Dragones, pigmeos y mantas

Komodo


Komodo se encuentra en la cadena de islas menores de la Sonda; es una de las 17.500 islas que forman
Indonesia y se destaca por sus idílicos cruceros con buceo.


Incluso el buzo más experimentado y que más ha viajado por el mundo podría sentirse desconcertado por la enorme cantidad de opciones disponibles en la República de Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo. Situadas entre Malasia y Papúa Nueva Guinea, las islas de Indonesia están dispersas en 1.919.181 kilómetros cuadrados de algunos de los entornos marinos más inmaculados y ricos en biodiversidad del planeta. El país está constituido por 17.500 islas, de las cuales 6.000 están más o menos pobladas. Con la gran cantidad de lugares que hay para visitar y sus inusuales nombres, ¿cómo se puede elegir entre Wakatobi, Lembeh, Raja Ampat, bahía Cenderawasih, Alor, Ambon y Halmahera? Quizás la mejor respuesta es visitar todos estos lugares y más, pero si está buscando uno solo que se destaque por tener un acceso razonable y espectaculares interacciones marinas, Komodo podría ser ese lugar.

Una confluencia de factores geográficos conspira para convertir a Komodo en un mundo submarino maravilloso. La isla cubre el límite entre dos grandes masas de agua: los océanos Pacífico e Índico. A lo largo de la costa oeste de Komodo, el estrecho de Sape, de 18 km (11 millas) de ancho, canaliza el agua en dirección el sur desde el mar de Flores (que es parte del océano Pacífico) hacia el mar de Savu (parte del océano Índico). El enorme volumen de agua más cálida y menos salada del Pacífico se mezcla con el agua del océano Índico y produce una impresionante diversidad de criaturas marinas y notables variaciones climáticas por toda la región. Estas aguas que se mezclan y están en constante movimiento tienen una influencia tropical sobre los puntos de buceo ecuatoriales del mar de Flores y las templadas aguas (y, por lo tanto, la vida marina diferente) de los lugares situados más al sur. El reabastecimiento continuo de nutrientes y larvas ha creado un entorno con más de 1.000 especies de peces (incluso siete especies de tiburones), 260 especies de coral, 70 especies de esponjas y 16 especies de mamíferos marinos (incluso dugongos, ballenas y delfines).
El buceo en el lugar

Un intenso flujo de corriente nutre a todo tipo de coloridos corales blandos.
Las corrientes afectan dónde y cuándo se puede disfrutar de los mejores buceos, y la diversa topografía incluye montes marinos, arrecifes superficiales y paredes verticales. Los informes de seguridad por parte de un guía de buceo experto son algo muy importante en este lugar, y cada buzo debe llevar una boya de superficie así como también un dispositivo de señalización sonora. Durante nuestra visita las corrientes no fueron particularmente extremas, a tal punto que yo me preguntaba cuál era todo el furor que había en torno a las "corrientes". No obstante, estoy seguro de que factores como dónde se realiza el buceo, cuándo se lo lleva a cabo y bajo qué influencia lunar se hace pueden hacer una gran diferencia. En los informes de viajes de Komodo la frase "intensas corrientes" se menciona con una constancia suficiente, por lo que creo que debe ser cierto. Al tener un barco chárter destinado a la fotografía submarina (como en nuestro caso) la selección del sitio debió desviarse de una corriente que era tan intensa que no permitía detenerse para tomar una foto. Pero hay criaturas pelágicas que se dejan llevar por la corriente, lo que hace que la selección del lugar a la medida del grupo sea una variable importante en el buceo de Komodo.

Asimismo, la temperatura puede variar de un lugar a otro. Normalmente buceaba con un traje de 3mm y un chaleco con capucha y nunca sentí frío. Había algunos lugares donde se decía que habitualmente son más fríos, por lo que tomé la decisión proactiva de bucear con un traje de 5 mm y un chaleco con capucha y una vez más me sentí bastante cómodo. Si tuviera que llevar un solo traje a Komodo probablemente sería el de 5mm, e incluiría el chaleco con capucha para agregar otra prenda conforme fuera necesario.
Parque nacional de Komodo
El parque nacional de Komodo se estableció en 1980 con la intención original de bridar protección para el Varanus komodoensis, conocido comúnmente como el dragón de Komodo.

