Buceo fuera de los límites

Buceo de expedición




Las definiciones del buceo de expedición varían según la perspectiva. Como explorador de naufragios, mi punto de vista es que el buceo de expedición es una empresa compleja que involucra a un equipo de buzos técnicos con grandes cantidades de equipo que llevan a cabo tareas difíciles sobre la base de una logística sofisticada. La mayoría de los proyectos en los que trabajo requiere que los buzos se sumerjan a grandes profundidades (unos 90 metros [300 pies] o más) y supone tiempos de ejecución en el agua de cuatro a ocho horas. Es por ello que los buzos de profundidad no tienen la capacidad física de llevar una cantidad suficiente de gas que les permita ser autosuficientes.

Si bien podrían dejarse gases de emergencia o descompresión en un cabo para que los buzos los usaran durante el ascenso (una práctica aceptable en el buceo en cuevas donde hay un sólo camino de regreso fuera del sistema de cuevas) esta no resulta una práctica segura en un entorno de aguas abiertas. En aguas abiertas, los cabos de anclaje o descenso pueden cortarse, los buzos pueden separarse del grupo, los motores de las embarcaciones pueden no arrancar y las condiciones de la superficie pueden cambiar: en cualquiera de estos casos, los buzos podrían no tener acceso a los gases. Por lo tanto, los buzos de apoyo son un componente obligatorio de un plan de buceo de expedición.

Los buceos de expedición se centran en objetivos específicos y se organizan con meses de anticipación. Los buceos en naufragios famosos a grandes profundidades como el Lusitania o el Britannic son excelentes ejemplos de programas de expedición exitosos. Antes de un buceo de expedición, se elabora un plan de buceo detallado, o un procedimiento operativo estándar (POE). El plan de buceo incluirá todos los aspectos relacionados con el proyecto, desde la movilización inicial hasta el análisis posterior al buceo. Se deben abordar todas las consideraciones logísticas, de equipos y operativas, incluidos los cálculos de gases, requisitos de materiales y protocolos de emergencia, en combinación con un apoyo y un respaldo apropiados.


Kohler y Richie Stevenson mezclan y analizan gases para las operaciones del Britannic.

Un POE apropiado guiará al equipo con claridad a lo largo de las operaciones esperadas o de emergencia, y representará las necesidades materiales y la preparación física que se necesitan para lograr que los buzos de profundidad regresen a la superficie independientemente de factores como qué, por qué, cuándo y dónde. Aun así, sin importar cómo se prepare, una vez que un buzo se sumerge siempre existe un riesgo inherente. La cuestión no es cómo eliminar el riesgo, sino cómo identificar qué grado de riesgo es aceptable y dónde se debe fijar el límite.

Años atrás, antes de mi primera expedición de buceo, siempre llevaba todo el gas que necesitaba para realizar un buceo, y tenía cuidado de no dejar nada al azar. Un tubo de gas sujeto al cabo de anclaje, debajo del barco o incluso a bordo de la embarcación de buceo podía no estar disponible cuando lo necesitara, y por ello no podía contar con él cuando planificaba mi buceo. Con el tiempo la práctica de buceo con equipos de circuito abierto con Trimix llegó a un punto límite, ya que me veía obstaculizado respecto a la cantidad de gas que estaba dispuesto a llevar y el riesgo que estaba dispuesto a correr.

