Buceo de saturación

Guía rápida


Un astronauta de la NASA entrena en saturación durante una misión de la
Misión de operaciones en ambientes extremos (**Extreme Environment Mission
Operations**) de la NASA.
Las personas a menudo quieren saber hasta qué profundidad pueden sumergirse los buzos. La respuesta depende de cuánto tiempo desean demorar en regresar a la superficie. Para los buzos de saturación, esto puede llevar varios días o incluso una semana o más.

El buceo de saturación es cuando el gas inerte que un buzo respira se disuelve en los tejidos del cuerpo y logra un equilibrio con la presión ambiental a la profundidad a la cual se encuentra el buzo (es decir, los tejidos no pueden absorber más gas ya que están completamente saturados). Esto lo describe la ley de Henry, llamada así en honor al químico británico William Henry. Los tejidos se saturan a diversas velocidades, pero la mayoría se saturará en 24 horas.

Los buzos deportivos limitan su tiempo a profundidad para evitar la saturación y así poder realizar un ascenso directo a la superficie sin hacer ninguna parada obligatoria. Al salir a la superficie están sobresaturados, lo que significa que la cantidad de gas inerte en el cuerpo es superior a la cantidad que se encuentra en la atmósfera circundante. A la naturaleza le gusta el equilibrio. El gas inerte sale de los tejidos y se dirige a la sangre, que circula hacia los pulmones, donde el buzo lo elimina mediante la exhalación. Un buzo técnico que lleva a cabo un buceo más allá de los límites deportivos debe realizar paradas de descompresión para evitar sobrecargar la capacidad del cuerpo para liberar gases. Para los buzos de saturación, estas paradas pueden demorar una semana.

Entonces, ¿hasta qué profundidad podemos bucear? En 1992, Comex, una empresa de buceo francesa, llevó a cabo una serie de buceos experimentales a 650 metros (2.133 pies) de profundidad en una cámara hiperbárica de investigación en Francia. Durante dos horas un buzo se sumergió a 701 metros (2.300 pies), que es la mayor profundidad a la que se ha sumergido un humano bajo presión (71,1 atmósferas) hasta la fecha.
Operaciones de saturación
Hoy en día, la mayoría de los buceos de saturación se llevan a cabo entre los 20 y los 305 metros (65 y 1.000 pies). La descompresión desde estas profundidades demora aproximadamente un día cada 30 metros (100 pies) de profundidad más un día. Un buceo a 198 metros (650 pies) demoraría aproximadamente ocho días de descompresión. Con tanto tiempo de descompresión necesario para regresar a la superficie, resulta más rentable mantener a los buzos a profundidad. Una vez saturado a una profundidad determinada, el tiempo de descompresión es el mismo independientemente de si el buceo duró un día o 15 días. La mayoría de las normas internacionales se basan en un máximo de 28 días de "cierre a cierre", el tiempo que transcurre desde el ingreso a la cámara hasta el momento de la salida. Esto significa que el tiempo de trabajo dependerá de cuánto demore la descompresión. Por ejemplo, el buceo a 198 metros (650 pies) les daría a los buzos un día para descender y descansar, 19 días de trabajo y ocho días para la descompresión.

Cuando la mayoría de las personas visualizan el buceo de saturación, imaginan al buzo viviendo en un enorme complejo submarino sobre el lecho marino. Existen algunos de esos complejos de saturación, pero los buzos de saturación comerciales viven a bordo de buques de soporte submarino (DSV, por sus siglas en inglés) en cámaras hiperbáricas. Los alimentos y provisiones son entregados a través de pequeñas compuertas presurizadas, y estas cámaras tienen áreas para dormir, comer y ducharse. Incluso tienen una balsa hiperbárica por si los buzos de saturación deben abandonar el buque.
Gas

Una campana de buceo puede desengancharse de una cámara de saturación
y bajarse hasta el lecho marino. Una escotilla de inmersión en la parte inferior
permite a los buzos salir e ingresar a la campana de buceo.
Estas cámaras a bordo están presurizadas a la profundidad del lecho marino donde los buzos están trabajando. Esta presión, conocida como "presión de almacenamiento", normalmente es demasiado profunda para bucear con aire, por lo que los buzos respiran una mezcla de helio y oxígeno llamada Heliox. Por debajo de los 152 metros (500 pies), el Heliox puede causar el síndrome nervioso de las altas presiones (SNAP), que está caracterizado por la presencia de temblores. Para prevenirlo, en la mezcla respiratoria se incluye una pequeña cantidad de nitrógeno. Su efecto narcótico a profundidad ayuda a reducir los temblores.

