Barotrauma en Bonaire







El buzo
En un viaje reciente a Bonaire con su club de buceo, Rick (un seudónimo) estaba terminando su cuarto buceo del día, que era el 14to en una serie de tres días y el número 145 de toda su vida. Rick, que había recibido su certificación unos dos años atrás, tenía 38 años de edad y gozaba de buena salud sin ningún historial médico importante salvo por lo que él describe como "asma de atleta" cuando era niño.
El incidente
Antes de comenzar su tercer buceo del día, Rick sintió presión en el pecho. No le dio importancia y lo atribuyó al hecho de que había comido restos de pizza en el almuerzo e incluso mencionó que debía tomar algún antiácido. La molestia en el pecho desapareció durante el viaje en barco al punto de buceo, por lo que siguió adelante con el buceo, donde descendió a una profundidad máxima de unos 14 metros (45 pies). Durante el buceo tomó una gran cantidad de fotos y de vez en cuando se daba vuelta para ver dentro del arrecife. Tras salir a la superficie después del siguiente buceo, Rick abordó el barco e inmediatamente observó un cambio en su voz, dolor de garganta y una sensación crepitante debajo de la piel alrededor de su cuello.

Cuando Rick estaba realizando el segundo buceo de su certificación de buzo de naufragios un año antes, salió a la superficie completamente exhausto con una sensación de quemazón en la garganta. Después de quitarse en equipo observó un cambio en su voz y lo que él describe como agua debajo de la piel alrededor del cuello. Otros miembros de su grupo subestimaron sus síntomas y pensaron que se trataba de gas en malas condiciones o agua en los oídos. Esa noche tomó un analgésico de venta libre y Benadryl y se acostó temprano. A la mañana siguiente todos los síntomas habían desaparecido y realizó los dos últimos buceos de la certificación sin problemas.
El diagnóstico
El médico del hospital local de Bonaire le realizó a Rick un examen neurológico completo y le diagnosticó un barotrauma pulmonar (lesión por presión en los pulmones) y un enfisema subcutáneo (aire debajo de la piel). La radiografía de tórax no mostraba nada que resultara llamativo.


El médico tratante no observó ninguna complicación aparte del enfisema subcutáneo en el cuello, que no afectó la vía aérea, por lo que le administró oxígeno de alto flujo y permitió que Rick regresara al centro turístico donde se estaba hospedando. Una tomografía computada que se realizó al día siguiente reveló la presencia de abundante aire a nivel del mediastino (alrededor del corazón y los pulmones) y en el cuello. También mostró al menos dos grandes bullas (bolsas quísticas de aire) en las regiones apicales de los pulmones. Rick regresó al hospital todos los días para que los médicos pudieran controlar su progreso.

Dado el riesgo de sufrir un neumotórax durante un viaje en avión, Rick fue internado en el hospital dos días después del incidente para suministrarle oxígeno al 100 por ciento durante seis horas. El médico tomó esas agresivas medidas para acelerar la recuperación de Rick y permitirle que volara a casa con su grupo. Una tomografía computada de seguimiento que se realizó tres días después del incidente (y un día antes de su partida programada) mostró las mismas ampollas que antes pero una cantidad de aire extraalveolar muy menor en el mediastino. Después de consultar a especialistas en medicina pulmonar tanto a nivel local como en los Estados Unidos, el médico tratante autorizó a Rick a volar a casa con su grupo.
Debate
El barotrauma pulmonar normalmente se produce al final de un buceo cuando el gas atrapado causa la expansión de los alvéolos (sacos de aire en los pulmones) durante el ascenso y finalmente su ruptura si la exhalación normal se ve afectada por una apnea o un problema pulmonar. El gas de un pulmón que se rompe puede escaparse hacia uno o más de los cuatro lugares que se especifican a continuación:
  1. El área alrededor del corazón (neumomediastino, también conocido como enfisema mediastinal)
  2. El espacio pleural entre los pulmones y la pared torácica (neumotórax)
  3. El torrente sanguíneo (embolismo arterial gaseoso [EAG])
  4. Debajo de la piel alrededor de la parte superior del pecho y el cuello (enfisema subcutáneo)

El riesgo de barotrauma pulmonar es mayor en las personas que tienen ampollas en los pulmones. Las ampollas son sacos de aire anormales similares a un globo que normalmente son causadas por una inflamación, lo que destruye las delgadas paredes que separan los alvéolos. Si bien esto es común en los fumadores, también se han observado en aquellas personas que no lo son. Las ampollas liberan aire lentamente por causa de su delgada pared no elástica. Al exhalar durante el ascenso, la presión puede aumentar y provocar la ruptura.

Las personas que tienen ampollas también están en riesgo de sufrir un neumotórax espontáneo (pulmón colapsado). Las personas con un historial de neumotórax espontáneo quedan automáticamente inhabilitadas para bucear debido al alto riesgo de sufrir un barotrauma pulmonar. Hay un consenso entre los médicos expertos en medicina de buceo en cuanto a que, a pesar de la apariencia de pulmones normales mediante pruebas o imágenes, una persona con un historial de neumotórax espontáneo no debe bucear bajo ninguna circunstancia.




El barotrauma pulmonar de Rick se manifestó como un neumomediastino. El síntoma principal es un dolor subesternal o presión en el pecho. Esto es probablemente lo que Rick sentía antes de su tercer buceo. En ocasiones un buzo puede experimentar un dolor agudo en los hombros, la espalda o el cuello que puede empeorar al respirar a grandes profundidades, al tragar, al mover el cuello o el tronco, al toser o al acostarse. Los cambios en la voz, como la voz del "pato Donald" que se obtiene al respirar helio, también son comunes. La sensación que Rick describió bajo la piel alrededor del cuello se conoce como crepitación subcutánea. El aire quedó atrapado debajo de la piel cuando escapó de la cavidad torácica hacia los tejidos blandos del cuello.

La apnea, un ascenso rápido y algunas enfermedades pulmonares pueden causar un barotrauma pulmonar, cuyo riesgo aumenta con las enfermedades pulmonares como el asma (si no se medica correctamente) a causa del riesgo de sufrir un broncoespasmo o una obstrucción de las vías respiratorias. La cicatrización o inflamación de los pulmones causada por sarcoidosis o fibrosis intersticial impide que se produzca un buen intercambio de gases y aumenta el riesgo de barotrauma pulmonar. Además, las personas que anteriormente experimentaron un neumotórax espontáneo o un neumomediastino tienen un mayor riesgo. En general, se aconseja a las personas con condiciones pulmonares que pueden aumentar el riesgo de sufrir un barotrauma pulmonar que eviten la práctica de buceo. Para aquellas personas con enfermedades pulmonares subyacentes, el riesgo de barotrauma pulmonar aumenta con los ascensos rápidos, especialmente a medida que se acercan a la superficie, donde los cambios de presión relativa son mayores.

Médicos expertos en medicina de buceo han recomendado que todas aquellas personas que hayan experimentado un barotrauma pulmonar se sometan a una evaluación apropiada antes de volver a practicar buceo. Lamentablemente, Rick no reconoció sus síntomas durante los buceos de entrenamiento un año antes como indicadores de un enfisema subcutáneo, por lo que siguió buceando sin consultar a un médico. Afortunadamente para Rick, sí reconoció los síntomas después del segundo suceso y recibió un tratamiento apropiado.

Desde entonces, Rick ha vuelto a bucear después de dos exitosas cirugías para solucionar el problema de las ampollas.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2015