Alimentos marinos sustentables

Un paisaje en constante evolución




Al haber pasado tiempo bajo la superficie del océano, es más probable que los buzos se preocupen más que la mayoría del resto de las personas por los diversos impactos que nuestras elecciones pueden tener sobre los frutos de mar que consumimos. Pero eso no necesariamente hace que sea más fácil descifrar qué significa comer alimentos marinos de manera sustentable.

Primero, la industria de los frutos de mar no es estática. En los últimos años se han producido muchos cambios, lo que ha dejado a muchos consumidores con preguntas como las siguientes: ¿son los alimentos marinos silvestres una mejor opción que los cultivados? ¿Cuál es la huella de carbono de mis decisiones? ¿Y a dónde debemos recurrir para obtener la información científica más reciente?

Mientras que los alimentos marinos silvestres aún son populares para muchos consumidores, Ryan Bigelow, gerente de difusión del programa Monterey Bay Aquarium Seafood Watch, considera que la industria de la pesca comercial tiene demasiado éxito para su propio bien.

"Una cosa es ir y atrapar un pez con una caña y otra cosa completamente diferentes es utilizar un seguimiento por satélite, un radar sofisticado y redes que son lo suficientemente grandes como para atrapar un avión pequeño", manifestó. "En la actualidad somos tan buenos en ello que los peces realmente no tienen la más mínima posibilidad".

"Tiene mucho más sentido alejarse de esa práctica, al menos en cierta medida", continuó, "y centrar nuestros esfuerzos en el cultivo, que puede llevarse a cabo en situaciones controladas".



No obstante, los frutos de mar cultivados han obtenido una mala reputación entre los consumidores con conciencia ecológica, y por un buen motivo. En los inicios de la industria, los escapes, las enfermedades y la polución a menudo eran algo corriente.

"El público estadounidense aún tiene una mala imagen de la acuicultura", comentó Bigelow. "Pero mucho de eso se basa en antinomias históricas, algunas no demasiado precisas y otras que sí lo son en muchos casos pero no a nivel general".

Seafood Watch, que es conocido por compilar la última información sobre peces cultivados y silvestres e informar al público con sus confiables guías para el consumidor,1 ha comenzado a incluir más peces cultivados en sus listados de "mejores opciones" ecológicas y "buenas alternativas" saludables. Bigelow afirma que es probable que la tendencia continúe, principalmente por necesidad.

"Si administráramos todas nuestras pesquerías al nivel de la "mejor opción", aun así no tendríamos pescado suficiente para alimentarnos a todos", manifestó Bigelow. "Sin acuicultura no hay futuro. Por lo tanto, cuando se considera desde ese punto de vista, nos conviene a todos encontrar la manera más sustentable de cultivar nuestros peces".

Hoy en día, las granjas piscícolas proporcionan más de la mitad de los frutos de mar que se consumen a nivel mundial y esa cifra está aumentando rápidamente para adaptarse a una población en crecimiento. Entonces tiene sentido que, al igual que la mayoría de las industrias relativamente nuevas, la acuicultura haya tenido que hacer mucho para crecer de modo considerable recientemente.
Cambios en la industria de la acuicultura
Por años, el mayor desafío relacionado con la acuicultura fue el hecho de que los peces cultivados con frecuencia requerían cantidades considerables de alimentos marinos silvestres para alcanzar el peso de mercado. Conocido como índice de conversión alimenticia o índice "fish-in/fish-out" (FIFO), la cantidad de peces silvestres que se necesita para alimentar a especies carnívoras populares tales como salmón, atún y camarón era generalmente mucho más alta que la cantidad de peces recolectados. En el caso del salmón, a menudo se necesitaban hasta 1,4 kg (3 libras) de peces silvestres para producir 453 g (una libra) de salmón.

Actualmente, la mayor parte de la industria está trabajando para reemplazar un porcentaje de ese alimento por materiales vegetales ricos en proteínas (harina de

En los últimos años, la industria acuícola ha crecido rápidamente y sus
crecientes dificultades afectaron su reputación entre los consumidores con
conciencia ecológica.
soja, bagazo de cerveza, etc.), insectos cultivados y aceite de pescado. También se ha producido un cambio en el cultivo de especies herbívoras como las tilapias, los mejillones y las almejas.

