceo seguro. La capacitación prepara a un buzo para responder con calma y confianza frente a situaciones de emergencia. La práctica de buceo que supone riesgos únicos (en este caso, buceo nocturno, pesca de langostas y buceo en bosques de kelp) requiere capacitación, preparación y equipo apropiado adicionales. Se recomienda adquirir certificaciones para dichos entornos.

El buceo en kelp requiere el uso de equipo hidrodinámico para reducir el riesgo de enredo y una herramienta de corte para solucionar el problema en caso de enredarse. Sam no tenía una herramienta de corte, y no se sabe si su equipo era hidrodinámico. Además de ser responsable de la propia seguridad, para lo que se debe recibir una capacitación apropiada para entornos específicamente riesgosos, también es inteligente bucear con un divemaster o un buzo de rescate capacitado para reaccionar en situaciones de rescate de emergencia.

El buceo con compañeros implica bucear en pareja, y no en un grupo con una cantidad impar de personas. El buceo de a dos constituye la mejor práctica para evitar la separación de los compañeros. En un grupo de tres o más personas, es más probable que haya una falta de comunicación entre los compañeros de buceo incluso para los buzos entrenados, porque puede no estar claro quién ha estado en comunicación con qué compañero. En este incidente, Dave y Tim informaron el ascenso el uno al otro, pero Sam estaba ajeno a la situación. Esto pudo haber contribuido al estado de pánico de Sam porque no podía encontrar a ninguna otra persona para que lo ayudara a liberarse del kelp.

Este incidente no se desencadenó por una emergencia médica ni una falla del equipo. Fue causado por un factor previsible para el que los buzos no estaban preparados. Si bien la falta de capacitación formal pudo haber contribuido a este incidente fatal, en esta tragedia hay otras lecciones valiosas que los buzos certificados no deben pasar por alto.
Referencia
Denoble PJ, Caruso JL, Dear GdL, Pieper CF, Vann RD. Common causes of open-circuit recreational diving fatalities. Undersea Hyperb Med. 2008; 35(6):393-406.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2014