Almejas y amigos




Almeja gigante estriada, Tridacna squamosa, una de las seis especies de almeja gigante que viven en el Indo-Pacífico



Durante 20 minutos la lente de mi cámara se había concentrado en una antena de color azul del tamaño del bigote de un gato. Era todo lo que podía ver de un camarón que rara vez se encuentra y que vive exclusivamente dentro de las branquias de almejas gigantes

Camarón de almeja gigante hembra, Conchodytes tridacnae
(Tridacna gigas), los bivalvos más grandes de la Tierra. No había sido fácil encontrar al camarón de 2,5 cm (una pulgada), que era tan blanco como el tejido blanquecino de la almeja en la que vivía. Yan, mi amigo y guía de buceo, había pasado la semana buscando adentro de cada almeja que habíamos visto y este era el primer camarón que encontrábamos. Por lo que estaba feliz de quedarme justo allí en ese lugar hasta que a mi tanque le quedara poco aire o que finalmente obtuviera la imagen de un animal al que había estado buscando durante años.

Según los estándares de Raja Ampat la almeja junto a la que me encontraba arrodillado no era grande, quizás 51 cm (20 pulgadas) como mucho, nada que ver con el coloso que una década antes me había mostrado el director de crucero de una embarcación de vida a bordo y pionero del buceo Larry Smith.

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Era nuestro primer viaje a esa región de Indonesia y Larry, siempre presumido, seguía hablando sin parar sobre una almeja gigante que había descubierto recientemente. Su entusiasmo no correspondido llegó al punto que las personas que descansaban en el salón una noche comenzaron a referirse al objeto de su obsesión como "la almeja gigante de Larry". Este era el tipo de cosa que a Larry le encantaba. Tras irse a su camarote regresó agitando una guía de campo andrajosa. La arrojó sobre la mesa y comenzó a pasar las páginas hasta donde había una serie de imágenes de bivalvos. Larry se inclinó hasta estar bien cerca de la página y leyó victorioso: "longitud máxima de 1,4 metros (4,5 pies)".


Camarón de almeja gigante de Deman, Anchistus demani
"Maldición, eso no es nada; mi almeja superará eso sin duda alguna", agregó en su cantarín acento del este de Texas. Y desde ese momento quedó encantando con la idea de que su almeja podría establecer un nuevo récord mundial. ¿Quién podría resistirse a participar en tanta diversión? Todas las personas a bordo decidieron ser parte de la aventura para medir la almeja gigante de Larry y así obtener el reconocimiento interplanetario, de la ciencia y la posteridad.

A la mañana siguiente regresamos a la laguna donde Larry había encontrado a su almeja. Y efectivamente allí estaba, erguida y solitaria, sobre una plataforma superficial de arena blanca que se volcaba en dirección al mar desde un matorral de coral. A primera vista quedamos impactados con el gran tamaño de la almeja. Mientras nadábamos reverentemente alrededor de un par de conchas del tamaño de una bañera ya nadie dudaba de Larry. Finalmente nos acercamos con lentitud y uno a uno calculamos su longitud con los brazos extendidos. Más tarde, mientras tomábamos un cóctel, todos juntos llegamos a una medida de 1,4 a 1,5 metros (4,5 a 5 pies).

Mientras nos reabastecíamos en Sorong para la segunda parte de nuestro viaje, el camarero compró una cinta métrica en una ferretería. Ya de regreso en la laguna nos lanzamos desde nuestra lancha, confiados en que conseguiríamos un nuevo récord mundial. La almeja desde luego estaba en el mismo lugar donde la habíamos dejado, tan majestuosa como la recordábamos y esperando ser coronada la reina de las almejas. Pero sin importar como la midiéramos, todo lo que pudimos lograr fue 1,27 metros (50 pulgadas) e incluso esa longitud era cuestionable. Después de toda nuestra ilusa expectativa no hubo ningún récord ni ninguna gloria, pero hasta el día de hoy ninguno de nosotros ha visto una almeja más grande que la de Larry.

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El camarón escondido todavía no se movía, por lo que mis pensamientos navegaban nuevamente hacia la almeja gigante de Larry. En esta oportunidad intenté calcular cuánto tiempo le puede llevar a una almeja alcanzar semejante tamaño: ¿cien años? Y creo que quizás más. Las almejas gigantes, que filtran alimento a través de sus branquias y cultivan algas simbióticas en sus carnosos mantos, pueden crecer cinco centímetros (dos pulgadas) al año durante la primera parte de su larga vida. Conforme a esta norma, el joven espécimen de 51 cm (20 pulgadas) con quien me encontraba debió haberse asentado allí hace aproximadamente una década desde el mar abierto como una larva delgadísima no más grande que un granito de arena.

Mientras hacía cálculos respecto a la almeja, el camarón salió a la intemperie a una velocidad mayor de lo que esperaba. Capturé la imagen mientras desaparecía detrás de los pliegues de las branquias. Al mirar hacia abajo, en la pantalla de mi cámara se podía ver la imagen de una cola borrosa. Antes de que pudiera castigarme por dejar que mi mente vagara, el camarón volvió a aparecer, lo que fue la primera de varias apariciones sobre un fondo blanco y brillante antes de desaparecer definitivamente. Me enderecé, cegado por el resplandor y parpadeando. Yan, que esperaba pacientemente a mi izquierda, me hizo una señal con el pulgar hacia arriba.

Más tarde, las imágenes que descargué revelaron que de alguna manera había fotografiado no sólo a la fornida hembra sino también al macho más pequeño. Con este éxito inesperado, Yan y yo nos volvimos tan quijotescos sobre fotografiar camarones almeja como Larry había estado con su almeja gigante. A la tarde del día siguiente, encontramos una segunda especie de camarón que vivía dentro de una almeja gigante más pequeña y estrechamente relacionada.


Camarón de almeja gigante macho, C. tridacnae

Trabajar con esta belleza con manchitas azules, que posó reiteradamente como si quisiera que le tomaran su retrato, fue un verdadero sueño. Los otros cazadores de criaturas que estaban a bordo se metieron de lleno en la búsqueda, pero aunque una docena de ojos inspeccionaron 10 docenas de almejas durante el resto del viaje no pudimos encontrar ni un solo camarón más.
Mire el video
Mire a Jonathan Bird ir en busca de almejas gigantes.




© Alert Diver — 4to Trimestre 2016