El archipiélago de Revillagigedo

Diario de un crucero por Socorro


Un buzo usa su cámara GoPro para registrar un encuentro íntimo con
una mantarraya gigante en The Boiler, Isla San Benedicto.

Un experto viajero que practica buceo decidirá dónde, y cuando, viajar según las criaturas marinas que probablemente residen en el destino en cuestión. No se necesita investigar demasiado para darse cuenta de que si el objetivo son los animales grandes como las mantarrayas, las ballenas, los tiburones, los delfines, los atunes y los tiburones ballena, el archipiélago de Revillagigedos, que es más comúnmente conocido como Isla Socorro (simplemente porque es más fácil de pronunciar), es el mejor destino en todo el Planeta.

Cuando se tiene un "dónde" que es tan contundente desde el punto de vista de la consistencia, a continuación se debe considerar el "cuándo". Las islas Socorro se encuentran a 402 km (250 millas) de Cabo San Lucas, México, por lo que para llegar allí se debe realizar un viaje en barco de 24 horas. Una embarcación de vida a bordo es el único medio para bucear en las islas ya que no hay operaciones diurnas ni centros turísticos. Durante el cruce es agradable que haya buen clima, y noviembre a mayo parece ser la mejor época para visitar el lugar (estoy seguro de que los animales están allí todo el año, pero llegar a las islas puede ser una experiencia un poco extrema en los otros meses). Enero, febrero y marzo ofrecen una gratificación adicional: ballenas jorobadas migratorias visitan el lugar en estos meses para parir y entrenar a sus crías.

Este fenómeno ha sido conocido durante la última década, pero la calidad de los encuentros con ballenas jorobadas parece mejorar cada año ya que estos animales aparentemente se acostumbran cada vez más a la presencia de los buzos. En los últimos tiempos los encuentros definitivamente se han extendido, en especial después de la temporada 2012 cuando una madre y su cría se establecieron cerca de Roca Partida durante más de nueve semanas, lo que permitió a muchos buzos capturar muchas fotografías y videos. El hecho de que estos encuentros se produzcan durante buceos con aire comprimido es aún más sorprendente ya que las ballenas normalmente se asustan con el más mínimo sonido de burbujas; por lo general, si se consigue acercarse a ellas, esto sucede durante la práctica de buceo en apnea.


Una ballena jorobada bebé.

El beneficio de compartir estas islas con las ballenas es que el agua es un poco más fría en los primeros tres meses del año, normalmente con una temperatura de 21 a 23°C (70 a 74°F) en lugar de los 25,5 a 28°C (78 a 82°F) que se disfrutan en otros meses. Sin embargo, vestirse para una temperatura del agua de 21 a 24°C (70 a 75°F) no es una tarea difícil; un traje de neopreno de 5 a 7 mm ofrece suficiente protección térmica. La posibilidad de ver ballenas en el agua y escucharlas cantar en casi todos los buceos fue motivación suficiente para mí para reservar un viaje en febrero de este año.

Estaba exultante frente a la vida marina que encontramos, pero en abril y mayo es probable que haya tiburones ballena; la primavera también trae cantidades mayores de bolas de peces y tiburones sedosos junto con agua lo suficientemente cálida como para usar un traje de neopreno de sólo 3 mm. Aunque este viaje fue genial, no estoy seguro de en qué mes elegiría ir si volviera a visitar el lugar. Esa puede ser la parte más difícil de la planificación de una visita a las islas Socorro, no el tema de "si" sino de "cuándo".





El viaje
Socorro ofrece fuertes corrientes y horizontes interminables; es un destino para buzos experimentados. Los botes que trabajan en el archipiélago de Revillagigedos salen de Cabo San Lucas. La mayoría de los buzos sale a la mañana para poder llegar con tiempo suficiente al día siguiente y así tener la posibilidad de realizar tres buceos. Si bien hay muchas aerolíneas y vuelos a Cabo, la pérdida de equipaje sigue siendo un problema agobiante debido al sistema de aeropuertos internacionales y las conexiones involucradas, especialmente con los viajes que se realizan durante los meses de invierno para ver ballenas jorobadas. Varios buzos que realizaron este viaje hicieron conexión en Dallas, Ft. Worth, que por lo general no se ve afectado de manera negativa por el clima, pero los eventos de nieve en el lugar desencadenaron demoras en el equipaje y forzaron a uno de los huéspedes a viajar sin su equipo de buceo personal. Hay tantos centros turísticos muy buenos y tantas cosas divertidas para hacer en Cabo San Lucas, que coordinar para llegar uno o dos días antes no es una mala idea, especialmente a mediados del invierno.


