Baroparesia facial

Investigadores y personal médico de DAN® responden a sus preguntas sobre medicina de buceo.




Entiendo que el embolismo arterial gaseoso (EAG) puede manifestarse como un accidente cerebrovascular, con parálisis facial y problemas cognitivos. Tiene sentido afirmar que las burbujas presentes en el cerebro podrían causar dichos síntomas graves, pero también he oído hablar de una parálisis facial como consecuencia de accidentes de buceo mucho menos graves. ¿Cómo podría suceder esto?

Este fenómeno está ilustrado por un caso reciente que involucra a un hombre de 46 años de edad en la isla de Ambon, Indonesia. El buzo estaba realizando buceos repetitivos en el transcurso de varios días con aire enriquecido Nitrox al 32 por ciento. Los días de buceo recientes habían incluido buceos a una profundidad de 15 a 27 metros (50 a 90 pies) con una duración de 60 a 90 minutos. Normalmente, realizaba dos o tres buceos por día. Durante el cuarto día de buceo, llevó a cabo un buceo a 28 metros (93 pies) con un tiempo de buceo total de 51 minutos y luego, tras un intervalo de superficie de cinco horas, realizó un segundo buceo a 15 metros (50 pies) durante 41 minutos.

Diez minutos después de salir a la superficie al finalizar este segundo buceo, experimentó debilidad en el lado izquierdo de la cara y una contractura en la mano izquierda. También describió una sensación de "entumecimiento" o "engrosamiento" en su lengua. Después de hacerle más preguntas, el buzo manifestó que había experimentado un bloqueo reverso del oído más temprano ese mismo día. Inmediatamente se le administró oxígeno mediante una máscara en la embarcación de buceo.

De casualidad, había un neurólogo presente en la embarcación que realizó una evaluación médica. El médico comprobó que la debilidad del músculo facial izquierdo había comprometido la frente así como también la parte inferior de la cara. Todos los síntomas del buzo, con excepción de la sensación de "engrosamiento" en la lengua, desaparecieron dentro de los 30 minutos tras respirar oxígeno al 100 por ciento. Por causa de estos síntomas y el historial de buceo de varios días, a los miembros del personal de buceo les preocupaba que se tratara de una enfermedad disbárica (ED) y recomendaron un examen realizado por un médico capacitado en medicina de buceo.

El diagnóstico diferencial en este caso abarca muchas afecciones que están relacionadas con el buceo y muchas que no lo están. Como consecuencia del historial de buceo de varios días y la rápida aparición de los síntomas, es verdaderamente prudente considerar la existencia de una ED. Sin embargo, la distribución anatómica y el tipo de síntomas no son típicos de la enfermedad por descompresión (EDC) y sin un ascenso rápido o no controlado la aparición de un EAG es poco probable. Las posibles afecciones no relacionadas con el buceo incluyen un accidente cerebrovascular (ACV) y un accidente isquémico transitorio (AIT), que se conocen comúnmente como apoplejía y mini apoplejía, respectivamente. No obstante, estas condiciones probablemente no presentarían debilidad y parálisis en el área de la frente. También puede haber lo que se conoce como una "parálisis de Bell", y una EDC en el oído interno, pero el historial de un bloqueo reverso del oído en ese mismo lado en combinación con la distribución de la parálisis facial llevan a sospechar de la existencia de otra enfermedad de buceo sobre la que se habla con mucho menos frecuencia.

La baroparesia, o baroparesis facial, que también se conoce como parálisis facial alternobárica, es lo que denominaríamos una neuropraxia isquémica (una parálisis transitoria) del VII nervio craneal (el nervio facial). Es causada por una función tubaria deficiente que da lugar a una sobrepresurización persistente del oído medio tras una reducción de la presión ambiental, es decir, un ascenso. En la mayoría de las personas una sección del nervio facial atraviesa el oído medio por un conducto óseo; pero en algunas personas, una pequeña parte del nervio ingresa en la cavidad del oído medio sin esa protección ósea y queda expuesto a las variaciones de presión del mismo. Como resultado de ello, la sobrepresurización en el oído medio puede provocar una compresión del mismo, lo que puede producir una reducción localizada del flujo sanguíneo en esa parte expuesta del nervio. Si la reducción del flujo sanguíneo es significativa o persistente, el nervio puede sufrir una isquemia. Como resultado de esta isquemia, las funciones motora y sensorial del nervio facial se inhiben. El séptimo nervio craneal controla los músculos de la expresión facial y transmite la sensibilidad gustativa de parte de la lengua. Una valoración de esta anatomía y la función del nervio junto con una cuidadosa consideración de los síntomas y el historial de buceo facilitan el diagnóstico de esta condición.

