Comprensión del vértigo alternobárico




El vértigo alternobárico es el resultado de una presurización desigual de los dos oídos medios. Si un buzo no puede realizar la compensación con eficacia deberá suspender el buceo.


El día de buceo de David quedó marcado por la frustración después de experimentar problemas de compensación durante su primer buceo. Sin embargo fue paciente y finalmente alcanzó una profundidad máxima de unos 27 metros (90 pies). La fase de fondo continuó sin complicaciones, pero durante el ascenso después del buceo a un ritmo normal experimentó la aparición de vértigo agudo y desorientación. Tenía dificultades para manejar una parada de seguridad y le puso punto final precipitadamente. Por suerte, los síntomas desaparecieron por sí solos en unos pocos minutos sin experimentar ningún otro efecto inapropiado. No obstante, el incidente resultó inquietante ya que nunca había experimentado este tipo de suceso en el pasado, y esto lo motivó a obtener más información y a prepararse en caso de que esto volviera a pasar.
El entorno de presión
Aprender a compensar la presión de los oídos es parte de toda capacitación básica en aguas abiertas. Ya sea que se respire gas comprimido o que se practique buceo en apnea, el cambio de profundidad requiere la compensación de la presión del oído medio a la presión ambiental (circundante). La mayoría de los buzos tiene la capacidad de compensar con eficacia sin grandes dificultades, y emplean una variedad de técnicas, desde un movimiento de la mandíbula hasta la maniobra de Valsalva, y habitualmente eligen el método que les permita minimizar la presión del oído medio con el mínimo esfuerzo. La mayoría de los buzos comprende que la imposibilidad de compensar correctamente durante el descenso o el ascenso puede producir un dolor considerable y un riesgo de sufrir lesiones. Lo que muchos no saben es que la compensación desigual de los dos oídos puede producir otros problemas que deberían valorarse. Este artículo se centrará en uno en particular: el vértigo alternobárico.
Los espacios de aire y el cuerpo
Los cambios en la presión ambiental afectan el volumen de gas de los espacios de aire dentro del cuerpo y en los espacios adyacentes a él. Los espacios internos incluyen los pulmones, los senos paranasales, el oído medio, el tracto gastrointestinal y posiblemente los dientes. Los espacios adyacentes incluyen la máscara, el traje seco y a veces el oído externo. En el caso de los buzos saludables bajo condiciones normales, parte de la compensación se produce automáticamente: el volumen de gas en los pulmones y los senos paranasales se compensa durante la respiración, el sistema gastrointestinal generalmente admite cambios de presión del gas, y los dientes, por suerte, rara vez tienen cavidades de gas cerradas. El volumen de gas en los trajes secos y las máscaras se ajusta fácilmente con mecanismos de inflado automático y escape y mediante la exhalación a través de la nariz, respectivamente. El gas presente en el canal auditivo bajo una capucha ajustada puede ser eliminado con sólo apartar la capucha brevemente para permitir que el agua desplace el aire. Éste deja el oído medio, que por lo general logra compensar la presión activamente durante el descenso y compensarla pasivamente durante el ascenso. Una dificultad para compensar la presión del oído medio puede crear problemas para los buzos.
La anatomía y la compensación de la presión del oído
El objetivo de las técnicas de compensación de la presión es abrir la trompa auditiva (trompa de Eustaquio), un conducto que conecta la parte posterior de la garganta (nasofaringe) con el oído medio (Figura 1). La trompa auditiva deja pasar el gas entre estos dos espacios, lo que permite equilibrar la presión. En la superficie, donde los cambios en la presión ambiental son mínimos, la compensación del oído medio y la presión ambiental se produce naturalmente, cuando bostezamos, tragamos, nos reímos o masticamos, por ejemplo.


Figura 1


La compensación de la presión del oído medio es fundamental para evitar que se produzcan daños en las estructuras involucradas en la audición y el equilibrio. A nivel funcional, las ondas sonoras (ondas de presión) pasan por el canal del oído externo y atraviesan la membrana timpánica (tímpano). El tímpano convierte las ondas en vibraciones, que luego pasan por tres huesos pequeños del oído medio (martillo, yunque y estribo) hacia el oído interno.

El estribo transfiere las vibraciones del oído medio a través de la ventana oval hacia los espacios llenos de fluido del oído interno. La ventana oval actúa como una línea directa de comunicación con la cóclea (órgano sensorial de la audición), que transforma los estímulos de la presión en sonido. No obstante, los cambios en la presión también pueden estimular los canales semicirculares llenos de fluido del sistema vestibular, que interpreta el movimiento de la cabeza y la orientación para lograr el equilibrio. El oído interno está separado del oído medio por dos delicadas membranas: las ventanas oval y redonda.

