Ballenas jorobadas: Tonga y el Banco de la Plata




La actividad en la superficie, como este salto sobre el agua, es una imagen muy común en el Banco de la Plata
durante la migración de las ballenas.


Aunque están sumamente alejados, tanto el Reino de Tonga en el Pacífico Sur como el Banco de la Plata cerca de la República Dominicana ofrecen encuentros íntimos con las majestuosas ballenas jorobadas.
Las ballenas jorobadas del Banco de la Plata
Por Stephen Frink

El psicólogo B. F. Skinner, en sus experimentos de acondicionamiento operantes, descubrió que las palomas realizan tareas durante períodos más largos si las recompensas se proporcionan en intervalos aleatorios, sin previsibilidad alguna. Sugirió que los "refuerzos intermitentes" generaban un comportamiento que era más difícil de eliminar.

Ahora, imagine que reemplazamos a las palomas de Skinner y los gránulos de alimento por encuentros de personas practicando snorkeling y ballenas jorobadas. Estar en el agua con una ballena jorobada salvaje es el tipo de experiencia que las personas buscan repetir con mucho esfuerzo. Una semana en busca de encuentros con estos animales puede sólo producir unos pocos sucesos y la probabilidad de encontrar una ballena dispuesta es intermitente y no necesariamente alta; pero la recompensa es importante. Hay muy pocos encuentros en el agua que resultan tan inspiradores como quedar cara a cara con una ballena de 15 metros (50 pies), especialmente si está acompañada por un recién nacido de 3,5 metros (12 pies) de largo y unos 545 kg (1.200 libras). Una cantidad cada vez mayor de amantes de las ballenas reiteradamente organizan expediciones a los rincones lejanos del mundo con la esperanza de tener encuentros significativos con estos carismáticos mamíferos.

Para los norteamericanos, el Banco de la Plata en la República Dominicana es un destino para vivir encuentros cercanos e íntimos con ballenas jorobadas que está mucho más cerca y es menos costoso que Tonga o la Polinesia Francesa. Tonga está a aproximadamente 805 km (500 millas) al oeste-noroeste de Suva, Fiyi, que supone un vuelo de 11 horas y media de Los Ángeles a Fiyi y otros 90 minutos a Tonga. Compare eso con el vuelo de dos horas sin escalas de Miami a Puerto Plata, República Dominicana (el puerto de partida de los viajes en embarcaciones de vida a bordo al Banco de la Plata) y comprenderá el ahorro de tiempo que supone la búsqueda de encuentros con ballenas jorobadas.

Otras diferencias entre Tonga y el Banco de la Plata incluyen la claridad del agua y la manera en que se diseñan los encuentros con ballenas (ampliaremos el tema más adelante). Tonga tiene una visibilidad espectacular, normalmente de 30 a 36 metros (100 a 120 pies); la visibilidad en el Banco de la Plata por lo general es de alrededor de la mitad. Pero las similitudes que vinculan a ambos lugares son los espectaculares encuentros con ballenas y la posibilidad de acercarse a ellas en el agua.

El Santuario para los Mamíferos Marinos de la República Dominicana
En 1986, el gobierno dominicano designó el Banco de la Plata como el primer santuario del mundo para mamíferos marinos y en 1996 el gobierno expandió el área protegida a 50.344 km cuadrados (19.438 millas cuadradas), lo que incluye el cercano Banco de Navidad, el Banco de Pañuelo Blanco y la bahía de Samaná cerca de la costa este de la República Dominicana.

Hay tres empresas de buceo que operan en el Banco de la Plata (en virtud de los permisos otorgados por el gobierno dominicano): Aggressor Fleet, a bordo del Turks & Caicos Aggressor II; Aquatic Adventures, a bordo del Turks & Caicos Explorer II; y Conscious Breath Adventures, a bordo del Belize Sun Dancer II. Cada embarcación hace 10 excursiones por temporada, cada una de sábado a sábado a partir de la última semana de enero y hasta la primera semana de abril. Cada barco tiene una capacidad máxima de 18 pasajeros, por lo que cada año no más de 540 personas que hacen snorkeling tienen la posibilidad de ver una población de ballenas que puede superar los 6.000 ejemplares.

