Una isla sólo para nosotros: Curazao




Un buzo explora la cámara del timonel del naufragio emblemático de Curazao, el Superior Producer.


Estábamos en un bote inflable de casco rígido y de color naranja brillante desplazándonos a toda velocidad (a la mayor velocidad posible con un oleaje de 2 metros [7 pies]) con el viento en contra. Tenía los nudillos blancos de agarrar la consola central y fue bueno que me estuviera sujetando con fuerza porque el bote de pronto voló por el aire. Ahora que lo pienso, también fue bueno que me hubiera puesto mi traje de neopreno en el muelle, porque estaba tan empapado que este viaje en bote podía perfectamente clasificarse como un buceo.

Desde que habíamos salido del puerto habíamos visto una sola embarcación: un gran barco pesquero que se desplazaba en la dirección opuesta. La ausencia de tráfico de embarcaciones me pareció extraña y me acerqué al capitán, un callado inmigrante holandés, y le pregunté con voz fuerte: "así que, ¿muchos buzos visitan este lugar?". El capitán me miró, con un labio elevado sin sonreír realmente, y respondió: "no".

¿Qué significaba ese "no"? Naturalmente, podía ser una simple respuesta. Y siempre estaba la posibilidad de que significara "sinceramente no puedo escuchar sus preguntas con el ruido de los motores. Por favor no me moleste mientras conduzco". Sin embargo, la advertencia estaba en la media sonrisa, que en la cara del estoico holandés transformó un "no" en algo más como "no, y ellos se lo pierden, porque está a punto de quedar completamente conmovido.

Esa sonrisa prácticamente lo dijo todo acerca de la isla de Curazao: puede parecer el típico destino de buceo del Caribe, pero no hay nada corriente acerca de los espectaculares, y extraordinariamente poco visitados, puntos de buceo de Curazao. Tuvimos el primer indicio de esto mucho antes de tomar nuestro vuelo, cuando aún estábamos compenetrados en el popular juego de aeropuerto de "detectar al buzo". Había bulliciosos grupos identificados con banderas de buceo por todas partes que se dirigían a la isla Gran Caimán, Bonaire, Honduras y México. No había ningún grupo así en la puerta de embarque a Curazao, en cambio había una agitada mezcla de familias, empresarios y parejas jóvenes que comparaban relucientes anillos de boda. Tuve la sensación de que teníamos algo bueno entre manos.


Una de las vistas al mar más fotografiadas de Curazao, Handelskade,
ofrece un colorido ejemplo de arquitectura colonial holandesa.
Mi sospecha se confirmó con mucha determinación durante nuestro primer buceo en Eastpunt. No había ninguna otra embarcación a la vista cuando nos lanzamos al agua y descendimos hacia una caverna recubierta de coral a 29 metros (95 pies) denominada Love Cave (llamada así por una cita de tiburones nodrizas que una vez fue presenciada por un afortunado buzo). Si bien ese día no había ningún romance a la vista, las grandes langostas espinosas que estaban dispersas en las fisuras de la parte superior de la caverna eran un agradable consuelo. No obstante, no podíamos quedarnos allí ya que una corriente leve nos empujaba a lo largo de un arrecife inclinado, donde pasamos junto a tortugas carey, morenas y grandes esponjas tubo en un ascenso gradual hasta los 18 metros (60 pies).

Llegamos con tiempo para explorar uno de los puntos más fantásticos de Curazao: Tarpon Arch. Sobra decir que los lugares que han recibido su nombre por una criatura en particular pueden ser poco fiables a la hora de experimentar interacciones con la vida marina en cuestión (me refiero específicamente a Love Cave), pero en este caso el nombre es completamente preciso. Más de una docena de tarpones se desplazaban en círculos perezosamente debajo del gran arco de coral, junto con un pámpano africano que sufría una crisis de identidad. Admiramos a los impávidos tarpones y sólo nos distrajimos un momento con un atrevido pulpo que cazaba entre las esponjas.