Un puerto deportivo en Cabo San Lucas.

A continuación figura un diario de buceo escrito en altamar, del 8 al 16 de febrero de 2014.
Día 1: The Canyon

Tiburones de arrecife de punta blanca en Roca Partida.
Después de un viaje en barco durante todo un día, lo que nos dio mucho tiempo para los informes orales de seguridad en el buceo y para ensamblar nuestras cámaras y nuestro equipo de buceo, descubrimos un gran banco de delfines que jugueteaban en la estela de nuestra proa y proclamaban nuestra llegada a Isla San Benedicto. La isla está en gran parte desprovista de vegetación e incluso una mirada superficial revela sus orígenes volcánicos. Esto me parecía bien, ya que menos vegetación significa una menor cantidad de material particulado en el agua después de que llueve y, por consiguiente, una mejor visibilidad. No llovió durante toda la semana que estuvimos allí, por lo que eso no hubiera tenido importancia de todas formas, pero en las islas Socorro se puede suponer que habrá una visibilidad de 23 a 46 metros (75 a 150 pies) la mayor parte del tiempo, con el agua más cristalina en un día cualquiera en Roca Partida.

La tripulación eligió The Canyon para nuestro buceo de verificación debido a la falta de corriente y las condiciones típicamente buenas. Un primer buceo sencillo para calcular el lastre fue de gran utilidad ya que la mayoría de nosotros teníamos trajes de neopreno nuevos o estábamos usando más capas de ropa que de costumbre. Esto no quiere decir que no era un buceo interesante y productivo a pesar de todo; en The Canyon he disfrutado algunos de los mejores encuentros con tiburones martillo que he tenido en las islas Socorro. El fondo se encuentra a unos 24 metros (80 pies) y hay una cresta de rocas que desciende gradualmente desde los 15 metros (50 pies) hasta llegar al cantil, un lugar donde un buzo puede ocultarse detrás de una roca con la esperanza de tener un encuentro con un tiburón. Si bien por lo general es un lugar de actividad para los tiburones martillo, ese año el agua estaba más cálida de lo que habíamos anticipado, ya que sólo había descendido a 25°C (77°F) durante este viaje, y los tiburones habitualmente permanecían en las aguas más frías y más ricas en nutrientes de las profundidades.


Los pulpos son inusualmente comunes, con varios encuentros en la mayoría de los buceos.

Tuve un agradable encuentro con un pulpo, una experiencia fascinante hasta que más adelante en el viaje me di cuenta de que estaba viendo pulpos en cada uno de los buceos. En algunos buceos veía hasta seis, y en una oportunidad incluso encontré a una pareja apareándose. Nunca había visto tantos pulpos de manera tan consistente en ninguna parte del mundo, incluso en visitas anteriores a las islas Socorro. El hecho de que otras personas que participaban en el viaje también volvieron a casa con fotos de pulpos apareándose que habían obtenido en diferentes lugares me hizo pensar que tal vez había algo especial en el agua esa semana.

La otra especie que esperaba encontrar en ese buceo (y muchos otros) era el pez mariposa barbero (Johnrandallia nigrirostris), un tipo de pez mariposa que se sabe les quita los parásitos a los tiburones. Una manta gigante pasó junto a nosotros, que de igual forma hubiera sido extraordinario salvo en comparación con buceos posteriores en The Boiler, donde cinco mantas daban vueltas a nuestro alrededor a pocos centímetros de nuestras cámaras.