Las cócleas derecha e izquierda pueden recibir diferentes estímulos sonoros, lo que permite localizar la distancia y dirección de la fuente emisora. La percepción del equilibrio se basa en la coordinación de los canales semicirculares entre los dos oídos. La estimulación desigual del sistema vestibular puede resultar problemática. Si la diferencia es el resultado de un desequilibrio en la presión barométrica, se puede producir una condición que se conoce como vértigo alternobárico.
¿Qué es el vértigo alternobárico?
El vértigo alternobárico (VAB) es un término sumamente descriptivo acuñado por el Dr. Claes Lundgren en 1965.3 Alter significa otro, bár significa presión, ico significa el estado de, y vértigo es la percepción de que el cuerpo o sus alrededores giran o se mueven. El VAB se origina por una diferencia de presión entre los dos oídos medios, normalmente porque las presiones cambian a ritmos diferentes. La imposibilidad para compensar la presión simétricamente puede provocar que el cerebro tenga una percepción errónea de la diferencia como movimiento. También puede haber nistagmo (movimiento rítmico involuntario de los ojos), al igual que náuseas y vómitos en casos graves. Además de los trastornos visuales, los sucesos de VAB pueden estar acompañados de una sensación de saciedad, tinnitus (zumbido en los oídos) y capacidad auditiva reducida en uno o en ambos oídos. Algunos buzos pueden percibir un silbido o chirrido, lo que indica una compensación deficiente, antes de la aparición del VAB. Aparentemente las mujeres son más susceptibles a la condición que los hombres.1,2

El VAB puede producirse durante el descenso o el ascenso pero se relaciona más comúnmente con el ascenso. Los síntomas pueden variar de leves a graves pero habitualmente son transitorios, y desaparecen en segundos o unos pocos minutos a medida que la presión se equilibra. El desafío para los buzos que experimentan síntomas por primera vez es evitar aquellas acciones que pueden empeorar la situación. Mantener el control y quedarse inmóvil permitirá que los síntomas de VAB desaparezcan naturalmente, con un riesgo mínimo de sufrir complicaciones. La presencia de síntomas persistentes puede indicar la existencia de una condición más grave (consulte el recuadro). Un incidente aislado de VAB no indica necesariamente un riesgo futuro o problemas de salud más graves. Sin embargo, los buzos que experimentan VAB reiteradamente deben someterse a una evaluación médica.
Prevalencia del VAB
Es probable que los casos de VAB no sean informados, ya sea porque no se han observado efectos adversos o, en casos donde la condición ha provocado un estado de pánico, porque la víctima no ha podido brindar un informe. Si un buzo se dirige a la superficie a toda velocidad, el pánico que resulta de una desorientación inesperada posiblemente puede provocar lesiones graves o fatales. Un estudio retrospectivo comprobó que el 27 por ciento de los sujetos informó un historial de VAB relacionado con el buceo.2 Un estudio prospectivo observó síntomas de VAB en el 14 por ciento de los sujetos que realizaron buceos supervisados.4
Reducción del riesgo de VAB
La compensación eficaz (temprana, frecuente y con la técnica más apropiada para la persona) y no bucear al estar congestionado son modos simples de reducir la probabilidad de sufrir VAB. La necesidad de ejercer presiones altas para compensar durante el descenso puede hacer que la compensación durante el ascenso, que habitualmente es un proceso pasivo, sea más difícil. El impacto puede ser considerable si los tejidos blandos se han inflamado como consecuencia del uso de maniobras de compensación excesivamente agresivas o realizadas de manera incorrecta. Si las maniobras de compensación realizadas de manera correcta no tienen eficacia, se debe suspender el buceo y evaluar la situación antes de intentar bucear más tarde.

A algunos buzos les resulta más fácil realizar la compensación con la cabeza erguida. Realizar técnicas de compensación activas de manera temprana y con frecuencia durante el ascenso ayudará a reducir la presión sobre las estructuras del oído. Los buzos que experimentan VAB de manera frecuente deben volver a evaluar sus técnicas de compensación y posiblemente su control de la flotabilidad, tras recibir la autorización para bucear después de someterse a una evaluación médica.


Los buzos deben abstenerse de bucear cuando no se sientan bien, incluso si los síntomas son leves. La congestión puede dificultar aún más la compensación y aumentar el riesgo de vértigo alternobárico.



Cualquier condición que cause inflamación y congestión de los oídos y los senos paranasales podría aumentar la probabilidad de experimentar problemas de compensación como el VAB. Las personas que deciden bucear a pesar de los síntomas de congestión o enfermedad pueden ponerse en riesgo a ellos mismos. Bucear con congestión también puede provocar un bloqueo inverso, una condición donde el gas queda atrapado en el oído medio. Un buzo puede manejar un bloqueo inverso con sólo descender un poco y luego reintentar un ascenso más lento. No obstante, si esto no funciona el buzo no tendrá más alternativa que arriesgarse a sufrir lesiones más graves y continuar el ascenso tan lento como sea posible según las circunstancias. Abundantes suministros de gas y perfiles de buceo conservadores le darán al buzo tiempo adicional para resolver cualquier problema de compensación que surja durante el ascenso.