La baroparesis facial no es una ED. Por lo tanto, la terapia con oxígeno en cámara hiperbárica no está indicada. De hecho, el tratamiento en una cámara hiperbárica puede exacerbar aún más la isquemia y los síntomas. En cambio, se recomienda realizar un tratamiento conservador y un seguimiento con un especialista en medicina de buceo o un otorrinolaringólogo (médico experto en oídos, nariz y garganta). Si los síntomas persisten, el médico tratante puede optar por llevar a cabo una miringotomía (perforación quirúrgica del tímpano) para descomprimir el oído medio. Para impedir esta condición, evite bucear cuando esté congestionado y compense pronto y con frecuencia. Por último, tenga presente que no todos los problemas médicos que se observan en los entornos de buceo derivan de una ED.

— Derek B. Covington, M.D., y Tony Bielawski, M.D.


¿Podrían enviarme información sobre cámaras hiperbáricas en el área donde practicaré buceo el próximo fin de semana?

En general, DAN® no proporciona información sobre cámaras hiperbáricas locales al público de buceo deportivo en situaciones que no suponen una emergencia. Existen dos motivos principales para ello. Primero, las cámaras con frecuencia cambian


su disponibilidad o están fuera de servicio por determinados períodos y sería imposible mantener informados a los buzos acerca de estos cambios si distribuyéramos información de contacto de las cámaras. Se han registrado casos donde los buzos se han esforzado enormemente por llegar a una cámara y la han encontrado cerrada o disponible sólo para pacientes, no buzos, que deben recibir un tratamiento de heridas. Por desgracia, si bien existen más de 1.600 centros de tratamiento hiperbárico en los Estados Unidos, menos de 130 ofrecen tratamientos a buzos. El resto son principalmente centros de tratamiento de heridas que no suponen una emergencia.

Segundo, y quizás lo más importante, un buzo accidentado siempre debe ser trasladado al departamento de emergencias del hospital más cercano. En casos graves, se debe llamar al 911. Una vez en la sala de emergencias, el buzo puede recibir oxígeno, líquido conforme sea necesario, atención de emergencia, un examen neurológico y un examen exhaustivo por parte de un médico para descartar otras causas posibles de los síntomas. El personal del departamento de emergencias con frecuencia se pone en contacto con DAN para determinar cuál es la atención adecuada, incluso el centro con cámara hiperbárica más cercano disponible en el momento de la llamada, de ser necesario. El acceso a un centro de tratamiento en cámara hiperbárica siempre se tiene a través de un departamento de emergencias, especialmente después del horario normal de atención al público. Incluso las cámaras que atienden las 24 horas, los 365 días del año, no cuentan con personal después del horario de atención al público hasta que se les informa sobre una emergencia.

Un error común es creer que todas las emergencias de buceo requieren un tratamiento en cámara hiperbárica. En el caso de las lesiones por expansión pulmonar, lo que incluye barotrauma pulmonar, neumotórax (pulmón colapsado) y enfisema mediastinal (aire bajo la piel), el tratamiento en cámara hiperbárica está contraindicado.

La línea de emergencias de DAN está disponible las 24 horas del día, los 365 días del año, tanto para miembros de DAN como para aquellos individuos que no son miembros. Comuníquese con nosotros al +1-919-684-9111 en el momento de la emergencia y le brindaremos la información más actualizada correspondiente a la cámara que resulte más apropiada para usted.

— Frances Smith, MS, EMT-P, DMT





¿Cuál es el pensamiento actual con respecto a la práctica de buceo con aire comprimido y buceo en apnea en un mismo día?

