Descubrimiento de un campo de batalla perdido

Un equipo de investigación encontró los restos del U-576 y el Bluefields.


El MV Bluefields

Transcurría la primavera boreal de 1942 y el mundo estaba en guerra. Los submarinos alemanes merodeaban por todo el océano Atlántico, buscando y hundiendo buques mercantes con destino a los puertos de los aliados en Europa, el Mediterráneo y el norte de África. Unos meses antes, cuando el ingreso de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial puso punto final de manera oficial a la neutralidad de esa nación, los submarinos alemanes ingresaron ansiosamente en aguas estadounidenses. Aquí, la marina mercante cruzaba el litoral oriental sin ningún tipo de protección. En ocho meses los submarinos alemanes habían atacado a casi 285 buques mercantes. Los comandantes de los submarinos hacían referencia a estos meses como "un época feliz" en sus diarios de guerra. Aunque la Marina de los Estados Unidos de América tardó en movilizarse después de Pearl Harbor, aprendió algo a partir de estas primeras derrotas y al llegar la primavera boreal ya estaba comenzando a contraatacar.

En abril, los buques de guerra estadounidenses hundieron el U-85 y luego, en las semanas subsiguientes, el U-352, el U-157, el U-215 y, a principios de julio, el U-701. Más y más, los aviones y buques de patrullaje perseguían submarinos alemanes que se embarcaban en misiones de combate en aguas estadounidenses, y dificultaban su capacidad para atacar a los buques mercantes. Para mediados del verano boreal la batalla entre los submarinos alemanes y la Marina de los Estados Unidos estaba llegando a su fin. No obstante, los submarinos insistían en sus ataques y las bajas de buques mercantes siguieron aumentando.

Transcurría una tempestuosa tarde de julio cerca de Cabo Hatteras, Carolina del Norte, cuando el U-576 maniobró hasta colocarse en una posición de ataque delante de un grupo de 19 buques mercantes que se movían lentamente. Forzado a desplazarse a la velocidad del buque más lento, el convoy avanzaba a 8 nudos, lo que prácticamente lo convertía en un blanco perfecto para el elegante submarino.

El submarino alemán U-576 a punto de sumergirse en las aguas del mar.
Sin embargo, a diferencia de los primeros meses de 1942, cuando varios submarinos habrían tenido la posibilidad de atacar a estos buques sin ningún tipo de oposición, cinco destructores y guardacostas de un grupo escolta conjunto de la Marina y la Guardia Costera ahora protegían el perímetro del convoy. Mil metros más arriba, las aeronaves de la Marina de los Estados Unidos mantenía una mirada alerta, y rodeaban el convoy en busca del signo revelador de los submarinos que estaban al acecho: la estela característica de su periscopio. La "época feliz" de principios de 1942 había llegado a su fin; el U-576 ahora se enfrentaba a una fuerza formidable.

Un intenso viento había soplado durante toda la mañana, y las olas con blancas crestas permitieron que el U-576 se acercara a unos pocos kilómetros del convoy sin ser detectado. A aproximadamente las 4:15 de la tarde, cuatro torpedos se estrellaron contra el convoy, e impactaron en tres buques. Uno de los buques, el carguero de Nicaragua Bluefields, comenzó a hundirse rápidamente. Se desató un gran caos, mientras los demás 16 buques mercantes se desperdigaban en todas direcciones.

Y luego pasó lo inesperado: el U-576 salió a la superficie. Sin vacilar, el buque mercante armado Unicoi lanzó toda su artillería sobre el submarino alemán. De manera simultánea, las aeronaves de patrullaje bombardearon al submarino, y en unos pocos minutos el U-576 comenzó a hundirse con toda su tripulación a bordo. No obstante, el daño ya estaba hecho: el Bluefields se hundió unos pocos minutos más tarde, y los otros dos buques que habían recibido impactos apenas podían mantenerse a flote. Lentamente, las operaciones de rescate restablecieron el orden, y el convoy KS-520, menos tres buques, reanudó su curso hacia el sur. Jamás se volvió a ver al Bluefields ni al U-576.

Pese a que el Bluefields fue el único buque que se hundió de inmediato, aún se producirían más daños. Dos hombres a bordo del primer barco que recibió un impacto, el buque petrolero J.A. Mowinckel, murieron en la explosión inicial. Más tarde, se perdió un remolcador que se topó con minas aliadas durante la operación de rescate, y el tercer buque que fue alcanzado, el Chilore, se hundió mientras era remolcado a Norfolk, Virginia, para su reparación.


