Chasing Coral




Un miembro del equipo de Chasing Coral captura material de Glover’s Reef, Belice.


Jeff Orlowski se despertó con el sonido familiar de la alarma de su teléfono. Acostado sobre su espalda, se frotó los ojos y luego silenció el teléfono. Preparó un desayuno simple y miró por la ventana para ver cómo estaba el clima. ¿En cuál de los 60 puntos deberíamos bucear esta mañana? Él y su equipo visitarían aproximadamente 25 de ellos antes de finalizar el día.

Determinó cuándo sería la marea alta y volvió a mirar su celular. Las notificaciones y los mensajes de correo electrónico de su equipo de producción se estaban acumulando. Leyó algunos, pero ya eran las 9 de la mañana; era hora de ponerse en marcha. Cambió el teléfono por un equipo más grande y pesado: su cámara digital 6K RED, que puede ver mejor que los humanos. Acercó la lente a su ojo y caminó atravesando el aire caliente de Australia, humedecido por la brisa marina, en dirección al dormitorio de su compañero de buceo. Orlowski abrió la puerta y comenzó a grabar con la cámara RED. Su compañero de buceo, Zack Rago, estaba desparramado en un colchón como una estrella de mar de 1,92 metros (6,3 pies), con las sábanas enredadas a la altura de los pies; emitió un gemido. Detrás de la cámara, Orlowski sonrió y dijo: "¡buenos días, Zack!".

Rago se sentó y deslizó una mano por el cabello cubierto por una costra de sal. Después de un mes de vivir con Orlowski en la estación de investigación Lizard Island Research Station, Rago ya estaba acostumbrado a la cámara. Rago, de veintitrés años de edad con los hombros bronceados por los viajes diarios en barco a los puntos de la Gran Barrera de Coral (GBC), bostezó con la cabeza colgando para eliminar la somnolencia matutina; A continuación susurró: "bueno días, Jeff. Es hora de ver qué ha muerto hasta ahora el día de hoy". Y así comenzó su largo día debajo de olas anormalmente cálidas.


El director de Chasing Coral, Jeff Orlowski, prepara el drone fabricado a medida del equipo para su vuelo.



Mucho antes de la llegada de Orlowski a Lizard Island en la GBC, él ya había elegido los océanos como el sujeto de su próxima película. Había conocido a un hombre llamado Richard Vevers, que había renunciado a una exitosa carrera en publicidad para contar la historia del océano. Vevers había comenzado con una compilación de una enorme cantidad de hermosas imágenes submarinas con el estudio Catlin Seaview Survey y la había presentado a través de la prestación Street View de Google Maps. Pero eso no fue suficiente.

Vevers and Orlowski vieron con sus propios ojos un océano que luchaba por sobrevivir, pero ¿cómo pueden imágenes bonitas de focas o tortugas marinas transmitir eso? Vevers acudió a científicos para obtener respuestas y descubrió la historia de los arrecifes de coral. Los arrecifes ofrecían un medio visual para revelar el drama del océano.

Con Orlowski involucrado en el proyecto, Vevers se reunió con un científico tras otro para hablar sobre la especie clave del ecosistema más diverso del océano: los corales. Se estaban enfermando, estaban adquiriendo un color blanco brillante como consecuencia del blanqueamiento y, en algunos casos, estaban muriendo. Vevers encontró a científicos que podían predecir la ubicación del siguiente evento de blanqueamiento sobre la base de las temperaturas (anormalmente altas) del océano. Reunieron un equipo de buzos-cinematógrafos para capturar el blanqueamiento mientras acontecía.



Y entonces apareció Rago, un nerd de los corales residentes. Si bien creció en Colorado, que no tiene salida al mar, Rago siempre fue en busca del mar y sus criaturas más silenciosas y sencillas en cada oportunidad que se le presentaba. Él ve al coral de la manera en que la mayoría de las personas verían a monos bebé, con amor y fascinación.

Después de cuatro años de trabajo, el equipo obtuvo el material que necesitaba. Chasing Coral (En busca del coral) se estrenó en el festival de cine Sundance Film Festival en enero de 2017 y así comenzó la aventura para "hablar en nombre de los corales" y mostrarle al público qué está sucediendo debajo de las olas. El grupo espera que espectadores de todo el mundo presten atención a la advertencia de los corales.

Hace un par de semanas me encontré con Orlowski y hablamos sobre el proceso de realización de la película y los beneficios y obstáculos de algunos de los buceos que realizó durante la filmación.

¿Cómo empezó a bucear?
En 2005 viajé a Tailandia después del tsunami. Tras ayudar con la limpieza durante una semana, me dirigí a una parte diferente de Tailandia para obtener mi certificación en aguas abiertas. No volví a bucear hasta el inicio de esta película, pero en el transcurso de la filmación obtuve mis certificaciones como buzo avanzado de rescate y en aguas abiertas. Actualmente estoy finalizando mi capacitación para convertirme en divemaster.

