Buceo con dinosaurios

Encuentros con el escurridizo pez sierra peine


La mayoría de los buzos puede pasar toda su vida sin ver a un pez sierra, por lo que capturar a tres en una sola imagen es sumamente inusual.


Tenía los talones en carne viva por haber nadado un poco más de un kilómetro y medio cargando una cámara pesada, con un traje de neopreno grueso y una molesta corriente. El zigzagueo de un lado para el otro a lo largo de los contornos del profundo arrecife había agravado el sufrimiento. Ocasionalmente mi buzo de seguridad y yo intercambiábamos breves miradas y seguíamos aleteando. Después de una hora ya tenía migraña. Me encanta bucear, pero esto era demasiado.

El barco chárter privado en el que iba me había costado bastante dinero y todo se estaba convirtiendo en una costosa debacle. Recientemente había tenido varios fracasos de ese tipo y mi optimismo desenfrenado se estaba viendo afectado. Mi conciencia fue invadida por un mar de dudas. ¿Qué tonto contrata una embarcación y una tripulación como barco chárter de peces sierra? En ese entonces no lo sabía, pero Adam, que estaba a 6 metros (20 pies) hacia mi derecha, estaba aún más preocupado. Había visto cinco de los peces en grave peligro de extinción apenas dos días antes en el mismo arrecife y me aseguró que nuestras probabilidades de encontrarlos nuevamente eran excelentes.

Había perdido la esperanza cuando de repente, al final de nuestra maratón submarina, las gesticulaciones desenfrenadas de Adam me sobresaltaron. Seguí su mirada y 18 metros (60 pies) debajo de nosotros había tres peces sierra peine gigantescos. Estaban de cara a la corriente, con sus serruchos (conocidos como "rostras") apenas elevados. Uno tenía una bola de sedal de pesca de monofilamento, que se asemejaba a un pequeño pompón sucio, en la punta de su rostra.

Adam rápidamente lanzó una boya de seguridad para que el capitán del barco pudiera constatar nuestra ubicación en el GPS y yo me sumergí hasta casi 24 metros (80 pies) de profundidad para tomar mis primeras fotografías. Con entre 4 y 5 metros (13 y 16 pies) de largo y aletas y cuerpos aplanados, se parecían a aviones gigantes sobre una pista. Llegué al fondo corriente arriba de su ubicación en una depresión y me desplacé a la deriva hacia el primero de varios encuentros increíbles. Mis imágenes iniciales fueron de tipo documental, no había nada que valiera la pena contar a quienes estaban en casa, pero los tres buceos posteriores de ese día (y algunos más en un segundo barco chárter) fueron realmente buenos. Cada centavo, caloría, calambre, ampolla y dosis de ibuprofeno valieron la pena.


Habíamos superado la parte difícil: encontrar al pez sierra en un enorme arrecife limoso cerca de la costa de Treasure Coast en la Florida. Durante el resto del día, todo lo que tuvimos que hacer fue regresar al punto que habíamos marcado y descender. Apenas podía creer que toda esa actividad, maravilla y descubrimiento estaba a menos de 48 km (30 millas) de mi casa. La exploración verdaderamente comienza en la puerta de nuestra casa.

El pez sierra peine (Pristis pectinata) es uno de los sujetos más peculiares que he fotografiado. Son un puente a un pasado lejano, alrededor de 56 millones de años atrás, cuando la Tierra era un lugar muy diferente. Sus rostras, que están recubiertas con escamas modificadas y afiladas (no dientes) denominadas dentículos dérmicos, son utilizadas para cazar peces presa en el lecho marino fangoso y desafortunadamente para decorar un sinnúmero de bares, restaurantes y hogares en la Florida y otros lugares. Yo suelo pasar mucho tiempo en los Everglades y a menudo veo letreros en rampas para botes remotas donde se solicita a los pescadores que liberen a los peces sierra sin dañarlos y que no cercenen sus serruchos cuando capturen a estos peces por accidente. Resulta un poco deprimente que aún sea necesario decir esto a las personas.

Durante mis buceos ocasionalmente pude capturar la imagen de uno de estos dinosaurios con mi objetivo ojo de pez. En otras oportunidades se mostraban asustadizos y se alejaban, fuera de mi alcance, lo que de alguna forma también era bueno, ya que esto me permitía disfrutar el momento. Me quedé con la impresión de que los peces sierra son criaturas tímidas y silenciosas y que dos personas nadando lentamente a su alrededor y ubicándose para fotografiarlos era todo lo que podían tolerar. Fotografié a varios de ellos situados en formación, por primera vez según un científico, y también tuve éxito al coreografiar una difícil foto de mi compañero nadando junto a una enorme hembra preñada de 5 metros (17 pies) de largo. Ella eventualmente daría luz a crías vivas en un estuario remoto y los bebés, al nacer, tendrían una sustancia gelatinosa cubriendo sus pequeñas rostras flexibles para evitar lesionar a su madre. El pez sierra pequeño prefiere las aguas superficiales, mientras que los adultos se aventuran en aguas más profundas. Estas criaturas poco estudiadas incluso se lanzan a ríos de agua dulce en muchas partes de su área de distribución.

El pez sierra peine hace tiempo habitaba desde Nueva York hasta Texas a lo largo de la costa oriental de los Estados Unidos, pero el desarrollo costero (que es especialmente perjudicial para los jóvenes) y la recolección insostenible (para alimento y trofeos) redujeron su número a menos del 5 por ciento de lo que solía ser. Hace cien años estos animales estaban diseminados en la Florida y eran especialmente comunes en la Laguna Indian River. Existen antiguos informes de pescadores que capturaron hasta 300 en un sola temporada en esa región. Pero para la década de 1980 los científicos no estaban encontrando ninguno allí ni en muchos otros puntos tradicionales. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (International Union for Conservation of Nature, IUCN) ha clasificado al pez sierra peine como una especie en grave peligro.

Los peces sierra técnicamente son rayas y pertenecen a la familia Pristidae. Las otras especies de pez sierra del mundo no están atravesando un buen momento. Al establecer su principal residencia en hábitats de aguas superficiales, turbias y salobres cerca de la costa, los números de todas ellas se han reducido drásticamente por los mismos motivos que la población de peces sierra de Estados Unidos. Por si fuera poco, los pescadores los buscan para el comercio de aletas.

La mayoría de los peces sierra peine vive en la Florida, sobre todo en el laberinto de canales turbios y remotos de los Everglades. En 2003 el pez sierra peine se convirtió en el primer pez marino en recibir protección bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo ha clasificado como una especie en grave peligro. De todas las especies de pez sierra, es probablemente la que tiene la mejor oportunidad de recuperación, dadas las protecciones que se han establecido. Sin embargo, la recuperación llevará tiempo, quizás 100 años o más, de acuerdo con expertos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA). Pero la recuperación es un objetivo importante y justo, y el pez sierra es uno de los animales más fascinantes que un buzo puede ver en su vida.
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Mire un video de NOAA Fisheries sobre la protección de los peces sierra peine.



© Alert Diver — 3er Trimestre 2017