En el límite

Especies icónicas sumamente amenazadas


Sin los esfuerzos concertados, nuestros hijos sólo podrán ver peces sierra en un acuario.

Para muchos buzos y entusiastas de la vida silvestre, no hay emoción más grande que encontrarse con peces depredadores grandes en sus propios entornos, donde pueden observarlos mucho más de cerca y tener una interacción más estrecha que con los depredadores terrestres. Esos encuentros pueden dar lugar a un sistema de valores de conservación y fortalecer la conexión de las personas con el mar.

Tres especies de icónicos peces depredadores que vale la pena señalar son el tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran), el pez sierra (Pristis pectinata) y el mero guasa (Epinephelus itajara), un tiburón, una raya y un pez teleósteo, respectivamente. A pesar de las diferencias, estos peces en realidad tienen mucho en común: todos ellos están muy distribuidos por todas las costas tropicales, a menudo conectando estuarios y arrecifes de coral; alcanzan la madurez de manera tardía y viven mucho tiempo (más de 29 años en el caso del mero guasa); tienen períodos de gestación largos (hasta 12 meses en el caso de los tiburones martillo); y tienden a tener pocas crías (especialmente los tiburones y las rayas).

Desgraciadamente, los rasgos comunes de su ciclo de vida, en combinación con su gran fidelidad respecto a los hábitats costeros, los han hecho sumamente vulnerables a la explotación. Los investigadores consideran que las poblaciones de tiburones martillo gigantes del oeste del océano Índico disminuyeron en un 50 por ciento entre 1978 y 2003, una cifra mínima en comparación con la disminución del 73 por ciento en el Golfo de México en las últimas dos décadas. De manera similar, las poblaciones de peces sierra de todo el mundo han sido devastadas y hoy en día rara vez se puede ver a un mero guasa en algunos países donde los peces abundaban.

Después de trabajar durante los últimos 17 años con pesquerías tradicionales en la región del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM) que abarca México, Belice, Guatemala y Honduras, he escuchado una y otra vez sobre la marcada disminución en las poblaciones de peces, en particular las de tiburones y grandes meros. Esas historias catalizaron nuestros esfuerzos por evaluar el estado de los peces amenazados y los hábitats críticos donde se alimentan, se desarrollan y se reproducen. Si bien existen varios estudios sobre las poblaciones y la distribución de vida salvaje terrestre de gran tamaño, los exámenes de peces grandes en los países tropicales son poco frecuentes y a menudo se limitan a una sola especie.



Nuestro reciente examen sobre estas tres especies en Belice indicó que aunque la barrera arrecifal y los atolones que se encuentran costa afuera continúan sustentando a varias especies de tiburones y rayas, los tiburones martillo y los meros guasa son cada vez más raros y los peces sierra aparentemente han desaparecido por completo. En nuestros 10 años de trabajo de inspección hemos capturado, rotulado y liberado a 13 meros guasa adultos, sólo cuatro tiburones martillo gigantes (todos jóvenes) y ni un solo pez sierra. Aunque actualmente nuestro trabajo sólo incluye Belice, las conversaciones que mantuvimos con pesquerías locales en países vecinos sugieren que Belice tiene mayores cantidades de especies de peces autóctonos, lo que es motivo de preocupación sobre el resto de la región.

La disminución de estas especies en el SAM se debe en gran parte a las redes de fondo que Guatemala colocó a mediados de la década de 1970 y a la popularidad de los tres peces como alimento. Hasta principios de la década de 1970, los peces sierra eran muy numerosos y estaban ampliamente distribuidos en todo el SAM, pero en la siguiente década se observó un alto índice de mortalidad de estos peces ya que sus rostros cubiertos de dientes se enredaban en las redes. Los tiburones martillo gigantes, que también están amenazados gracias a la presencia de redes de pesca, también son particularmente vulnerables a las constantes demandas del mercado asiático de aletas de tiburón. En América Latina, los tres animales son cazados por su carne, que es apreciada como una alternativa a la carne roja en época de Cuaresma.