Bigelow también mencionó la tendencia de las empresas acuícolas de optar por sistemas terrestres independientes y sistemas situados en áreas donde los peces que escapan no puedan competir contra sus contrapartes silvestres. Es especialmente probable que las granjas piscícolas cubiertas que utilizan sistemas recirculantes, donde el agua es filtrada y reutilizada, sean sustentables. "Se puede lanzar casi cualquier especie en un sistema acuícola recirculante (RAS, por sus siglas en inglés) y obtendrá una recomendación ecológica de Seafood Watch", afirmó.

Cuando las empresas construyen granjas piscícolas en el océano, manifiesta Bigelow: "muchas han dejado de decir ‘hay salmón silvestre aquí, así que simplemente construyamos una granja en este lugar'". Por este y otros motivos, la probabilidad de que los peces porten enfermedades o causen estragos a nivel biológico si escapan a zonas silvestres está disminuyendo.

Taylor Voorhees, científico acuícola principal de Seafood Watch, está de acuerdo. Él afirmó que en los últimos años ha visto a piscicultores tomar decisiones con mucho más cuidado respecto a dónde construir sus granjas.

"Nos hemos dado cuenta de que las aguas más profundas con mayores flujos de marea habitualmente son mejores", afirmó Voorhees. "Y los lugares que tienen fondos duros normalmente son mejores que aquellos donde los fondos son más blandos y fangosos. Es más probable que todas esas cosas puedan dispersar los desechos que salen de los corrales y, por consiguiente, tener un menor impacto".
El argumento a favor de lo silvestre
No todos consideran que la acuicultura es el futuro del alimento marino. Geoff Shester, director de programa de California en Oceana, una organización mundial sin fines de lucro destinada a proteger y restaurar los océanos del mundo, preferiría que más consumidores eligieran alimentos marinos silvestres situados en la parte inferior de la cadena alimentaria.

Shester hace eco de la opinión del director general de Oceana, Andy Sharpless, cuyo libro The Perfect Protein (La proteína perfecta) propone un cambio radical en el modo en que los consumidores estadounidenses ven los frutos de mar. Tanto Sharpless como Shester invitan a los consumidores de frutos de mar a mirar con especial atención lo que les sucede a los peces forrajeros (especies como caballas, sardinas y anchoas) que están siendo atrapados a un ritmo impresionante y utilizados para alimentar a peces cultivados y ganado terrestre en forma de harina y aceite de pescado.

"A nivel mundial, más del 90 por ciento de los peces forrajeros que son extraídos del océano son utilizados para alimentar a otros animales. Es un uso ineficaz de lo que ya estamos extrayendo", afirmó Shester. ¿Cuál es la solución? Debemos comer muchos más de los peces recolectados nosotros mismos. Si lo hiciéramos, Oceana calcula que habría aproximadamente 400 millones más de platos de frutos de mar disponibles en todo el mundo cada año.



"El resto de los alimentos marinos sustentables del mundo ha tomado un camino donde se dice ‘está bien si se los alimenta, siempre y cuando se les dé menos pescado'", manifestó Shester, "pero el problema es que siempre que se alimenta a un animal, se debe tener en cuenta el ciclo de vida completo y el efecto hacia arriba: el uso de agua y energía y todo lo demás".

Según Shester, el océano es mucho más que una fuente de alimento. "Proporciona aire, define el clima y permite el desarrollo de maravillosa vida silvestre", afirmó. "Así que la pregunta que debemos hacernos es: ¿queremos un futuro donde el océano sea un corral de engorde o una red alimentaria?".

Él cree que la solución son alimentos marinos que no necesiten ser alimentados: peces forrajeros, bivalvos cultivados (ostras, mejillones, almejas, etc.) y frutos de mar capturados de manera más responsable.