El alto contenido de helio plantea algunos desafíos. Cualquier persona que haya inhalado el gas de un globo de helio sabe que lo hace sonar como una ardilla de una caricatura. En una cámara hiperbárica, su voz también cambia debido al incremento en la densidad del aire, y la combinación de helio y una mayor densidad produce voces que son realmente difíciles de entender. Por lo tanto, las operaciones de buceo de saturación utilizan decodificadores de voz para poder entender a los buzos.

El helio es una molécula diminuta con propiedades térmicas deficientes, lo que significa que es fácil respirar pero despide calor del buzo con cada exhalación. Por ello, la temperatura de la cámara debe mantenerse alta para evitar una hipotermia. Las temperaturas pueden variar entre los 29°C y los 34°C (85°F y 93°F), dependiendo de la profundidad. Cuando los buzos están en el agua trabajando, utilizan trajes de agua caliente, que son similares a los trajes de neopreno pero tienen tubos de agua caliente que corre continuamente a través de ellos para mantener a los buzos calientes.
Vivir bajo presión
Otras consideraciones que deben tenerse en cuenta en la cámara de saturación incluyen la prevención de infecciones y la salud de los buzos. Los buzos de saturación están tan aislados como los astronautas que viven en la estación espacial, por lo que deben tener capacitación médica para poder hacer frente a cualquier emergencia que pueda presentarse. Normalmente están capacitados como técnicos en medicina de buceo (DMT, por sus siglas en inglés). Durante este curso, el buzo comercial aprende a insertar un catéter IV, suturar heridas e incluso hacer frente a condiciones que ponen en peligro la vida como por ejemplo el neumotórax por tensión que requiere un procedimiento llamado pleurocentesis, la liberación de aire atrapado de la membrana pleural de los pulmones.

Un típico día de trabajo supone 16 horas de descanso y sueño en la cámara y ocho horas de buceo, en lo que se conoce como recorridos de campana. Hay una campana de buceo enganchada a la cámara, donde la presión está equilibrada. El buzo luego se traslada bajo presión (TUP, por sus siglas en inglés) de la cámara a la campana. La campana es desenganchada y luego es sumergida por medio de un umbilical hasta el fondo marino, donde la escotilla de inmersión ("moon pool") en la parte inferior de la campana puede abrirse para que los buzos salgan. Su mezcla respiratoria es suministrada a través de mangueras desde la superficie. El equipo involucrado es muy similar al equipo que se utiliza para el buceo comercial costero, con la excepción de que captura el gas expirado para la recuperación y recompresión del helio.





Apoyo
Desde la tripulación del barco que opera el buque hasta los cocineros que preparan las comidas que se envían a la cámara hiperbárica de los buzos, se requiere un gran equipo