Solía existir un rumor que afirmaba que en buceos con equipos de circuito abierto a grandes profundidades un compañero podía ser una carga en lugar de una ventaja. En ese entonces generalmente optaba por bucear solo, a pesar de tener un profundo conocimiento de los riesgos que esto suponía, porque si alguien tenía problemas con el gas simplemente no habría suficiente para los dos. Debido a que me siento cómodo con el manejo que tengo del gas, siempre elijo asumir ese riesgo. En dos oportunidades me topé con buzos que se habían quedado sin aire en expediciones del Andrea Doria. La primera vez que sucedió me tomó por sorpresa y casi me ahogo, ya que no lo había visto venir. En la segunda oportunidad, vi cómo el buzo se me acercaba, con la mano sobre la garganta. A pesar de que le ofrecí mi regulador de respaldo, se lanzó sobre mí y me arrancó el regulador de la boca. En ambos casos, los operadores de la embarcación de buceo lanzaron una botella de gas de emergencia sobre un lado de la embarcación y los buzos sólo quedaron con su ego dañado y se ganaron un lugar en la lista "la embarcación está llena" del capitán. Ambos incidentes se produjeron a 6 metros (20 pies) debajo del barco durante la fase de descompresión del buceo, y me pareció que sólo era cuestión de tiempo antes de que alguien tuviera un grave problema con el gas a profundidad.


Jarrod Jablonski ayuda a Kohler a conectar cilindros de emergencia. Se hace todo lo posible para que los buzos estén cómodos y no experimenten ningún tipo de estrés antes de ingresar al agua.


La realidad nos golpeó con fuerza en un buceo a 85 metros (280 pies) justo cuando acabábamos de encontrar el submarino alemán U-215 en Georges Bank, a unos 240 km (150 millas) de Shelburne, Nueva Escocia. Al principio, el buceo fue fantástico. Todo se desarrolló sin inconvenientes durante la fase de fondo del buceo; yo estaba eufórico, hasta que observé que los otros dos miembros de mi equipo estaban compartiendo el regulador durante el ascenso. La marea había cambiado y era intensa, y todo lo que podíamos hacer era sujetarnos a la línea de ascenso. Una espesa niebla se había hecho presente, por lo que la descompresión a deriva había sido descartada sin nuestro conocimiento, Nuestro único buzo de apoyo había tenido problemas con su (en ese entonces moderno) rebreather (recirculador), por lo que nunca ingresó al agua, y todas las personas que estaban en la superficie no tenían conocimiento del problema con el manejo del gas que se estaba desencadenando bajo el agua.

El capitán, que estaba más preocupado por la niebla y la posibilidad de perder a sus buzos en el mar, no pensó en enviar a alguien al agua para soltar la línea para nuestra descompresión a deriva o incluso para controlar que estuviéramos bien. Al compartir un cilindro de gas de descompresión profunda, la pareja de buzos a duras penas sobrevivió a un perfil marginal, y salieron a la superficie un poco pálidos, pero no más que como consecuencia del desgaste. Cuando salí a la superficie, todos mis instrumentos estaban en rojo; si me hubieran pedido gas, no hubiera tenido suficiente como para compartir. La fuerte corriente me había forzado a trabajar más duro de lo que tenía pensado, y eso tuvo un efecto negativo en mi suministro de gas que llevó mi margen de gas de seguridad a un límite extremo que jamás hubiera querido alcanzar. Durante ese buceo me di cuenta de que debía cambiar algo en la forma en que planificaba y ejecutaba ese tipo de buceos profundos.


Petar Denoble, vicepresidente de DAN Mission, supervisa a dos técnicos que realizan un eco doppler a un buzo después de un buceo.
El cambio que realicé en la práctica de buceo con equipos de circuito cerrado (rebreathers, o CCR, por sus siglas en inglés) me permitió dar un enorme salto respecto al alcance pero me obligó a revisar mi técnica y mi filosofía de buceo por completo. Como buzo de aguas abiertas principiante, volví a comprender la importancia de tener un compañero de buceo, pero con un nuevo significado; he incluido el gas de emergencia que lleva un compañero en mi plan de buceo/emergencia, al igual que el mío se ha integrado al de ellos. Ahora somos compañeros, y en buceos más profundos no es raro tener a tres o cuatro buzos con planes de gas de emergencia comunitarios, aunque la obligación de permanecer juntos es mucho mayor, algo que dista mucho de la mentalidad de "mismo buceo, mismo océano" del pasado. Como miembro de un equipo de buceo con CCR, he ampliado mi suministro de emergencia disponible y he asumido un compromiso de aceptar los límites de riesgo de mis compañeros.