Una población de este gran tamaño de ballenas residentes temporalmente da la impresión de que los espiráculos salpicarían el paisaje marino en todas direcciones, pero la realidad es que no están necesariamente todas allí al mismo tiempo y el Banco de la Plata es bastante grande con una superficie de 2330 km cuadrados (900 millas cuadradas). Durante la semana de su visita verá una gran cantidad de ballenas, pero los avistamientos estarán repartidos. Algunos días es posible que vea mucha acción en la superficie, mientras que en otros momentos tal vez transcurran horas entre un avistamiento y otro. Pero las ballenas están allí, y hay muchas, y está permitido nadar con ellas. Y esa es una justificación suficiente para realizar un viaje al Banco de la Plata durante la temporada de ballenas.



El Banco de la Plata es una meseta de piedra caliza sumergida en el océano Atlántico Norte situada entre la República Dominicana y la Isla Gran Turca. Las profundidades son de un promedio de 18 a 30 metros (60 a 100 pies), que es por lo que las ballenas van allí. Las aguas circundantes son profundas, pero las aguas cálidas y superficiales de este lugar brindan protección. Durante el tiempo que pasan en el Banco de la Plata, las hembras preñadas paren a sus crías y aquellas que están en celo se aparean. Los niveles de testosterona en los machos se encuentran en su punto más alto y la competencia por las hembras dispuestas a aparearse produce una actividad asombrosa en las aguas superficiales: salidas a la superficie, golpes en el agua con la cola y las aletas y giros con la cola en grupos alborotados.


Estas ballenas se han acostumbrado a tener pequeños botes inflables a su alrededor; es posible que las ballenas adultas hayan nacido aquí y que hayan regresado cada año desde entonces. Sin embargo, tal vez exageremos al decir que se han vuelto insensibles a los nadadores presentes en el agua, porque la proximidad no está garantizada. Pero una ballena dispuesta puede proporcionar una experiencia inolvidable, y aquí hay más posibilidades de lograrlo que en cualquier otro lugar del planeta.

En el banco
Nuestro viaje comenzó con un cruce relativamente tranquilo. Dejamos el Ocean World Marina en Puerto Plata a medianoche y nos despertamos a la mañana con chorros y salidas a la superficie en el horizonte cercano a medida que ingresábamos en las aguas protegidas del Banco de la Plata. No todos los cruces se desarrollan suavemente, por lo que aquellas personas propensas a los mareos deben considerar el uso de un parche de escopolamina o algún tratamiento similar. Ya había visitado el Banco de la Plata en dos oportunidades, pero eso había tenido lugar hacía más de una década, por lo que me sorprendí cuando los instrumentos de la cámara del timonel mostraron una temperatura del agua de 28°C (82°F); yo recordaba que en el pasado las temperaturas habían estado entre los 21 y los 24°C (70 y 75°F).

Esta temperatura hizo que el tiempo que pasamos en el agua fuera sumamente agradable, pero para una ballena jorobada que acababa de acumular grasa en la región antártica para prepararse para pasar un tiempo sin alimento en el Banco de la Plata (aquí se concentran en la procreación y el entrenamiento de las crías) es posible que esa temporada haya sido un poco cálida. Pero tuvimos muchos encuentros con ballenas que estuvieron llenos de energía; si las ballenas tenían calor, no manifestaron ningún tipo de queja.

La tripulación nos informó detalladamente sobre los protocolos para la interacción con ballenas, a la que definieron como "cariñosos encuentros dentro del agua". No se permite bucear con aire comprimido; los buzos sólo utilizan una máscara, un snorkel y aletas. Nos aconsejaron no nadar enérgicamente en dirección a las ballenas sino permitir que ellas se acercaran a nuestro grupo en la superficie. Al ingresar al agua de manera silenciosa y flotar tranquilamente como un grupo, los participantes minimizan la perturbación hacia las ballenas y permiten que los animales decidan si desean acercarse o no. Se trata de un encuentro en su entorno y según sus condiciones. No obstante, los años de experiencia en la observación de los guías no deben subestimarse. Tienen un agudo sentido de qué ballenas son más propensas a aceptar los encuentros dentro del agua así como también cuándo los buzos deben ingresar al agua para maximizar las probabilidades de lograr dichos encuentros.


