Cuidados paliativos para pacientes terminales



La mayoría de nosotros recibimos capacitación en primeros auxilios para tener los conocimientos y las habilidades que se necesitan en caso de que se presente una oportunidad de ayudar a alguien. He tomado cursos de primeros auxilios y cursos de actualización y he participado en competencias de primeros auxilios desde que tengo memoria, pero nunca pensé que toda la capacitación recibida me estaba preparando para algo que la vida tenía reservado para mí.

Los cursos de primeros auxilios nos enseñan a priorizar nuestra propia seguridad cuando nos enfrentamos a una situación de emergencia para que podamos ayudar a otros con eficacia. ¿Pero qué sucede cuando la situación no es una emergencia? ¿Qué pasa cuando un ser querido que ha decidido ya no someterse a tratamientos oncológicos le pide que sea su cuidador principal para poder morir en casa?

Mi difunta esposa, Laurel, recorrió un largo camino y vivió con cáncer durante muchos años. Se sometió a un exitoso tratamiento para eliminar un tumor cancerígeno de su cerebro en cuatro oportunidades. Con la quinta recurrencia, ella decidió suspender los tratamientos que había soportado durante 19 años. A lo largo de los años mi función de cuidado fue evolucionando y con la ayuda de un extraordinario equipo de enfermeros y médicos pude brindarle a Laurel algunos cuidados médicos. La capacitación en primeros auxilios que había recibido me ayudó a prepararme para brindarle atención y, finalmente, darle la posibilidad de morir en casa.




Cuando surgió la conversación acerca de una muerte en casa, la primera pregunta que tuve que responder fue "¿puedo manejarlo?". "¿Tengo las habilidades necesarias para que tanto ella como mis hijos estén a salvo?". Mi respuesta, dada mi capacitación y la confianza del equipo médico en mis habilidades, fue afirmativa.

El curso Soporte de vida básico y primeros auxilios (BLSFA, por sus siglas en inglés) de DAN nos enseña a reaccionar y a preservar la vida de las personas en emergencias. Lo que puede no ser evidente es que las habilidades adquiridas en este curso pueden ayudarlo a brindar atención en otras situaciones. A continuación se incluye una explicación de cómo la capacitación que me brindaron en DAN me ayudó a proporcionar cuidados paliativos:
BLSFA
  • Seguridad en el lugar: con frecuencia debía evaluar la habitación de Laurel para comprobar la presencia de peligros (por ejemplo, ¿se cayó de la cama? ¿Rompió quizás un espejo? Antes de ayudarla me colocaba guantes para proteger su sistema inmunológico debilitado así como también para protegerme a mí mismo.

  • Evaluación inicial: Laurel tenía el lado derecho de su cuerpo debilitado como resultado de la gran cantidad de cirugías de cerebro a las que se había sometido, lo que hizo que se cayera en varias oportunidades. Después de una caída yo realizaba un rápido examen de pies a cabeza para comprobar si había sufrido alguna lesión.

  • Colocación de vendas y tratamiento de heridas: hubo muchas oportunidades para practicar estas habilidades después de las cuatro craneotomías que se le realizaron. Cambié los vendajes para mantener las incisiones limpias, coloqué apósitos nuevos para evitar la formación de úlceras y mantuve los puertos de inyección limpios y estériles.

  • Emergencias médicas; convulsiones: con el tipo de cáncer que tenía Laurel, las convulsiones eran algo frecuente. Saber cómo responder frente a la primera convulsión me ayudó a mantener a todos tranquilos. Mis habilidades también me ayudaron con su recuperación después de convulsiones graves; a veces pasaban varios días hasta que recuperaba la capacidad muscular y verbal.

  • Lesiones relacionadas con la temperatura: cuando se acercaba al final de su vida, el sistema nervioso autónomo de Laurel no funcionaba correctamente, lo que afectó su capacidad para regular le temperatura corporal. Tener la capacidad para reconocer y tratar correctamente los problemas relacionados con el calor y el frío resultó de gran utilidad y evitó que su condición empeorara.

  • Plan de emergencia en casa cuando decidimos que Laurel moriría en casa, formulamos planes exhaustivos mediante el uso de las habilidades de planificación de emergencia que había adquirido durante mi capacitación. Esto ayudó a todos a saber qué debían hacer en diversas situaciones a medida que se presentaran.

  • Elevación y movimiento: esta era una habilidad que utilizaba diariamente al sentar o levantar a Laurel de una silla o la cama, al girarla para asearla o cambiar vendajes y para mantenerla cómoda. Saber cómo hacer esto sin lesionarla a ella ni lastimarme yo fue de suma importancia.
Examen neurológico
  • Cómo realizar un examen neurológico: en cada control, el médico le realizaba a Laurel las mismas pruebas que se enseñan en el curso Examen neurológico de DAN. Utilicé estas habilidades para determinar si su condición mejoraba o empeoraba. Estas pruebas, que se realizaban semanalmente, medían la función neurológica y a lo largo de los meses se estableció un punto de referencia para comparar, especialmente después de sucesos como una convulsión o una cirugía cerebral.
Oxígeno para emergencias
  • Administración de oxígeno: Como buzos, todos conocemos los beneficios del oxígeno. El médico recomendó que, de ser posible, Laurel respirara oxígeno puro durante 30 minutos cada día. Para estos tratamientos usé mi unidad de oxígeno de DAN, lo que creo ayudó a acelerar su recuperación después de las cirugías y las convulsiones.

Esta es una lista corta pero ilustra que si bien por lo general los cursos de primeros auxilios se toman para prepararnos para actuar en emergencias, la vida puede presentarnos desafíos en formas que nunca hubiéramos imaginado. Las habilidades para salvar vidas que se enseñan en estos cursos pueden adaptarse y aplicarse fácilmente a otras situaciones difíciles a las que seres queridos u otras personas pueden enfrentarse.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2015