Peces mariposa barberos (Johnrandallia nigrirostris) forman grandes estaciones de limpieza para tiburones.
A la mañana, a medida que navegábamos hacia el fondeadero pudimos ver los chorros de varias ballenas jorobadas, por lo que aproveché la oportunidad de intentar tomar algunas fotografías en la superficie. Había una madre con su cría, pero eran relativamente asustadizas, y las condiciones eran un poco difíciles como para permitirme obtener imágenes de calidad desde el bote inflable. Intenté bajo el agua pero tampoco tuve éxito. Pude ver a las ballenas a distancia y también a otra mantarraya, pero nada que me presentara oportunidades de tomar fotografías.

Un tiburón de Galápagos que estaba interesado nadaba en círculos por debajo de nosotros mientras nadábamos. Es curioso como la mentalidad cambia de bucear con aire comprimido con un grupo de buzos que intentan acercarse lo suficiente para tomar una fotografía a practicar snorkeling en la superficie con mucha piel descubierta expuesta y el bote lejos del lugar. Aunque quizás tenga conciencia de esto, un tiburón interesado en usted mientras practica snorkeling es mucho más inquietante que cuando se tiene un gran tanque que protege su espalda y la gran caja estanca de una cámara submarina protegiendo la parte delantera de su cuerpo.
Día 2: The Boiler
The Boiler, que también se conoce como Isla San Benedicto, está cerca de The Canyon, pero es un punto bastante diferente. Las largas olas golpean implacablemente contra este remanente de un volcán submarino que se eleva a una altura que está dentro de los 3 metros (10 pies) de la superficie. El agua que emerge del lugar puede verse a una gran distancia, lo que fue observado por veleros hace mucho tiempo y es por lo que el lugar obtuvo su nombre. Aquí, la acción de las olas causa un afloramiento constante, lo que proporciona alimento a doncellas mulatas y tiburones de arrecife de punta blanca que son comunes en este lugar. Grandes peces trompeta chinos y peces globo dorados comparten la superficie rocosa con peces ángel Clarión (Holacanthus clarionensis) que se desempeñan como peces limpiadores de las inmensas mantas gigantes (Manta birostris). Aquí también encontré un pulpo (en retrospectiva, como era de esperar) y había muchas langostas y otros vertebrados e invertebrados en medio de las estrías esculpidas en la superficie rocosa. Pero es ciertamente un fotógrafo macro dedicado el que puede hacer la vista gorda a las mantas cuando llegan; mantener su atención centrada en la vida sobre la roca cuando hay tantos elementos fascinantes en el agua azul no es una tarea sencilla.


Pez trompeta en Roca Partida

Descubrimos que permanecer cerca de The Boiler nos permitiría tener mejores encuentros con mantas que si las perseguíamos por el océano azul. Estas criaturas tienden a desplazarse en dirección al mar, y si bien un buzo puede ser recompensado con un acercamiento directo, otros sólo verán sombras a lo lejos. Los buzos disciplinados y considerados permiten que las mantas se acerquen al lugar donde desean estar: la roca gigante que acoge a los peces limpiadores con los que las rayas viven en simbiosis. En cualquier caso, permanecer cerca de The Boiler tiene sentido, especialmente cuando hay una corriente, ya que la roca ofrece un socaire de bienvenida que descarta la necesidad de quedarse en el océano azul, lo que causaría un alejamiento aún mayor del buque madre.

A diferencia de las interacciones con mantas que se producen en otros lugares, algunas de las que se registran en aguas bastante turbias (porque el plancton atrae a las mantas), aquí el agua es clara y azul. Las mantas se acercaban y parecían disfrutar la presencia de los buzos y sus burbujas. Pensé que ese día en The Boiler era la mejor experiencia que podíamos vivir, pero estaba equivocado. Lo mejor sucedería cuando regresáramos a este punto más adelante en el viaje.
Días 3 y 4: Cabo Pierce, Isla Socorro

