Caracoles




Un caracol pala observa desde su concha.


Nuestros océanos albergan más de 60 especies diferentes de caracoles. El caracol pala/rosado, Lobatus gigas, es el más común y más importante desde el punto de vista económico en el Caribe. El caracol pala/rosado habita aguas cálidas y poco profundas desde la Florida y las islas Bermudas hasta Brasil y ha invadido la cultura y la cocina del Caribe como pocos animales lo han hecho. La mayoría de las personas están familiarizadas con sus hermosas conchas rosadas (símbolos icónicos del Caribe y zonas tropicales de todo el mundo) que tienen una presencia dominante en forma de baratijas turísticas, antiguas sirenas de barcos, decoraciones de edificaciones, alhajas y en un lugar destacado en el escudo de armas de las Bahamas.

Cuando me mudé a las Bahamas es 2012, no sabía mucho sobre los moluscos que pueden encontrarse dentro de estas conchas, pero son aún más fascinantes cuando se da un vistazo a su interior.
Anatomía de las conchas
Al mirar debajo de la concha de un caracol por primera vez, puede ser difícil descifrar qué es cada cosa. Los caracoles son tan diferentes de otros animales que resulta difícil identificare con ellos, pero sí tienen ojos, una nariz (o una estructura similar), una boca y un solo pie. La boca, que se encuentra al final de un tubo, tiene una lengua que es utilizada para raspar algas de las briznas de pastos marinos. Los dos ojos de un caracol están situados en los extremos de largos pedúnculos y justo en frente de cada ojo hay un pequeño receptor sensorial en forma de antena. Sorprendentemente, los caracoles son capaces de regenerar un ojo que hayan perdido. Los caracoles crean sus conchas rosadas mediante el uso de calcio e iones de carbonato del agua de mar. Las conchas son tan duras que pueden usarse para endurecer el cemento aún más. Los caracoles tienen un solo pie que pueden usar para saltar por el fondo. No son precisamente veloces, lo que significa que a los buzos y apneistas les es bastante fácil atraparlos.
Ciclo de vida de los caracoles

Los humanos no son la única especie a la que le gusta comer caracoles.
Los caracoles nacen de muchedumbres de huevos después de tres a cinco días e inician su vida flotando como larvas planctónicas (denominadas veligers) en las corrientes del mar abierto antes de asentarse en el fondo. Una vez asentados experimentan una metamorfosis y se entierran debajo de la arena; luego, emergen un año más tarde como animales de 2.5 a 5 cm (1 a 2 pulgadas) de largo. La concha crece en una espiral y su tamaño aumenta durante unos cuatro años; tras este plazo el caracol alcanza su tamaño adulto. En esta fase, la concha del caracol comienza a extenderse hacia afuera, creando así un borde cada vez más grueso. El caracol adulto estará listo para aparearse cuando el borde tenga aproximadamente 1.3 cm (media pulgada) de espesor. Las hembras ponen entre 300.000 y 500.000 huevos cada año entre abril y septiembre. Los caracoles pueden vivir más de 20 años si no se los perturba.

Debido a la fase planctónica del ciclo de vida del animal y a otros factores, cultivar caracoles es sumamente difícil y costoso. Hasta el momento, sólo se ha intentado crear una granja de caracoles comercial a gran escala (ubicada en las Islas Turcas y Caicos), pero este emprendimiento nunca fue rentable. Aún existe en la actualidad, principalmente como atracción turística.
Cultura de los caracoles
"Si un bahameño ve un caracol y no lo agarra, está loco", me dijo el capitán de una embarcación de buceo y antiguo pescador comercial Sidney Brown después de que salí a la superficie tras realizar un buceo donde un gran caracol saltaba de un lado a otro. En las Bahamas hay una verdadera obsesión con la búsqueda y recolección de caracoles.


La ensalada de caracol y la cerveza Kalik son productos básicos indispensables en las Bahamas.


Las cifras más recientes, de 2013, estiman que las pesquerías de caracoles generaron más de 5 millones de dólares estadounidenses cada año, un número difícil de alcanzar dada la prevalencia de comerciantes pequeños e independientes. El caracol es la comida nacional de las Bahamas y es considerado un plato que todos los visitantes deben probar. Habitualmente se sirve crudo en una ensalada con jugos cítricos, frutas y vegetales o frito en forma de buñuelos o "cracked conch" (caracol cascado).

Por lo general las conchas son desechadas en enormes pilas denominadas conchales, pero también pueden usarse para fabricar alhajas, adornos navideños y otras baratijas. Las conchas se usan ampliamente, decoran caminos, están incorporadas en paredes de cemento, se pueden ver como adornos de mesa y mucho más.

Yo quedé particularmente enamorado de una enorme escultura de bronce de una concha de caracol que vi en la propiedad privada de un billonario. La situación económica del individuo parece no importar; la concha de caracol es un símbolo de las Bahamas; asi como su agua cristalina, fresca brisa y atmósfera relajada.

