Cabo Pulmo

Mar, tierra y gente


Banco de miles de seriolas en el Parque Nacional Marino de Cabo Pulmo, Baja California Sur, México.

Al final de un camino de tierra de 10 km (6 millas) en el sur de Baja California junto al mar de Cortés manchado de sol, se puede ver una silueta pintada a mano de un tiburón ballena que cuelga de una cerca para el ganado cerca de un cartel de bienvenida a Cabo Pulmo. El cartel dice lo siguiente: "Santuario de mar, tierra y gente", una simple introducción a uno de los parques marinos más productivos del mundo.

En las aguas cerca del pequeño pueblo desértico de 200 lugareños y propietarios de segundas residencias alimentadas por energía solar, pueden encontrarse manadas de leones marinos, enjambres de peces roncadores de rayas amarillas y azules con grandes meros dorados luminiscentes nadando a través de sus filas junto con enormes peces loro de color turquesa, azul, verde y naranja, tiburones tigre y sarda, cardúmenes de jureles ojones plateados y escuadrones de rayas mobula saltarinas que, después de ser fotografiadas en el aire contra las secas colinas desérticas, se han convertido en el símbolo del parque nacional marino de 72,5 km2 (28 millas cuadradas) de Cabo Pulmo. En otras temporadas el parque también atrae a tiburones ballena, ballenas jorobadas y tortugas marinas que se acercan al lugar para anidar.


Mero dorado, coral tubastrea y alevín.
Si bien cuando hice mis entradas de backroll desde pequeñas lanchas de buceo tipo panga que partían desde la playa la temperatura del agua era fría y la visibilidad era apenas superior a los 6 metros (20 pies) durante el muy caluroso mes de julio, se sentía fabuloso dejarme caer en el agua salada en medio de una abundancia de peces dinámicos y corales saludables. Había cañones con aristas y surcos repletos de corales de abanico, copa y calcáreos, morenas verdes y anguilas de jardín que se balanceaban como el pasto de las praderas sobre los planos de arena. Una gran raya de aguijón de 2,5 metros (8 pies) se encontraba semienterrada en la arena, mientras que peces puercoespín y esturiones grises de cola amarilla rozaban los corales. Peces loro búfalo masticaban coral y expulsaban arena, una importante fuente de reabastecimiento para esas playas tropicales de arena blanca que a todos nos gusta visitar. Había ídolos moros, majestuosos peces ángel reina y curiosos pargos de 4,5 kg (10 libras), incluso pargos cubera que pueden capturarse rápidamente y comerse en cualquier otro lugar por toda la escabrosa península desértica de unos 1290 km (800 millas) de largo. Baja California, la California original, ha sido durante mucho tiempo un lugar de desafíos y aventuras, tranquilidad y esperanza tanto para los visitantes como para los habitantes.

En 1940, John Steinbeck y el biólogo marino de Monterrey, Ed Ricketts (Doc en Cannery Row), navegaron estas aguas en una expedición que más tarde fue registrada en el libro de Steinbeck The Log from the Sea of Cortez (Por el mar de Cortés). Sentado en la cubierta de su bote de pesca alquilado, el Western Flyer, (Viajero occidental), mientras tomaba notas bajo pelícanos y fragatas que volaban en círculos y cuyos descendientes aún se encuentran en el área, Steinbeck describía los microorganismos del arrecife de Cabo Pulmo: "se podía observar una abundante fauna que se aferraba al coral, crecía sobre él y penetraba en él. Cada trozo de material blando que se había desprendido se escabullía y palpitaba lleno de vida: pequeños cangrejos, gusanos y caracoles. Un pequeño trozo de coral podía ocultar 30 ó 40 especies y los colores que podían verse en el arrecife eran eléctricos.


Una gran silueta pintada a mano de un tiburón ballena les da la bienvenida a los visitantes de Cabo Pulmo.

La historia de cómo más tarde se creó el Parque Nacional Marino de Cabo Pulmo es casi tan inspiradora como sus aguas que aún están repletas de vida. "Mi abuelo vino a este lugar y comenzó a practicar buceo en apnea para buscar perlas cuando era un campamento de pesca", comentó Judith Castro, una respetada líder local de cabello oscuro y una amigable cara ancha, y presidente de la junta directiva de Amigos para la Conservación de Cabo Pulmo (ACCP). "Poco tiempo después, el lugar se hizo famoso por sus perlas de calidad. Fue el primer buzo en buscar perlas; construyó un rancho con vacas y ovejas y cultivaba maíz y vegetales. Luego, él y sus hijos se convirtieron en pescadores comerciales; para ese entonces, ya se habían construido alrededor de 10 casas".