Un aspecto importante del buceo de expedición son los buzos de apoyo, su tarea más importante consiste en suministrar gas (o un rebreather de apoyo) a los buzos que están en el fondo en caso de que se produzca una falla grave de la unidad. El apoyo por etapas permite manejar diversas situaciones de modo tal que, sin importar qué problemas se presenten, la fase de descompresión de los buzos que están en el fondo no se vea afectada por interrupciones y estrés en la mayor medida posible.

Además de las tareas que se les asignan para buceos normales o planificados, los buzos de apoyo se preparan para situaciones de emergencia tales como encuentros con buzos a la deriva, pérdida de gas, fallas electrónicas, inundación de circuitos e incluso buzos con pérdida de conocimiento. Los tiempos de ejecución largos pueden llevar las unidades de tolerancia de oxígeno de un buzo al límite, y las convulsiones por una intoxicación por oxígeno a nivel del sistema nervioso central (SNC) durante la larga fase de descompresión son un riesgo muy real para los buzos de expedición. Por lo tanto, los buzos de apoyo permanecen en el agua con el equipo de buceo durante toda la fase de descompresión a poca profundidad, donde los supervisan con gran esmero, y están listos para brindar asistencia o trasladar a un buzo que convulsione a la superficie. La cantidad de buzos de apoyo en los niveles profundo, intermedio y superficial está determinada por las necesidades de gas de los buzos de profundidad, las condiciones ambientales y el tamaño de la plataforma de buceo. Cabe destacar que contar con más buzos de apoyo en el agua no es necesariamente mejor (hay un punto en que tener buzos adicionales puede complicar la logística indebidamente).


Kohler es elevado mediante una plataforma para ser llevado nuevamente a bordo de la embarcación de buceo después de realizar un buceo en el Britannic.


En el caso del buceo de expedición, el mariscal de buceo (DM, por sus siglas en inglés) es la persona responsable que dirige la operación de buceo desde la superficie, en colaboración con el capitán y el equipo de apoyo, y supervisa los tiempos y las tareas asignadas de todos los buzos para brindarles apoyo conforme lo requiera el cronograma o en caso de emergencia. En resumen, el DM tiene la última palabra respecto a todo aquello que esté relacionado con el buceo. El POE y su estructura de mando, que siguen el mismo patrón de las operaciones militares y comerciales, se han diseñado para controlar todas las actividades de la cubierta trasera, a fin de garantizar la supervisión de todos los aspectos de las operaciones de buceo y de ofrecer instrucciones claras y concisas según el protocolo de emergencia.

Este artículo no pretende ser un borrador de un POE, y yo tampoco podría, en un espacio tan reducido, enumerar todos los matices de un plan de buceo bien elaborado. Hay muchas maneras de ejecutar un buceo de expedición, y ningún POE será completamente eficaz en todas las situaciones que se presenten. La clave consiste en tener un plan escrito que abarque todas las eventualidades y en distribuir y analizar el plan con el equipo, asignando tareas y responsabilidades para las operaciones tanto estándar como de emergencia.

Cuando me preguntan sobre cómo llevo a cabo este tipo de buceos, a menudo respondo un poco en broma: "no me sigan; yo no soy el líder". Pero lo cierto es que todos seguimos las huellas de exploradores anteriores que trascendieron los límites, y aprendemos aquello que tuvo eficacia a la vez que exponemos, analizamos y corregimos todo aquello que no. Cada equipo de buceo debe adaptar su POE a las condiciones y los parámetros exclusivos de cada proyecto. El siguiente grupo avanzará más allá del límite alcanzado por los exploradores anteriores.


De los 26 miembros del equipo de buceo del Britannic de 2006, sólo seis estuvieron en el fondo en algún momento dado; el resto de ellos se desempeñó en roles de apoyo y emergencia.


© Alert Diver — 1er Trimestre 2015