Las historias de esperanza de otras regiones motivan nuestro trabajo en el SAM. Una prohibición del estado de Florida de 1995, junto con una amplia difusión y participación de los ciudadanos en la documentación de encuentros con peces sierra, ha dado lugar a signos alentadores de que las poblaciones de peces sierra de Florida se están reconstruyendo. De igual forma, las prohibiciones respecto a la pesca de meros guasa en Brasil y el sur de Florida están ayudando a la recuperación de las poblaciones. Jupiter, Florida, se ha convertido en un popular destino de buceo a fines del verano boreal y principios del otoño boreal cuando grandes cantidades de meros guasa se reúnen en congregaciones de desove. El aumento en los ingresos de la industria del turismo de buceo y los negocios relacionados podría incentivar la elaboración de medidas de protección similares en otros lugares, siempre que los pescadores sean integrados en las actividades económicas alternativas de no consumo.


Los tiburones martillo gigantes, los meros guasa y los peces sierra comparten características que los hacen especialmente vulnerables a la explotación.

Es posible que los tiburones martillo gigantes también tengan un respiro después de ser incluidos en la lista de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora, CITES) en 2013. CITES requiere que los países firmantes implementen medidas que garanticen la sostenibilidad de las pesquerías y el comercio de tiburones martillo o si no que apliquen sanciones y suspensiones comerciales respecto a todas las especies protegidas por CITES. Aun así, a menos que los países hagan un gran esfuerzo para reducir la presión pesquera y, en particular, el uso de redes que provoquen una alta mortalidad de tiburones martillo, la disminución continuará sin cesar.

Con la desaparición de los peces sierra, el SAM sigue siendo un área de preocupación específica para los tiburones martillo y los meros guasa. El crecimiento cada vez mayor de la población humana en el área genera un aumento en los precios de los alimentos y el combustible, lo que llevará a los pescadores locales a concentrar sus esfuerzos estratégicamente en las áreas costeras y las especies con comportamientos predecibles. Esto no augura nada bueno para las poblaciones restantes porque los conocimientos tradicionales de los pescadores revelan que las hembras de tiburón martillo se acercan a la costa para tener a sus crías y alimentarse de rayas, y como es de esperar los meros guasa jóvenes habitan las costas de estuarios flanqueados por mangles de color rojo. El trabajo de campo de mi organización se centra principalmente en trabajar con pescadores locales, lo que nos permite crear conciencia y trabajar en colaboración para identificar maneras de reducir las presiones sobre las pesquerías.

¿Qué se puede hacer para ayudar a las especies a sobrevivir? Apoyar el turismo que promueve el encuentro con animales y las prohibiciones sobre el uso de redes de enmalle y la pesca de especies amenazadas. Si captura a uno de estos peces por accidente, debe seguir el protocolo que se especifica a continuación: tome una foto con un objeto conocido para demostrar la escala; registre el lugar, la fecha, la hora, el equipo que se utilizó y su evaluación de la condición del animal (excelente, buena, mala o muerto); libere cualquier animal que esté con vida lo antes posible; y envíe su foto y sus notas al departamento de pesquerías local o a MarAlliance (info@maralliance.org). Si el animal está muerto, llame al departamento de pesquerías local o a un biólogo marino para que lo ayude a tomar las muestras que resulten apropiadas, lo que puede proporcionar datos importantes para los planes de gestión. Con las voces y el apoyo colectivos podemos restaurar las poblaciones de tiburones martillo y meros guasa a sus valores originales y remediar su peligrosa situación actual.

Rachel Graham, Ph.D., es la fundadora de MarAlliance, una organización con sede en Estados Unidos y Belice que trabaja en el plano internacional para permitir, inspirar e implementar un cambio positivo para las vida marina salvaje que se encuentra amenazada, sus críticos hábitats y las comunidades humanas que dependen de ellos. Para obtener más información, visite www.maralliance.org.


© Alert Diver — 3er Trimestre 2014