Ayudar a los demás

Cómo pudimos salvar la vista de los niños a partir de un viaje de buceo.


Hoy, Ingrid Carlson se encuentra entre los más de 20 oftalmólogos voluntarios que visitan Granada frecuentemente para brindar servicios médicos.


En las Islas de Barlovento del Caribe, se encuentra el país de Granada. Hace poco, nuestro equipo médico emprendió el regreso de una nueva misión allí, y esto me hizo recordar cómo surgió todo por el buceo.

Hace cuatro años, estaba en Granada en un viaje de buceo. Todos hemos tenido esa sensación agridulce del último día, la última inmersión, la despedida. Mientras empacaba, salí a buscar un souvenir para llevar de regreso y reparé en un periódico local. En la portada había una foto de Santa Claus, y en su falda había un niño de aproximadamente dos años. El niño tenía estrabismo grave. Sabía que la foto tenía la intención de generar ternura, pero me reveló una cruda realidad: si ese niño no recibía la cirugía que necesitaba en los músculos de los ojos, corría riesgo de quedarse ciego de un ojo por una enfermedad conocida como ambliopía.


Durante el último día de su viaje de buceo en Granada, la oftalmóloga pediátrica Ingrid Carlson vio una foto en un periódico local que la inspiró a lograr un cambio positivo.
Interesada en el tema, le comenté a la recepcionista del hotel: "En Estados Unidos, yo hago cirugías para corregir el estrabismo. ¿Quién hace estas cirugías aquí?" Me miró inexpresivamente y dijo: "Nadie". No estaba segura de a qué se refería. "¿Quiere decir que nadie en esta isla? Si el niño va a una isla más grande, ¿puede atenderse con un oftalmólogo?" Esto pareció impacientarla un poco. "No, señorita. No tenemos. Si el niño es rico, el niño puede ir a Miami. Aquí no tenemos médicos que hagan cirugías en los ojos". No podía creerlo. Cuando volví a casa investigué un poco y ciertamente, la mujer tenía razón.

¿Cómo podía permitir que los habitantes de una isla que tanto quería me sirvieran su comida, limpiaran mi habitación, mantuvieran las instalaciones del hotel y me trasladaran de un lugar a otro mientras yo, con las herramientas para ayudarlos, no hacía nada por ellos?



Hice un par de llamadas y envié algunas cartas. Después de meses de buscar una manera de ayudar, encontré un equipo de cirugía oftalmológica en Nueva York a cargo de un oftalmólogo llamado Orazio Giliberti. El Dr. Giliberti tenía vínculos con la facultad de medicina de la Universidad de St. George en Granada y estaba dispuesto a ayudar. Al año siguiente, regresé a la isla y además del equipo de buceo, llevé conmigo un grupo de asistentes médicos y quirúrgicos capacitados y completamente equipados. Con el generoso apoyo de la Universidad de St. George, nuestro equipo pudo examinar los ojos de más de 100 niños. Realizamos cirugías de músculos oculares en el hospital general local y salimos en la televisión por ser los primeros cirujanos oftalmológicos pediátricos del país.



Han pasado un par de años, y actualmente somos un equipo comprometido de más de 20 oftalmólogos que abarcamos todas las subespecialidades. Todos los meses, uno de nuestros oftalmólogos voluntarios realiza cirugías de ojos a los habitantes de Granada para tratar cataratas, glaucoma, enfermedades de la córnea, anormalidades del párpado y muchas otras afecciones. Winston Churchill una vez dijo: "Sobrevivimos de lo que obtenemos, pero vivimos de lo que damos". Si bien nunca pude conocer al niño que estaba sentado en la falda de Santa Claus en la foto del periódico, sé que mi felicidad en Navidad viene directamente de las sonrisas de los niños granadinos que conocí a partir de un viaje de buceo.
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© Alert Diver — 1er Trimestre 2017