Es muy raro ver a una ballena acercarse tanto a la lancha como para que el toldo de la embarcación proyecte una sombra sobre la cola de la ballena, pero eso fue lo que sucedió durante este encuentro que se produce una sola vez en la vida.
Tuvimos varios encuentros muy productivos en el agua e incluso más en la superficie. El momento más mágico fue con una joven ballena macho a la que apodaron Bart. Nos topamos con él mientras estaba de cabeza, con las aletas de la cola suspendidas en el aire. Navegamos lentamente y luego apagamos los motores. Bart parecía impávido ante nuestra proximidad; nadaba alrededor de nuestra embarcación, mientras daba brincos para tener una mejor vista y luego se puso de cabeza algunas veces más y nos permitió capturar todas las imágenes de las aletas de su cola que quisiéramos. Los guías finalmente decidieron que debíamos intentar ingresar al agua, pero a pesar de nuestra sigilosa entrada Bart no estaba interesado en pasar el rato con nosotros en el agua, un comportamiento típico de estos animales. Algunas ballenas parecen estar interesadas en las personas que hacen snorkeling y otras prefieren tomar distancia. Pero una vez que regresamos al barco Bart volvió a nadar a nuestro alrededor, haciendo círculos, girando y poniéndose de cabeza muy cerca durante casi dos horas. Tengo una foto de sus inmensas aletas de la cola con percebes incrustados tan cerca de la embarcación que la mitad de la cola está cubierta por la sombra del techo del barco. Es aún más notable que durante esas dos horas los motores nunca estuvieron en marcha; la actividad fue completamente incitada por Bart. Ese fue uno de esos días muy especiales en el mar que no uno nunca olvida.

A medida que transcurrió la semana tuvimos interacciones con adultos que dormían así como también con madres y sus crías. El más extraordinario de nuestros encuentros en el agua fue con una madre que estaba con una escolta y una pequeña cría, de unos 8 metros (25 pies) de largo, que acariciaba la barbilla de su madre con el hocico reiteradamente. Una pareja de vigorosos bailarines le brindó a otro grupo de nadadores una breve pero emocionante demostración de sus habilidades. Un día había muy poca acción, pero al lanzar el hidrófono al agua nos sorprendimos al oír a una ballena que cantaba, aparentemente justo debajo de nosotros en el fondo.


Las crías de ballena son muy curiosas y tienen que respirar con más frecuencia que sus madres, por lo que es
más común encontrarlas cerca de la superficie.


Esa semana algunos de los huéspedes se dieron el lujo de disfrutar de una de las mejores demostraciones de saltos sobre el agua que pueda recordar, con una madre y una cría que realizaron una increíble representación. La cría saltó sobre el agua más de 50 veces y la madre 10. Desde luego, yo me encontraba en el otro bote en ese momento, así que en toda la semana no pude obtener ni una sola imagen de un salto sobre el agua, pero estaba cautivado por las imágenes del encuentro que capturaron mis amigos.

Sus fotos fueron mi refuerzo intermitente, lo que provocó en mí un comportamiento que no deseo abandonar. Aún podremos disfrutar de muchos más encuentros con ballenas, bajo sus condiciones, en el Banco de la Plata. Ya he hecho las reservas pertinentes para regresar en un barco chárter en 2017.

Nota: Queremos agradecer especialmente al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales por permitirnos fotografiar ballenas jorobadas en el Banco de la Plata, que es parte del Santuario para los Mamíferos Marinos de la República Dominicana.
El ojo del espectador: las ballenas jorobadas de Tonga
Por Douglas David Seifert

El contacto visual quizás es el indicador más real de un encuentro genuino con la naturaleza. El momento en que las miradas de dos especies diferentes se encuentran y se contemplan, se produce un reconocimientos de un compañero de viaje en este planeta, una sensación que va más allá de la simple observación. Para mí, la oportunidad de mirar a una ballena a los ojos, que se produce en gran parte a discreción de la criatura, siempre me ha parecido la única forma verdadera de experimentar la naturaleza de una ballena jorobada.

