Al este de Flores

Un nuevo centro turístico: el archipiélago Alor en Indonesia


El volcán Batu Tara en la isla de Komba, en las islas menores de la Sonda de Indonesia, expulsa una nube de cenizas.


La primera vez que me sentí atraído por los parajes agrestes de Indonesia fue hace casi 25 años. En ese entonces, esta nación de 17.000 islas estaba realmente fuera de la vista y de la mente del buzo estadounidense promedio. Los tiempos sin duda han cambiado; en la última década destinos exóticos tales como el estrecho de Lembeh, Komodo y Raja Ampat se han convertido en nombres conocidos para los buzos estadounidenses que sienten pasión por los viajes. Pero, ¿qué ocurre con Nusa Tenggara Oriental? Estupendos puntos de buceo situados entre las islas de Flores y Alor aún no están entre los más comentados por los buzos. ¿Y qué hay de Beangabang? ¿Y de Watu Balu? Cuando oí rumores de que se había encontrado una nueva frontera, supe que era el momento de reavivar el espíritu de descubrimiento y adentrarme en lo desconocido, en algún lugar al este de Flores.

Después de un vuelo muy largo a Bali, seguido de otro afortunadamente corto a Maumere en la costa nordeste de Flores, subimos a bordo de nuestra embarcación de vida a bordo donde la sonriente tripulación nos dio una cálida bienvenida; ya habíamos navegado con muchos de ellos en viajes anteriores por diferentes partes de Indonesia. Iniciamos el viaje casi de inmediato, a 129 km hacia las enigmáticas aguas de la noche y con grandes augurios.


Una babosa de mar(Nembrotha aurea) levanta la cabeza.
Nos despertamos en el Cinturón de Fuego rodeados de volcanes por todas partes. Con sus laderas que se elevaban pronunciadamente hacia el cielo azul de la mañana, se asomaban sobre las faldas verdes de las islas orientales Flores, Adonara y Lembata. Su presencia era enormemente apreciada, ya que sabíamos que debajo nuestro nos esperaban algunos de los arrecifes de coral más exquisitos del mundo. Las miles de especies de peces e invertebrados que prosperan en este lugar en el corazón del Triángulo de Coral deben su existencia a los orígenes volcánicos de la región. Habíamos llegado al epicentro de la diversidad marina y teníamos gran interés en adentrarnos en este hervidero de creación.

Con nuestras lentes macro, nos sumergimos para conocer las aguas en The Brewery. A lo largo de esta ladera de arena superficial cerca de la isla de Lembata, encontramos criaturas extrañas y extraordinarias en abundancia: un pulpo mimo que alardeaba, un pez pipa bigotudo de color amarillo brillante, psicodélicos nudibranquios, peces hoja y un atrevido camarón mantis pavo real que estaban de paseo por el lugar. Durante la noche la acción aumentó con calamares que nos seguían por todas partes, espeluznantes peces escorpión diablo y miracielos, una variedad de cangrejos y muchas otras especies que estaban al acecho en la penumbra. Este lugar tranquilo y productivo era uno de los muchos y excelentes puntos de buceo en lodo de nuestro itinerario de 13 días. Durante la cena y la primera de muchas presentaciones de diapositivas nos enteramos de que había sido descubierto por la leyenda australiana del buceo con tiburones Valerie Taylor.


Los magníficos camarones anémona (Ancylomenes magnificus), como el que
se observa en la imagen con huevos, son camarones limpiadores que crecen
hasta alcanzar los 2,5 cm (1 pulgada) y viven sobre anémonas.
Asimismo, en la isla de Lembata se encuentra Tanjung Lusitobo, que fue recientemente descubierto por la tripulación de nuestra embarcación, pioneros que han pasado mucho tiempo entre Flores y Alor. Este punto de buceo de pared se encuentra cerca de una costa accidentada, un lugar tan maravilloso como los paisajes de Jurassic Park. Se podía ver palmeras que se elevaban sobre escarpadas rocas volcánicas. Aguas surgentes y arremolinadas azotaban la base. Bajo la superficie encontramos un rompecabezas multicolor de intrincados corales de cuero y luego una pared que bajaba de 15 a 40 metros (50 a 130 pies). Grandes árboles de coral de copa Tubastrea de color verde brotaban entre esponjas barril y ramilletes de corales de abanico, crinoideos y gorgonias. Una confusa mezcla de peces pululaban por el arrecife y competían por mi atención. No podía decidir a quién seguir con mi objetivo gran angular: el desfile de peces estandarte escolar, la nube de antias de color naranja o el banco de elegantes peces unicornio. Las oportunidades para tomar fotografías eran casi abrumadoras. Este era un muy buen problema.

