Bonaire

Bella desde la playa o una embarcación


Bonaire es el mejor destino del Caribe para practicar buceo desde la costa y cuenta con una importante infraestructura, como muelles frente a la mayoría de los hoteles, para satisfacer las necesidades de los buzos.


Los vientos alisios agitaban las páginas de la guía turística que reposaba en mi falda mientras conducíamos nuestra camioneta cargada de tanques hacia el sur camino a nuestro próximo destino. Nos desplazábamos por un camino lleno de baches que estaba repleto de pierdas pintadas de amarillo, cada una con el nombre de un punto de buceo escrito con pintura negra. Las salinas con matices rosados se vislumbraban a medida que nos acercábamos al muelle que estaba por delante.

Debajo de la superficie, entre los icónicos pilares de Salt Pier, la luz del atardecer danzaba sobre las escamas de los inmensos bancos de peces roncadores y pargos. Las barracudas que estaban a la caza permanecieron en la periferia, mientras bajo los pilares centrales encontramos un sinnúmero de criaturas sensacionales: un tortuga descansando, un pez puercoespín y un pulpo que pausó para montar un espectáculo de coloridas luces. Nadamos hacia la costa bajo un manto de nubes rosadas que se habían asentado detrás del muelle y nos sentamos en la playa rocosa para observar la puesta del sol bajo el horizonte.


Salt Pier es un lugar de buceo extraordinario desde cualquier punto de vista y alberga bancos de peces roncadores y muchos peces ángel; asimismo, es muy colorido, con esponjas que crecen sobre el lecho marino y sobre los pilotes.



Si tuviera que imaginar una isla como destino ideal para bucear en el Caribe, hay algunas características importantes que probablemente debería incluir. Primero, la isla debe ser árida de modo tal que la visibilidad no sea degradada por los vertidos de lluvias y ríos. Luego, tiene que estar fuera de la zona de huracanes.

La pequeña isla de Klein Bonaire ofrece coloridos organismos filtradores como esta enorme oreja de elefante en el punto "Just a Nice Dive" (Simplemente un agradable punto de buceo), cuyo nombre es muy apropiado.
Y finalmente, los mejores puntos de buceo estarían en el lado de sotavento protegido. Si tuviera que agregar una característica más como protección, tendría que imaginar una pequeña isla deshabitada con lugares de anidación de tortugas marinas y más puntos de buceo excelentes en la parte de sotavento de la isla más grande. La isla que tiene en mente se parecería mucho a Bonaire.

Cuando los españoles llegaron por primera vez a Aruba, Bonaire y Curaçao en 1499, las llamaron las islas inútiles porque no tenían recursos deseables tales como metales preciosos y abundante agua dulce. No obstante, pronto las islas se hicieron valiosas por sus ricas reservas de sal e importancia estratégica, y en los siglos posteriores cambiaron de manos muchas veces entre los españoles, holandeses e ingleses. Los vestigios de esa historia son visibles aún hoy: el Fuerte Oranje (que se remonta a 1639) así como también barracas de esclavos y reliquias de la época en que la isla era una colonia penal (cuando convictos eran sentenciados al duro trabajo de extracción de sal). Muchas de las especies de ganado que se encontraban en Bonaire, como sus icónicos burros y cabras, fueron importadas por primera vez por los españoles en el siglo 16.

En los últimos 50 años, Bonaire ha tomado importantes medidas para preservar sus arrecifes, lechos de pastos marinos, manglares y lagunas. La costa de la isla, que hoy es un parque nacional marino, es un estrecho arrecife periférico y el hogar de 57 especies de coral blando y pétreo y más de 350 especies registradas de peces, incluso al menos 100 que están en peligro de extinción. Hoy en día Bonaire es sumamente apreciada por los buzos, que allí pueden encontrar muchas de las cosas que aman en los aproximadamente 90 puntos de buceo.


Después de muchas décadas de conservación, los peces, corales, esponjas y otros tipos de vida marina han prosperado.