Algunos buzos pueden optar por usar descongestivos nasales como una solución para bucear con una congestión. Los descongestivos alivian los síntomas temporalmente, pero pueden ocultar los problemas. El uso de descongestivos durante cuatro o cinco días puede provocar una congestión de rebote, lo que dificultaría aún más la compensación.

En caso de VAB
Los buzos que se desorientan y entran en pánico cuando experimentan VAB pueden enfrentarse a problemas más graves si a continuación realizan un ascenso no controlado. Es importante recordar que los síntomas de VAB disminuirán a medida que desaparezca la presión desigual. Un buzo no debe intentar forzar la compensación cuando experimenta VAB ya que esto podría empeorar los síntomas o dañar estructuras delicadas del oído.

Si se desarrollan síntomas de VAB, su reconocimiento y un estado de calma permiten obtener la mejor protección. Mantener una profundidad con ayuda de una referencia visual fija o una conexión física a un elemento inmóvil (por ejemplo, una roca, una soga o el lecho marino) puede tener eficacia mientras se espera que los síntomas desaparezcan.


La primera respuesta de un buzo frente a la aparición de vértigo bajo el agua debe ser mantener la calma.



La aparición repentina del vértigo puede ser una experiencia tanto frustrante como desorientadora para los buzos. Si se experimentan síntomas de VAB durante el comienzo del buceo, probablemente lo mejor será suspenderlo. Si los síntomas de VAB aparecen en una instancia más avanzada del buceo, la atención deberá centrarse en cómo finalizar el buceo de manera segura. En la mayoría de los casos, los síntomas VAB son autolimitantes, por lo que es importante mantener la calma hasta que los síntomas desaparezcan por sí solos. Los buzos que procuran informarse acerca del VAB estarán en una mejor posición para manejar los síntomas y minimizar los riesgos en caso de experimentar un episodio.
¿Qué sucede si los síntomas persisten?


Los síntomas que tienen una duración superior a unos pocos minutos pueden indicar la existencia de una condición más grave. Los grandes cambios en la presión del oído medio sin lograr una compensación apropiada pueden provocar un barotrauma del oído medio o el oído interno. Una compensación deficiente puede causar el estiramiento del tímpano al punto de sufrir lesiones. Un buzo puede experimentar un dolor intenso como consecuencia de la ruptura del tímpano, posiblemente seguido de un vértigo grave transitorio provocado por el ingreso abrupto de agua relativamente fría en el oído medio (vértigo calórico). Estos síntomas desaparecerán de manera similar a medida que la diferencia de temperatura disminuya. El tratamiento de casos leves puede incluir el uso de descongestivos y antibióticos. Las lesiones sin perforación pueden sanar en unos pocos días, mientras que las rupturas de tímpano pueden demorar seis semanas o más. En casos graves, es posible que sea necesario someterse a una cirugía.

El barotrauma del oído interno es una lesión por presión de las células sensoriales del oído interno, que puede incluir o no la perforación de la ventana redonda u oval. Es una condición mucho más grave que requiere atención médica y, con frecuencia, intervención quirúrgica. Los buzos pueden experimentar vértigo, pérdida auditiva y tinnitus graves y de manera prolongada. En cualquier caso, se deberá evitar la compensación activa hasta que el trauma haya sanado. Los buzos a menudo pueden volver a practicar buceo después de sufrir una perforación del tímpano, pero el barotrauma del oído interno puede ser una contraindicación a largo plazo. La enfermedad por descompresión del oído interno (EDCOI) puede presentarse con síntomas similares a los del barotrauma del oído interno (consulte la sección Análisis de incidentes, "Hablemos sobre la enfermedad por descompresión"). La EDCOI debe tratarse en una cámara hiperbárica lo antes posible.
Referencias
1. Kitajima N, Sugita-Kitajima A, Kitajima S. Altered Eustachian tube function in scuba divers with alternobaric vertigo. Otol Neurotol. 2014; 35(5): 850-6.

2. Klingmann C, Knauth M, Praetorius M, Plinkert PK. Alternobaric vertigo — really a hazard? Otol Neurotol. 2006; 27(8): 1120-5.

3. Lundgren CE. Alternobaric vertigo — a diving hazard. Brit Med J. 1965; 2(5460): 511-3.

4. Uzun C, Yagiz R, Tas A, Adali MK, Inan N, Koten M, Karasalihoglu AR. Alternobaric vertigo in sport scuba divers and the risk factors. J Laryngol Otol. 2003; 117(11): 854-60.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2015