Mientras que algunos huéspedes preferían tomar una siesta entre un buceo y otro, otros optaban por actividades más dinámicas, que nuestros directores de crucero proporcionaban encantados. Se ofrecían paseos por la playa, canotaje y recorridos culturales especiales donde podíamos conocer a algunas de las personas fascinantes y amigables de este país. Mi pedido especial fue hacer una parada en la aldea de Lamalera en la costa sur de Lembata, que mira hacia el mar de Savu. Esta comunidad de 2.500 personas representa una de las últimas culturas de caza de ballenas tradicionales en la tierra. Los hombres aún cazan cachalotes con las manos; brincan al agua desde pequeños botes de madera para lanzar un arpón de bambú con punta de hierro a sus presas. Utilizan métodos y equipos tradicionales para recolectar entre 15 y 30 cachalotes cada año. Cada una de las partes del animal es aprovechada, y la carne que los aldeanos no consumen se utiliza para hacer trueques con otras aldeas por arroz y vegetales. En Lamalera se ha practicado la caza de cachalotes de este modo de manera sustentable durante más de 500 años. Las personas están categorizadas como cazadores aborígenes y están exentas de la moratoria de la Comisión Ballenera Internacional respecto de la matanza de ballenas. La mañana que pasamos visitando a los habitantes de Lamalera para comprender mejor su singular forma de vida y apreciar la conexión que tienen con estas ricas aguas se encuentra entre uno de los momentos más destacados del viaje.


Un buzo flota sobre un coral de abanico (Annella mollis) al que se aferran dos
crinoideos. Este coral de abanico anteriormente se conocía con el nombre
de Subergorgia mollis.
Sólo habían pasado unos pocos días de nuestro crucero y ya se había convertido en una de las vacaciones laborales más memorables que había tenido en mucho tiempo. La diversidad de la vida marina y los hábitats marinos así como la variedad de actividades en la superficie eran extraordinarias y garantizaban que no nos olvidaríamos de esta aventura en el corto plazo.

¿Cómo podríamos hacerlo, con buceos como Alcatraz, Rusa Pinnacle y Watu Balu? Nos abrimos camino por selats (estrechos) que comunican los océanos Índico y Pacífico alrededor de batus (rocas) y junto a pulaus (islas) en nuestro avance hacia el este de Alor. Pantar, la siguiente isla importante que encontramos, ofrece muchos de los principales puntos de buceo de Nusa Tenggara Oriental. Nuestro divemaster nos guió a mi esposa, Melissa, y a mí hasta un bosque de árboles de coral blando de color vino tinto y de 90 cm (3 pies) de alto en Alcatraz. Estos árboles emergían de la arena a 27 metros (90 pies) y creaban un paisaje sobrenatural, bizarro y hermoso, y me hacían acordar a los árboles baobab "invertidos" de Madagascar.

Rusa Pinnacle, un lugar donde rara vez se practica buceo, demostró ser uno de los puntos más difíciles del itinerario. La corriente nos hizo esforzarnos bastante, pero el paisaje de arrecife de la ladera a 30 metros (100 pies) hasta la punta del pináculo a 6 metros (20 pies) hizo que todo valiera la pena. Hidrocorales de color violeta y corales de copa rosa chicle parecían explotar desde el arrecife con su gran brillo. Una variedad de especies de peces ángel, emperadores, damiselas, peces estandarte escolar y legiones de antias abrazaban a los saludables corales duros y corales de abanico, mientras la corriente nos arrastraba a toda velocidad. Barracudas, casartes ojones siniestros y burlones e incluso un Mola mola nos incitaban a adentrarnos en las aguas azules, pero la corriente no nos lo permitió.


Jóvenes peces estandarte escolar (Heniochus diphreutes) se agrupan alrededor de radiantes erizos de mar (Astropyga radiata) en una ladera de arena superficial.


Otro lugar secreto cercano para buzos avanzados es Watu Balu, que ofrece incluso más emoción, corrientes, excelentes afloramientos y oleajes tan intensos que sentíamos que estábamos en la lavadora más colorida del mundo. Esto es lo que escribí en mi diario:

Extraordinario punto de buceo. Y mi favorito hasta el momento. Condiciones adversas. Temperaturas extremadamente altas en la superficie. Temperatura templada en el agua. Se podía observar una vorágine de peces: fusileros, cirujanos, miles de millones de antias, todos ellos alimentándose en el torbellino de plancton. La corriente se desplazaba hacia los lados, hacia arriba y hacia abajo, lo que nos hacía dar vueltas. Olas gigantes. Atunes y jureles gigantes masacraban peces presa. Un caos glorioso y colores alucinantes. Terrazas de perfectos corales de mesa, como las terrazas arroceras de Bali. Las fotos de ninguna manera le hacen justicia a este lugar. Estupendo punto de buceo.
Watu Balu es tan extraordinario que incluso con las difíciles condiciones le rogamos a los miembros de la tripulación que nos dejaran ingresar una segunda vez. Ellos aceptaron y nos comentaron que probablemente sólo unas pocas docenas de personas han buceado en esta increíble roca, en parte debido a su remota ubicación y en parte por las condiciones adversas. La gran abundancia de vida, el caleidoscopio de increíbles colores creado por innumerables antias alborotadas sobre inmaculados corales duros y blandos y la energía cinética bruta de las aguas a nuestro alrededor me hicieron preguntarme si este era el estado de los prístinos mares mucho antes de que el hombre entrara en escena.


Miles de antias cola de lira (Pseudanthias squammipinnis) pululan mientras se alimentan en la corriente sobre saludables corales duros a 15 metros (50 pies) de la superficie.


El buceo al este de Flores no se trata únicamente de corrientes con la fuerza de un huracán y olas que revuelven el estómago. Relajantes buceos de 90 minutos de día y de noche sobre la ladera de arena negra cerca de la playa de Beangabang en el lado sudeste de Pantar revelaron la presencia de un sinfín de pequeños animalitos. Vimos pulpos de coco, caracoles marinos apareándose, jóvenes peces león y anémonas de fuego con cangrejos arlequín. Un grupo de erizos de mar proporcionaba protección a jóvenes peces estandarte escolar y cardenales. Peces aguja fantasma y peces sapo se escondían a la vista de todos. Los intervalos de superficie entre nuestros tres buceos en Beangabang estuvieron repletos de divertidas sesiones fotográficas con los niños del poblado homónimo, quienes se acercaron a nosotros en piraguas.

El estrecho de Pantar conecta dos océanos, el Pacífico hacia el norte y el Índico hacia el sur. Dedicamos dos días a explorar esta dinámica vía marítima sobre y bajo la línea de flotación de Pantar, comenzando por una búsqueda de cetáceos. Si bien no encontramos ninguna de las imponentes ballenas azules o los cachalotes que con frecuencia se observan migrando a través de estas productivas aguas, sí tuvimos suerte con alegres grupos de delfines acróbatas y de Fraser. Buceamos en Anemone City en la isla de Pura, verdaderamente el reino de Nemo con más anémonas de mar gigantes y peces payaso de cola amarilla de lo que jamás había encontrado en mi vida, y en Solong Bali, donde seguimos a niños que eran como peces, y que tenían antiparras caseras y arpones improvisados, mientras cazaban en su arrecife superficial. En Babylon, que está adyacente a la isla de Reta, nos desplazamos sobre un jardín de coral duro donde vimos las trampas para peces artesanales de los lugareños y luego divisamos a miles de blénidos convictos que emergían de sus cuevas comunitarias como mercurio líquido para desplazarse como un solo cuerpo sobre el arrecife.

La isla de Alor marcó el punto de inflexión de nuestra expedición. Pero antes de dirigir la proa hacia el oeste, nuestro grupo votó por otro día de actividades de mar y tierra, comenzando por una visita bien temprano a la mañana al dinámico mercado de pescado, frutas y vegetales de Kalabahi, seguido de un viaje en auto por las tierras altas hacia el poblado de la tribu de las montañas Aboi. Los miembros de la tribu Aboi, que en un pasado no muy lejano fueron cazadores de cabezas, hoy en día reciben a los visitantes y están orgullosos de compartir su cultura a través de canciones y bailes tradicionales. Unos pocos valientes de nuestro grupo se unieron a ellos para masticar nueces de betel.


Delfines de Fraser (Lagenodelphis hosei) saltan sobre el mar de Savu.


Mi excusa para no hacerlo fue que debía seguir tomando fotografías de la ceremonia (y tener la mente clara para los buceos de la tarde y la noche en Mucky Mosque). Este lugar situado a lo largo de la costa norte de la bahía de Kalabahi, que fue mi buceo en lodo favorito del crucero, lleva el nombre apropiado. Se trata de una ladera escarpada de arena/lodo/escombros que se encuentra directamente en frente de una mezquita. El reparto de personajes que es atraído a esta meca es realmente impresionante. Como ocurre siempre, nuestro guía experto se merece la mayor parte del mérito por "nuestros" descubrimientos. Sus ojos de superhombre divisaron pulpos de anillos azules y mimo, sepias "bobtail" iridiscentes, una extraña especie de la familia Pseudochromidae, cangrejos cebra, peces sapo y una gran cantidad de espectaculares babosas de mar, todo ello en unos pocos minutos. Mi cerebro no pudo procesar todas las oportunidades que se me presentaron para tomar fotografías. Pero me redimí al encontrar mi propio pez escorpión rosado, de un espléndido tono rojizo y con sus cejas abundantes y aletas pectorales extendidas como abanicos japoneses adornados.