¿Qué lo impulsó a realizar una película bajo el agua?
Antes de trabajar en Chasing Coral creía que sabía mucho sobre el cambio climático. Luego, un día recibí un mensaje de correo electrónico de Richard Vevers, donde describía el gran cambio que los arrecifes de coral estaban sufriendo. Para mí, esto abrió un camino hacia un ecosistema sobre el que sabía muy poco. Exploramos historias sobre el plástico, la acidificación de los océanos, los vertidos de desechos, la sobrepesca, etc. Luego en el primer buceo que hicimos con Richard, pudimos ver el blanqueamiento del coral; ese buceo fue en 2013 en las Bermudas. Mientras Richard continuaba documentando el blanqueamiento en diferentes lugares, nos dimos cuenta de que esta era la historia a seguir.

¿Cuál fue su primera impresión de Richard?
Richard fue mi guía. Me enseñaba sobre los océanos y podía comunicar una ciencia compleja de manera muy eficaz.

¿Cuál fue el aspecto más fascinante de la información sobre el océano que él compartió con usted en esos primeros días?
Richard continuó viajando a diferentes lugares de todo el mundo y trajo imágenes de corales de un blanco brillante. En Samoa Americana fotografió corales saludables y seis meses más tarde regresó y vio que estaban completamente blancos. Poco después volvió una vez más y se encontró con que habían muerto. Él fue la única persona en primera línea que documentó esto. Había científicos que lo estaban estudiando, pero no estaban creando estas intensas imágenes.


Las imágenes del antes y el después muestran el blanqueamiento de coral en Samoa Americana entre diciembre
de 2014 y febrero de 2015.


¿En qué momento del proceso supo que centraría su atención en la Gran Barrera de Coral?
Cuando vimos el alcance del blanqueamiento del coral en la GBC el año pasado, supimos exactamente qué historia contaríamos. Yo estaba viviendo en Lizard Island con Zack. Él estaba surgiendo como un personaje maravilloso y dedicado y finalmente estábamos obteniendo las imágenes que habíamos estado buscando al bucear en los mismos lugares todos los días.

Cuénteme más sobre Zack.
Habíamos estado trabajando con Richard para decidir cómo documentar el blanqueamiento y seguíamos contactándonos con personas para que nos ayudaran a diseñar cámaras subacuáticas que pudieran capturar imágenes a intervalos de tiempo. Así fue que encontramos a Zack, que en muchos sentidos es el corazón de la película. Durante el proceso de desarrollo de este sistema de cámaras descubrimos que Zack es un nerd de los corales que creció trabajando en un acuario de corales en la escuela secundaria y la universidad.

Recuerdo cuando regresó a casa tras ese primer viaje con Zack y dijo: "debo filmar más a este muchacho".
Sabíamos que los corales se estaban blanqueando, pero aún era todo un desafío determinar exactamente cuándo sucedería y capturarlo en cámara. Habíamos estado trabajando con un equipo de científicos, que incluía a Mark Eakin de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA), para predecirlo.

Habíamos ido a las Bermudas, las Bahamas y Hawái, pero tuvimos todo tipo de desafíos técnicos con el equipo. No estábamos consiguiendo el material que necesitábamos. Muy lamentablemente para el arrecife, pero felizmente para la película, el evento de blanqueamiento continuó más tiempo del previsto, lo que nos dio la oportunidad de seguirlo a Australia. Viajar a Australia era un enorme riesgo para nosotros. "¿Funcionarán las cámaras esta vez?". Por lo tanto cambiamos nuestra estrategia y mantuvimos una cuadrilla en el terreno para responder rápidamente si las cosas cambiaban. Fui con Zack a Lizard Island y otro equipo se dirigió a Nueva Caledonia, donde capturaron el blanqueamiento y la mortalidad. Allí observaron un comportamiento increíble y único; tener dos equipos realmente marcó la diferencia respecto a nuestra capacidad para contar bien la historia.


Estas imágenes muestran el crecimiento excesivo del coral blanqueado por algas en Lizard Island en la Gran Barrera de Coral entre marzo y mayo de 2016.


¿Cómo encontró a buzos que pudieran rodar la película, es decir, buzos que también fueran cinematógrafos?
El primero fue Andrew Ackerman, un joven aspirante a cinematógrafo que había trabajado como voluntario para nosotros en otros proyectos pequeños. Cuando comenzó Chasing Coral, descubrí que era un buzo muy experimentado. Así que eso fue mera coincidencia y buena suerte. Andrew se convirtió en mi instructor de buceo y guía y tenía un profundo interés en aprender más sobre la cinematografía submarina, por lo que rodamos gran parte de la película juntos.

