Brandon Cole: Inmerso en lo Salvaje




Ballenas jorobadas (Megaptera novaengliae) alimentándose en una red de burbujas en las nutritivas aguas de Alaska.

Siempre es interesante ver la evolución de una pasión — como obstáculos geográficos e inspiracionales son superados y se logra una carrera a pesar de en vez de debido a.

Esto fue lo que pensé mientras escuchaba a Brandon Cole, uno de los más destacados fotógrafos de vida marina, describir su infancia, ya que había muy poco en los primeros años de su vida que sugiera el camino en el que se embarcaría.

Hijo de un ingeniero eléctrico que trabajaba en proyectos por todas partes del mundo, Cole se mudó sin descanso por Europa y Asia durante su infancia. Entre todos los cambios, fue el acceso universal a las aventuras de Jacques Cousteau por televisión que lo mantenían equilibrado, si es que los sueños de la vida acuática pueden ser considerados una fuerza equilibrante. No supo cuando ni como, pero sabía que su destino estaba escrito: Haría algo significativo en, sobre o relacionado al océano.


Leones marinos de Steller (Eumetopias jubatus) retozando en British Columbia
Cuando Cole termino la escuela superior su familia se mudó a Spokane, Washington, lejos del mar — y de su sueño. Sin embargo, ya tenía edad suficiente para determinar su propio camino y decidió ir a la Universidad de California, en Santa Bárbara cerca del mar. Allí el olor a sal marina y sonido de las olas revivieron su alma. Como tantos que saben que quieren hacer algo relacionado al océano pero no están seguros qué, se especializó en biología marina, y hasta empezó a trabajar en su doctorado. No obstante, se dio cuenta que una carrera científica tradicional podría atarlo al laboratorio o la oficina y él era una persona que le gusta trabajar en el campo.


Brandon Cole toma fotos sobre/bajo en una poza de marea.

La fotografía no había cruzado su horizonte hasta que un trabajo como investigador submarino lo puso en contacto con el reconocido fotógrafo submarino profesional, Norbert Wu.

Cole trabajaba como buzo investigador en un buque en Channel Islands al sur de California cuando Wu embarcó con la misión de fotografiar galeras. Ver a Wu trabajar y oírlo hablar del negocio de la fotografía submarina, Cole empezó a considerar su potencial. Al segundo año de universidad la fotografía se convirtió en una carrera verosímil. Sin embargo, siendo una persona de naturaleza práctica, Cole hizo, en sus palabra "lo seguro, inteligente y esperado: conseguí un puesto de Ph.D. en Florida State University en Tallahassee." Y luego, casi de inmediato pidió y recibió una misión de investigación en Australia.


Un león marino de California (Zalophus californianus) abre la boca en el Mar de Cortés.
En rumbo al hemisferio sur con la oportunidad de bucear en aguas exóticas, se dio cuenta que necesitaba un sistema de fotografía submarina apropiado. Wu estaba vendiendo uno de sus equipos viejos, una cámara Canon F-1 reflex de una lente con una carcaza Oceanic Hydro 35. Era un equipo "probado, usado y abusado" dice Cole, pero estaba proporcionalmente barata y tenía un record probado de tomar imágenes buenas. Los primeros rollos de fotos no fueron muy buenos (la cámara no le transmitió mágicamente las habilidades de su dueño anterior), así que aprendió de la manera difícil, enseñándose a si mismo a través de "ensayo y muchos errores."

Estaba encaminado en su gran plan, pero la vida tiene una manera de cambiar inesperadamente. Cole estuvo sólo un mes en Australia cuando ocurrió una tragedia familiar y tuvo que volver a casa. Su padre había sido propietario de una tienda de muebles en Spokane Valley, y su madre le preguntó a Cole si quería tomar el control del negocio familiar. Pero no le pareció una carrera y no lo podía reconciliar con su pasión por lo que no aceptó y su madre cerró la tienda. A Cole se le presentó una encrucijada filosófica. ¿Regresaría a Australia a continuar trabajando en su doctorado, o probaría una carrera en fotografía submarina? Como muchos que están apenas empezando tenía poco que perder dándole un intento a la fotografía y en febrero de 1993 oficialmente lanzó su carrera con un viaje auto-financiado a Hawaii y la tarea auto-impuesta de tomar unas fotos que podría vender a una revista de buceo.


Esponjas y kelps alinean el substrato rocoso en la Reserva Marina de Poor Knights in Nueva Zelanda.
Stephen Frink// Esa fue una decisión bastante audaz que tomaste a comienzos de los noventa. Que te hizo pensar que vender fotos a revistas de buceo te resultaría?