Abundan los pintorescos fondeaderos protegidos.
A medida que se comenzó a crear conciencia sobre la extraordinaria biodiversidad del área, los objetivos cambiaron y la visión en favor de la protección se expandió. Para el año 1986 el parque fue declarado patrimonio de la humanidad y una Reserva del hombre y la biósfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization; UNESCO). El parque nacional de Komodo incluye tres grandes islas, Komodo, Rinca y Padar, y una gran cantidad de islas más pequeñas. La biodiversidad del parque se experimenta mejor en una embarcación de vida a bordo.

La mayoría de los tours en embarcaciones de vida a bordo comienzan en Labuhan Bajo y se desplazan lentamente en sentido contrario a las agujas del reloj. En Komodo hay una enorme cantidad de embarcaciones de vida a bordo, y los barcos tienen una suerte de acuerdo informal para intentar visitar los puntos más icónicos en momentos diferentes y así asegurarse de ofrecer a sus pasajeros una experiencia submarina óptima.
Sebayor Kecil
A diferencia de gran parte del mundo del buceo donde, como es de esperar, los puntos se llaman "Acuario" (Aquarium) o "Jardín de las sirenas" (Mermaid's Garden), la mayoría de los lugares de Komodo tienen nombres indonesios. Mi primer encuentro bajo el agua del viaje fue con una pareja de sepias en Sebayor Kecil. Tras lanzarme desde el lateral de la embarcación y desempañar mi máscara me topé con ellas. Aunque nunca estuvieron lo suficientemente cerca una de la otra como para que pudiera capturarlas en la misma imagen, resultaba fascinante observar sus dramáticos cambios de color mientras flotaban entre corales cuerno de ciervo superficiales. Jureles gigantes rodeaban las grandes rocas con coral incrustado en aguas con una visibilidad de 24 a 27 metros (80 a 90 pies). Peces cocodrilo, peces loro búfalo, una variedad de nudibranquios (incluso tanto Chromodoris lochi como Chromodoris magnifica) y nubes de fusileros de rayas azules decoraban el arrecife.


Una sepia busca la protección de una grieta de un coral.


Tatawa Besar

Un pez murciélago se acerca a una rompiente con corales blandos
incrustados en Tatawa Besar.
Esta fue una espectacular experiencia de fotografía de gran angular. El agua de color azul iridiscente bañaba grandes plataformas de coral blando de color naranja, y el simple contraste de colores era imponente. Este buceo era tan diferente de todo el resto que pedí que volviéramos a visitarlo más adelante en la semana. Aquí normalmente pueden encontrarse peces limpiadores ópalo, saliendo en masa de una grieta del arrecife en particular, y peces murciélago que compiten con burros chicleros para ganarse la atención de los lábridos limpiadores. Este lugar me hizo entender lo prolíficas que son las tortugas marinas en esta región, lo que sin duda se debe a la protección que confiere la condición de parque nacional.

En un único encuentro con una tortuga pude capturar más de 100 imágenes. Ahora antes de que me envíen una carta desagradable de alguien que imagine que acaparé la oportunidad de tomar fotografías, o lo que es peor aún que le causé estrés a la tortuga, deben saber que a cada rato miraba a mi alrededor y comprobaba que, además de mi guía de buceo, no hubiera nadie más cerca. Había tantas cosas para fotografiar que de todas maneras nadie hubiera envidiado el tiempo que pasé con la tortuga. En cuanto a la tortuga, se mostraba tan indiferente frente a mi presencia que en ningún momento dejó de buscar comida. De hecho, cuando finalmente me vio creo que confundió mi mini domo con un agua viva y se acercó nadando para darle un mordisco. Al darse cuenta de que no era comestible (y afortunadamente resistente a los rasguños), la tortuga volvió a hurgar entre los corales superficiales. A medida que el viaje transcurría, todos nos fuimos hastiando de los encuentros con tortugas porque había muchos que eran muy buenos. Pero éste, como fue el primero del viaje, fue el más fascinante.


Una tortuga marina verde prueba la cubierta tipo domo de la cámara para comprobar si es comestible.