Sus ojos se iluminaban mientras recordaba su infancia junto a su padre, Enrique, y sus hermanos, Mario, Paco, Kiki y Milo, en la comunidad pesquera de artemisa y saguaro con su cielo azul despejado y sus noches estrelladas. Pero rápidamente, como en gran parte de Baja California y el mundo, la lubina, el pargo y el pargo cubera fueron objeto de la sobrepesca y las cantidades disminuyeron, por lo que la subsistencia de los pescadores se vio amenazada. "Cuando era adolescente, veía cómo se iban a pescar antes de la salida del sol y regresaban cuando era casi de noche sin ningún pescado; eso me provocaba mucha tristeza y ellos perdían dinero debido al costo del hielo y la gasolina. Poco después los hombres tuvieron que pasar parte del año lejos de sus hogares para pescar camarones y langostas en el Pacífico.

"Luego, en la década de 1980, científicos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur vinieron a estudiar el arrecife de coral (el único en el mar de Cortés) y hablaron con mi padre, mi tío y mis hermanos, les comunicaron la importancia del arrecife y les entregaron máscaras de buceo para que ellos mismos pudieran comprobarlo. Desde ese momento, transcurrieron 10 años hasta que se tomó la decisión de protegerlo".

El hermano de Castro, Mario, se convirtió en un líder a la hora de tomar esa decisión, habló con otras personas de la comunidad y pidió ayuda al gobierno para crear la reserva de protección total. Es un hombre bajo, corpulento y algo taciturno de cabello oscuro y que usa bigote, chancletas, traje de baño y camiseta. "Fui el primero aquí en obtener una certificación [como buzo] en 1991", comentó fuera de la pequeña oficina en Cabo Pulmo Sport Center (también conocida como Cabo Pulmo Divers), la primera de tres tiendas de buceo que existen en el pueblo. "Es el único que aún es administrado por mexicanos", se queja su lánguido hijo, David, mientras se quita el traje de neopreno después de dirigir un buceo, exponiendo así los tatuajes de una manta raya y otra clase de vida marina que exhibe en sus hombros.


Buceo y peces roncadores.
"El 6 de junio de 1995, el gobierno lo creo [al parque marino] y ordenó que no se pescara, y durante los primeros años después de ello fue demasiado difícil", recuerda Mario. "Había uno, dos, tres visitantes por semana que se acercaban al lugar para verlo. Pero en la actualidad recibimos la visita de muchos [buzos, kayakistas y ecoturistas]. Les enseñé a David y a mis otros dos hijos a bucear y ahora podemos vivir mejor que antes". Me muestra una fotografía de su nieto de 8 años, el hijo de David, Jeshua, que tiene puesto un chaleco y un sombrero de cowboy. "Ahora le estamos enseñando a bucear", manifestó mientras su melancólico rostro se iluminaba con una sonrisa.

En la línea de playa abierta frente a la tienda de buceo se encuentra la oficina de dos pisos de ACCP, cuya entrada está decorada con pinturas de vida marina hechas por niños. El grupo ambientalista, que fue establecido en 2003 por Judith, Mario y la activista canadiense, Dawn Pier, para proteger a la población local de tortugas marinas, pronto expandió su objetivo e incluyó la protección del parque marino y la comunidad. En la actualidad, la bióloga guatemalteca y buceadora Paulina Godoy dirige al pequeño personal de la organización. El día que visité el lugar, Paulina estaba alimentando a su bebé de 4 meses, Maya, mientras su hijo de 4 años, Orion, y el hijo de 5 años de Judith, Yerick, correteaban entre la oficina y el patio protegido por la sombra de los árboles, ajenos a los 35°C (95°F) de calor. Desde 2009 hasta 2012, ACCP peleó una larga batalla contra un mega centro turístico español que se tenía pensado construir cerca de allí y que incluiría 27.000 unidades de hotel y condominio y que podría haber destruido el arrecife con los vertidos de sedimentos y otros contaminantes. Con el apoyo de otros grupos ambientalistas mexicanos e internacionales, ganaron la batalla cuando el ex presidente, Felipe Calderón, canceló los permisos del centro turístico en junio de 2012.