Brandon Cole// Había estado siguiendo lo que tú, Marty Snyderman, Rick Frehsee y Wu estaban haciendo, esa fue mi guía para saber que fotografiar y donde vender las fotos. Siempre había sido capaz en el agua, con un conocimiento biológico de la vida marina fundado y buenas relaciones con los animales, pero a decir verdad era más un tipo científico-matemático que un artista creativo. De todas maneras, perseveré y tuve algunos encuentros muy afortunados. Mi primera sesión de fotos realmente productiva fue con un tiburón oceánico de punta blanca agresivo. Intentó morderme, pero mientras me defendía de él con mi cámara logré una imagen dramática de una criatura que pocos habían logrado fotografiar hasta ese momento.


Barracudas (Sphyraena putnamae) girando encima de la Gran Barrera de Coral.

Eso ayudó a darme reconocimiento — al comienzo las revistas buscando cosas gratis, por supuesto, pero la oportunidad de hacer negocios con aquellos dispuestos a pagar llegó poco después. Supe desde el comienzo que si iba a ser respetado como profesional debería ser compensado. Así que ignoré a aquellos que me querían vender la "gloria de ser un fotógrafo publicado" y me concentré en aquellos que reconocieron que tenía que comer, pagar el alquiler, invertir en equipos fotográficos nuevos, y en viajes de buceo para crear nuevas imágenes. No puedo decir que llegaba a ser un plan de negocios, pero fue una dirección.

Por suerte me gradué de la universidad sin deudas, y vendí todo para apoyar a mi fotografía, incluyendo mi motocicleta y carro. Eso financió mis primeros viajes a lo largo de la costa Pacífica desde Baja hasta Alaska. Fue mi época de fideos ramen. Por lo general era sólo yo y mi cámara, aunque a veces me unía a otros fotógrafos para compartir los gastos. Stuart Westmorland y yo trabajamos juntos en las islas San Juan buscando orcas, por ejemplo, y buceamos muchísimo por los pasos correntosos a las afueras de la isla Vancouver. La costa oeste estaba cerca, y me resultaba relativamente poco costosa y familiar, por eso decidí concentrarme en ella primero.


Melissa Cole disfruta un encuentro singular con un pulpo Pacífico gigante.
SF// Cuando pienso en tu fotografía pienso en fotos impresionantes de animales grandes e icónicos como las ballenas y tiburones. Se que también eres hábil fotografiando modelos de buceo y escenarios de arrecifes coralinos, pero los animales grandes parecen haber definido tu carrera. Como sucedió eso?

BC// Mis aguas caseras eran muy fértiles para los animales grandes. Estaba cubriendo sujetos y hábitats que no habían sido documentados en gran medida. En ese momento revistas como Skin Diver estaban invirtiendo en muchas series sobre el Caribe y las Bahamas, pero yo pensé que si seguía fiel a mis raíces y me concentraba en cosas como las ballenas jorobadas, orcas y pulpos gigantes en aguas templadas entonces podría abrirme un mercado especial. Estando basado en el Estado de Washington emprender una expedición al Caribe resultaba costoso, por lo que no lo hice. Fue una combinación de preferencia personal y practicidad que me mantuvieron trabajando cerca de casa en la costa Pacífica, pero fue una función de la riqueza de la vida marina que los animales grandes se volvieron parte de mi repertorio.


Delfines manchados del Atlántico (Stenella frontalis) nadan en las aguas cerca de un banco de arena fuera de West End, Grand Bahama.
Yo podía quedarme sentado en un botecito durante semanas sin fin esperando a que sucedieran las cosas. La determinación y la paciencia fueron mis mas grandes atributos. Uno puede aprender los aspectos técnicos de la fotografía, pero sin paciencia y la disposición a invertir considerable cantidad de tiempo sin resultados garantizados no podría haber capitalizado las oportunidades fotográficas que he tenido durante mi carrera. Las primeras sesiones consistían en seis semanas de rigor auto-financiado y por años mi vida consistía en conseguir suficiente dinero para comprar una bolsa de arroz y gasolina para mi bote. Estaba motivado, pero no por la fama. Quería crear un estilo de vida, a ser suficientemente exitoso que podía ir a donde deseara y fotografiar lo que quisiera.


Una orca (Orcinus orca) salta en las aguas de la costa de Washington.