Castle Rock
En este popular monte marino cerca de Gili Lawa Laut había una corriente significativa, pero la abundancia de coloridos organismos filtradores era motivación suficiente para nadar con un poco más de intensidad de lo normal y luego meterse en cualquier corriente de sotavento que pudiéramos encontrar. La visibilidad era excelente, pero incluso el gran pez ángel emperador parecía estar reacio a dejar la protección del arrecife para luchar contra la corriente. Como resultado de ello, era muy fácil acercarse a los habitantes del arrecife. Mientras algunos miembros de nuestro grupo estaban satisfechos con utilizar ganchos para sujetarse al arrecife y observar cómo el mundo submarino pasaba, otros realizaron una circunnavegación aeróbica de la roca y encontraron (lo que no resulta extraño) una tortuga carey y miles de antias entre corales asta de alce superficiales.
Lighthouse Reef
Este es otro lugar situado cerca de Gili Lawa Laut que decidimos volver a visitar más adelante esa semana debido a su impresionante expansión de corales duros a sólo 4,5 metros (15 pies) de profundidad. La pendiente era razonablemente productiva para la fotografía macro y de peces, pero después de una breve excursión a 18 metros (60 pies) de profundidad me di cuenta de que lo mejor se encontraba en las aguas superficiales, donde había grandes corales de mesa encima de delgadas patas adornadas con corales blandos. Nuestra visita posterior fue el último buceo de nuestro viaje. Ya que el avión partiría al día siguiente, este lugar ofreció una buena manera de disfrutar de una experiencia submarina de calidad y evitar una carga de nitrógeno significativa.
Batu Moncho
Para un fotógrafo, la percepción de un punto de buceo tiene mucho que ver con el objetivo que se esté usando. Para este buceo elegí un objetivo macro de 100mm y encontré una enorme cantidad de sujetos macro, incluso gobios biocelados, peces mandíbula Opistognathus randalli, jóvenes burros chicleros arlequín, langostas mantis, langostas Lauriea siagiani y peces ventosa Discotrema crinophilum. Pero a pesar del sinnúmero de imágenes macro, mi mejor foto del buceo fue un pez payaso en una maravillosa anémona lavanda. Qué fastidio; una vez más Nemo me distrajo de todo lo demás que había para ver. Al mirar en retrospectiva el informe del divemaster veo que me perdí "una manta, anguilas listón negro, camarones comensales, sepias de arrecife, langostas espinosas, gobios dardo de fuego, camarones mantis pavo real y nudibranquios: Nembrotha kubaryana y Glossodoris cincta. Afortunadamente, pudimos realizar un segundo buceo en este lugar, y demostró ser una experiencia de captura de imágenes mucho más ecléctica para mí, donde pudimos ver al siempre esquivo caballito de mar pigmeo.


Peces payaso y una anémona huésped al anochecer.


Gazer Beach
No soy necesariamente un gran aficionado de los buceos nocturnos porque tienden a ser gratificantes esporádicamente; bueno, ese es uno de los motivos y el otro es porque a menudo se llevan a cabo después de un largo día de buceo. Sí brindan oportunidades de fotografiar cosas que no pueden capturarse durante el día, pero en muchos casos los buceos nocturnos se ofrecen simplemente porque la embarcación ya permanecerá anclada para pasar la noche; otros son verdaderamente fascinantes. Gazer Beach pertenece a la última categoría, aunque sólo es una ladera de arena o, más correctamente, porque es una ladera de arena, y el hogar de sepias "bobtail", peces piedra, anguilas serpiente payaso, peces golondrina, rayas de puntos azules, lenguados tropicales y el principal merodeador de la arena: el miracielos.

Flotando sobre la ladera a unos 14 metros (45 pies) vi unos flashes que se disparaban a mi derecha y a mi izquierda. En el informe de seguridad nos habían comentado que aquí probablemente veríamos miracielos, y mis amigos ya habían encontrado algunos. Tenía lo posibilidad de esperar en fila hasta que llegara mi turno o continuar la búsqueda por mi cuenta. Estaba lo suficientemente feliz con esta estrategia ya que me había recompensado con un gran pez piedra en la base de una pequeña rompiente. Luego, tan pronto como abandoné el lugar pude ver, acurrucado en la arena sólo con los ojos y la boca expuestos esperando paciente y sigilosamente a cualquier presa desafortunada que pasara a una distancia desde donde pudiera atacar, a mi primer miracielos de la noche.


Un pez piedra durante la noche.