Como instructor y guía de buceo, tengo cuidado de no tocar a los animales, pero el caracol es una de las pocas criaturas que puedo llegar a agarrar y voltear para permitir a los visitantes que le echen un vistazo. Los aliento a que sientan la suave parte inferior de la concha antes de volver a colocarla en su entorno. Los caracoles son hermosas criaturas dignas de observar, tocar, saborear e incluso escuchar (se han escrito muchas canciones bahameñas populares sobre caracoles, como por ejemplo "Conch Ain't Got No Bone" (Los caracoles no tienen huesos). No obstante, nunca he conocido a nadie que disfrute del olor de los caracoles crudos.
Las dificultades de los caracoles

Un pescador bahameño extrae un caracol de su concha para ablandar la
carne y preparar “cracked conch” o ensalada de caracol.
Dos importantes pesquerías de caracoles pala/rosado (la Florida y las Bermudas) colapsaron en la década de 1970 y a pesar de las moratorias totales aún no se han recuperado. "Si una pesquería de caracoles de las Bahamas se pierde, se pierde para siempre", afirmó Agnessa Lundy, responsable de ciencias del mar de Bahamas National Trust. En 1992 los caracoles fueron incluidos en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora, CITES) porque los caracoles de casi todos los países caribeños fueron víctimas de una grave sobrepesca en la década de 1980. En la actualidad, sólo unos pocos países tienen poblaciones suficientemente significativas como para permitir la exportación comercial.

Community Conch, una organización de conservación sin fines de lucro, junto con Shedd Aquarium en Chicago, Illinois, han realizado estudios sobre conchales a lo largo de muchos años y de acuerdo con su jefe científico, Allan Stoner, Ph.D., "los caracoles recolectados por las pesquerías son más jóvenes que en décadas anteriores; aproximadamente el 80 por ciento de los caracoles recolectados en los últimos años eran demasiado jóvenes para reproducirse". ¿Se observa una caída en las cifras de los caracoles como resultado de ello? "En los últimos dos años, sólo Jumentos Cays tenía densidades de adultos constantemente por encima del umbral de 100 adultos por hectárea [la densidad recomendada por el Panel de Expertos sobre Caracoles Pala/ Rosado (Queen Conch Expert Panel) (CFRM, 2012) para una pesquería sustentable]", comentó. "Comprobamos que el límite mínimo para aparearse es de 56 por hectárea y la mayoría de los estudios realizados en zonas pesqueras de importancia histórica reveló densidades sustancialmente inferiores: de 5 ó 6 a 20 ó 30 por hectárea.

"Las poblaciones de caracoles en las Bahamas son objeto de sobrepesca", manifestó Stoner, "y necesitan una mejor gestión con urgencia".
Conservación de los caracoles
En 2013 se inició una campaña nacional en las Bahamas para conservar caracoles para generaciones futuras. Era y es aún hoy un esfuerzo conjunto entre muchas organizaciones de conservación, entre las que se encuentran Bahamas National Trust, Bahamas Reef Environment Educational Foundation (BREEF), Nature Conservancy, Community Conch, Friends of the Environment y muchas otras. Todas ellas reconocen la necesidad de preservar la población de caracoles pala / rosado que se encuentra en descenso, pero la mejor manera de hacerlo parece no estar clara.


Pescadores cargan una camioneta con una gran captura de caracoles.
Extraen a los animales de sus conchas en el borde de la carretera para
vendérselos a los turistas y los lugareños.
Algunas partes interesadas sugieren que una temporada de veda de pesca durante el desove (abril a septiembre), similar a la de las langostas y el mero estriado, sería de gran ayuda. Otros afirman que la clave es establecer más áreas marinas protegidas (MPA, por sus siglas en inglés) donde no se moleste a los caracoles durante todos sus ciclos de vida. Este parece un argumento válido ya que los estudios sobre caracoles realizados en parques marinos mostraron densidades mucho mayores que los aquellos realizados fuera de los parques. Es probable que sea necesario aplicar una combinación de ambas tácticas, entre otras medidas. Una cosa en la que todos pueden estar de acuerdo es la necesidad de que haya una enorme mejoría en el cumplimiento de las leyes existentes. En la actualidad, la legislación de las Bahamas incluye una prohibición de recolección con equipo de buceo (que según los expertos debería extenderse e incluir los equipos con suministro desde la superficie, un método común para recolectar caracoles y langostas), una prohibición de recolección en MPA, un límite de seis caracoles por buque extranjero y cuotas de exportación.

Quizás la norma más importante establece que los pescadores sólo deben recolectar caracoles adultos, es decir, caracoles que hayan tenido la oportunidad de reproducirse. No obstante, es posible que la ley no sea lo suficientemente específica, ya que sólo establece que un caracol debe tener un "borde bien formado", que según Lundy "no garantiza que el caracol haya alcanzado la madurez sexual; una medida mucho mejor es el espesor del borde, con 15 mm [aproximadamente media pulgada) como mínimo".

¿Qué podemos hacer los buzos, guías y turistas? La medida más directa sería no comer caracoles, pero consultar sobre el tamaño y la edad del caracol que se consume puede ayudar. Los conservacionistas están luchando para que todas las personas "se aseguren de que haya alcanzado la madurez". Si se presiona a los vendedores de caracoles para que sólo extraigan caracoles que tengan un crecimiento completo (conforme lo exige la ley que a menudo es ignorada), sería una pequeña victoria en un área donde los triunfos son una verdadera necesidad.

Yo sugiero que esta norma no esté limitada a los caracoles. Si nos educamos acerca de los temas de conservación de los lugares a los que viajamos podemos tomar decisiones informadas sobre lo que comemos y a quién patrocinamos. Como dice el refrán: "uno vota con la billetera todos los días" y lo que compramos (o lo que no) hace una diferencia.

Cuando me mudé a las Bahamas no tenía idea de que los caracoles estaban en problemas ni lo geniales que son. Dejé de tomar un caracol y verlo solamente como alimento; me siento maravillado por ellos y siempre me complace verlos saltar por el fondo marino.
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Mire Conch Gone de Bahamas National Trust.



© Alert Diver — 1er Trimestre 2017