Pero las oportunidades de nadar con ballenas jorobadas son limitadas. Nadar con ellas es tanto posible como legal sólo en unos pocos lugares del mundo. Hay sólo tres lugares que puede visitar para nadar legalmente con ballenas jorobadas de manera organizada: el Banco de la Plata (situado a unos 113 km [70 millas] al norte de la República Dominicana y donde sólo se puede acceder a través de algunos operadores de buceo de embarcaciones de vida a bordo), ciertas islas de la Polinesia Francesa y unas pocas islas en el Reino de Tonga en el Pacífico Sur.



Las Islas Vava'u, en el grupo de islas al norte de Tonga, son como esas exuberantes islas tropicales de postal del Pacífico Sur que solían existir pero que ahora sólo viven en nuestra imaginación. Mientras que muchas naciones insulares han permitido el desarrollo de edificios altos y centros comerciales, Vava'u conserva su belleza natural con una cantidad mínima de infraestructura necesaria para alojar a los turistas y a su población de 16.000 habitantes.

Sus altos picos volcánicos están cubiertos por palmeras y densos bosques. Las islas de piedra caliza que son golpeadas por las olas también están cubiertas por una densa vegetación. Las aguas de color azul recorren sus bahías y ensenadas hacia el océano Pacífico, donde pequeñas islas e islotes se extienden hasta donde alcanza la vista. Es un lugar de belleza poco común.

El Reino de Tonga se conoce como las Islas de los Amigos y los habitantes de Tonga toman este epíteto como su lema personal. Siempre tienen una sonrisa en sus rostros, por lo que los visitantes se sienten como invitados de honor. Los tonganos están orgullosos de su país, cultura y herencia y están encantados con que los extranjeros viajen grandes distancias para visitarlos durante la temporada de ballenas (julio a septiembre), cuando Tonga recibe a más ballenas jorobadas que cualquier otra isla de la Polinesia. El Consorcio de Investigación de Ballenas del Pacífico Sur (South Pacific Whale Research Consortium) estima que la población de ballenas jorobadas es de aproximadamente 2.330 distribuidas por los diversos grupos de islas de Tonga, con el grupo Ha'apai que recibe la mayor cantidad y Vava'u en segundo lugar.

Las excursiones con ballenas jorobadas en el grupo Ha'apai normalmente se llevan a cabo en embarcaciones de vida a bordo. Me aventuré desde Vava'u con una operación de observación de ballenas bien establecida, lo que resultó ser la mejor opción. A las tres horas de llegar al aeropuerto estábamos en el barco observando a una cría de ballena jorobada que saltaba sobre el agua reiteradamente en aguas de color azul celeste enmarcadas por islas arenosas y cielos impecables.

Mientras observábamos se hizo evidente que la cría y su madre se movían intencionalmente por un camino que ellas habían elegido. Aparentemente no querían acercarse más a nuestra embarcación, por lo vimos partir en busca de otras ballenas.


Estas ballenas participan en una acalorada carrera (conocida como "heat run") donde un grupo de
machos persigue a una hembra en un complejo ritual de cortejo.


No fue difícil encontrar a otras ballenas jorobadas. Los soplos periódicos indicaban dónde se encontraban y con frecuencia veíamos cómo saltaban sobre el agua en el horizonte. El día finalizó sin ninguna actividad dentro del agua pero con la experiencia de haber visto cerca de una docena de ballenas desde la superficie.

Unos días después, una mañana estábamos dentro de la laguna en aguas relativamente superficiales. El fondo estaba a unos 24 metros (80 pies) de profundidad y había rompientes (bommies) de coral que se elevaban aquí y allá a unos 6 metros (20 pies) de la superficie. Divisamos a una cría que jugueteaba alrededor de su madre, que descansaba en la superficie. Detuvimos el barco y observamos un rato cómo la madre se sumergía lentamente. Las ballenas adultas deben respirar aire cada 15 a 20 minutos pero pueden permanecer sumergidas un máximo de 45 minutos; las crías deben respirar con más frecuencia, aproximadamente cada dos a cinco minutos, dependiendo de su edad.

La ballena madre probablemente estaba cansada después de una larga migración desde la región antártica y el parto de su cría en el camino. Desde el nacimiento, seguramente había vigilado continuamente a la cría. Las aguas superficiales protegidas cerca de las islas y los arrecifes ofrecen refugio para las madres fatigadas que deben proteger a sus crías de los pocos depredadores que pueden encontrarse en el mar abierto, tales como falsas orcas (Pseudorca crassidens), posiblemente orcas pasajeras y potencialmente (pero no probablemente) grandes tiburones, mientras otras evitan los grupos de revoltosos machos jóvenes en busca de hembras receptivas o vulnerables en celo.