Bahía de Gili Banta
De modo similar a mi experiencia con la sepia durante mi primer buceo, al lanzarme desde el lateral del barco aquí pude ver inmediatamente a un enorme pez cocodrilo posado sobre un coral de plato. El animal estaba completamente desconcertado con lo cerca que estaba de él, el lugar donde había colocado mis flashes y si un modelo de buceo nadaba cerca de él, y yo pasé los primeros 15 minutos del buceo trabajando con él. Luego, al ver el arrecife tan lleno de vida en las aguas superficiales, simplemente nadé lateralmente a lo largo de la pared, embelesado con los masivos campos de coral cuerno de ciervo. Después de bucear en tantos lugares del mundo donde había abundantes corales cuerno de ciervo que luego desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, hoy en día me detengo con gratitud para disfrutar de estos jardines de coral duro por lo maravillosos que son. La primera vez que buceé en este lugar utilicé un objetivo ojo de pez y más adelante un objetivo macro de 100mm. El objetivo macro me dio una perspectiva completamente diferente en Gili Banta, y reveló la presencia de nudibranquios Nembrotha milleri y Chromodoris magnifica así como también peces aguja de coral hongo y cangrejos porcelana.


Nembrotha kubaryana en modo de depredación.


Isla de Rinca: dragones de Komodo
Hace varios años, la revista National Geographic publicó un artículo llamado "The Man Who Wasn't Darwin" (El hombre que no era Darwin), donde retrataba al naturalista, explorador y biólogo Alfred Russel Wallace. En el artículo, el autor decía:

Wallace llegó a Singapur en abril de 1854 y pasó los siguientes ocho años moviéndose en zigzag entre las islas, viajando en todo tipo de embarcación, desde un buque de vapor de correo hasta una goleta mercante o una piragua. En tierra, vivía como lo hacía la población local, refugiándose en casas de paja y comiendo todo aquello que se podía intercambiar o comprar. Hizo algunas paradas en Sumatra, Java, Bali, Lombok, Borneo, Celebes, Gilolo, Ternate, Batchian, Timor, Ceram, un pequeño grupo de islas llamado Aru en el extremo este del archipiélago y la península Cabeza de Pájaro de Nueva Guinea. Navegó cerca de la isla de Komodo (pero a pesar de esta búsqueda de fauna notable, siguió ajeno a la existencia de los dragones de Komodo).
Para un hombre que pasó su vida registrando la biodiversidad de todo el archipiélago malayo, haber pasado por alto al dragón de Komodo fue algo sorprendente, y eso hizo que permanecieran prácticamente desconocidos por otro medio siglo. Pero quizás esto supuso un beneficio para Wallace: los dragones de Komodo eran formidables depredadores, alcanzaban hasta 3 metros de largo y 90 kg y podían voltear a un hombre con un golpe con la cola, destriparlo con sus afiladas garras o envenenarlo con una combinación de proteínas paralizantes. Quizás era mejor para Wallace no haberse encontrado con los dragones de Komodo que ser sorprendido por uno en una fogata durante la noche.


Un dragón de Komodo en las tierras altas de la isla de Rinca En las islas de Komodo, Gila Motang, Rinca y Flores,
hay entre 3.000 y 5.000 dragones de Komodo.


En la isla de Rinca nuestra caminata hacia la zona de tierras altas fue conducida por guías del parque nacional de Komodo, y cada uno llevaba un palo con puntas para ahuyentar a cualquier dragón que se acercara demasiado o que fuera muy agresivo. Durante nuestro recorrido nos encontramos con cinco dragones, por lo que consideré que éramos muy afortunados. Después comprendí que no era suerte; su sentido del olfato es excelente, y creo que nos estaban cazando. Esto quedó reafirmado cuando me agaché para tomar una foto con un ángulo ascendente de un dragón que estaba inmóvil, y éste se acercó a mí a toda velocidad y de manera muy agresiva. En ese momento era un objetivo más pequeño desde el punto de vista perceptual, uno que su pequeño cerebro y la prerrogativa del depredador sugerían podía ser una fácil conquista. Si no hubiera sido por la rápida intervención de nuestro guía y su palo, podría haber capturado una imagen macro de las fauces empapadas de saliva justo antes de que lo frenara un conveniente apéndice. La estrategia de ataque de los dragones es un poco aleatoria; no deben ser precisos, ya que el veneno afectará a la presa sin importar donde sea mordida.
Cannibal Rock
Ninguna discusión sobre buceo en Komodo estaría completa sin mencionar a Cannibal Rock, ya que es uno de los puntos de buceo con criaturas más prolíficos y gratificantes del planeta. Ese es el mayor elogio que conozco, pero dada la enorme cantidad de vida marina y la abundancia de corales blandos y corales de abanico que hay para componer el fondo, este lugar debe ubicarse entre los 10 primeros de todo el mundo. Extraído de mi diario de buceo en Cannibal Rock:

