Accidente en Nueva Escocia




Después de que un accidente de motocicleta lejos de casa dejara a Ron Russell y a su esposa gravemente heridos, él confió en DAN para ser trasladado de vuelta a casa.


El 4 de julio de 2012, mi esposa, Laurie, y yo estábamos recorriendo Nueva Escocia en motocicleta con mi hermana, Judy, y mi cuñado, Brad. Acabábamos de iniciar nuestro primer viaje por Cabot Trail cuando pasé sobre una mancha de anticongelante en la carretera y perdí el control de mi motocicleta mientras me desplazaba a 80 kilómetros por hora (50 millas por hora). Nos metimos en una zanja y golpeamos contra un muro de contención de piedra. Laurie fue lanzada 9 metros (30 pies) hacia la carretera y se fracturó la pelvis, mientras que yo caí con la motocicleta y también me fracturé la pelvis, el brazo izquierdo y tres costillas. Además, sufrí la perforación de un pulmón, perforaciones en los intestinos y la vejiga y una contusión grave.

En el borde de la carretera, aparentemente yo seguía intentando llegar a donde se encontraba Laurie; estaba convencido de que no había sobrevivido el choque y necesitaba verla para creer que estaba viva. Si no hubiera sido por mi hermana que me mantuvo bajo control, me hubiera hecho mucho más daño intentando ponerme de pie y caminar. Personalmente, no recuerdo nada acerca de ese día.

Fui trasladado en helicóptero al Queen Elizabeth II Health Sciences Centre en Halifax, Nueva Escocia, donde me sometí a una cirugía de emergencia de varias horas. Laurie primero fue trasladada por tierra en ambulancia a Chéticamp, Nueva Escocia. Tras decidir que sus lesiones eran más graves de lo que ellos podían manejar, también la trasladaron en ambulancia aérea al QEII en Halifax. Judy y Brad regresaron a nuestro hotel para reunir nuestras pertenencias y confirmar nuestra salida. Luego hicieron el viaje de cuatro horas a Halifax para estar con nosotros.

Como resultado de mi contusión, estuve en un estado semicomatoso durante nueve días. Recuerdo cada minuto, sólo que de manera muy diferente a todos los demás. Cuando los médicos finalmente determinaron la combinación de medicamentos necesarios para despertarme de algún modo yo sabía qué había sucedido pero no podía recordar ningún detalle. El primer recuerdo con plena conciencia que tengo es de Laurie en una silla de ruedas visitándome en la unidad de cuidados intensivos (UCI), lo que me tranquilizó al ver que estaba viva. Naturalmente esto significaba mucho para mí.

De la UCI pasé a la sala de recuperación, donde me quedé durante varios días. Judy llamó para saber cómo estaba y decirme que todos estaban muy contentos de que finalmente había despertado. Ella y Brad se quedaron con nosotros todo lo que pudieron y volvieron a casa sólo cuando realmente tuvieron que hacerlo, sólo dos días antes de que yo me recuperara. La familia de Laurie había viajado a Nueva Escocia y había regresado a casa antes de que yo despertara.

A continuación, fui trasladado a una sala quirúrgica general, donde estuve en una habitación junto a la de Laurie. Finalmente, una trabajadora social del hospital me dijo que el seguro de mi motocicleta y mi seguro médico estaban peleando por quién debería pagar por los costos de nuestro traslado del hospital en Nueva Escocia a un centro de rehabilitación en Salem, Nuevo Hampshire. Varias personas pasaron horas hablando por teléfono intentando resolver el conflicto. Deberíamos pasar varias semanas en Canadá, a 18 horas de distancia por carretera de nuestras familias, mientras nos recuperábamos sin ningún transporte a casa.

Cuando escuché el alboroto acerca del transporte, les dije a todos que se detuvieran. "Yo tengo la solución", afirmé. Le dije al personal que buscaran mi billetera y me trajeran la tarjeta blanca que decía DAN en grandes letras rojas. Le pedí a la trabajadora social que llamara al número que figuraba en la tarjeta y les explicara cuál era la situación; le garanticé que todo se resolvería. Aproximadamente 20 minutos después la trabajadora social regresó a mi habitación y me preguntó: ¿dónde obtuvo esa cobertura de seguro? Ellos dijeron que se ocuparán de todo y nos volverán a llamar con la hora y la fecha para que estemos listos". Le expliqué qué era DAN® y que estaba convencido de que ellos darían un paso al frente cuando les pidiéramos ayuda.

El hospital no nos daría el alta hasta que un cirujano ortopédico cerca de casa nos aceptara como pacientes cuando regresáramos. Esto demoró unos días, lo que fue realmente una suerte porque en el interín yo sufrí el desprendimiento de un coágulo que se alojó en mi brazo, interrumpiendo así el flujo sanguíneo. Tras una nueva cirugía que duró cinco horas, el coágulo de sangre fue extraído y mi brazo fue salvado. Si hubiera estado volando o en un centro de rehabilitación, es imposible saber si se me hubiera podido diagnosticar y operara a tiempo para salvarme el brazo.

Unos días más tarde, el traslado que DAN había organizado se llevó a cabo: fuimos trasladados en ambulancia a un aeropuerto en Halifax, donde subimos a bordo de un avión Gulfstream II adaptado y volamos hacia el aeropuerto regional Manchester-Boston en Nuevo Hampshire. Un agente de aduanas nos recibió en la pista y autorizó nuestra entrada a los Estados Unidos; luego nos trasladaron en ambulancia al Northeast Rehabilitation Hospital en Salem, Nuevo Hampshire. Tuve que firmar un papel y DAN se hizo cargo del costo del traslado, que fue de aproximadamente 23.000 dólares estadounidenses, un viaje en avión sumamente costoso.

En la primavera boreal de 2013, Laurie y yo fuimos a la feria de buceo Boston Sea Rovers para poder hablar con representantes de DAN y agradecerles personalmente. Ellos estaban familiarizados con nuestro caso y estaban encantados de vernos recuperados. Fue muy agradable poder darles la mano personalmente a las personas que brindaron tan buen servicio.

Después de un gasto total de casi 500.000 dólares estadounidenses, negociaciones con tres compañías de seguros, estadías en tres hospitales y una rehabilitación interminable, me complace decir que ya estamos recuperados. Laurie aún tiene problemas de espalda, pero está trabajando para superarlos. Mi pulmón perforado se ha curado y ya he vuelto a ingresar al agua con la autorización de mi cirujano. La parte más sencilla del calvario que vivimos fue cuando DAN tomó el control de la situación por nosotros; los miembros del personal de DAN fueron profesionales, amables y serviciales durante todo el proceso. A todos los buzos con los que me encuentro les ruego que se unan a DAN; en DAN sin duda me brindaron ayuda.

Nota de DAN: inmediatamente después de un accidente, siempre comuníquese con el SME local primero. Para que DAN cubra el costo de evacuación o el traslado médico (posterior al traslado inicial en ambulancia desde el lugar del accidente), DAN debe organizar el traslado.
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© Alert Diver — 3er Trimestre 2016