Los buzos en saturación son monitoreados continuamente desde centros de control en la superficie como éste que se encuentra a bordo de un buque de soporte submarino (DSV, por sus siglas en inglés).
para brindar apoyo a los buzos. Un técnico de soporte de vida (LST, por sus siglas en inglés) y un asistente de LST son responsables del "control de saturación", que supone monitorear la temperatura de la cámara, el contenido de gas y el estado operativo. Incluso monitorean el funcionamiento de objetos como el retrete, que expulsa sus contenidos fuera de la cámara. Cuando los buzos abandonan la cámara para ingresar a la campana para trabajar, otro equipo, denominado control de buceo, se hace cargo y dirige el buceo desde la superficie. Preparan la campana, la lanzan y monitorean a los buzos mientras realizan su trabajo. Este buque utiliza un sofisticado sistema denominado posicionamiento dinámico, donde los propulsores mantienen la posición precisa del buque sobre el lugar de trabajo. Esto permite que la campana sea sumergida directamente de manera adyacente al conducto, por ejemplo, y que permanezca en la misma posición.
Trabajo en túneles
Además de su uso en trabajos en el fondo del mar, el buceo de saturación también se utiliza para trabajos de construcción de túneles y cajones. Al construir túneles largos y profundos, se utiliza aire comprimido para presurizar el túnel a fin de mantener las paredes y evitar la entrada de agua. Cuando la presión ambiental en el lugar de trabajo es superior a 2 atmósferas, los trabajadores se desplazan hasta el cabezal de corte de la tuneladora a través de una serie de cámaras hiperbáricas. Permanecen bajo presión en un sistema de saturación para poder realizar el trabajo.
Ciencia
Los científicos también trabajan mediante el uso de hábitats submarinos. La vida bajo el agua comenzó a principios de la década de 1960 con los Sealab I, II y III de la Marina de los Estados Unidos. La misión principal de estos hábitats era estudiar las respuestas fisiológicas de los humanos a la saturación. Los buzos de la Marina vivían bajo el agua durante semanas, mientras los fisiólogos los estudiaban desde la superficie. En 1969 los científicos ingresaron a los hábitats submarinos por primera vez y fue entonces que se acuño el término "acuanauta". Estos científicos, que trabajaban para la NASA y la Oficina de Investigación Naval, pasaron 58 días bajo el agua. En la década de 1970, Sylvia Earle, Ph.D., dirigió un equipo de mujeres científicas e ingenieras en una expedición de saturación mediante el uso del hábitat Tektite II.


Si bien las operaciones de saturación son comunes en el buceo comercial, sólo existe un centro de investigación submarino en funcionamiento en la actualidad: Aquarius Reef Base cerca de Cayo Largo, Florida.


Los científicos continúan realizando misiones en el único centro de investigación submarino que está en funcionamiento hoy en día, Aquarius Reef Base, y que se encuentra cerca de los Cayos de la Florida a una profundidad de un poco más de 18 metros (60 pies). Su objetivo ha cambiado desde la década de 1960 de la investigación en favor de la exploración del fondo del mar a la investigación en apoyo de las misiones espaciales. Cada año un equipo de acuanautas y astronautas pasan hasta tres semanas realizando tareas para prepararse para la exploración en el espacio e investigaciones científicas. La Misión de operaciones en ambientes extremos (Extreme Environment Mission Operations; NEEMO) de la NASA se encuentra en su 16avo año de operaciones, y la misión XXII de NEEMO finalizó el 27 de junio de 2017. Las similitudes entre vivir en aguas profundas y vivir en el espacio son numerosas: tanto Aquarius como la Estación Espacial Internacional están aisladas, y para poder realizar excursiones desde cualquiera de estos lugares se necesita equipo de soporte de vida especializado. La flotabilidad del agua permite a la NASA aplicar peso a los astronautas de NEEMO para simular la gravedad en un asteroide, planeta o la luna. Muchas de las operaciones que se llevan a cabo bajo el agua más adelante se realizan durante caminatas espaciales.

Si la idea de vivir bajo el agua como un acuanauta le resulta atractiva, un antiguo hábitat de investigación en los Cayos de la Florida fue convertido en un hotel: Jules' Undersea Lodge. Puede bucear hasta el hábitat para pasar la noche, y el hotel se encuentra a escasa profundidad, por lo que no necesitará días de descompresión (o ninguna descompresión) ni deberá pasar una semana en una cámara hiperbárica al regresar a la superficie al día siguiente.
Explore más
Mire el video sobre buceo de saturación en la actualidad y un video de la Marina de los Estados Unidos de la década de 1970 sobre las barreras fisiológicas del buceo en aguas profundas.






© Alert Diver — 3er Trimestre 2017