El sector sur
The Lake, situado hacia el norte de Salt Pier, se extiende a lo largo del icónico arrecife doble de la costa sur. Después de nadar un poco en la superficie, llegamos a la boya de amarre que marcaba el borde del arrecife. The Lake es el hogar de masivos bancos de negritos así como también peces Damisela, lijas de lunares blancos, diversas especies de peces mariposa e incluso algunos calamares de arrecife del Caribe. Nos dirigimos hacia el sur a lo largo de la parte inferior del arrecife, encantados con las morenas que se asomaban desde sus grietas.

El lugar ha recibido su nombre por el "lago" arenoso que se encuentra entre los arrecifes. Cuando nos estábamos acercando a nuestro punto de regreso, descubrimos a una raya jaspeada acurrucada en la arena. Se levantó lentamente, se quitó el camuflaje y sin ningún esfuerzo se deslizó hacia las sombras sobre la proa del Hilma Hooker.


El Hilma Hooker es el naufragio más popular de la isla y su hélice es un ícono que vale la pena fotografiar.
El naufragio es un intrigante lugar de buceo por sí solo; está tumbado sobre el lado de estribor y tiene dos grades bodegas abiertas así como también numerosas escotillas que los buzos de naufragios experimentados pueden explorar. El barco quedó tendido en su ubicación actual después de ser remolcado a Bonaire en 1984 por problemas en el motor. Cuando los funcionarios de aduanas descubrieron unos 11.340 kg (25.000 libras) de marihuana a bordo, la embarcación fue incautada y fondeada en el lugar donde finalmente se hundió debido a su mal estado.

Regresamos por la parte superior del arrecife y cuando me incliné para quitarme las aletas en las aguas superficiales me encontré cara a cara con un pulpo que inspeccionaba afanosamente mi equipo. Después de unos instantes el curioso cefalópodo se desplazó graciosamente por el fondo y se deslizó debajo de una roca.
Punto medio
Petrie's Pillar recibe su nombre por el coral de los pilares, y allí se puede bucear desde una embarcación o desde la costa. Nuestro guía, que había estado buceando en la isla durante 32 años, tenía buen ojo y los conocimientos locales necesarios para divisar a algunos de los habitantes más ocultos del arrecife, incluso varios caballitos de mar metidos entre corales blandos (Plexaura homomalla) entre los 8 y 15 metros (25 y 50 pies) de profundidad.

Vi cómo encontró el primer caballito de mar y comenzó a buscar a su pareja; los caballitos de mar viven en parejas y habitualmente no están a más de unos 3,5 metros (12 pies) uno del otro. Mientras seguíamos avanzando a lo largo del arrecife, un golpecito en los tanques anunció la presencia de unos visitantes en las aguas azules: una pareja de rayas jaspeadas.




Después de regresar de nuestros buceos desde la embarcación aprovechamos la oportunidad para explorar Calabas Reef, el arrecife situado en uno de los centros turísticos de la isla. La entrada en este lugar cuenta con escalones y un asiento para ayudarlo a colocarse las aletas, lo que lo convierte en uno de los ingresos más sencillos de la isla. En el lugar hay varias anclas antiguas, incluso una muy grande que tiene una placa conmemorativa. Un pequeño barco a vela descansa a una profundidad de unos 23 metros (75 pies). Mientras regresábamos a la costa nos encontramos con un banco de calamares, al igual que varios camarones, los habituales tarpones y barracudas y una muchedumbre de pequeños peces tambor punteados.


La presencia de peces ángel entre la protección de los pilotes de Salt Pier es una imagen que resulta muy común.
Esa misma tarde, cargamos nuestro equipo por un camino de ripio y seguimos a unos cangrejos hacia el punto de entrada de Cliff. Tan pronto como nos deslizamos por la pared del arrecife, nos encontramos con varios tarpones grandes, los familiares guardias de los arrecifes de Bonaire, y un elegante pez ángel entre vibrantes esponjas tubo. Después de superar una corriente inusualmente intensa durante nuestro regreso, nos topamos con la piedra conmemorativa del Capitán Don Stewart a "los buzos que partieron antes que nosotros", marcada con una placa y una bandera de buceo. Después de un breve descanso en una tienda de buceo local en Hamlet Oasis, cambiamos los tanques y le pedimos a sus amables empleados que nos dieran consejos sobre dónde debíamos ir a continuación.