La tripulación del U-576 junto a la torre de mando del submarino.
Un análisis de registros después de la Segunda Guerra reveló por qué, después de un ataque de manual, el U-576 salió a la superficie. La mañana anterior, un grupo diferente de aviones de patrullaje de la Marina había divisado y atacado por sorpresa al submarino. Aunque pudo sumergirse y escapar de una pérdida total, el submarino alemán sufrió daños irreparables. No obstante, en lugar de emprender la retirada, el capitán del submarino decidió que su averiada embarcación entrara en batalla, una decisión catastrófica que hizo que su incapacitado navío saliera a la superficie dentro del alcance de las armas del Unicoi y en medio de una ráfaga de cargas de profundidad aéreas.

El hundimiento del U-576 marcó el final de los grandes ataques alemanes frente a la costa este de los Estados Unidos. A lo largo de la costa este la Guardia Costera y la Marina de los Estados Unidos atacaban hostilmente a los submarinos alemanes. Ya sin la posibilidad de sostener su campaña, los submarinos emprendieron la retirada. En las décadas subsiguientes, se descubrieron muchas de las bajas que dejó esta batalla; en la actualidad son los naufragios por excelencia de Carolina del Norte, monumentos de un conflicto, sacrificio y deber del pasado. No obstante, los restos de esta notable batalla, el punto de inflexión cerca de la costa de Carolina del Norte, nunca fueron encontrados. En cambio, el lugar de descanso final del Bluefields y el U-576 se convirtieron en otro misterio del cementerio del Atlántico.
Un legado que inspiró la exploración e investigación
Al igual que muchos restos situados cerca de Carolina del Norte, estas embarcaciones se perdieron pero no fueron olvidadas. La Segunda Guerra Mundial ocupó un lugar de fascinación entre los historiadores del estado, cuyo trabajo dio a conocer este aspecto poco conocido del pasado de los Estados Unidos.

Esta imagen del sonar de barrido lateral muestra el MV Bluefields
sobre el lecho marino.
Historiadores, arqueólogos, buzos y entusiastas estudiaron y desarrollaron su trabajo de base y, al hacerlo, pudieron encontrar muchos de los naufragios perdidos del estado.

En 2007, en respuesta a los informes de daños a los restos de otros submarinos alemanes hundidos en la región, la Oficina de Santuarios Marinos Nacionales (Office of National Marine Sanctuaries) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration; NOAA) tomó medidas. Reunieron a un equipo de investigación de colaboración compuesto por científicos de la Universidad del Este de Carolina (ECU, por sus siglas en inglés), el Instituto de Estudios Costeros (Coastal Studies Institute) de la Universidad de Carolina del Norte (UNC, por sus siglas en inglés) y la Oficina de Gestión de Energía del Océano de los Estados Unidos (U.S. Bureau of Ocean Energy Management; BOEM) para documentar y evaluar los restos de submarinos alemanes situados cerca de Carolina del Norte. Esta colaboración se convirtió en un exhaustivo esfuerzo de investigación para realizar un estudio arqueológico de una gran cantidad de naufragios de la Segunda Guerra Mundial presentes en la región y se amplió a fin de incluir el respaldo del Centro de Recursos Sumergidos (Submerged Resources Center) del Servicio de Parques Nacionales (National Parks Service; NPS), la Oficina de Exploración e Investigación (Office of Exploration and Research) de NOAA y la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington (UNC-Wilmington).

A través de esta red el equipo también pudo tener acceso a los líderes de la tecnología oceanográfica como la Institución Oceanográfica de Woods Hole (Woods Hole Oceanographic Institution), el Laboratorio de Investigación Aplicada (Applied Research Lab) de la Universidad de Texas (ARL:UT, por sus siglas en inglés), SRI International, ADUS DeepOcean y Cardinal Point Captains. Los recursos y la tecnología de este equipo de colaboración, junto con su base de datos de información cada vez más importante, permitieron a los investigadores desviar parte de su atención de la documentación de los puntos de naufragio conocidos y dirigirla a aquellos que aún estaban perdidos. Esta lista estaba encabezada por el Bluefields y el U-576.


Mapa de reconstrucción digital del campo de batalla.


