Amos Nachoum: Maestro de la Megafauna




Silueta de un gran tiburón blanco, Gansbaai, Suráfrica, 1995

Es apropiado que un artículo sobre la fotografía de Amos Nachoum aparezca en la misma edición de Alert Diver con un especial sobre el Mar Rojo, ya que el inicio de la carrera de Nachoum está inextricablemente ligado a su buceo allí.

Crucé caminos con Nachoum por primera vez en 1982. Para ese entonces yo había empezado a crear un portafolio decente de imágenes submarinas tomadas en mis aguas caseras de los Cayos de Florida y el Caribe, pero aún no había fotografiado un pez payaso o un pez león o siquiera algo de un coral suave. Sabía por el trabajo publicado de Rick Frehsee y otros que las aguas cristalinas y arrecifes coralinos espectaculares del Mar Rojo ofrecían el mejor potencial para lo que iba a ser mi primera gira fotográfica exótica.


Cocodrilo del Nilo, Río Okavango, Botswana – La experiencias de buceo con estos gigantes son seguras cuando son lideradas por guías experimentados y a la hora apropiada para encuentros con humanos.

Esto fue mucho antes de que fuera posible investigar destinos de buceo por el Internet, y los foros y tableros de mensaje eran un concepto remoto y naciente. Para aprender donde ir a bucear leíamos revistas (por lo general Skin Diver en aquellos días) y hablábamos con aquellos que tenían experiencia personal en la región.

Nachoum era la persona indicada con conocimiento local del Mar Rojo. Es israelí, y en esa época el Mar Rojo estaba bajo el control de Israel, por lo menos en la práctica. Como consecuencia de los Acuerdos de Camp David en 1978, la Península del Sinaí y una gran parte del Mar Rojo fue cedido a Egipto, pero la transferencia del gobierno se tardó unos años. Nachoum había fundado una compañía de viajes de buceo, La Mer, dedicada a facilitar el buceo recreacional en el Mar Rojo, y fue con La Mer que rente mi primer viaje de buceo liveaboard y dirigí mi primer tour de fotografía exótica. Recientemente alcancé a Nachoum para llenar los espacios en blanco sobre los sucesos que precedieron esa era y a donde lo ha llevado su carrera desde entonces.

STEPHEN FRINK // Te conozco originalmente de los días en que vivías en Nueva York y dirigías La Mer Diving Safaris, que aparecía en anuncios publicitarios llamativos de página completa en Skin Diver. ¿Cómo te transformaste de un niño en Israel a un empresario del buceo en Nueva York?


El fotógrafo Amos Nachoum en el 2011
AMOS NACHOUM // Fue un gran paso para mí, pero desde que era niño creciendo en Israel, siempre quise ser fotógrafo. Los viajes me engancharon después, pero la fotografía fue mi primera pasión. Mi padre fue soldado durante la Segunda Guerra Mundial y la creación de Israel, y siempre tenía cámaras complicadas con fuelles, latón y cromo en la casa. También tenía las fotos de cuando estaba combatiendo a los Nazis. Sin embargo, no quería que yo fuera fotógrafo. De hecho, las exigencias para la juventud de Israel eran otras y la expectativa era que fuera ingeniero eléctrico. No obstante, me intrigaban las imágenes que capturaba, las historias que las acompañaban, y la complejidad de la cámara. Aun así, fue un camino que tuve que andar sólo.

Al igual que para muchos otros, mi tiempo con el ejercito Israelí me empujó a una nueva dirección. El servicio militar en Israel es obligatorio, para niños y niñas, y mi servicio fue con las Fuerzas Especiales. Además de las tareas específicas que me asignaban, me dedique a la fotografía de guerra por diversión, si es que se le puede llamar así. Tomaba fotos y las compartía con amigos. Lo empecé cuando tenía 18 años y me quedé hasta los 25.


Oso polar, Admiralty Inlet, isla de Baffin – Trabajando con guías Inuit, seguimos al oso y esperamos la oportunidad en que el viento cambiara de dirección, dejándonos en una posición menos peligrosa viento abajo.
SF // La fotografía de guerra es muy diferente a lo que haces hoy. ¿Hubo un momento decisivo que cambió tus perspectivas?

