Cómo coordinar el ejercicio y el buceo

Investigadores y personal médico de DAN® responden a sus preguntas sobre medicina de buceo.

¿Cómo se supone que un buzo profesional debe mantenerse en forma cuando se aconseja evitar el ejercicio intenso dentro de las 24 horas de un buceo? ¿Qué tipo de ejercicio se recomienda para un divemaster o un instructor que practica buceo todos los días?

Lamentablemente, el problema que describe es una cuestión difícil de resolver. No hay ninguna solución sencilla. Siempre es necesario hacer concesiones. La norma más simple es que se debe separar el ejercicio más intenso del buceo, especialmente de los buceos más extremos.

Algunos corredores corren todos los días independientemente de otras actividades que practiquen. La primera recomendación para esas personas es que realicen buceos con perfiles sumamente conservadores. Este consejo es en sí mismo un problema ya que es difícil medir el concepto de "conservador" y el espíritu de la recomendación por lo general no se entiende en la comunidad de buceo. Bucear dentro de los límites de una computadora o tabla de buceo no constituye necesariamente un conservadurismo. Hay una variedad de límites diferentes y muchos buzos han desarrollado síntomas incluso al bucear dentro de ellos. Las computadoras o tablas proporcionan estimaciones para una variedad de personas y exposiciones sobre la base de información limitada.

Un desafío importante a la hora de apreciar el riesgo de enfermedad por descompresión (EDC) es la naturaleza probabilística. El hecho de que un buzo pueda tolerar una determinada exposición una, dos o diez veces sin que se produzcan incidentes no significa que la exposición sea segura. Si se observa una EDC después de la 100ma exposición, este no es un resultado imprevisto, sino que ese día el buzo simplemente terminó en el lado equivocado de la línea de probabilidades.




Los humanos tienen una tendencia a permitir el desgaste de los buenos hábitos cuando no sucede nada malo. Tendemos a aumentar nuestra velocidad de manejo e incrementar los límites de profundidad o tiempo durante los buceos. Además, a menudo no nos damos cuenta de que no somos tan conservadores como solíamos ser. Esto puede generar sorpresa cuando las cosas salen mal.

Esta sorpresa puede crear una tendencia a buscar algún factor responsable. En el caso de la EDC, la deshidratación a menudo es el chivo expiatorio. La realidad en la mayoría de los casos es que probablemente existió un estado de deshidratación similar en muchos otros buceos. El verdadero problema con esta tendencia es que puede animar al buzo a ignorar el perfil de profundidad-tiempo que es, por mucho, el factor más importante. Si bien puede ser reconfortante identificar una simple causa, es perjudicial para la seguridad. El riesgo de EDC se ve afectado por una enorme cantidad de factores que actúan de manera complejamente conjunta. Se requiere un verdadero conservadurismo para aumentar la probabilidad de que se produzcan resultados seguros sistemáticamente.

El corredor que corre todos los días tendrá un sentido de los dolores y molestias normales relacionados con su ejercicio. Una molestia o un dolor atípico en un buzo hará sospechar sobre la existencia de una lesión por descompresión. Nuevamente, la opción ideal para esta persona sería limitar el buceo a exposiciones conservadoras. La siguiente mejor opción sería realizar la actividad física intensa lo más lejos posible del buceo. Lo más seguro es limitar la actividad física a ejercicios con esfuerzos articulares muy bajos; cuanto más cerca esté el buceo, menores deben ser las fuerzas. Una práctica de natación moderada, por ejemplo, supone esfuerzos articulares mucho más bajos que correr. Andar en bicicleta también puede suponer esfuerzos articulares más bajos que correr. Sin embargo, estas no son verdades absolutas. No es suficiente elegir una actividad que tenga esfuerzos articulares bajos; es necesario practicarla de modo tal que garantice un esfuerzo articular bajo.

El enfoque práctico consiste en separar la actividad física del buceo, con el ejercicio de menor intensidad más cerca del buceo. Nadar y caminar normalmente producen un menor esfuerzo que andar en bicicleta o correr con intensidad. Los esfuerzos articulares importantes y repetitivos deben minimizarse. El buzo debe ser consciente del nivel de actividad y evaluar el riesgo con honestidad. Al tomar pequeñas decisiones que favorecen sistemáticamente la opción apenas más segura por encima de la ligeramente más agresiva, se puede crear una medida de seguridad adecuada.

Esta no es una respuesta simple, pero la realidad es complicada. El ejercicio, en especial el ejercicio intenso, puede aumentar el estrés descompresivo efectivo. Si no se lo evita, es importante realizar una valoración honesta de las condiciones y acciones a fin de controlar el riesgo. Si efectivamente se desarrolla un problema, lo mejor es evitar las fases de negación y culpa. Puede producirse una EDC, y de hecho esto sucede, a menudo después de buceos que se suponía eran seguros.

Básicamente, cada buzo debe valorar los riesgos, trabajar para controlarlos y aceptar que el buceo supone peligros complicados. Sufrir de una enfermedad por descompresión no debe considerarse una falla personal. Estar abierto a la posibilidad de sufrir una EDC puede llevar a un buzo a recorrer un camino muy positivo de preparación y acción con el objeto de reducir el riesgo en cada oportunidad. La actividad física se debe practicar con cuidado; finalmente el buzo consciente y crítico de sí mismo (honesto) probablemente terminará siendo el más seguro.