SF// Como decidías donde querías tomar fotos? Estabas financiando tus propios viajes, así tendrías que sentir confianza de que ibas a tener ganancias con esas fotos.

BC// Siempre he intentado escoger a mis sujetos cuidadosamente. Analizaría el mercado para ver si ya habían demasiadas fotos de un animal específico. Me parecía que habían muchos fotógrafos tomando fotos de los mismos sujetos en los mismos destinos y vendiéndoselas a los mismos clientes. Yo no quería hacer lo mismo, así que mis viajes normalmente eran para sujetos que eran difíciles y remotos, y eso se vuelve caro. Podía gastar $2,000 para ir a un liveaboard donde el acceso es fácil, podía hacer cinco inmersiones al día en un arrecife de Caribe, o podía hacer mi propia cosa: Gastar mucho mas dinero y estar sólo con las ballenas saltando. El último plan, aunque más riesgoso, resonaba más conmigo.

Al final del día lo que me motiva realmente eran los animales. La fuerza motriz durante 20 años de fotografía es estar dentro o sobre el agua con la vida marina. Si pudiera, dejaría los problemas de la cámara de lado y me dedicara simplemente a interactuar con las criaturas del mar. Una vez tuve esta conversación con David Doubilet. Él me estaba contando todo sobre la historia y la ciencia de la fotografía y los días pioneros de la toma de imágenes subacuáticas y le dije que yo soy feliz con sólo estar en el agua apuntando la cámara en la dirección correcta. Nos reímos y acordamos discrepar sobre nuestro enfoque a la fotografía.


Un ballena franca austral (Eubalaena australis) pasa de cerca en la Patagonia.

SF// Tu disciplina casi de monje de los primeros años puede ser más difícil de mantener hoy en día. Estas casado, y si bien yo sé que Melissa frecuentemente viaja contigo, todavía debe ser difícil pasar tanto tiempo fuera de casa como hacías cuando empezaste.

BC// Le he dado todo a esta carrera, y si bien puede ser que no sea sostenible por unos 20 ó 30 años más, particularmente con las dinámicas de mercado actuales, el sólo estar entre lo salvaje me llena de energía y fuerza para seguir. Melissa y yo acabamos de celebrar nuestro 16º aniversario. Yo tomo fotos, y ella es una artista de vida marina talentosa y exitosa. No tenemos niños y ella es muy comprensiva y apoya una carrera que me mantiene fuera de casa 150 días al año.


Salmones rojos (Oncorhynchus nerka) nadan río arriba en British Columbia para desovar.

Mi trabajo es primordialmente editorial. No doy clases, no llevo tours, ni tomo fotos de publicidad. He invertido mucho esfuerzo y dinero para construir una fuerte colección de animales grandes y creo que este es un trabajo importante. Muchos de los arrecifes y hábitats que he fotografiado están en declive, pero no quiero que mi archivo sea sólo de lo que hemos perdido, de "como se venían las cosas antes del Armagedón." Todos nosotros debemos estar ultra preocupados con el mar en los próximos 20 años, el futuro próximo es fundamental. Estamos matando tiburones más allá del punto en que se pueden recuperar y la cadena alimenticia está perdiendo su balance rápidamente. La contaminación, destrucción de hábitat, acidificación de los océanos, apatía humana, codicia y falta de entendimiento asedian a nuestros océanos.

Aunque todavía no tengo un archivo grande de fotos de las cosas malas que los hombres hacen al océano como lo tendría un fotógrafo conservacionista como Brian Skerry, si tengo imágenes que celebran mucho de lo hermoso y majestuoso del océano. Me ha tomado 20 años hacer esta colección, y espero con todo mi ser que las próximas dos décadas de mi vida puedan ser dedicadas a continuar la exploración y documentación del mundo marino.


Un buzo nada a lo largo de una pared incrustada con todo tipo de vida invertebrada, incluyendo anémonas de mar (Metridium senile).

SF// Tu y yo hemos tenidos muchas conversaciones durante los años sobre la tecnología en las herramientas que usamos para capturar imágenes y el negocio de la fotografía submarina. ¿Tienes algunas nuevas revelaciones que compartir?