AN // Después de que salí del servicio militar (la primera vez) fui aprendiz como fotógrafo de modas por un año. Ese fue un tiempo muy interesante para mí, y aprendí las técnicas relevantes fundamentales tales como el trabajo en cuarto oscuro, blanco y negro, trabajando con estroboscopios y dirigiendo a modelos. Es posible que no todo esto sea relevante para mí hoy en día, especialmente porque mis modelos son mamíferos marinos grandes, y no hacen nada de caso. Pero fue un buen entrenamiento, incluso cuando decidí regresar a las fuerzas armadas por unos tres años más.

En esa ocasión se trató exclusivamente del periodismo. Estaba integrado en la primera línea y tuve la oportunidad de documentar batallas para la Associated Press en Israel – historias que fueron circuladas en todo el mundo. Tomaba negativos en blanco y negro y color así como diapositivas de formato medio a color. Pero llegó el punto que la sangre, humo y fuego me agotaron. Era emocionante, exigente y emocionalmente perturbador, pero había tenido suficiente de esa vida y pase la página. El próximo capítulo de mi vida fue completamente diferente. Tres amigos y yo nos metimos en el negocio de entregar yates, y pude ver una gran parte del mundo pasar bajo nuestra proa.

En cuanto a Nueva York, aún estaba vagabundeando pero tenía un sueño de aprender sobre la televisión y el cine. Con nada en particular que perder me mude para allá. Fui a la Universidad de Nueva York por las noches y me mantuve conduciendo un taxi durante los días. Apenas hablaba algo de inglés en aquel entonces, así que encajé perfectamente entre los demás taxistas. Quería mejorar mi inglés, por lo que conseguí un trabajo en Atlantis II, una tienda de buceo en Manhattan, trabajando con el icono del buceo Butch Hendricks. Eso me obligó a hablar inglés y aprender el vocabulario.


Pingüinos rey, Isla Georgia del Sur, Sub-antártida – Cuando 250,000 pares de pingüinos se juntan es una de las cosas más hediondas e increíblemente coloridas que pueda verse en la fotografía de animales salvajes.

SF// ¿Qué pasó con tu sueño de ser cineasta?

AN// Estaba en un programa excelente en la Universidad de Nueva York. Era 1980 y mi "clase de los sueños" contaba con tres profesores: Martin Scorsese, Woody Allen y Francis Coppola. Habían más de 400 aspirantes para esa clase y todos teníamos mostrar nuestro trabajo y después éramos entrevistados para ser aceptados. Increíblemente para mí en ese momento, fui uno de sólo 35 personas invitadas a pasar a los estudios avanzados. Pero no podía pagar la matrícula. Ese fue esencialmente el final del sueño.

No obstante, mis días deambulando por el mundo con los yates de otras personas sugirieron que era bueno viajando – organizando la logística y ejecutando complicados itinerarios de viaje. Un amigo mío del ejercito se juntó conmigo y decidimos promocionar las atracciones del buceo de nuestras aguas natales en el Mar Rojo.


Leopard seal and penguin, Port Lockroy, Antarctica — When hunting penguins, leopard seals often play “catch and release” with the penguin, eventually drowning it.

SF// Recuerdo mi primer viaje al Mar Rojo a comienzos de los 1980s. En Sharm el Sheikh sólo había un resort, y estaba dividido entre habitaciones en el hotel y carpas en la playa. Hurghada era hasta más primitivo — nada como las miles de lujosas habitaciones de hotel que se consiguen hoy en día y una flota de cientos de liveaboards. ¿Cómo fue eso de vender viajes de buceo al Mar Rojo en esos días?

AN// Nuestros primeros safaris marinos fueron a bordo de camellos y Jeeps. Pronto me di cuenta que eso era muy crudo para el mercado americano y decidí que lo mejor era un liveaboard. Encontré un barco aceptable para el turismo en Eilat y dirigí la conversión del barco a uno de buceo. Eso se convirtió en el Sunboat, el cual rentaste, con cabinas privadas y compresores abordo. Incluso tenía capacidad para procesar película E-6 abordo con un pequeño sistema Jobo y un primitivo cuarto oscuro.