En lo que respecta a las emisiones de gases de efecto invernadero, una pieza del rompecabezas ambiental con un impacto directo en el océano por medio de la acidificación,2 algunos estudios muestran que los peces silvestres tienen una de las huellas de carbono más bajas de las proteínas disponibles.

"Las sardinas capturadas con red en América del Norte tienen la mitad de la huella de carbono de las lentejas orgánicas y aproximadamente un cuarto de la huella del tofu o la mantequilla de maní", declaró Shester.
Desconexión de los consumidores y fraude
A gran escala, tanto Shester como Bigelow de Seafood Watch apuntaron a la falta de conexión de los estadounidenses con la fuente de sus alimentos y la brecha resultante en el entendimiento básico. "Los buzos, surfistas y residentes de la costa son algunos de nuestros principales seguidores", aseguró Bigelow, "pero la mayoría de los demás estadounidenses no tienen un verdadero contacto con el océano, por lo que es difícil para ellos imaginar qué es una granja piscícola, y mucho menos qué diferencia a las que son sustentables".

Shester estuvo de acuerdo. "Tenemos una desconexión bastante importante entre lo que comemos y el lugar de donde proviene", expresó. "Por lo que cuanto más se familiarice con qué especies está consumiendo, qué método se utilizó para cultivarlas o atraparlas y quiénes fueron los pescadores, mejor será".

Oceana es uno de una serie de grupos que han analizado frutos de mar en restaurantes y tiendas de alimentos para identificar con qué frecuencia la especie que está a la venta es la que realmente termina en los platos de los consumidores. El grupo publicó un informe en septiembre de 2016 que descubrió que de las 25.000 muestras de frutos de mar que se analizaron, el 20 por ciento (uno de cinco), estaban etiquetados de manera incorrecta.3

"Se puede entrar a un tienda o un restaurante y obtener algo diferente a lo que se está comprando... pero es posible que el propietario de la tienda o el chef también haya sido engañado. Es un síntoma de una falta de trazabilidad más importante", manifestó Bigelow. Y lo que es más importante, el fraude hace que la toma de decisiones de los consumidores sea discutible.

"Estamos muy interesados en resolver el problema de trazabilidad", expresó Voorhees, "porque su ausencia tiene el verdadero potencial de perjudicar el trabajo que hacemos aquí [en Seafood Watch] para elaborar estas recomendaciones".
Trazabilidad de alimentos marinos silvestres

Comprar frutos de mar recolectados o cultivados de manera responsable no
es sencillo, por lo que organizaciones están trabajando para informar a los
consumidores y aumentar la transparencia en la industria de los frutos de mar.
En cuanto a la trazabilidad de los alimentos marinos silvestres, el Marine Stewardship Council, MSC (Consejo de Administración Marina), supervisa el esfuerzo mundial más grande para conectar a los consumidores con los peces que se han administrado y capturado de manera responsable.4

"Al comprar pescado silvestre certificado por el MSC", comentó John Corsiglia, el administrador de medios de los Estados Unidos de la organización, "se está apoyando a los pescadores que se han sometido a una evaluación exhaustiva para demostrar que el modo en que pescan no está mermando los recursos pesqueros, y que haya una buena gestión gubernamental de la pesquería". El grupo utiliza una única etiqueta azul fácil de reconocer y no clasifica las pesquerías frente a otras como lo hace Seafood Watch. Pero la organización cuenta con un mapa disponible en su sitio web donde un usuario puede localizar y leer sobre, por ejemplo, la pesquería de camarón boreal de Groenlandia Occidental o la pesquería de atún blanco del Pacífico Norte, entre docenas de otras pesquerías alrededor del mundo.

"Si quiere facilitar las cosas, simplemente busque la etiqueta del MSC", indicó Corsiglia. "O si desea ahondar más en el tema, hay informes públicos de evaluación para cada pesquería. Todos los comentarios de las partes interesadas están disponibles públicamente".

"El MSC tiene un personal de aproximadamente 150 personas que están trabajando en todo el mundo para analizar datos gubernamentales y evaluar pesquerías", continuó. "El estándar de pesquerías sustentables del grupo fue desarrollado a fines de la década de 1990 con aportes de la industria, gobiernos, organizaciones no gubernamentales (ONG) y las comunidades científica y académica. El estándar también es revisado periódicamente (con múltiples partes interesadas) a medida que surge una nueva ciencia, y la última actualización tuvo lugar hace dos años".

