Distraerse durante el buceo



La buceadora

Puede ser fácil olvidarse de la profundidad, del tiempo y del suministro de gas
cuando se está en busca de la imagen perfecta. Manténgase alerta: no
comprometa su seguridad por una fotografía.
La buceadora es una mujer de 48 años que se certificó en aguas abiertas hace 20 años, pero no había vuelto a bucear desde aquel entonces. Hacía poco había hecho el curso de buceo en aguas abiertas por segunda vez.

Mide 1,70 m (5 pies y 7 pulgadas), pesa 104 kg (230 libras) y tiene un índice de masa corporal (IMC) de 36. Recientemente, había bajado 20 kg (45 libras) y estaba haciendo régimen para adelgazar, aunque lo había suspendido durante este viaje de siete días por Australia en una embarcación de vida a bordo.
El incidente
El segundo día de buceo, la buceadora contó que "se distrajo tomando fotos". Dejó de mirar el manómetro y el profundímetro, y se dio cuenta a casi 30 metros (97 pies) de que solo le quedaban 69 bares (1.000 psi) de gas respirable. Su compañero de buceo le hacía señas para que ascendiera, por lo que empezó a hacerlo con determinación. Contó que en ese momento estaba preocupada, pero decidida a no ascender aceleradamente a la superficie. Comenzó un ascenso continuo.

A 14 metros (45 pies), miró a su alrededor y, al principio, no pudo encontrar a su compañero de buceo. Observó cómo se reducía su suministro de aire. Finalmente, llegó a 6 metros (20 pies), con aproximadamente 20 bares (300 psi) de aire restantes. Decidió hacer una parada de seguridad, sin dejar de mirar el manómetro atentamente. Tan pronto como terminó la parada, le hizo señas a su compañero para que ascendieran por la línea del ancla. Ascendió de manera lenta y controlada, pero declaró que estaba muy sobresaltada y que sintió alivio cuando vio que el profundímetro se acercaba a cero.

En la superficie, la buceadora infló su chaleco compensador, miró el manómetro y vio que el tanque estaba completamente vacío. Así lo recuerda:

Fue una inmersión de casi 30 metros (97 pies) y me sentí muy avergonzada. Mi compañero de buceo intentaba disimularlo, pero podía darme cuenta de que estaba molesto conmigo. En ningún momento le dije lo cerca que estuve de quedarme sin aire, pero le pedí disculpas una y otra vez, y le dije que nunca volvería a hacerlo. Hablé con otro buceador (que había sido instructor) y le conté lo que había pasado. Me dijo que una vez él había cometido el mismo error: se distrajo con lo que estaba haciendo y se olvidó de controlar el manómetro y el profundímetro. Pensé: "¡Y eso que tú eres instructor de buceo!". Me sorprendió mucho lo fácil que puede ser olvidarse de la profundidad a la que te encuentras. Me prometí a mí misma no alejarme de mi compañero en las siguientes inmersiones y controlar con más frecuencia mi profundímetro y mi manómetro.
Análisis
Esta buceadora tuvo suerte de darse cuenta cuán poca presión le quedaba en el tanque en ese momento. Si permanecía mucho tiempo más a esa profundidad, probablemente se habría quedado sin aire antes de llegar a la superficie. En DAN®, todos los años recibimos informes de muertes de buceadores que no fueron tan afortunados. Quedarse sin aire no lleva automáticamente a la muerte, pero si además el buceador entra en pánico y hace un ascenso rápido (algo que puede ser más común en buceadores con poca experiencia), las consecuencias pueden ser graves.

Un estudio australiano analizó mil inmersiones de buceo recreativo con tanque y determinó que, en comparación con los buceadores que ascienden con mucho aire restante, es 20 veces más probable que los buceadores que ascienden con poco aire se sorprendan del poco aire que les quedó. En otras palabras, como en el caso de la buceadora de este incidente, no estaban prestando atención a su manómetro.

Hace poco, retomé la fotografía subacuática después de mucho tiempo. En los últimos años había buceado bastante, pero sin cámara. Lo primero que volví a descubrir fue que, con una cámara, uno puede distraerse completamente si encuentra algo que quiere fotografiar. Es muy fácil olvidarse de controlar la profundidad o el aire, y esta es una de las razones por las que DAN recomienda con firmeza que los buceadores recreativos buceen con un compañero. En este incidente, el compañero alertó a la buceadora antes de que se quedara sin aire, la acompañó hasta la superficie y, de ser necesario, podría haberle brindado asistencia.

La buceadora se salvó por poco, aprendió una valiosa lección y sobrevivió para volver a bucear. Para salir ilesa de este incidente, fue fundamental que permaneciera tranquila durante el ascenso, que estuviera cerca de su compañero y que inflara su chaleco en la superficie.

Otro aspecto de este caso es de especial relevancia para los buceadores recientemente certificados. En los comienzos de la fotografía subacuática, cuando los buceadores usaban rollos de 24 o 36 fotos, las cámaras sumergibles eran una inversión considerable, y era mucho más común que los buceadores ya tuvieran amplia experiencia antes de comprarse la primera cámara. Sin embargo, en la actualidad, como demuestra esta buceadora, incluso un buceador recién certificado puede practicar la fotografía subacuática como pasatiempo —ahora relativamente accesible— antes de haber adquirido una buena noción del entorno, algo que se logra después de muchas inmersiones. Esta falta de experiencia y la distracción que genera tener una cámara dan lugar a una combinación peligrosa bajo el agua. Por lo tanto, se recomienda a los buceadores más novatos que quieren sacar fotos subacuáticas que acuerden un plan de buceo con sus compañeros antes de entrar en el agua, y que tengan muy presente el riesgo adicional que conlleva distraerse.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2017