Buena suerte después de un mal trago



El buzo
Un hombre de 40 años de edad realizó cuatro buceos con rebreather (recirculador) en un día desde una embarcación de vida a bordo cerca de la Isla Socorro. Las profundidades máximas de los buceos oscilaron entre los 35 y los 39 metros (115 y 128 pies) de profundidad; los tiempos de buceo variaron de 62 a 76 minutos. Este era el tercer día de su serie de buceos, que sumó un total de 10 buceos. Todos los buceos se desarrollaron sin incidentes y para las 6 de la tarde ya estaba fuera del agua.
El incidente
Aproximadamente 3 horas y media después su último buceo, el buzo comenzó a experimentar náuseas, vómitos y dificultad para respirar durante la cena. Sus compañeros buzos informaron que no los reconocía y no podía recordar la dirección de su casa ni su fecha de nacimiento. Afortunadamente, entre los pasajeros había dos médicos que examinaron al buzo. El examen reveló que tenía las pupilas dilatadas, debilidad motora y contracciones musculares involuntarias y que arrastraba las palabras al hablar.

La tripulación activó el plan de acción de emergencias de la embarcación. A aproximadamente las 10 de la noche le suministraron oxígeno al buzo y se comunicaron con DAN® para recibir asesoramiento médico e iniciar una evacuación a un centro médico apropiado.





Las complicaciones
La Isla Socorro, situada en el Pacífico oriental al sur de la península de Baja California, está a aproximadamente 444 km (240 millas náuticas) de Cabo San Lucas. Es una de cuatro islas volcánicas que conforman el archipiélago de Revillagigedo (las otras tres son San Benedicto, Roca Partida y Clarión). El viaje en barco a Cabo San Lucas demora unas 24 horas.

En Socorro hay una pista de aterrizaje militar mexicana, pero ésta no tiene un tamaño suficiente para aviones más grandes, incluidos aquellos que pueden mantener la presión a nivel del mar durante el vuelo. Los vuelos entrantes requieren un permiso del ejército y deben pasar la aduana e inmigraciones en el territorio continental antes de partir. La pista de aterrizaje no está lo suficientemente iluminada como para permitir el despegue ni el aterrizaje durante la noche.

Mientras se desarrollaban los planes de evacuación, los síntomas del buzo comenzaron a desaparecer mientras respiraba oxígeno suplementario. DAN estableció un contacto directo con la pequeña instalación militar de Socorro, que cuenta con una cámara hiperbárica funcional y personal capacitado. Rápidamente reconocieron la gravedad de la condición del buzo y que existía una oportunidad favorable para recomprimirlo, por lo que aceptaron recibir al paciente. Aunque no había ningún médico en la cámara, la mejoría en la condición del buzo hizo que el tratamiento en el centro local fuera una buena opción.

El buzo llegó al centro militar dentro de las cuatro horas de su evidente deterioro. Pudo caminar para ingresar a la cámara y los operadores de la cámara le administraron un tratamiento de la tabla 6 de la Marina de los Estados Unidos de América con la orientación de los médicos de DAN. El tratamiento permitió completar la desaparición de los síntomas y el buzo fue enviado a la embarcación para su supervisión y para someterse a evaluaciones neurológicas detalladas frecuentes realizadas por los médicos a bordo del barco. Un reconocido médico experto en medicina de buceo estaba de casualidad en otro barco de buceo en el área y generosamente prestó su asistencia. Después de una evaluación detallada, confirmó la desaparición total de los síntomas del paciente. El buzo regresó a casa sin inconvenientes y no experimentó ninguna reaparición de los síntomas aparte de una leve molestia general intermitente.





Debate
La evacuación de este buzo presentó muchos desafíos para el personal médico involucrado en su atención, y hay excelentes lecciones que deben aprenderse en cada fase del tratamiento.