Un mero cuero es protegido de los depredadores por espinas de erizo de mar.
A veces, la Marina Mexicana cierra Isla Socorro para realizar maniobras, pero afortunadamente durante nuestro itinerario fue posible bucear en la isla. Sin esa posibilidad, hubiéramos tenido que compartir otros lugares (muchos de los cuales no son demasiado granes) con otras embarcaciones. The Boiler en particular habría sido un problema; estaba repleto sólo con nuestro grupo de 24 buzos. El punto de buceo en Roca Partida es todavía más pequeño, y tener dos o tres barcos allí al mismo tiempo hubiera sido realmente complicado, especialmente para encontrar vida pelágica, que era el verdadero motivo por el que estábamos en el lugar. Para evitar ser el tercer barco en Roca Partida, un día nuestro capitán decidió pasar dos días en Cabo Pierce. Esto no fue un problema ya que resultó muy productivo porque nos permitió obtener imágenes de una cría de ballena jorobada, delfines, pulpos apareándose, grandes bancos de peces mariposa barberos y, desde luego, mantarrayas.

Cabo Pierce tiene una cresta inclinada que se eleva desde una profundidad superior a los 36 metros (120 pies) hasta casi la superficie. Hay estaciones de limpieza a lo largo de toda la cresta; los tiburones martillo frecuentan una que situada a 27 metros (90 pies), donde se puede observar la concentración más grande de peces mariposa barberos. A lo largo de la parte superior de la cresta, a unos 8 metros (25 pies) de profundidad, las mantas se acercan con frecuencia para ser limpiadas por peces ángel Clarión. Mientras que a las mantas de The Boiler parecía gustarles nuestras burbujas y aparentemente disfrutaban interactuar con los buzos, las mantas de Socorro sólo parecían tolerar a los buzos y estaban mucho más concentradas en que les quitaran los parásitos.

Desde enero hasta principios de abril, las ballenas jorobadas rondan estas aguas. La tripulación les pide a los buzos que no se sumerjan con el snorkel si ven una, pero de vez en cuando incluso los buzos con aire comprimido encuentran ballenas jorobadas en sus puntos de buceo, sobre todo en Roca Partida, donde la superficie ocupada es mucho menor que la de otras islas, y la vida marina está concentrada en un lugar.


Es común ver delfines jugando en la estela de la proa a medida que los barcos se acercaban a las islas Socorro.
Un día en Socorro tuve suerte. Vimos a una madre con su cría nadando de manera bastante desinteresada y nos lanzamos del bote inflable para unirnos a ellos. La madre permaneció inmóvil a unos 8 metros (25 pies) de profundidad y extendió sus aletas pectorales mientras el bebé nadaba debajo de ella para buscar el pezón y ser amamantado. Después de alrededor de cinco minutos el bebé salió a la superficie para tomar aire. Nos quedamos en la superficie hacia el costado de donde estaban las ballenas y cuando el bebé nadaba hacia la superficie, a veces directamente hacia donde estábamos nosotros, teníamos la posibilidad de sacar fotografías. Normalmente la madre se alejará después de la primera interacción, y se llevará al bebé con ella, pero el nivel de tolerancia es muy variable y se ve sumamente afectado por el humor de la madre ese día.

Yo tuve un buen resultado ese día y en ese momento. Creo que en ese viaje tuve unos 12 segundos con una ballena, pero es posible que esos segundos hayan sido el momento más destacado de mi semana. El segundo día en Cabo Pierce no llevé a cabo un buceo para volver a intentarlo, pero sólo vimos ballenas que llevaban prisa para llegar a algún lugar que no fuera en el que estábamos nosotros. Se movían con un propósito y sólo tuvimos la oportunidad de verlas pasar a gran velocidad.

Por otra parte, los delfines estaban muy interesados. Tanto cuando buceamos con aire comprimido como cuando practicamos snorkeling tuvimos visitas frecuentes de grupos de cuatro a seis delfines nariz de botella que parecían estar impávidos frente a la proximidad de los buzos. Esto es muy inusual; si bien observamos un cierto grado de tolerancia en The Boiler, los delfines de Socorro mostraban un nivel de interacción completamente diferente.