Las morenas estriadas (Echidna nebulosa) pueden crecer hasta alcanzar una
longitud aproximada de 77 cm (2,5 pies). Son solitarias y a menudo se las ve
a la intemperie sobre fondos arenosos y entre residuos de coral.
Esa noche durante la cena, mientras todos revivían entusiasmados el buceo en lodo, el capitán nos informó que nos dirigiríamos hacia el oeste y el norte, en nuestro recorrido hacia el mar de Flores. El clima y la luna, esa señora veleidosa que maneja las mareas de aquí para allá, finalmente nos daba una oportunidad de navegar hacia Komba. Nos acomodamos para disfrutar de un largo viaje durante la noche.

Un estruendoso ruido rompió el silencio e interrumpió nuestro informe de seguridad de las 7 de la mañana. Todos dirigieron la mirada hacia arriba y vieron una columna de cenizas vaporosa que crecía vertiginosamente en el cielo de las primeras horas del día. Con una sonrisa, nuestro director de crucero continuó con humor socarrón: "bienvenidos a la isla de Komba. Quizás escuchemos la próxima erupción mientras estemos bajo el agua".

Era algo que contemplábamos mientras nos colocábamos el equipo e intentábamos concentrarnos en los controles de compañeros y analizábamos nuestras mezclas de Aire Enriquecido Nitrox en lugar de imaginarnos ríos de magma y proyectiles de la ladera de la montaña que descendían de un cielo ensombrecido por las cenizas. El agua en Smokey Point era cálida con una temperatura de 28°C (82°F) pero no tan caliente como el agua de mar sobrecalentada de mis pesadillas, donde era hervido vivo como una langosta revestida de neopreno. En un instante había dejado de preocuparme por las erupciones que se producen cada 15 minutos y en cambio estaba acechando peces (pargos, antias rectángulo, damiselas amarillas y anguilas de jardín) con gran satisfacción y capturando imágenes de gran angular de corales de abanico y corales blandos de colores vibrantes. Estrellas de mar azules se aferraban a hermosas formaciones de coral que crecían en aguas poco profundas. Atunes pasaban a toda velocidad en el agua de color azul. Decidí que los bordes sumergidos de un volcán rezongón eran un lugar encantador para bucear. Estaba feliz y en paz dentro del Cinturón de Fuego, muy por debajo de las olas de los paisajes agrestes de Indonesia.
Cómo bucear en este lugar
Condiciones: se puede bucear desde Flores hasta Alor durante todo el año. La temporada seca es de mayo a noviembre; la temporada de lluvias es de diciembre a abril. La temperatura del aire oscila entre los 27 y los 32°C (80 y 90°F). La temperatura media del agua del mar es de 27°C (80°F), aunque con frecuencia se observan surgencias de agua más fría (de alrededor de 21°C [70°F]) en algunos puntos de buceo del sur en el mar de Savu. La visibilidad bajo el agua varía desde los 9 metros (30 pies) hasta más de 30 metros (100 pies).





Nivel de habilidades: los puntos de buceo van de principiantes a avanzados, dependiendo de la profundidad y la corriente. El uso de dispositivos de señalización de superficie es una gran idea. Debe prestar especial atención a los informes de seguridad, y debe bucear dentro de sus propios límites. Recuerde que está explorando un área remota sin ninguna gran ciudad ni atención médica avanzada en los alrededores. Procure bucear de forma conservadora. La cámara hiperbárica más cercana se encuentra en Bali.

Cómo llegar: puede tomar un vuelo a Bali (código de aeropuerto: DPS) y luego a Maumere (MOF). Esta ciudad de aproximadamente 100.000 habitantes en la isla de Flores es el puerto de partida de viajes en embarcaciones de vida a bordo que navegan al este hacia Alor y de regreso a través de los océanos Índico y Pacífico. Se recomienda realizar un crucero de 10 a 15 noches para contar con tiempo suficiente para alternar entre las islas y tomarse un descanso para también disfrutar de las actividades en la superficie. Asimismo, hay algunos centros turísticos de buceo en tierra en el archipiélago de Alor.
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Vea más imágenes de Brandon Cole de la atractiva Alor en su galería de fotos complementaria.

© Alert Diver — 3er Trimestre 2016