— Neal W. Pollock, Ph.D.


Tengo 56 años de edad y gozo de buena salud. Hace tres años tuve un embolismo pulmonar idiopático. Ya no tomo medicamentos anticoagulantes y me mantengo muy activo. ¿Puedo practicar buceo?

Al evaluar la aptitud física para el buceo después de un embolismo pulmonar es necesario considerar varias cosas. La primera es la causa, porque es importante determinar el riesgo de recurrencia. En su caso, determinar el riesgo puede ser difícil porque su embolismo fue idiopático (de origen desconocido). Luego debe evaluarse el daño causado al pulmón. Las cicatrices o las adhesiones pueden impedir que se produzca un intercambio de gases apropiado, lo que puede convertir el buceo en una actividad poco segura.

DAN no está en posición de determinar la aptitud física de una persona para la práctica de buceo; un médico es el que debe tomar esa decisión. La mejor manera de iniciar el proceso de evaluación de su aptitud física para el buceo es hacer una TAC (tomografía axial computarizada) de alta resolución de columna con el objeto de determinar si hay algún daño en los tejidos pulmonares. Si no se observan daños, y la tolerancia al ejercicio es normal, se podrá considerar la posibilidad de practicar buceo.


Un embolismo pulmonar es un bloqueo de una de las arterias que lleva sangre a los pulmones, normalmente causado por coágulos de sangre.


La hipertensión pulmonar y otras condiciones médicas relacionadas pueden restringir su tolerancia al ejercicio. Algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios que pueden limitar su capacidad para bucear de manera segura, por lo que debe analizar todos los medicamentos que debe tomar y su historial médico completo con su médico.

Si el médico aprueba la vuelta al buceo, pídale que lo haga por escrito para poder entregar la documentación a los operadores de buceo, que muy probablemente solicitarán una declaración escrita antes de permitir que bucee.

— Lana Sorrell, EMT, DMT


Durante un buceo reciente un compañero ingresó al agua con una entrada de backroll (de espaldas) y la válvula de su tanque me golpeó en la cabeza. Vi un destello y me sentí desorientado por unos segundos. Durante los últimos días me he sentido aturdido y un poco confundido. Supongo que debería evitar el buceo por el momento; ¿cuándo podré volver a la actividad sin que sea un riesgo para mí?

Es totalmente correcto evitar la práctica de buceo por ahora. Las principales preocupaciones después de sufrir una lesión en la cabeza son la pérdida de conocimiento y el riesgo de convulsiones. Incluso una breve pérdida de la concentración puede llevar a una pérdida del control de la flotabilidad y un ascenso rápido con posibles consecuencias graves como por ejemplo un barotrauma pulmonar o un embolismo arterial gaseoso. Las convulsiones bajo el agua pueden causar la pérdida del regulador, la pérdida del control de la vía aérea y, finalmente, el ahogamiento del buzo. Las convulsiones que se producen fuera del agua normalmente son sucesos transitorios y manejables; las convulsiones que tienen lugar bajo el agua por lo general son fatales.

La Brain Injury Association of America (Asociación Estadounidense de Lesiones Cerebrales) clasifica la conmoción cerebral (un tipo de lesión cerebral) de la siguiente manera:

Conmoción cerebral de grado 1 (leve)
  • La persona se siente confundida pero está consciente.
  • Signos: confusión temporal, incapacidad para pensar con claridad, dificultad para seguir instrucciones
  • Tiempo: los síntomas desaparecen dentro de los 15 minutos.

Conmoción cerebral de grado 2 (moderada)
  • La persona está consciente pero desarrolla amnesia.
  • Signos: similares a los de la conmoción de grado 1.
  • Tiempo: los síntomas duran más de 15 minutos.

Conmoción cerebral de grado 3 (grave)
  • La persona pierda el conocimiento.
  • Signos: clara alteración de la función cerebral que se manifiesta de manera física, cognitiva y conductual.
  • Tiempo: la pérdida de conocimiento dura segundos o minutos.

La posibilidad de retomar la práctica de buceo varía según la gravedad de la lesión. Los médicos expertos en medicina de buceo generalmente recomiendan los siguientes períodos para volver a bucear tras recuperarse de una lesión en la cabeza:
  • Leve: 30 días fuera del agua
  • Moderada: 1 año fuera del agua
  • Grave: 3 años fuera del agua

Cabe


observar que el reloj comienza a correr no con la lesión inicial, sino cuando los síntomas desaparecen. Si aún experimenta síntomas de una lesión en la cabeza como dolores de cabeza, convulsiones, períodos de amnesia o cualquier otro síntoma, el período de espera aún no se habrá iniciado.

Estas recomendaciones son todas pautas generales; debe ser evaluado por un médico experto en medicina de buceo antes de considerar un regreso a la práctica de buceo con aire comprimido, tanto por su seguridad como por la de otros. Recuerde que el buceo es un deporte que se practica con compañeros y cualquier suceso que se produzca bajo el agua también afecta a su compañero, a otros miembros del grupo de buceo y a los posibles rescatistas.

No dude en comunicarse con nosotros al +1-919-684-2948 para realizar más consultas y animamos a su médico o neurólogo a que también lo haga.

— Frances Smith, EMT-P, DMT

© Alert Diver — 4to Trimestre 2015