Practicar buceo en apnea antes de bucear con aire comprimido sólo puede generar una leve preocupación. El estrés de la compensación reiterada del oído medio puede dificultar cualquier esfuerzo posterior. El buceo en apnea cada vez más profundo o agresivo requiere intervalos de superficie progresivamente más largos antes de bucear con aire comprimido. Por ejemplo, los efectos de la descompresión de unos pocos buceos en apnea relajados a una profundidad que oscile entre los 12 y 15 metros (40 y 50 pies) antes de bucear con aire comprimido son probablemente mínimos si se realiza un intervalo de superficie de 15 a 30 minutos antes de iniciar el buceo con aire. Tras una mayor cantidad de buceos en apnea, o buceos más profundos, se debe realizar un intervalo de superficie más largo que aumente junto con la intensidad, pero no contamos con datos como para hacer recomendaciones específicas.

Practicar buceo en apnea después de bucear con aire comprimido es motivo de mayor preocupación; requiere una consideración de la carga de gas inerte existente, la intensidad del ejercicio realizado durante el buceo en apnea y la profundidad de dicho buceo. El objetivo es reducir la formación de burbujas y la posible migración de burbujas hacia la circulación sistémica.

Incluso practicar buceo en apnea a escasa profundidad después de bucear con aire comprimido es un problema por la carga de gas inerte del buzo. La principal preocupación no son las cargas de gas adicionales que puede producir el buceo en apnea sino la derivación pulmonar (shunting) que puede producirse con el ejercicio. Cualquier burbuja presente después de un buceo con aire comprimido puede ser impulsada hacia los pulmones a una velocidad mucho mayor a causa de la actividad física. (La actividad física también puede aumentar la carga de burbujas).

Resulta razonable recomendar a los buzos que no combinen un buceo en apnea y un buceo con aire comprimido significativos en un mismo día. Entiendo que la palabra "significativos" puede ser vaga, pero es probablemente necesaria dada la amplia variedad de capacidad y actividad posible. No me preocuparía por un buceo en apnea casual después de un buceo con aire comprimido de 30 minutos a una profundidad máxima de 12 metros (40 pies) porque el riesgo de que se forme una cantidad considerable de burbujas es muy bajo. Pero aun así sería aconsejable mantener un nivel bajo de esfuerzo físico durante el buceo en apnea.

Cuanto mayor sea la profundidad del buceo en apnea y mayor sea la intensidad del ejercicio, mayor será la demora recomendada después de un buceo con aire comprimido. El problema principal es que la formación de burbujas es más probable después de un estrés descompresivo significativo. Como regla general aproximada, cuando un buceo con aire comprimido se acerca a la mitad del límite de no descompresión de la Marina de los Estados Unidos, el estrés del buceo en apnea posterior a un buceo con aire se vuelve una preocupación cada vez mayor.

Si la actividad en apnea tiene lugar en la zona de "snorkeling" (es decir, con desplazamientos verticales que no superen ampliamente el doble de la longitud del cuerpo) y es relajada, yo no me preocuparía en lo más mínimo. Sin embargo, la parte "relajada" es subjetiva, por lo que se debe ser sumamente cuidadoso. El riesgo para las profundidades superiores a los 15 metros (50 pies) aumenta antes y después del buceo con aire comprimido: antes, por el posible esfuerzo y los potenciales problemas de estrés del oído medio, y después, por el esfuerzo, la derivación y, en aumento en función de la profundidad, la carga de gas directa del buceo en apnea. Las profundidades cada vez mayores requieren intervalos de superficie antes del buceo cada vez más largos.

Finalmente, existe un riesgo teórico que debe controlarse con intervalos de superficie conservadores y los niveles de esfuerzo más bajos posibles. Existen muy pocos datos de resultado, pero eso no debe desalentar la práctica inteligente. Realizar un buceo en apnea realmente relajado y a escasa profundidad antes de bucear con aire comprimido probablemente tenga consecuencias insignificantes, siempre que se lleve a cabo un intervalo de superficie modesto y que la compensación durante el buceo subsiguiente no se vea comprometida. Pero incluso el buceo en apnea relajado y a escasa profundidad después de bucear con aire comprimido debe demorarse aunque sólo sea por extremo cuidado. Puede ser más conveniente realizar un buceo en apnea más agresivo al día siguiente. El potencial resultado negativo simplemente no vale la pena.

— Neal W. Pollock, Ph.D.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2016