Salimos a la superficie, donde aún no había otras embarcaciones a la vista, y nos dirigimos de regreso al extremo de la isla para echar un vistazo a un punto orientado hacia el sur llamado Guliauw (nuestra tripulación lo llamaba "Best Reef"). Ingresamos al agua y exploramos un poco en una laguna poco profunda en busca de tiburones nodriza; finalmente cedimos ante el atractivo de la pared adyacente y nos lanzamos hacia el borde. Pasamos junto a una esponja tras otra (esponjas barril rojas, de vaso amarillas y tubo de color violeta) y finalmente dimos la vuelta una esquina y descubrimos un denso jardín de coral negro que era tan extenso que toda la pared tenía un aspecto esponjoso y de ensueño. Salimos a la superficie y emprendimos el regreso hacia el puerto. No habíamos visto a ningún otro buzo en todo el día.


Playa Kenepa Grandi (Knip Beach), situada en el lado oeste de la isla, ofrece
un vistazo de este idílico y poco concurrido paraíso.
Esta tendencia continuó mientras nos dirigíamos a Klein Curazao, una isla deshabitada situada a 13 km (8 millas) al sudeste de Curazao. Cuando nos acercamos, supuse que la soledad había llegado a su fin. Era un día de fin de semana, y en la parte de sotavento de Klein se veía un moderado embotellamiento de tráfico, con algunos otros barcos de buceo que zigzagueaban entre lanchas a motor atracadas y los grandes barcos chárter desde donde se practicaba snorkeling. El tono aguamarina de las aguas superficiales y el tinte azul cerúleo del cielo despejado sólo estaban separados por una franja de arena blanca sobre la que retozaban una pareja de modelos en traje de baño durante una sesión de fotos (no, no estoy bromeando). Considerando la escena, me sentía afortunado de que alguien le prestara atención al buceo.

Nos alejamos de las multitudes y para el momento en que habíamos llegado al punto más septentrional de la isla, el buceo era lo único en lo que podíamos pensar. Sólo es posible acceder a este lugar, Shark Cave, en los días más tranquilos y aparentemente habíamos ganado el premio mayor. Morenas verdes y moteadas miraban boquiabiertas desde una pared cubierta de corales blandos y esponjas a medida que descendíamos 36 metros (120 pies) hacia la cueva (carente de tiburones pero repleta de tarpones). El arrecife adyacente estaba lleno de anémonas y grandes esponjas tubo de color violeta y al echar un vistazo a las profundidades pudimos ver a tiburones nodriza que nos observaban socarronamente de debajo de una roca.

Nadamos hacia las aguas superficiales para nuestra parada de seguridad y pasamos por estrechas salientes cubiertas de corales de copa y corales de abanico, mientras un grupo de calamares de arrecife nos observaban a una corta distancia. Para nuestro siguiente buceo, nos dirigimos hacia South Point en el extremo opuesto de Klein para vivir una experiencia completamente diferente. Descendimos hasta los 33 metros (110 pies), donde nos seguían varias barracudas grandes mientras admirábamos una pared inclinada completamente llena de esponjas de vaso y árboles de coral negro.

Al día siguiente nos dirigimos a Westpunt para bucear en dos de los puntos más famosos de Curazao y, aunque la mayoría de los operadores de buceo de la isla realiza viajes allí regularmente, al parecer teníamos toda el área para nosotros. Watamula no se parecía en nada a lo que habíamos visto en Eastpunt o Klein. El paisaje marino del lugar estaba compuesto principalmente de corales duros, con tantos corales en forma de pilar que algunas áreas se parecían a torres de helado derritiéndose. Una variedad de morenas observaban desde el arrecife mientras bancos de peces roncadores y candiles serpenteaban por allí.


En ocasiones, tortugas verdes se reúnen en las aguas superficiales cerca de
los muelles de pesca, con la esperanza de recibir algún tentempié
Salimos a la superficie y nuestro capitán preguntó: "¿quieren ver algo interesante durante su intervalo de superficie?" Sabíamos que no debíamos rechazar una oferta como esa y la embarcación se dirigió a un muelle cercano donde había varios barcos pesqueros pequeños amarrados. En uno de ellos, un pescador limpiaba una pila de bultos plumosos. "¿Qué diablos son esas cosas?", pregunté. "Peces león", respondió el capitán. Un momento más tarde, observamos confundidos como un grupo de personas que practicaban snorkeling pasaba junto a nosotros, gritándose unas a otras con exaltación. Estoy completamente a favor de limitar la propagación de esta especie invasiva, pero resulta extraño que los turistas estén tan alegres al ver cadáveres de pescado. Miré al capitán inquisitivamente y él se rió y dijo: "mire hacia abajo". Dirigimos la mirada hacia el agua cristalina justo cuando cuatro tortugas verdes pasaban nadando por allí. La tortuga más pequeña cargaba un trozo de branquia de pescado grande como su cabeza.