Estar almorzando y mirar por la ventana y ver ballenas saltando sobre el agua o delfines contoneándose es sumamente inspirador. Pasar todo un buceo escuchando las canciones de ballenas jorobadas resonando por tu cuerpo es igualmente increíble.
Día 5: Roca Partida
Un viaje de nueve horas en barco separa a Socorro de Roca Partida. La roca es la parte superior de un gran monte marino que se eleva desde los 3050 metros (10.000 pies) hasta una meseta a aproximadamente 76 metros (250 pies) de profundidad. Desde allí termina en un punto a aproximadamente 36 metros (120 pies) sobre el nivel del mar. Se encuentra en agua muy clara y acoge a una diversa variedad de vida marina, lo que incluye tiburones de Galápagos y sedosos, atunes, bancos de tiburones martillo en las profundidades, petos y muchos tiburones de arrecife de punta blanca en los "condominios de tiburones" a lo largo del lado este de la roca. Estos huecos erosionados que se encuentran en la pared pueden ser ocupados por hasta ocho a doce tiburones, los que son muy accesibles en este lugar a diferencia de otras áreas del mundo. Grandes bancos de peces sandía y seriolas habitan las profundidades moderadas mar adentro respecto a la roca, y a través de esta aglomeración nadan tiburones de Galápagos y atunes de aleta amarilla. Por lo general, bucear a 24 ó 27 metros (80 ó 90 pies) es suficiente, aunque los tiburones martillo tienden a estar a mayores profundidades cuando el agua está más cálida.


Roca Partida

Roca Partida es la personificación de la acción para muchas aventuras en Socorro, y ocuparía párrafos repletos de elogios en un típico diario de viaje. No obstante, esto no es un acuario, y la Madre Naturaleza determina el ritmo. Nuestro viaje a Roca Partida fue bastante tranquilo, y cuatro buceos fueron suficientes. Desde luego, el día siguiente podría haber sido una experiencia fuera de serie, pero decidimos regresar para darle una nueva oportunidad a The Boiler.
Día 6: de regreso a The Boiler, Isla San Benedicto
Tomar la decisión de abandonar Roca Partida y viajar en barco durante la noche de regreso a The Boiler para nuestro último día fue un poco riesgoso, pero a veces los planetas se alinean. Algunos miembros del grupo querían quedarse en Roca Partida, ya que sabían que la probabilidad de ver tiburones martillo era mejor en ese lugar. Es cierto que en ese lugar tuvimos la mejor experiencia con tiburones del viaje, entre los tímidos tiburones de Galápagos y los ubicuos tiburones de punta blanca en sus condominios de tiburones a lo largo del pináculo. Me sentía contrariado porque durante mi buceo de la tarde aquellos que habían optado por ir a ver ballenas fueron sorprendidos por un macho que montó un enérgico espectáculo de golpeteo de las aletas pectorales e incluso saltos sobre el agua. Por lo que también en el caso de las ballenas tal vez las probabilidades habrían sido mejores en Roca Partida, pero todavía no habíamos visto a una madre y a su cría, sólo a machos jóvenes, y no nos permitían acercarnos demasiado. Sin embargo, fue genial ver sus chorros de agua en la superficie y oírlas cantar en tantos buceos. La idea de acercarnos a una ballena con una visibilidad de 46 metros (150 pies) casi inclinó la balanza para disfrutar de un segundo día en Roca Partida, pero el siguiente día en The Boiler confirmó que había sido la decisión correcta, o bien ya nos hemos convencido a nosotros mismos de ello.

Llegamos al fondeadero en The Boiler con la primera luz del día y descubrimos que tendríamos el lugar todo para nosotros. Esta fue una gran bendición ya que en la actualidad hay seis embarcaciones de vida a bordo en el área y los lugares no son propicios para grandes multitudes de buzos que buscan acercarse a una cantidad muy limitada de animales grandes. Elegí un objetivo ojo de pez Canon de 8-15mm en una cámara full-frame 5D Mark III y tenía un solo flash en la mano. A comienzos de la semana había estado usando un objetivo de 16-35mm y uno de 24-70mm con la intención de capturar imágenes de vida marina que supuse sería un poco asustadiza, pero como este era el último día decidí probar suerte con el objetivo ojo de pez con el deseo de lograr los encuentros muy cercanos con los que funcionaría ese tipo de objetivo. Por suerte elegí sabiamente. Las mantas cooperaron mucho con nosotros.