Nos sugirieron visitar Bari Reef, donde tuvimos asientos en primera fila para observar las curiosas estrategias de caza del pez trompeta que usa grandes peces herbívoros como los peces loro y las viejas españolas como camuflaje para acechar y tenderles una emboscada a sus presas. Esconderse detrás de estos peces más inocuos permite al pez trompeta quedar a una corta distancia de los desprevenidos peces pequeños. El pez trompeta también emplea otra interesante táctica donde cuelga en dirección vertical en la columna de agua y crea un vacío, mientras succiona pequeñas presas.


Los peces león son invasivos pero elegantes.
Para completar la tarde, nos sumergimos en Yellow Submarine para realizar un buceo durante el crepúsculo repleto de peces león, tarpones que se preparaban para su caza nocturna, peces globo, candiles y montones de nudibranquios. Los tarpones son famosos en la isla como compañeros de buceos nocturnos debido a su hábito de usar las luces de los buzos para cazar. Mientras nos dirigíamos a la costa, satisfechos después de un día de buceo completo, encontramos a una serpiente de mar cerca de una pareja de morenas moteadas que habían anidado en una tubería debajo del muelle. Incluso en las aguas superficiales, la vida marina de Bonaire es abundante.
Camino al norte
A medida que conducíamos hacia el norte el camino se reducía hasta convertirse en una vía de un único carril. Grandes rocas marcaban el borde derecho y la costa caía pronunciadamente hacia la izquierda. Nos detuvimos junto a una choza vacía que se conoce afectuosamente como Witches Hut; bajo la superficie encontramos una colorida pared de arrecife llena de estaciones de limpieza y distintivas zonas de corales. Había guaridas de morenas moteadas, langostas y pulpos entre los parches de coral.




Directamente al norte de Witches Hut (también conocida como Weber's Joy) está 1,000 Steps. Aunque la caminata hasta el lugar consta de sólo 73 pasos, los buzos rápidamente aprenden cómo obtuvo su apodo. Desplazarse por la escalera con un kit completo es un muy buen ejercicio, pero también vale la pena hacer la caminata por la playa rocosa en dirección al agua, donde encontramos a varias tortugas, chapines comunes y bancos de jureles blancos.



En Bonaire, uno se acostumbra rápidamente a ver enormes bancos de peces a los largo de las paredes de arrecife en todos los buceos. La enorme cantidad de peces ofrece oportunidades únicas de observar demostraciones territoriales y otros comportamientos intrigantes. En 1,000 Steps, por ejemplo, descubrimos a dos meros moteados en el medio de una pelea y nos detuvimos para ver cómo se enfrentaban en varios asaltos de boxeo, atacándose uno a otro con la boca abierta y chocando con una fuerza impresionante. Después de un round corto, se separaron, descansaron y luego volvieron a enfrentarse apasionadamente.

Desde 1,000 Steps continuamos avanzando hacia el norte para explorar Karpata, cuyo impresionante terreno ofrece un paisaje de arrecifes montañosos y de gran envergadura con crestas que se extienden hasta una profundidad de unos 40 metros (131 pies), lo que constituye un punto de buceo impresionante por sí solo. Dentro de los primeros 10 minutos del buceo ya habíamos encontrado a una enorme morena que nadaba libremente, varios calamares de arrecife del Caribe y al menos cinco tortugas. Debe tener en cuenta lo siguiente: el camino que conduce a Karpata se convierte en una vía de un solo carril justo al sur del lugar, por lo que debe planificar su ruta de conformidad con ello.





Algo especial
Si se encuentra en la isla unos pocos días tras la luna llena debe bucear en The Lake después de la puesta del sol. Nos unimos a un grupo y nos dirigimos allí para observar cómo desovaba un ostrácodo. Los ostrácodos, que también reciben el nombre de camarones Zonocypretta kalimna, son conocidos por su bioluminiscencia.