Jamás se ha visto a dos personas ingresar al agua tan rápido. Una hora más tarde (o tal vez fueron dos horas), después de obtener nuestra dosis de fotografías de tortugas y debatir calurosamente si debíamos molestarnos en realizar otro buceo o no, volvimos a subir al barco.

Todavía nos reíamos a carcajadas por la suerte que habíamos tenido con las tortugas mientras nos colocábamos el equipo para bucear en Mushroom Forest. Este punto superficial, al igual que otros situados cerca de Westpunt, está dominado por coral duro, pero con un toque de originalidad: las bases de las cabezas de coral han sido tan erosionadas que se parecen a versiones gigantes de champiñones. Tras agregar algunas esponjas incrustantes para obtener un poco de color, al bucear en este lugar se puede disfrutar de una experiencia sobrenatural, como si se tratara de Alicia en el país de las maravillas. Esto es probablemente por lo que se lo considera el punto de buceo emblemático de Curazao. Pero una vez más, parecíamos ser los únicos que conocíamos el secreto.


Un banco de peces roncadores, la única multitud que puede verse bajo el
agua en Curazao, se reúne junto a una esponja en Klein Curazao.
Le agradecimos a nuestro capitán profundamente y nos despedimos de él; a la mañana siguiente comenzamos a explorar uno o dos de los numerosos buceos desde la costa que Curazao tiene para ofrecer. Para ese entonces aún no habíamos encontrado a ningún otro buzo bajo el agua, pero esperábamos que eso cambiara cuando llegáramos a la playa adyacente al Superior Producer, que se considera es uno de los mejores buceos en naufragios del Caribe. La embarcación se hundió justo en las afueras del puerto en diciembre de 1977 cuando su cargamento se desplazó y, como dicho cargamento incluía una cantidad bastante importante de bebidas alcohólicas, el suceso inició una fiesta que, de acuerdo con los lugareños, duró dos gloriosos días. Hace mucho tiempo que el Producer perdió su carga de alcohol, pero los buzos todavía se juntan en masa para admirar a este gigante que está intacto en posición vertical a una profundidad de 33 metros (110 pies). La construcción de un muelle para cruceros adyacente al lugar hace aproximadamente una década creó un pequeño obstáculo: la presencia de buzos no está permitida en el lugar cuando hay un crucero o un buque militar allí, y esto puede limitar bastante el acceso. Nuestra investigación reveló que podríamos bucear en el lugar un solo día durante nuestra visita de una semana, por lo que nos dirigimos de manera anticipada ya que esperábamos encontrar una multitud en el naufragio. Nos sorprendió descubrir que éramos los únicos visitantes en la playa, pero no perdimos tiempo debatiendo sobre el asunto. En su lugar, nos colocamos el equipo e ingresamos al agua antes de siquiera sugerir la idea de "dormir hasta tarde".

Nos acercamos al majestuoso buque desde la popa y observamos que había una visibilidad increíble, varias docenas de grandes tarpones en la parte superior, esponjas y corales que cubrían la superestructura y una atenta morena moteada que miraba desde el bloque del motor. El arrecife adyacente era igualmente maravilloso, por lo que cuando fue hora de dar la vuelta, nadamos lentamente mientras admirábamos los corales de abanico decorados con cauríes y anémonas que alojaban coloridos camarones en las aguas superficiales. Salimos a la superficie y descubrimos una playa considerablemente más atestada, y varias personas se nos acercaron para preguntarnos acerca de la visibilidad y la corriente (factores que en ocasiones pueden convertir a este lugar en un punto de buceo difícil). No obstante, una vez que nuestro intervalo de superficie había finalizado, casi todas las personas habían regresado de sus buceos, por lo que nuestra segunda exploración fue tan privada como la primera.