Emiko Wu disfruta de un encuentro cercano con una ballena jorobada madre y su cría en las aguas cristalinas de Tonga.


Me alejé del barco nadando, haciendo snorkeling lentamente con baja visibilidad, cuando apareció una sombra desde el brumoso telón de color gris azulado. Era la ballena jorobada madre, grande como una locomotora (más grande que nuestro barco), a unos 90 metros (100 yardas) de distancia. Dejé de nadar y me quedé flotando. La suave corriente me acercaba gradualmente a la ballena madre. Ella flotaba horizontalmente, a aproximadamente 8 metros (25 pies) debajo de donde me encontraba yo. Podía divisar sus largas aletas pectorales blancas y la silueta de su boca en la amplia y alargada cabeza de color gris. Luego vi a la cría.

La pequeña criatura se asomaba debajo de la barbilla de su madre. Era claro que me estaba mirando y que usaba a su madre para refugiarse y la acariciaba con el hocico para darle seguridad. Luego salió lentamente de debajo de su madre del lado más alejado de donde me encontraba yo y emprendió un suave ascenso nadando en círculos hacia la superficie. La cría se parecía a su madre (aunque también me recordaba a un gran pepino encurtido) y sus movimientos eran algo torpes. Finalmente salió a la superficie y arqueó el lomo, mientras exhalaba suavemente y nadaba de manera pausada, todo ello sin perderme a mí, el intruso con un snorkel, de vista. No hice ningún movimiento, sólo sonreí.

La cría mantuvo su curiosidad por mí y se acercó nadando mientras salía a la superficie para respirar, siempre manteniendo una distancia de un poco menos de 4 metros (12 pies). Finalmente tomé conciencia de que la madre estaba ascendiendo en dirección a mí. Durante lo que pudo ser uno, cinco ó 10 minutos, la madre, la cría y yo, que ocupábamos la misma área de agua en una remota laguna del Pacífico Sur, nos contemplamos unos a otros.


El íntimo vínculo que existe entre las ballenas jorobadas madres y sus crías es evidente.


Nuestras miradas se encontraron a través del cristal de mi máscara facial y el espacio de agua que había entre nosotros: nuestros ojos se fijaron en los del otro; tuve una extraña sensación. Cada uno parecía estar reaccionando con un tipo de reconocimiento universal, quizás una aceptación de la inteligencia del otro. Por un breve instante, antes de que cada uno regresara a su vida radicalmente diferente, traspasamos una enorme brecha entre especies en este extraño y complicado planeta para conectarnos.

La experiencia me enseño el verdadero significado de la palabra "asombro", la real e inconfundible palabra "asombro" que el diccionario define como un sentimiento de respeto reverencial mezclado con temor y sorpresa junto con un consiguiente sentimiento de admiración, alegría, terror y aprecio. La belleza es un aliado cercano del asombro, y si hay belleza en este mundo ésta se puede contemplar en los ojos de una ballena.

Se desconoce si las ballenas jorobadas tienen emociones tan complejas como las nuestras, pero quizás es arrogante pensar que sólo el hombre posee la riqueza de la vida de conocer el amor, la belleza, la poesía, la nobleza, la grandeza y el asombro. ¿Es acaso una ilusión considerar la posibilidad de que con las ballenas compartimos una manera de pensar afín? Cualquier persona que pase un momento mágico observando el vínculo entre una ballena jorobada madre y su cría deberá considerar que nuestras interacciones con el mundo natural permiten vislumbrar lo más profundo de la experiencia que desafía nuestro entendimiento pero que no obstante debe respetarse, y quizás incluso envidiarse.

Mi encuentro con la madre y la cría continuó con diversas paradas y arranques durante dos horas más y luego llegó a su fin. Las ballenas desaparecieron en su mundo acuático y yo regresé al mío de mala gana.