Mientras tanto, las expediciones dirigidas por NOAA se estaban convirtiendo en trampolines para estudios académicos en el marco del Programa de Estudios Marítimos de ECU. Concretamente, Nathan Richards, Ph.D., y Tom Allen, Ph.D., comenzaron a considerar maneras innovadoras para reconstruir digitalmente los campos de batalla navales, un enfoque que permitía a los investigadores ver el paisaje como lo veían los combatientes y, por lo tanto, comprender mejor estos combates navales. El estudiante de posgrado John Wagner, que reconstruyó la escena completa de la Segunda Guerra Mundial cerca de Carolina del Norte, llevó a cabo un estudio piloto. Un análisis del trabajo de Wagner indicó que el ataque del U-576 sería un estudio de caso ideal para concentrarse en esta metodología y desarrollarla aún más. A tal efecto, ECU, con el respaldo del Santuario Nacional Marino de Monitor (Monitor National Marine Sanctuary) de NOAA, obtuvo una subvención del Programa de protección de campos de batalla estadounidenses de NPS. Esta subvención, junto con el respaldo adicional de NOAA y BOEM, permitió al estudiante de posgrado de ECU John Bright realizar un estudio arqueológico del campo de batalla del ataque del U-576 al convoy para su tesis de maestría.

Con una enorme cantidad de documentos de archivo, Bright y su compañero de ECU Stephen Sanchagrin crearon un modelo digital 3D del ataque del U-576. Luego, Bright trazó las coordenadas de los cuadernos de bitácora junto con las posiciones de ataque especificadas en los informes posteriores a la acción. Asimismo integró mapas del lecho marino y datos climáticos históricos. La numerosa cantidad de fuentes históricas les dio a los investigadores la esperanza de que estas coordenadas llevarían al equipo al punto específico del ataque. Lamentablemente, en 1942 no había ninguna tecnología de localización de precisión, y los diversos informes indicaban posiciones que estaban desperdigadas en cientos de kilómetros cuadrados, lo que sólo permitía tener una idea vaga de la ubicación exacta de la batalla.

No obstante, conocer el lugar donde se había librado la contienda fue esencial para completar el estudio del campo de batalla. Por consiguiente, analizaron tácticas navales del período, tecnología armamentista e informes escritos que predecían una serie de ubicaciones posibles. Esto finalmente permitió a Bright completar su estudio académico sobre el campo de batalla y crear la base de un esfuerzo dirigido por NOAA para encontrar los restos del Bluefields y el U-576.
La búsqueda comienza
Durante el verano boreal de 2011, el arqueólogo de NOAA Joe Hoyt dirigió la primera búsqueda del U-576 y el Bluefields. En estrecha colaboración con Richards y Bright, Hoyt organizó el uso de un vehículo submarino autónomo (AUV, por sus siglas en inglés) único en su clase equipado con un arreglo sonar especializado desarrollado por ARL:UT. Este dispositivo le permitió al equipo explorar el lecho marino y buscar signos de embarcaciones hundidas. Cada trazo revelaba una franja de un kilómetro de ancho y, como si se cortara el césped, superponía las imágenes adyacentes.

Con el transcurso de las horas y los días, estas imágenes permitieron crear un mapa cada vez más grande del lecho marino. Sin embargo, el estudio se encontró con un obstáculo insuperable que frustró toda la misión: las repentinas corrientes de la corriente del Golfo. A profundidades superiores a los 150 metros (500 pies) estas corrientes eran tan intensas que el AUV no podía funcionar correctamente. Así, al estar limitado a las aguas superficiales, el equipo no podía explorar las porciones más profundas del área donde se creía que descansaban el U-576 y el Bluefields. Sin embargo, el AUV ya había detectado casi 50 anomalías del sonar: objetos que podían ser naufragios. Cada una debía ser investigada individualmente a fin de determinar si de hecho se trataba de una embarcación hundida; los miembros del equipo tenían una ardua tarea por delante.

Con un estudio incompleto y muchos objetivos que requerían una investigación adicional, los resultados de la misión de 2011 fueron inconclusos. El equipo, impávido, pasó el año 2012 evaluando las 50 anomalías. Aunque ninguna de ellas resultó ser el U-576 o el Bluefields, estas investigaciones permitieron descubrir varios naufragios nuevos. Simultáneamente, el equipo de investigación también buscó oportunidades de reunir más datos del sonar dentro de secciones profundas no exploradas del área de búsqueda. Esto le permitió al equipo obtener imágenes de baja resolución del archivo de NOAA que habían sido producidas como parte de la misión de la administración para generar grandes mapas del lecho marino. El equipo también solicitó que la enorme flota de embarcaciones de investigación oceanográfica de NOAA llevara a cabo nuevos estudios cuando se desplazaran por el área.

Mientras reprocesaba los estudios de NOAA para planificar las próximas inmersiones del AUV, SRI hizo un descubrimiento crucial: una cresta estrecha, de aproximadamente 75 metros (250 pies) a lo largo del fondo que por lo demás era plano. Podría haber sido una roca o una débil respuesta acústica de un barco hundido en aguas profundas. Con esta nueva pista, el equipo restringió su búsqueda a esta área; para la primavera boreal de 2013, NOAA organizó otra exploración. Si esta anomalía resultaba ser el Bluefields, el U-576 no estaría lejos de allí.