BC// Siempre estoy pensando en cual será mi próxima actualización de cámara, pero no soy un esclavo a ella. Utilizo tanto Canon como Nikon, y si la tecnología está allí definitivamente experimentaré. Pero en los últimos años he reducido el ritmo en la búsqueda de probarlo todo. Veo menos razón en enfocarme a adquirir tamaños de archivo cada vez más grandes cuando todo nuestro trabajo va online o a los apps de teléfonos y dispositivos móviles. Hay cámaras en el mercado que son de 36 megapíxel y más, pero me pregunto si los lentes están a la altura de esa resolución. Estoy más interesado en los avances de la tecnología de autofocus, rendimiento con alto ISO y rango dinámico extendido. Esos son los tipos de cosas que me van a ayudar a seguir adelante, capturando nuevas, y espero, mejores imágenes.


Un buzo nada sobre un prístino jardín de coral en la Gran Barrera de Coral (Great Barrier Reef ) de Australia.
En cuanto al negocio, a medida que el de rendimiento de megapíxeles aumenta y se vuelve más asequible y la tecnología avanzada se vuelve más accesible a todos, el valor percibido de nuestras fotos ha bajado. Un torrente de imágenes ha saturado el mercado, al parecer sin ningún tipo de previsión por mantener un futuro sostenible para esta profesión. Las agencias de fotos de archivo (stock-photo) están intentando hacer ventas a cualquier costo y esta es una de la principales razones por la que nosotros estamos administrando la mayoría de mis fotos de archivo, y los derechos de autor son 100% manejados, no son libres de derechos (royalties) ni microstock. Yo sé lo que estuvo involucrado en hacer estas imágenes — el costo en tiempo, viaje, equipo fotográfico — y sé lo que los clientes estaban dispuestos a pagar hace apenas unos años. No estoy regalando mi trabajo o vendiéndolo por nada, y aquellos que se respetan a si mismos y su trabajo tampoco deberían hacerlo. Yo creo que la fotografía interesante y creativa todavía puede tener verdadero valor, y estoy dispuesto a defender eso.

La gente me dice que estoy viviendo el sueño, y lo estoy, en parte de todas maneras. Ser mi propio jefe significa que nadie paga mi seguro de salud, y no tengo un paquete de retiro financiado por la compañía. Me encanta hacer fotos, pero esa es la parte fácil. Conscientemente he creado un portafolio diversificado y planifico mis trabajos estratégicamente. Investigo muchísimo, consulto con expertos locales y frecuentemente vuelvo a visitar destinos esperando hacer algo diferente a lo que yo o cualquier otra persona haya hecho antes.


Common dolphins (Delphinus delphis) are reflected in the slick-calm water off the California coast.

SF// Hay alguna imagen en específico que define tu estilo y filosofía de fotografía?

BC// Esa es una pregunta difícil con tantas miles de imágenes, cada una con una historia por detrás de su toma. Pero mi orca submarina es un buen ejemplo de fabricar tu propia buena suerte.

Había intentado capturar orcas bajo el agua de casi todas las maneras imaginables: con polecams, con scuba, usando snorkel — todo. Para esta sesión en particular había estado fuera por 14 días seguidos, pasando 15 horas al día en mi bote. No voy a decir que estaba siendo chasqueado porque había visto ballenas, pero definitivamente no estaba teniendo éxito con las imágenes submarinas. No alcanzaba la foto que tan desesperadamente quería y tan claramente veía en mi mente. Finalmente necesitaba un receso de la frustración y decidí hacer una inmersión de placer en el arrecife para buscar anguilas lobo y fotografiar los kelps. Estaba en mi drysuit, guindado a lo largo del bote y preparándome para el descenso cuando oí el sonido de una ballena exhalando y vi las aletas dorsales altas que caracterizan a las orcas. Estaban cerca y dirigiéndose a mi. No era alocado que se acerquen a mi — las he conocido curiosas sobre los barcos — pero por fin estaba en el agua, en el momento y lugar oportunos con la cámara en la mano.


Un grupo de orcas en tránsito hacen un encuentro muy extraordinario en la costa norte de California.

Pasaron de cerca y logré unas buenas tomas. Estaba preparado, pero también tuve increíble suerte. Es posible que jamás logre repetir esa toma; es muy poco probable que todos los factores necesarios se vuelvan a juntar de esa manera. Para mí, la moraleja de la historia es que hay que tratar cada inmersión, cada expedición como si fuera la última y hacer que cada momento valga. Si alguna vez me rindo en una sesión será de regreso en la oficina, después del hecho, no mientras aún esté en el campo. Para mi la persistencia y la dedicación son tan importantes como las tarjetas de memoria y baterías cargadas. Tal vez lo más importante de todo es la voluntad de realmente sumergirse en lo salvaje.
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© Alert Diver — 3er Trimestre 2012