Después


de descender y una vez que nos habíamos aclimatado a la oscuridad, nuestro guía nos hizo una seña para que apagáramos las luces. Apenas podíamos ver los contornos del arrecife bajo la luz de la luna menguante. A medida que avanzábamos nadando, podíamos ver pequeños destellos de bioluminiscencia aquí y allá. De vez en cuando nuestro guía pasaba, encendía su luz y alumbraba a su alrededor antes de volver a apagarla rápidamente. A continuación se producirían pequeñas estallidos de bioluminiscencia.

Pronto pude ver cómo cada pieza de un brillante zigzag bioluminiscente de color azul se conectaba frente a mis ojos. Unos instantes más tarde el lugar explotó en un increíble remolino bioluminiscente. Durante los siguientes 20 minutos, nadé por una galaxia subacuática, mientras presenciaba un cortejo bioluminiscente diferente a cualquier otro evento de desove que había experimentado.

Estos destellos, remolinos, zigzags y patrones lineales de luz son producidos por ostrácodos ciprínidos machos. Los nítidos patrones son característicos de especies individuales y son liberados sobre microhábitats únicos que atraen a parejas. A medida que los últimos parpadeos se desvanecían en la oscuridad, de mala gana encendí mi luz para nadar de regreso a la costa.



Durante nuestro último día de buceo hicimos un último viaje a Salt Pier. Mi diario está repleto de notas sobre cosas que debo hacer la próxima vez: el Parque nacional de Washington Slagbaai y sus puntos de buceo, el buceo fluorescente, el santuario de flamencos y más visitas a la fantástica pequeña tienda de "gelato". Entre los pilares de este icónico lugar, me despedí del paraíso de los buzos.
Cómo bucear en este lugar
Condiciones: hay lugares para todos los niveles de buceo. Algunos ofrecen entradas más complicadas con puntos de apoyo rocosos, erizos de mar y oleaje. Se recomienda el uso de botas gruesas; no se permite utilizar guantes. La visibilidad promedio es de 18 a 30 metros (60 a 100 pies). Algunas entradas desde la costa pueden ser difíciles, pero el buceo es muy accesible. Los extremos norte, sur y este de Bonaire pueden presentar corrientes fuertes e impredecibles que pueden resultar físicamente exigentes y tal vez sea necesario contar con una capacitación avanzada. Para bucear en el extremo este de la isla se recomienda enfáticamente contar con la compañía de un guía. Las temperaturas del agua oscilan entre los 25 y 26°C (78 y 80°F) de diciembre a marzo y entre los 27 y 29°C (81 y 84°F) de abril a noviembre. La temperatura promedio del aire es de 29°C (84°F) todo el año.

Más información: cada buzo debe pagar 25 dólares estadounidenses a STINAPA (www.stinapa.org), la Fundación de Parques Nacionales de Bonaire, para obtener etiquetas de los parques marinos. Visite la oficina de turismo para obtener un mapa de los puntos de buceo de la isla. Antes de ir, tal vez desee adquirir Bonaire: Shore Diving Made Easy (Bonaire: buceo desde la costa de forma más fácil) de Susan Porter y Dive Guide Bonaire (Guía de buceo de Bonaire) de Marloes Otten para obtener información acerca del acceso a los lugares, la vida marina común, las entradas desde la costa y las corrientes. Alquilar un vehículo equipado para bucear es indispensable para desplazarse por la isla. La mayoría de los operadores ofrece buceos desde embarcaciones y tanques ilimitados para bucear desde la costa.


Klein Bonaire es visitada con frecuencia por barcos chárter para la práctica de snorkeling debido a sus arrecifes de coral superficiales y una espectacular claridad del agua.


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¿Quiere obtener más información sobre la bella Bonaire? Vea más de todo lo que la isla tiene para ofrecer en la galería de fotos complementaria de Stephen Frink.

© Alert Diver — 2do Trimestre 2015