Con un toque de Ripley




Un gusano Bobbit sale de la arena en Lembeh.


Tres sudafricanos, un francés, un noruego y un turco se lanzaron de espaldas desde una embarcación durante la noche. Aunque podía parecer el inicio de un mal chiste de cantina, realmente se trataba del comienzo de una increíble aventura de la vida real.

Los buzos, que se hospedaban en un centro turístico en el estrecho de Lembeh, Indonesia, decidieron a último momento organizar un buceo nocturno para buscar a un legendario monstruo que se decía vivía en las profundidades de Teluk Kembahu Bay; y yo no iba a perderme la aventura. Ya bajo el agua, me coloqué detrás de los demás y seguimos a nuestro guía indonesio por una ladera de arena. A los 12 metros (40 pies) el guía se detuvo en el borde de un área de escombros e iluminó el fondo con su luz. Como si fuera el momento de su entrada, un gusano anélido (mucho más grande y más aterrador de lo que esperábamos), salió de la arena con la velocidad de una cobra. Todo el equipo retrocedió al unísono.

Todas las miradas se fijaron en la principal característica de la criatura y la fuente de su nombre común: un juego de mandíbulas retráctiles que se extendían como navajas automáticas reestructuradas con puntas curvadas y bordes dentados, perfectas para una matanza extrema. Perturbado por los raudales de luz, el gusano volvió a desaparecer en la arena tan repentinamente como había aparecido.


Este gusano Bobbit de Dominica se extiende por el lecho marino para un retrato.
Después de recobrar el sentido común, comenzamos a apagar las luces como se nos había indicado en el briefing a bordo de la embarcación hasta que sólo quedó el brillo de la luz de nuestro guía, que se filtraba a través de sus dedos, iluminando la arena. El gusano volvió a aparecer súbitamente y esta vez se estiró a una cierta distancia sobre el fondo antes de volver a zambullirse en la arena a toda velocidad, donde permanecía con la punta de la cabeza descubierta y sus mandíbulas extendidas demostrando su enojo; nadie hizo un solo movimiento. Finalmente, el guía nos hizo señas para que nos acercáramos y uno por uno avanzamos lentamente y clavamos la mirada en las fauces del animal diseñadas para dar una muerte violenta.

Por un capricho del destino, los gusanos tropicales gigantes como este, que hoy en día se conocen mundialmente como gusanos Bobbit, captaron la atención del público poco tiempo después de que en 1993 se hiciera pública la historia sobre la venganza de Lorena Bobbit contra su infiel esposo de una manera sumamente memorable. 20 años más tarde, el nombre sigue siendo emblemático y siempre desprestigiará al gusano.

Si bien son conocidos en todo el mundo, mucho sobre estos reservados gusanos aún es un misterio. Para empezar, aunque en el género Eunice se han descripto científicamente más de 350 especies, gran parte de los primeros trabajos deben ser sometidos a revisión. Incluso para los pocos expertos en Eunice que existen actualmente, es prácticamente imposible identificar a uno a partir de una fotografía, e incluso puede suponer un desafío con el espécimen a disposición. Los miembros del género, todos ellos armados con sus notorias piezas bucales, van desde animales pequeños de unos pocos centímetros de largo a gigantes como el que vimos en Lembeh. Unos de los pocos especímenes recolectados miden 3 metros (10 pies) de largo y se supone que un coloso australiano habría alcanzado los 6 metros (20 pies). Quizás como era de esperar, la historia natural de los gusanos también sigue siendo un misterio.


La piel iridiscente de un gusano Bobbit.
Después de que los demás buzos perdieron el interés y se alejaron, yo me quedé arrodillado junto a la bestia, encantado. Me sentía particularmente intrigado por cómo las mandíbulas colapsaban una con la otra y desaparecían dentro de la carnosa cabeza del gusano. Algo que también resultaba sumamente cautivador era el brillo de la iridiscencia de colores que se extendía por su espalda. En mi ensimismamiento, el gusano ofreció un extraño regalo, una recompensa por mi curiosidad crónica, y liberó una nube de huevos en la oscuridad de la noche.

Tengo un encuentro con un gusano Bobbit aún más memorable que tuvo lugar en un viaje posterior a Dominica, una exuberante isla volcánica en el este del Caribe. Durante una parada de seguridad en la parte superior de un pináculo lejos de la costa, mi guía de buceo, Imran, me señaló un orificio en el arrecife. Eché un vistazo y pude ver la inconfundible forma de un gran gusano Bobbit de arrecife que reptaba por las sombras.

En uno de esos momentos en los que uno piensa "¿en qué estaba pensando?", deslicé mi vara de acero debajo de su cuerpo y lo levanté. El gusano salió sin la más mínima resistencia. Imran retrocedió, y sus ojos se abrieron de par en par. Yo estaba alucinado y seguía levantando la vara hasta que la criatura quedó colgando en forma de U sobre ella. Sorprendentemente, las famosas fauces permanecieron retraídas. Deslicé las manos con las palmas hacia arriba debajo del vientre y observé cómo el animal reptaba sobre ellas como una serpiente del maíz. En comparación con mi altura, el cuerpo parecía tener una longitud de al menos 1,8 metros (6 pies). Coloqué al gusano en el fondo y lo retraté antes de que insertara la cabeza en el hoyo, donde desapareció con calma.


Un gusano Bobbit desovando.
De regreso en el barco, Imran no podía creerlo. "Eso fue una locura, amigo. Tienes suerte de tener la cara intacta".

"Sí", respondí yo, mientras aún intentaba analizar lo que acababa de suceder. "Creo que tengo suerte".

La voz corre rápido en Dominica y a la mañana siguiente al menos media docena de personas escépticas se encontraron conmigo en el muelle. Si bien algunos de los habitantes de la isla bucean, todos han sido educados con historias de terror sobre los monstruosos gusanos que viven en sus aguas. De manera extraña, se podría pensar en los gusanos Eunice como mascotas de la isla. Después de volver a contar la historia por tercera vez, busqué mi computadora en mi habitación y les mostré el retrato.

"No, amigo, mira eso; es obvio que al gusano le pasa algo", afirmó un escéptico. Los demás que estaban ubicados alrededor de la pantalla asintieron con la cabeza.

"¿Qué más puedo decir?" Respondí. "Fue lo que sucedió, aunque ustedes no lo crean".
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Mire el video Bobbit Worm (Gusano Bobbit).

© Alert Diver — 4to Trimestre 2014