Este es uno de los mejores puntos de buceo del mundo. Paredes sólidas de organismos filtradores. Manzanas de mar, crinoideos, corales blandos, nudibranquios, peces sapo, bancos de pargos de rayas azules, tortugas, meros de coral, peces mariposa, peces ángel, antias y corales tubastrea (en sus variedades naranja y verde). La visibilidad era de sólo unos 10 a 12 metros (35 a 40 pies) y el agua era de color verde, con una temperatura que cayó a unos 24°C (75°F), pero eso casi no importaba porque la vida era tan abundante e intrépida que me era posible llegar extraordinariamente cerca de ella. Durante el invierno las condiciones en el norte y el sur cambiaban, y en ese lugar era posible tener una visibilidad de 36 metros (120 pies). Ese sería un espectáculo digno de admiración. Toda esta vida marina, todos estos organismos filtradores, así como también agua cristalina; ¡el nirvana!


Pez ballesta payaso.


Podría haber dedicado dos días a ese lugar, pero debíamos seguir adelante, ya que teníamos un encuentro con mantas programado para la mañana siguiente.
Manta Alley
Esperaba que Manta Alley no fuera un nombre como en el caso de "Hammerhead Junction" (Confluencia de tiburones martillo), donde alguien vio algo inusual una vez y le asignó el nombre. Afortunadamente, esto era real: un lugar donde había estaciones de limpieza que atraían mantarrayas de manera tan fiable que el informe de seguridad especificaba con total precisión dónde se encontrarían. Hay un anfiteatro submarino a 24 metros (80 pies) donde nos aconsejaron permanecer quietos, sujetos a la pared del arrecife llena de rocas y esperar que las mantas se acercaran. El truco aquí es dejar que ellas se acerquen a uno; romper filas y acercarse tiende a trasladar la acción a mayores profundidades y más lejos de las estaciones de limpieza. No obstante, mientras las mantas hacían grandes círculos para regresar por más de sus sesiones diarias, era muy probable disfrutar de encuentros cercanos.


Manta Alley permite acercarse a las mantarrayas, que son atraídas al lugar por la abundancia de comida y
estaciones de limpieza, de manera confiable.



Una vez transcurrido nuestro tiempo de fondo, nos dejamos llevar por la corriente y rodeamos una pequeña isla hacia el este. Para nuestro deleite, volvimos a encontrarnos entre las mantas una vez más. Nadaban de un sitio a otro en el canal, canalizando plancton a través de sus branquiespinas, delineadas por la luz matinal que provenía de la superficie.
Cómo bucear en este lugar
Cómo llegar: desde Bali se puede tomar un vuelo a Labuan Bajo en la isla de Flores o a Bima en la isla de Sumbawa. Ambas tienen vuelos diarios. Debe confirmar el puerto de partida con su embarcación de vida a bordo.

Condiciones: las temperaturas del agua varían ampliamente, de 30°C (86°F) en el norte a 18°C (65°F) en algunos de los puntos de buceo situados más al sur que pueden tener afloramientos de agua fría. Lo mejor es llevar varias capas de protección térmica o incluso varios trajes de neopreno. Las corrientes varían de un lugar a otro; pueden tener una alta velocidad o ser inexistentes. Se debe viajar con una boya de superficie, preferentemente una que pueda lanzarse desde la profundidad con un carrete.

Cámara hiperbárica: en Komodo no hay ningún centro hiperbárico; las cámaras más cercanas están en Bali y Manado.

Documentos de viaje: su pasaporte tiene validez por seis meses desde la fecha de llegada (con prueba de boleto de regreso); la visa tiene un costo de 25 dólares estadounidenses. El impuesto de salida es de aproximadamente 25 dólares estadounidenses, que pueden pagarse en rupias.

Parque Nacional de Komodo y tarifa portuaria: 130 dólares estadounidenses que pueden pagarse a bordo.

Moneda local y tarifas: la moneda local es la rupia. Es necesario tener algunas rupias porque los impuestos de partida y los cargos por exceso de equipaje deben pagarse en moneda local. Cada pasajero debe pagar un impuesto aeroportuario al hacer el check in. El impuesto aeroportuario es de 40.000 rupias en el Aeropuerto Nacional de Bali, 200.000 rupias en el Aeropuerto Internacional de Bali y 11.000 rupias en Labuan Bajo.
Explore más
Vea la galería de fotos de Komodo de Stephen Frink.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2015