Detectando que el fin estaba cerca para un Israelí operando en el Mar Rojo, expandimos la operación a otros destinos y para 1987 representamos a 15 liveaboards en lugares como Papúa Nueva Guinea, Pequeña Caimán, Islas Salomón, Australia y las Maldivas.

SF// Hoy en día ya no existe La Mer. ¿Qué sucedió?


Beluga, Mar Blanco, Rusia
AN// Básicamente me cansé. Todavía quería ser fotógrafo, pero me había convertido en empresario. Vendimos la compañía, y me puse a buscar qué podía hacer relacionado con la fotografía submarina. En verdad estaba un poco desilusionado con lo que veía en los medios impresos del buceo en esa época. Noventa por ciento de todo lo publicado parecía ser sobre macros y buzos. Nadie estaba cubriendo a los gigantes del océano que tanto amaba, y si llegaba haber un artículo sobre la megafauna parecía enfatizar el peligro en vez de la gloria de un encuentro como ese. Ya había visto orcas, grandes tiburones blancos, y ballenas y eran lo que me motivaba.

De eso se trata Big Animals Expeditions, la compañía de turismo que ahora dirijo. Pensé que podía conseguir algunas almas con un sentido de la aventura como el mío, y podíamos compartir algo especial en el mar. Tenía algo de experiencia dirigiendo pequeños grupos de cineastas durante los charters que la BBC y National Geographic habían contratado con La Mer, y ese era mi concepto. Me especializaría en pequeños grupos y enfocaría en una especie a la vez, para estar allí en la mejor temporada para ver el comportamiento óptimo, bien sea la reproducción, depredación o migración.


Morsa madre amamantando a su cría, Igloolik, Isla Baffin
SF// ¿Llegas a tomar fotos macro o escenográficas de los arrecifes en estos viajes?

AN// No realmente, viajo con una Canon 1Ds Mark III y una 1D Mark IV en carcazas Seacam para mi trabajo submarino y sólo traigo lentes gran-angulares como los de 8-15mm, 14 mm II, 15 mm, 16-35 mm, 24 mm f/1.4 y el de 50 mm f/1.2. Si voy a la Antártida, África o la India (a ver onzas) me llevo una Canon 1D X y un lente telefoto de 600 mm más un trípode. Pero no soy el tipo que merodea el arrecife con un lente macro de 100 mm buscando nudibranquios. Para mí es todo sobre la vida marina grande.


Cachalote, Dominica – Practicar apnea con una cámara es especial, simplemente porque en ese momento soy uno con el animal, al mismo nivel con él, dependiendo sólo de mi habilidad física.

SF// Me he dado cuenta que tu cobertura de muchos destinos tiende a ser entre las primeras. Por ejemplo los peces vela afuera de Isla Mujeres en el caribe mexicano. He visto a muchos fotógrafos visitar el sitio en los últimos años, pero tus imágenes de las agujas fueron las primeras que vi. Eso debió ser algo riesgoso intentarlo por primera vez — no saber si invertirás considerable tiempo y dinero pero sin conseguir nada.


Aguja rayada, Cabo San Lucas, México – Aquí capturé el destello de acción rápida en que la aguja aisló a un pez de la bola de peces para devorárselo.
AN// Bueno, en primer lugar, no me meto en estas cosas a ciegas. Cada dos años hay una conferencia sobre mamíferos marinos grandes y yo voy a sentarme entre gente muy educada y escucho lo que están haciendo y donde. Hago conexiones con los investigadores, y por supuesto intento conectarme con los pescadores deportivos. Ese viaje en busca de los peces vela fue hecho con uno de los pescadores de agujas más reconocidos, Guy Harvey. Otro gran hito para mí, fotográficamente, fue mis primeros trabajos con las orcas en Noruega. En 1992 alguien de Noruega fue a DEMA promocionando la oportunidad de nadar con las orcas. El año siguiente estuve allí cuando nadie más quiso ir. Fue un riesgo, pero uno calculado basado en investigaciones detalladas y diligentes y una disposición a tomar un riesgo.