Alrededor del 10 por ciento de la pesca mundial total está certificado por el MSC. Si bien en algunas regiones es mucho más alta (en el noroeste del Pacífico de los Estados Unidos, por ejemplo, el 83 por ciento de las pesquerías están certificadas), el mundo en constante desarrollo puede plantear un desafío para el MSC, especialmente las naciones donde el gobierno no reúne datos sobre las pesquerías.

En estos casos, el MSC intenta ayudar. "Trabajamos mucho con pesquerías para ayudarlas a conseguir fondos, tanto de beneficencia como gubernamentales, para que puedan reunir datos", comentó Corsiglia.
Cambios en marcha a nivel internacional
Más del 85 por ciento de los pescados y frutos de mar que consumen los estadounidenses es importado, y gran parte de ellos proviene de Asia. Una sucesión de informes de prensa sobre esclavitud y otras violaciones de derechos humanos en la industria pesquera,5 así como también una preocupación cada vez más grande sobre las prácticas de cultivo y el uso de antibióticos en China, Tailandia y otras partes de Asia, han generado preocupación entre algunos consumidores interesados en la producción alimentaria equitativa y sustentable.

Si bien históricamente ha habido una falta de transparencia acerca de los frutos de mar asiáticos en los Estados Unidos, Bigelow y Voorhees de Seafood Watch pueden dar fe de que hay algunos cambios importantes en el horizonte. Mientras que Bigelow afirma que la amplia mayoría de las importaciones de Asia aún entran en la categoría "evitar" roja en sus guías de frutos de mar, una serie de empresas asiáticas están expresando su interés en llegar a los consumidores que están interesados en cómo sus peces son capturados y criados.

"Estas empresas se acercan a nosotros en busca de asesoramiento acerca de cómo pueden salir de la ‘zona roja' e ingresar a la ‘zona verde'", comentó. "Al principio sólo [Seafood Watch] hablaba con los consumidores y hoy eso ha cambiado completamente y nos reunimos con estos gobiernos para hablar sobre cómo pueden crear productos sustentables".

Voorhees ha hecho varios viajes a Asia para asesorarse sobre las mejores prácticas acuícolas, y él y otros miembros del personal de Seafood Watch están trabajando con un grupo denominado Asian Seafood Improvement Collaborative para gestionar una conexión más sólida con los productores asiáticos.6 En la industria del camarón Thai, por ejemplo, que en el último tiempo se vio especialmente afectada por enfermedades, Voorhees asegura que ha visto a "casi toda la industria optar por un sistema más cerrado" en un acto de autopreservación que también reducirá significativamente la polución.

"Estamos entusiasmados con el rumbo que está tomando", agregó Bigelow. "Esperamos que muchas de esas industrias logren revertir la tendencia".
Referencias
1. Consumer guides. Monterey Bay Aquarium Seafood Watch. seafoodwatch.org/seafood-recommendations/consumer-guides

2. Ocean acidification: the other carbon dioxide problem. National Oceanic and Atmospheric Administration. pmel.noaa.gov/co2/story/Ocean+Acidification

3. 1 in 5 seafood samples mislabeled worldwide, finds new Oceana report. oceana.org/press-center/press-releases/1-5-seafood-samples-mislabeled-worldwide-finds-new-oceana-report

4. What we do. Marine Stewardship Council. msc.org/about-us/what-we-do

5. An AP investigation helps free slaves in the 21st century. Associated Press. March 24, 2015,–Sept. 8, 2016. ap.org/explore/seafood-from-slaves

6. Building consensus and strategies for sustainability in the Asian seafood industry. Asian Seafood Improvement Collaborative. asicollaborative.org/why-we-do-what-we-do/

Obtenga más información
Mire el documental de Oceana Save the Oceans, Feed the World (Salvemos los océanos, alimentemos al mundo).



© Alert Diver — 4to Trimestre 2016