Un pulpo al acecho atrae la atención de un tarpón en Tarpon Bridge.
En nuestro último día de buceo, nos atrajo la idea de bucear en un punto que sabíamos compartiríamos con otras personas: el Tugboat. Este pequeño naufragio está situado a 6 metros (20 pies) de profundidad junto a un arrecife inclinado, por lo que es visitado regularmente por grupos de alumnos y buzos principiantes y también es un destino común para grupos de personas que hacen snorkeling. En efecto, a pesar de haber llegado exageradamente temprano, la playa estaba repleta de personas colocándose sus equipos. Nos apresuramos un poco, lo que nos permitió disfrutar de unos maravillosos 10 minutos de tiempo a solas en este hermoso lugar; así pudimos apreciar a los peces limpiadores vidriosos amontonados en la cámara del timonel, los bancos de peces roncadores junto a la hélice y un pulpo que cazaba antes de que un grupo de personas que hacían snorkeling apareciera sobre nosotros. Comenzamos a nadar de regreso a la playa, pero cuando divisamos la estructura del muelle Baya Beach, no pudimos resistirnos a echar un vistazo más de cerca. Nuestro impulso fue acertado: fuimos recompensados con hermosos rayos de sol que se filtraban por los pilotes repletos de esponjas y gusanos plumero (Sabellastarte indica), y teníamos el área toda para nosotros.


Los pilotes cubiertos de esponjas del muelle Baya Beach son una atracción que vale la pena admirar.
No comenzamos a empacar hasta que no fue absolutamente necesario y la atracción de nuestro centro turístico finalmente fue demasiado para nosotros. Snake Bay albergaba una increíble variedad de vida marina pequeña, lo que incluía peces sapo, uno o dos caballitos de mar, una anguila serpiente, cangrejos flecha de línea amarilla y camarones. Mientras nadábamos nos distrajo el fugaz espectáculo de una densa bola de peces que daba vueltas por allí con una pareja de hambrientas seriolas que los perseguía ansiosamente.

Estábamos enjuagando nuestro equipo cuando se nos acercó una pareja. Eran buzos de Arizona y querían saber todo acerca de nuestra visita. Nos preguntaron cuál era nuestro punto favorito y querían saber si había sido maravilloso. Hablamos con entusiasmo sobre Eastpunt y Westpunt, Klein Curazao y el increíble buceo desde la costa. Uno de ellos me miró y con voz baja susurró: "dime la verdad, ¿habrá multitudes de buzos dondequiera que vayamos?". No pude evitar dejar salir a mi expatriado holandés interno, así que con una media sonrisa respondí de una manera muy simple: "no".
Cómo bucear en este lugar
Cómo llegar allí y cómo trasladarse en el lugar: hay muchas líneas aéreas que vuelan a Curazao, y en el aeropuerto se puede encontrar una serie de agencias de alquiler de automóviles.

Temperaturas del agua y equipo de protección a la exposición: las temperaturas del agua oscilan entre los 26°C (79°F) en el invierno boreal y los 29°C (85°F) en el verano. Se aconseja utilizar un traje de neopreno corto o uno de 3 mm para la mayoría de los buceos. Para el buceo desde la costa, conviene utilizar escarpines con suela gruesa.





Buceo desde la costa o una embarcación: Curazao cuenta con un arrecife periférico, lo que significa que se puede acceder a un sorprendente número de puntos de buceo fantásticos con sólo nadar un poco desde la playa. El buceo desde la costa en este lugar es impresionante y no se debe pasar por alto, pero sólo es posible acceder a varios puntos populares, como Mushroom Forest y Klein Curazao, en barco. Muchos operadores de buceo ofrecen paquetes que incluyen una combinación de buceo desde la costa y desde una embarcación.

Intervalo de superficie: el centro de la ciudad de Willemstad, la capital de Curazao, ha sido reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, UNESCO) como un sitio del patrimonio mundial. Dar un paseo frente al mar para ver la colorida arquitectura colonial holandesa es una actividad que no se puede perder.
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Para ver más imágenes de la cautivante Curazao, visite la galería de fotos complementaria de Andy y Allison Sallmon.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2016