Durante mi estadía en Tonga tuve la posibilidad de experimentar muchos más encuentros con ballenas; todos ellos fueron diferentes, y todos fueron especiales. Es un mundo mejor con animales tan majestuosos como las ballenas jorobadas que viven en él. Si los humanos pudiéramos aprender a concentrarnos menos en las cosas insignificantes de la vida y más en la belleza y el valor del mundo natural que nos rodea, permitiríamos que estas criaturas vivieran en paz, a salvo de los cazadores de ballenas, con un sinnúmero de oportunidades para interactuar con nosotros en sus propios términos.
Información sobre las ballenas jorobadas
  • Estas ballenas pueden alcanzar una longitud de 18 metros (60 pies) y un peso de hasta 40 toneladas.
  • Su nombre común proviene de la corta y gruesa aleta dorsal que se encuentra sobre su carnoso lomo y la forma en que arquean sus lomos al zambullirse.
  • Sus inmensas aletas pectorales son el origen del nombre de su género, Megaptera, que significa "gran ala". El nombre de la especie, novaeangliae, significa "New Englander" (nativo de Nueva Inglaterra), que probablemente hace referencia a donde fueron identificadas y clasificadas científicamente por primera vez.
  • Las ballenas jorobadas se embarcan en migraciones estacionales más largas que cualquier otro mamífero. Las vidas de las ballenas son cíclicas y alternan entre una temporada invernal de nacimiento, cortejo y reproducción en aguas tropicales y una temporada de verano de voracidad obligatoria en altas latitudes.
  • Las ballenas jorobadas, más que otras especies de ballenas, realizan dramáticos y acrobáticos saltos sobre el agua, donde se elevan parcial o completamente en el aire y caen con tremendas salpicaduras. Los científicos creen que los saltos sobre el agua pueden ser como un juego o que se utilizan para comunicarse a través de grandes distancias o tal vez para eliminar los parásitos de la piel de las ballenas.
  • En sus áreas de alimentación de verano grupos de ballenas jorobadas cazan juntas conjuntamente, arreando bancos de pequeños peces mediante el uso de una técnica de alimentación llamada "bubble-net feeding", donde liberan burbujas para confundir y contener a sus presas y luego arremeten con la boca completamente abierta a través de las relucientes masas.
  • Los machos de ballena jorobada emiten sonidos largos e intrincados con diversos tonos y expresiones durante la temporada de reproducción al forzar la entrada de aire a través de sus cavidades nasales. Estas "canciones" normalmente tienen una duración de 10 a 20 minutos y constan de varias melodías o versos que se repiten una y otra vez; una ballena puede cantar continuamente durante 24 horas. Las ballenas que están en la misma región cantan la misma canción, lo que cambia gradualmente de un año a otro.
  • Las ballenas jorobadas alcanzan la madurez sexual entre los seis y 10 años de edad y las hembras normalmente tienen una cría cada dos o tres años. La gestación tiene una duración de unos 12 meses, y una cría recién nacida tiene una longitud de 3 a 4,5 metros (10 a 15 pies) y un peso de aproximadamente una tonelada.
  • La esperanza de vida promedio de una ballena jorobada es de 45 a 50 años.
  • Las aletas de la cola y las aletas pectorales de una ballena tienen un patrón único que permite identificarlas de manera individual.
  • Las ballenas jorobadas han sido protegidas a nivel mundial por la Comisión Ballenera Internacional desde 1966. En 2008, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estimó que la población de ballenas jorobadas es de aproximadamente 60.000 (un aumento de alrededor de la mitad de la población anterior a la caza de ballenas) y redujo el nivel de amenaza a Preocupación menor de su clasificación previa de Vulnerable (1990 a 2007). No obstante, la UICN estimó que la subpoblación de Oceanía (que incluye el este de Australia, Nueva Caledonia, Tonga, las Islas Cook y la Polinesia Francesa) es sólo un cuarto de la cantidad anterior a la caza de ballenas de esa área; por lo tanto, ese subgrupo conserva la clasificación de En peligro de extinción.
Explore más
Mire el webisodio Jonathan Bird's Blue World (El mundo azul de Jonathan Bird) sobre las ballenas jorobadas que se filmó en el Banco de la Plata.



Vea la imágenes exclusivas de la nueva película de IMAX Humpback Whales (Ballenas jorobadas) que se filmó en Tonga.



© Alert Diver — 2do Trimestre 2015