Yo pienso que si yo quiero hacer una de estas aventuras, deben haber otros como yo. Si ves algunas de las teorías de la psicología, particularmente la programación neurolingüística, supone que hay sólo seis o siete tipos de personalidades distintas. Con 7 billones de personas en el planeta, debe haber un billón que piensa como yo. De esos, necesito 50 o 60 al año que son buzos y fotógrafos y que tienen la capacidad financiera y deseo de ir en una gran aventura.


Delfín común surfeando, Sardine Run, Wild Coast, Sudáfrica
SF// Muchos de estos viajes son a lugares remotos. ¿Alguna vez tú o uno de tus huéspedes se ha lesionado?

AN// Afortunadamente tengo un record perfecto con mis huéspedes. Nadie se ha lesionado en una de mis expediciones. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de mí. En el 2002 en rumbo a la Antártida me tropecé bajando unos escalones en el barco. El oleaje puede ser gigantesco en esa travesía, pero en esa ocasión estábamos en aguas calmadas. Las barandillas se habían helado y simplemente puse un pie mal. Tenía una carcaza Pelican de 35 kg con equipo de cámara en la mano y empecé a rodar para abajo… duro. Mi cabeza golpeó contra la baranda, y terminé en la cubierta inconsciente.


Cachalote, Dominica – Un encuentro cercano con Scar, el cachalote amistoso.
Llamaron al médico de abordo, me hicieron puntos, pero aún estaba mal con una concusión. Necesitaba ser evacuado pero eso no podía suceder hasta que llegamos a la base aérea de la Isla Rey Jorge. La pista de aterrizaje es de gravilla, y la única manera de salir es con un avión Twin Otter. Lo envían de Chile pero evalúan los condiciones meteorológicas cuando están a medio camino. Si las condiciones están buenas en la Antártida continúan, si están malas regresan. La mayoría de las veces regresan.

Llamamos a DAN® por el teléfono satelital, y todo estaba organizado cuando llegamos a la Isla Rey Jorge. No puedo decir que DAN fue responsable del buen clima que permitió la evacuación, pero se encargaron y pagaron por todo lo demás. Pude ver la cuenta, y sólo la evacuación costo más de $30,000. DAN pagó la evacuación, el hospital en Chile y hasta el pasaje de primera clase a casa. Nosotros requerimos a todos nuestros huéspedes que tengan seguro DAN en nuestras expediciones. Esperamos nunca más tener que usarlo, pero estamos contentísimos de saber que funciona.


Gran tiburón blanco, Australia Meridional, 1982

SF// ¿Cómo mantienes tus imágenes en circulación? ¿Estás activo en el negocio de la fotografía de stock?

AN// Reconozco que el margen de ganancia de estos viajes puede ser muy pequeño. Cuando es bueno, es fenomenal, pero no es como tu fotografiando peces ángeles reales en los Cayos de Florida. Para mí no hay garantías; eso lo acepto.

Eso también minimiza mi interés en la fotografía de stock u otros medios comerciales para mis imágenes. No tengo la paciencia requerida para introducir metadatos, leyendas y después organizar las imágenes y ofrecerlas por el relativamente pequeño margen de ingreso que generan las fotos de stock hoy en día. Mantengo una pequeña selección de mis mejores fotos en circulación y me concentro en sindicar algunas historias después de hacer los viajes. Al momento, Europa y Asia son mercados particularmente buenos – hasta mejores de los Estados Unidos, en términos de fotoperiodismo.


Cola de ballena azul, Golfo de California, Baja California

SF// Por tu página de Internet veo que tienes un cronograma de viajes muy activo en el 2013.

AN// Si, voy a fotografiar ballenas jorobadas, ballenas azules, anacondas, cocodrilos, cachalotes, peces vela y agujas. Notarás que cuando hablo de viajes hablo de los animales más que de los lugares donde voy. Habré investigado el sitio, el tiempo del año y la infraestructura necesaria para ejecutar el trabajo, pero al final se trata del animal específico y como podemos mejorar las probabilidades de tener un encuentro y capturar la imagen.

Vea el Video



Vea Más

Ballena azul, Sri Lanka – La experiencia más emocionante de todas es estar tan cerca y tan seguro en la compañía de este gigante de 18 metros buceando a pulmón.
www.biganimals.com
www.amosphotography.com


© Alert Diver — 1er Trimestre 2013