A veces trabajamos desde botes inflables como hicimos en Roca Partida, pero cuando las condiciones son buenas el capitán lanza el anzuelo y se aleja para que podamos dar grandes zancadas desde la plataforma trasera. La tripulación amarró una línea de descenso a la parte superior de la roca en The Boiler y pudimos caer directamente sobre el lugar. No había corriente, por lo que inicié mi primer buceo nadando hacia el lado este de la roca, el lado que más a menudo presenta corrientes; allí, la primera manta salió del manto de oscuridad de las primeras horas de la mañana. Había otro buzo mar adentro con respecto a mi posición, y eso era suficiente para que las mantas no se acercaran. Como era de esperar, la raya dio vueltas alrededor y se escurrió hasta que ya no pude verla.


Un pez ángel Clarión nada desde el refugio del arrecife para limpiar los parásitos de las mantas en una relación simbiótica.

Esperé en la parte superior de la roca a unos 9 metros (30 pies) y al poco tiempo volvió a aparecer. Era muy tranquila y estaba sumamente interesada. Nadé muy lentamente y me acerqué cada vez más hasta que pudimos nadar de manera paralela y sincronizada a no más de 60 cm (2 pies), con la manta abarcando todo mi objetivo ojo de pez. Esta manta me ofreció todo: imágenes verticales, horizontales, rectilíneas, circulares, con buzos, sin buzos, con el sol, sin el sol, con seriolas en el fondo, con The Boiler en el fondo. Durante 30 minutos disfruté de la mejor interacción con una manta de toda mi carrera. Eran el objetivo, el lugar y el animal correctos, y el día recién había comenzado.

El segundo buceo fue aún mejor. Había cuatro mantas y todas tenían muchas ganas de jugar. Mi nuevo amigo, Klaus, de Alemania, estaba liberando aire de su cilindro de repuesto y una manta pasó directamente sobre su cabeza para jugar con las burbujas mientras Klaus nadaba a lo largo de la periferia de The Boiler, dando patadas lentamente boca arriba con la manta a sólo 60 cm (2 pies) sobre él. Durante 50 minutos estuvo repleto de mantas en todo momento; fue tan productivo que decidí no realizar el siguiente buceo en The Boiler y nuevamente ir a buscar una ballena que cooperara conmigo.

En retrospectiva, esa fue una mala decisión porque el grupo disfrutó de interacciones estupendas con cinco mantas diferentes en esa oportunidad, mientras yo no lograba nada en el mundo de las ballenas. Si bien vimos varias ballenas diferentes, su cantar se escuchaba cuando estábamos remotamente cerca de ellas. Ingresé al agua algunas veces, pero ni siquiera fuimos recompensados con un avistamiento, mucho menos una oportunidad de capturar imágenes. Pero fue un privilegio estar allí en un día tan cálido y calmo, sólo yo y el conductor del bote en busca de un encuentro con una ballena.

Con la luz de las últimas horas de la tarde salí en busca de ballenas por última vez, aunque no habíamos visto ningún chorro de agua durante un tiempo. Después de todo, aún había esquinas donde doblar y nuevas bahías para examinar. No perdí las esperanzas de que un mítico "jugador" estaría esperando. Ese día no vimos ballenas, peo sí nos topamos con un banco de al menos 20 mantas cerca de la superficie, y a menudo sus alas se asomaban sobre el nivel del agua. Ver tantas desde el bote inflable significaba que había muchísimas más mantas más abajo en la columna de agua y estaban fuera del alcance de nuestra vista.

Ver a estas mantas me hizo recordar las fragatas de la Marina Mexicana que patrullan estas aguas y la instalación del radar en Socorro que alertaría a la Marina sobre la presencia de cualquier embarcación no autorizada en el lugar para explotar la vida marina de las islas. El tiempo que pasamos como invitados en estas islas fue mágico y un testimonio para el gobierno mexicano y su visión de crear y hacer respetar la biósfera de conservación. Las ballenas, las mantas y los tiburones dicen gracias, y nosotros también.
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© Alert Diver — 2do Trimestre 2014