Primero, es importante realizar un rápido reconocimiento de los problemas graves relacionados con el buceo. En muchos casos, la negación puede llevar a no aceptar que algo está mal y que necesita atención. Los buzos pueden emplear racionalizaciones optimistas para descartar síntomas precoces, porque una emergencia declarada tiene el potencial de poner fin a buceos posteriores, tanto para el buzo accidentado como para otras personas. Incluso cuando finalmente se reconoce la existencia de una lesión, hay un deseo de que las cosas mejoren espontáneamente sin la necesidad de avisarle al divemaster. En este caso un astuto equipo de buceo reconoció síntomas y comportamientos anormales que dieron lugar al diagnóstico de una enfermedad por descompresión (EDC) cerebral.

A continuación, los cuidadores deben administrar primeros auxilios de inmediato y realizar una investigación más a fondo. Este equipo de buceo rápidamente suministró oxígeno, lo que dio lugar a una notable mejoría en la condición del buzo, y luego identificó a los profesionales médicos del grupo y los hizo partícipes de su atención. Se pusieron en contacto con DAN para obtener ayuda tanto con sugerencias de tratamiento como con opciones de evacuación. En lugares remotos, es importante estar familiarizado con los servicios médicos y las opciones de evacuación disponibles a nivel local antes de que se produzcan las emergencias.

En este caso hubiera sido necesario realizar un vuelo de dos etapas para trasladar al buzo a un centro de tratamiento en cámara hiperbárica completamente equipado (en la Universidad de California, en San Diego). Hay centros de medicina hiperbárica en Cabo San Lucas, pero para llegar allí aún sería necesario realizar una evacuación aérea o un largo viaje en barco. Dadas las capacidades limitadas de la pista de aterrizaje de la isla, un avión despresurizado debería llevar al paciente al territorio continental, donde un segundo vuelo lo trasladaría a San Diego para recibir la terapia de recompresión definitiva. Los síntomas se desarrollaron por la noche, por lo que dada la oscuridad cualquier vuelo a la isla hubiera tenido que ser demorado hasta la mañana, lo que hubiera representado una demora aún mayor.

DAN informó a la marina mexicana sobre la grave condición del buzo y ellos entendieron que una demora en el tratamiento podría haber provocado un resultado desfavorable. A pesar de lo ocupados que estaban en la unidad de buceo remota, el oficial de mando abrió su cámara de recompresión para el buzo civil. Los miembros del personal de la cámara eran verdaderos profesionales que rápidamente administraron el tratamiento en cámara hiperbárica necesario que tuvo como resultado una desaparición total de todos los síntomas del buzo. Los médicos que estaban en la embarcación de buceo volvieron a evaluarlo y decidieron que podía permanecer a bordo y regresar al territorio continental de acuerdo con el itinerario original del barco. Tres días después del tratamiento regresó a casa en un vuelo comercial sin inconvenientes.

Cuatro acontecimientos afortunados afectaron favorablemente el episodio de EDC de cerebro grave que sufrió este buzo. Primero, sus compañeros bien entrenados y la tripulación a bordo de la embarcación reconocieron rápidamente el problema y supervisaron su salud hasta que llegó al centro médico. Segundo, le administraron oxígeno de inmediato, lo que dio lugar a una mejoría considerable. Tercero, un experto en medicina de buceo estaba buceando en los alrededores y le prestó asistencia. Y cuarto, la sumamente profesional marina mexicana abrió un centro de acceso restringido, lo que le permitió recibir un tratamiento definitivo y evitó que el buzo sufriera una lesión neurológica potencialmente permanente. Efectivamente tuvo mucha suerte, pero también fue un beneficiario del deseo de los buzos de ayudar a otros buzos. Esa buena voluntad puede superar obstáculos importantes, incluso en fronteras internacionales, como se pudo ver en este caso.

Tómese un tiempo para agradecer a los profesionales que están comprometidos a ayudar a buzos accidentados. En particular, agradezca a aquellos que mantienen los centros de tratamiento en cámara hiperbárica abiertos para emergencias de buceo las 24 horas, los siete días de la semana; ellos son los héroes anónimos del buceo.

© Alert Diver — 4to Trimestre 2015