A diferencia de los años anteriores donde el equipo había utilizado un AUV de avanzada, ese año sólo contaba con un pequeño sistema sonar remolcado. Aunque sólo podían capturarse imágenes estrechas y simples, la corriente extrema y la profundidad del agua les impidió llevar a cabo una exploración más amplia. Sin embargo, el equipo de investigación llevó a este sistema sonar al límite, lo que arrojó resultados asombrosos. El capitán de la embarcación, Pasquale DeRosa, realizó tres trazos casi perfectamente alineados sobre el objetivo, y el sonar capturó una imagen de un naufragio que coincidía exactamente con el Bluefields. Aparentemente, la mitad del rompecabezas había sido resuelta.

La Oficina de Exploración e Investigación de NOAA trabajó en conjunto con el equipo de investigación y organizaron que la embarcación de NOAA Okeanos Explorer usara su innovador sonar en una cuadrícula de búsqueda actualizada mientras pasaba por allí. El equipo esperaba ansiosamente las imágenes del sonar, y cuando el explorador de la embarcación les envió la información, los hallazgos dejaron al equipo sin palabras. En la imagen sonar se podía observar dos objetos nítidos: uno era el objetivo que se había identificado anteriormente como el Bluefields, y a una corta distancia había un objeto cilíndrico con las mismas dimensiones de un submarino alemán tipo VII-C; era el equivalente oceanográfico de una prueba irrefutable.


Imagen de sonar multihaz del U-576 y el Bluefields.


El impulso final
No obstante, esta imagen no fue definitiva como para eliminar todas las dudas de que el objeto era en efecto el U-576. Era necesario reunir más información, y se organizó un último esfuerzo para fines del verano boreal de 2014. La metodología para el viaje de regreso era sencilla. NOAA invitó a SRI para que regresara con un AUV equipado concretamente para la exploración específica en aguas profundas. Sin embargo, como de costumbre, el cementerio del Atlántico no revelaría sus secretos fácilmente. El equipo se enfrentó con dificultades logísticas, mecánicas y climáticas (incluso un huracán). Cuando la expedición finalmente logró ponerse en marcha, sólo quedaban unos pocos días.


Nube de puntos 3D detallada generada a partir de las misiones del AUV sobre el U-576.


Después de dos días de inmersiones de calibración el AUV estaba listo para explorar el objetivo identificado por el Okeanos Explorer. Había gran expectativa mientras los miembros del equipo realizaban los ajustes finales y, el tercer día, el AUV completó su primera misión sobre el objetivo. En cuanto el vehículo regresó a bordo de la embarcación, el equipo descargó la información. Todas las personas presentes merodeaban alrededor del laboratorio científico mientras se abrían los archivos de datos. En ellos, apareció una forma.

Los datos del sonar se convirtieron en una nube de puntos 3D. Los pings individuales del sonar formaron una imagen compuesta: las inconfundibles líneas de un submarino alemán. Estalló una desenfrenada euforia en forma de sonrisas, carcajadas, apretones de mano, abrazos e incluso algunas lágrimas. Finalmente, después de seis años de investigación y exploración, tanto el Bluefields como el U-576 habían sido encontrados.


El equipo de investigación en el momento del descubrimiento.
En el transcurso de esos años, que incluyó estudio de archivo, modelado digital y exploración oceanográfica, el rompecabezas de la ubicación de la batalla del convoy KS-520 fue resuelto. Sin un equipo de colaboración de docenas de personas que compartieron información, tecnología, recursos, experiencia, tiempo, consejos y energía, seguiríamos sin conocer estos lugares. Con este espíritu de cooperación para la investigación fue posible descifrar los misterios del pasado, se honró la memoria de aquellas personas que prestaron sus servicios y se descubrió otro lugar especial: un homenaje a aquellos que perdieron la vida y un monumento eterno al deber, el sacrificio y el servicio.
Explore más
Para obtener más información acerca de las expediciones arqueológicas marinas, mire Battle of the Atlantic in North Carolina Waters (Batalla del Atlántico en aguas de Carolina del Norte) y Battle of the Atlantic — 2013 Expedition (Batalla del Atlántico: expedición de 2013) del Instituto de Estudios Costeros de UNC y Battle of the Atlantic (Batalla del Atlántico) de UNC-TV.








© Alert Diver — 1er Trimestre 2015