Cientos de buzos realmente contribuyeron a la película. Muchos de ellos eran voluntarios y científicos ciudadanos de todo el mundo que respondieron a nuestra convocatoria mundial para enviar material del blanqueamiento del coral de sus propios patios traseros. Esa es una de las partes de la película de la que estoy más orgulloso.

¿Cuál fue el buceo más difícil que tuvo que hacer para esta película?
Para mí, personalmente, uno de los más duros fue en Papúa Nueva Guinea. El buceo no presentó ningún desafío técnico, pero estábamos con un grupo de turistas y yo podía ver que era un punto de buceo poco saludable, realmente mediocre. Pero algunos de los miembros del grupo acababan de obtener su certificación y estaban simplemente extasiados. Así que para mí fue un lamentable reconocimiento de un punto de referencia cambiante. Las cosas están cambiando tanto, la tristeza que sentí no fue tanto por el buceo en sí, sino por ver a nuevos buzos que quizás nunca puedan apreciar la belleza que el mundo submarino puede tener o que alguna vez tuvo.

¿Cuáles son los buceos más divertidos y sustanciosos que realizó?
Cuba fue increíble y la parte sur de la GBC aún estaba saludable y tenía magia, algo muy diferente a nuestros puntos cerca de Lizard Island hacia el norte. La zona sur de la GBC fue una ventana a como realmente se debería ver. Ver la estructura tridimensional, la verticalidad, fue impresionante. El arrecife realmente es como una ciudad.

Pero incluso en algunos de esos puntos, Ove Hoegh-Guldberg, uno de los científicos principales de la película que ha estudiado la GBC desde la década de 1980, dijo: no, a esto sólo le doy una B+".




Allí se puede ver el punto de referencia cambiante. ¿Y qué ocurre con el buceo en Lizard Island?
Lizard Island fue un excelente lugar de trabajo. Las instalaciones eran increíbles y podíamos sacar la embarcación nosotros mismos. A menudo buceábamos en aguas poco profundas, donde éramos sacudidos por la corriente. El agua era demasiado cálida y los corales se estaban blanqueando, muriendo y pudriendo. Bucear entre sus cadáveres no era divertido, pero finalmente estábamos en el lugar indicado en el momento justo, con todo nuestro equipo, para capturar la historia.

¿Qué aprendió sobre el océano a partir de esta experiencia?
La mayor revelación fue que los océanos están absorbiendo más del 90 por ciento del calor provocado por el cambio climático, que está afectando no sólo a los arrecifes de coral sino a los ecosistemas de todo el océano. La superficie de la Tierra tendría una temperatura de 50°C (122°F) si el océano no estuviera absorbiendo todo el calor. Esa ha sido la principal llamada de atención para mí.

También descubrí que la mayoría de las personas que practican buceo deportivo son llevadas a los lugares más saludables, por lo que pudimos ver un lado de los océanos que muchas personas, e incluso muchos buzos, nunca han visto.



Y si hablamos de educación, ¿quién fue uno de los mejores maestros durante este proceso?
La científica especialista en los océanos Ruth Gates. Ella podía explicar cómo funcionan los corales, cómo parecen simples pero son sofisticados de forma discreta. Richard quedó deslumbrado al observar a los pólipos de coral hacer lo suyo bajo los microscopios de Ruth. Pudimos verlos como animales trabajando simbióticamente con plantas, creando así su mundo submarino.

¿Por qué las personas deben interesarse por lo que les está sucediendo a los arrecifes de coral?
En muchos aspectos, esto ya ni siquiera se trata de los arrecifes de coral. Los arrecifes de coral son el ecosistema que está siendo devastado actualmente, pero si no resolvemos este problema de inmediato, seguiremos perdiendo ecosistemas enteros. Esto va mucho más allá de sólo perder especies individuales.

Nuestras acciones en este planeta realmente están cambiando la estabilidad de los sistemas de los que dependemos: donde cultivamos nuestros alimentos, donde obtenemos agua y donde vivimos. Todo eso está en riesgo debido a los cambios que estamos causando al planeta en la actualidad. No se trata de proteger la naturaleza por su propio bien. Si esperamos seguir manteniendo a la civilización humana con vida, debemos determinar cómo podemos lograr que el planeta recupere un poco de estabilidad y equilibrio. Sin ello, seremos testigos de un enorme sufrimiento de los seres humanos en las próximas décadas.

Los buzos tienen una oportunidad única de ver arrecifes de coral blanqueándose y ayudar a crear conciencia.
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Mire el avance de la película Chasing Coral.



© Alert Diver — 4to Trimestre 2017