Varias especies de tortugas marinas anidan en el parque.
Aún se están planificando otros desarrollos para la relativamente aislada área de East Cape entre la ciudad de La Paz y el nexo turístico en rápido crecimiento de Cabo San Lucas con sus centros comerciales, edificios de hoteles altos y puertos de pesca deportiva. Después de reconocer que es inevitable que haya algunos proyectos de desarrollo, ACCP está trabajando en un plan estratégico con otras comunidades del cabo y planificadores urbanos para un futuro sostenible. Su visión y sus objetivos incluyen proporcionar agua potable, instalaciones sanitarias y otros servicios públicos para Cabo Pulmo, y así crear un plan urbano conforme a su modo de vida de bajo impacto existente y promover un ecoturismo que produzca puestos de trabajo a nivel local. Asimismo, también pretenden fortalecer la protección del parque marino y reconocen que una buena administración es un factor clave para su futuro.

El dinero obtenido a través del ecoturismo ya ha ayudado a abrir un centro de aprendizaje para los niños del pueblo. Un gran mural en una pared muestra cómo tres sirenas pequeñas estudian mientras una tortuga marina les lleva más libros sobre su lomo. Durante mi visita vi a una pareja mayor de americanos ensayar con un grupo de 18 jóvenes para una actuación "sinfónica" de voces a cappella e instrumentos de percusión.

A nivel mundial, las áreas marinas de protección total (MPA, por sus siglas en inglés) como Cabo Pulmo, particularmente aquellas creadas a partir de grupos de algas marinas ascendentes (raíces marinas) de pescadores y activistas comunitarios, han demostrado la resistencia y popularidad de la restauración de los océanos. Después de todo, no hace falta ser científico para comprender que si se deja de matar peces estos tienden a reproducirse. Un estudio realizado por Scripps Institution of Oceanography (Instituto Scripps de Oceanografía) ha comprobado que la reserva de Cabo Pulmo ha sido especialmente resistente y ha mostrado un increíble aumento del 463 por ciento en su biomasa (peces más grandes y en mayor cantidad) entre 1999 y 2009. Sin embargo, a pesar de los parques naturales marinos nuevos y expandidos, lo que la exploradora marina Sylvia Earle llama "Hope Spots" (Puntos de esperanza) (consulte la edición del segundo trimestre de 2013 de Alert Diver), en el Pacífico Occidental, California y Costa Rica y las campañas para proteger las aguas tanto del Ártico como de la Antártida, casi el 2 por ciento del área oceánica del mundo actual está protegido de la pesca, la perforación y el vertido. Los científicos han sugerido que para proporcionar una reserva biológica para el futuro de nuestro planeta azul debemos proteger el 20 por ciento del océano.


Banco de peces cerdo.

En mi último buceo en Cabo Pulmo, David Castro dirigió a un equipo formado por mí y un padre con su hijo hasta el naufragio de un antiguo barco atunero a 15 metros (50 pies) de profundidad. El barco se hundió en una tormenta en 1939 y la timonera y el casco se han convertido en estructuras abstractas cubiertas de corales, anémonas verdes y algunos nudibranquios deslumbrantes junto con los desechos habituales de peces roncadores, pargos y seriolas. Nos alejamos nadando hacia los planos de arena, donde David divisó tres grandes tiburones sarda. Uno de ellos, de aproximadamente 2,5 metros (8 pies) de largo con la corpulencia del tanque de combustible de un avión de caza, se acercaba y se alejaba y pasaba junto a mí con aparentemente muy poco interés en un ser bípedo que expulsaba burbujas. Unos minutos más tarde divisé a otro gran animal, o quizás era el mismo; era difícil saberlo con una visibilidad tan limitada.

Si alguien preguntara por qué estábamos nadando en aguas turbias en busca de grandes tiburones yo respondería que lo hacíamos por el mismo motivo por el que alguien espera ver a un oso pardo cuando visita Alaska: en primer lugar, son animales magníficos que están completamente adaptados a su entorno y en segundo lugar, parafraseando al autor y naturalista Ed Abbey, "si en el lugar no hay nada más grande y más malo que uno no se trata de un entorno realmente natural". Si bien hemos aprendido cuánto podemos dañar nuestros océanos, es bueno que alguien nos recuerde que también podemos ayudarlos a recuperarse. Las aguas de Cabo Pulmo, que alguna vez fueron un destino de sobrepesca y merma, hoy son un área natural y maravillosa.

David Helvarg es autor y director ejecutivo de Blue Frontier, un grupo de conservación marina. Su nuevo libro es The Golden Shore: California's Love Affair with the Sea (La costa dorada: la historia de amor entre California y el mar.

© Alert Diver — 1er Trimestre 2014